Universidad y empleo

diciembre 2, 2020

El empleo es una preocupación permanente en nuestras sociedades “modernas”, esas mismas que han dejado de garantizar un puesto de trabajo que permita atender a las necesidades de subsistencia de las personas. Las Constituciones y los Derechos Humanos se han convertido en papel mojado.

-Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo (Artículo 23, Declaración Universal de los Derechos Humanos).

Los niveles educativos tienen mucho que ver con las tasas de actividad y de empleo. Tanto en España como en Europa las tasas de actividad de los hombres con estudios superiores son superiores al 90 por ciento y son cerca de 17 puntos superiores a la tasa de actividad de quienes tan sólo tienen estudios básicos obligatorios.

La situación es dramática en el caso de las mujeres, donde las tasas de actividad femenina son más de 30 puntos porcentuales superiores entre mujeres con estudios superiores y aquellas otras con estudios básicos. Y, en ambos casos la tasa de actividad de los hombres es siempre superior, aunque la brecha entre mujeres y hombres con estudios superiores viene a ser del 8 por ciento, mientras que en el caso de hombres y mujeres con bajo nivel de estudios esa diferencia es de casi 25  puntos porcentuales.

La educación, por tanto, parece ser fundamental para asegurar un empleo futuro y no me refiero exclusivamente a alcanzar niveles de educación superior universitaria, sino al desarrollo de la formación profesional, tradicionalmente infravalorada en nuestro país.

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