Ni reconstrucción, ni transición justa y sostenible, ni nueva normalidad

julio 7, 2020

Hay quien dice que la especie humana sólo reacciona en momentos extremos, en el filo de la navaja, cuando ya el desastre parece inevitable, mientras intenta engañarse a sí misma el resto del tiempo. Supongo que es un efecto sobrevenido e inevitable de esa mezcla de instinto de supervivencia y egoísmo del que estamos hechos, o del que nos hemos dotado.

Escucho hablar de reconstrucción y me pregunto si alguien se ha puesto a pensar qué es lo que hay que reconstruir y qué otras cosas más valdría que quedaran en ruinas. El Rey de España acaba de clausurar la cumbre convocada por la CEOE, en la que han participado casi todos los grandes empresarios, destacando la labor que realizan y animándoles a correr riesgos ante las grandes oportunidades que ofrece la crisis.

No sé si se trata de dorar la píldora a quienes tienen el dinero y manejan el poder en momentos bajos de la institución monárquica en España, o más bien se trata de un velado mensaje, un llamamiento prudente a sustituir el pelotazo por la inversión, apostar por el bienestar de toda la sociedad y el diálogo con las organizaciones sindicales.

Me resisto a creer que nadie en su sano juicio pueda bendecir los cantos al egoísmo que han caracterizado a muchos de los empresarios en cuanto se han visto con el micrófono frente a la boca y una cámara delante. Toda una consabida cantinela de viejas recetas a base de menos impuestos, más ayudas del gobierno a sus empresas, planes especiales de inversión estatal en cada uno de sus sectores, liberalización absoluta de horarios comerciales y sobre todo que nadie toque la reforma laboral, dejar que la nueva normalidad sea la precariedad de los empleos y de las vidas, todo un canto al pelotazo que fue pero con mascarilla (por el momento). Lee el resto de esta entrada »


Educación en modo pandemia

julio 7, 2020

Creí que estos meses de extraño confinamiento iban a dar de sí para repensar algunas cosas. Así lo afirmaban algunos tertulianos (no pocas tertulianas también), los numerosos supuestos expertos asiduos en todas las cadenas televisivas. Vamos a aprender, vamos a ser de otra manera, el mundo ya no va a aser el mismo. Pero ha acabado el estado de alerta, alarma, excepción y confinamiento para que todo pretenda volver a su ser.

Los mismos tertulianos ultraliberales (y no pocos de los otros) que nos dejaron la sanidad pública (y los servicios públicos en general) como unos zorros, famélicos, incapaces de contener los terribles efectos de la pandemia, han vuelto a la cantinela sempiterna de la recuperación de la confianza, la vuelta a la senda del crecimiento y las bajadas de impuestos para promover la inversión y el retorno del consumo.

No hemos repensado nada y cada cual pretende volver a las andadas allí donde las había dejado. Se me ocurre que una de las cosas que deberíamos repensar y fortalecer (además de la sanidad, claro), sería la educación. Nadie va a ofrecer viajes gratis, ni considerar héroes tipo Princesa de Asturias,  a esos profesionales de la docencia que han tenido que reinventar la enseñanza y reinventarse a sí mismos, para seguir dando clases con sus propios ordenadores, inventando programas educativos  y aprendiendo a enseñar olvidando lo aprendiendo. No serán considerados héroes, pero sí han sido revolucionarios, partisanos, innovadores de los de verdad. Lee el resto de esta entrada »


El horizonte de colapso

julio 7, 2020

No se daría cuenta quien se acercara a un agujero negro y se adentrase en el horizonte de sucesos. De pronto, sólo podría escapar de allí (de la atracción destructiva del campo gravitatorio extremadamente intenso) alcanzando velocidades superiores a la de la luz, pero eso parece imposible, al menos por el momento.

Hasta que te internas en el horizonte de sucesos no puedes observar nada de su interior, una vez dentro nada puedes transmitir hacia el exterior. Tampoco nada sabemos sobre el estado de la materia desde que se adentra en el horizonte de sucesos hasta que se produce su colapso en el centro del agujero negro.

El colapso, de eso se trata. Tampoco nosotros nos hemos percatado de que nos acercábamos a un horizonte de sucesos del que sólo aquellos a los que considerábamos más catastrofistas nos habían avisado, todo ha sido demasiado rápido. Habíamos vivido guerras mundiales infernales, amenazas nucleares imprevisibles sólo contenidas por el miedo a la desaparición de la especie humana.

En algunos momentos, con o sin humanos de por medio, el planeta ya había colapsado. Aunque no lo parezca, uno de esos primeros grandes colapsos fue provocado por el oxígeno en la atmósfera hace 2400 millones de años, la Crisis del Oxígeno, el Holocausto del Oxígeno, que acabó con todo el planeta bajo los hielos y un cambio sustancial a favor de los organismos capaces de procesar oxígeno y generar mayor diversidad biológica. La Revolución del Oxígeno, la Gran Oxidación, la Catástrofe del Oxígeno, cambió la Tierra, pero no había seres humanos ni aún imaginados en el horizonte.

La desaparición de los dinosaurios es lo más conocido de otro colapso que cambió la vida en el planeta. Aún pervive el debate sobre si todo aquello fue efecto de masivas erupciones volcánicas, por la caída repentina de un asteroide de gran tamaño, o por la combinación encadenada en un corto periodo de tiempo de ambos sucesos. Lee el resto de esta entrada »