Es la hora de la política

diciembre 2, 2019

Ya sé que los políticos no gozan de buena fama en nuestros días. No es casual, ni tampoco repentino, o infundado. Han hecho méritos más que suficientes para que casi la mitad de los españoles considere que los políticos son uno de los principales problemas del país, o para que ninguno de nuestros políticos merezca, no digo ya una nota alta, sino al menos un aprobado de la ciudadanía.

Leo muchas opiniones que hablan de la grandeza de los políticos de antaño, capaces de abrir las puertas a los acuerdos que hicieron posible una Transición, una Constitución y cuarenta años de convivencia sin sufrir esa violencia a la que tan habituados estamos los españoles.

Y es que la Transición fue nuestra manera, nuestro camino, para superar la dictadura y comenzar a andar los caminos de la democracia. Hay quien dice que fue modélica en el planeta. No diría tanto, pero fue la nuestra. Ellos hicieron lo que supieron, pudieron, o quisieron y lo que hagamos ahora ya no es cosa suya, es cosa nuestra.

Algunos pelos nos dejamos en la gatera. Por ejemplo, el poder económico que sustentó al franquismo, quedó intacto y, como mucho, dio cabida en sus Consejos de Administración a unos cuantos rojillos que traspasaron las puertas giratorias hacia las moquetas y los nuevos despachos. Las corrupciones, corruptelas y podredumbres, los sobres, maletines, bolsas de basura repletas de billetes sobrevivieron al dictador, pervivieron y hoy un buen director como Berlanga podría dirigir una Escopeta Nacional de los tiempos modernos.

La democracia y la libertad, son siempre subjetivas, pero quien ha vivido en el franquismo, sabe bien que la diferencia es sustancial. Aún quedando mucho por hacer, España y Europa tenemos unas cotas de libertad, democracia, o protección social, incomparables con las que rigen en la mayoría de los países del mundo.

Pero no es menos cierto que todo hay que medirlo, como dice mi amigo anarquista,

-¿Comparado con qué?

Me parece justo, por tanto, que sin dejar de vigilar a los poderosos y milmillonarios del planeta para impedir que nos precipiten definitivamente hacia el abismo de la autodestrucción, nos miremos a nosotros mismos y procuremos entender de dónde vienen la desafección, el desencanto y la indignación con la política y con los políticos.

En mis años jóvenes, cuando buscaba el camino en la vida, dictadura por medio, en sus últimos coletazos, pero dispuesta a morir matando, ejecutando, reprimiendo, fusilando, unos cuantos buenos amigos mayores, me enseñaron que hay profesiones, tareas humanas, destinadas a cuidarse a sí mismo (lo cual no implica ni mayor ni menor profesionalidad) y otras cuyo objetivo era servir a los demás.

En esta categoría última se encontraban algunas personas como los maestros, los médicos, los sindicalistas, o (fíjate cómo cambian los tiempos) los políticos. Sí, los políticos. Se entiende que sólo aquellos que dedican sus días a pensar en los problemas de las personas, hablar con la gente, buscar soluciones y  poner en marcha medidas que las hagan posibles y no de aquellos otros que hicieron de la política una oportunidad para hacer dinero y subirse a un tren de privilegios, cuando no de actos delictivos, del que no se apearán en toda la vida.

Porque la política no es cosa exclusiva de los políticos. La política es todo aquello que afecta a la polis, a la res pública, a lo que es de todas y todos, a la ciudadanía. Cada vez que votamos hacemos política, pero también pagar impuestos, la asistencia sanitaria, la educación de nuestros hijos, la atención a nuestros mayores, una casa donde vivir, las pensiones, los empleos basura, o la limpieza de nuestras calles son política, alta política, la más importante para cada uno de nosotros.

No me parece mal el acuerdo suscrito por PSOE y Unidas Podemos. Me parece que llega tarde, espero que no demasiado tarde. Es un mero enunciado de temas prioritarios que hay que afrontar sin demora. Seguro que hay quien añadiría otra docena de asuntos y a quien alguno de los planteados le parecerá menos importante. Pero, aún no estando todos los que son, sí son prioritarios todos los temas que están en el acuerdo.

No se admiten disculpas de mal pagador. La izquierda nacional, nacionalista, regionalista, o cantonalista no tiene derecho a defraudar a la gente. Los tiempos son lo suficientemente complicados como para que los políticos sepan estar a la altura y dejen de perder y de perderse en el tiempo.


Evo, el líder indígena cocalero

diciembre 2, 2019

-Han permitido que la Biblia vuelva a entrar en el Palacio de Gobierno ¡Primero Dios!

Es la flamante e infamante presidenta golpista de Bolivia tomando el poder. Todo un programa de gobierno. La cruz y la espada de las fuerzas armadas, el dinero, la corrupción y la policía que han desalojado a Evo Morales de la Presidencia. Vuelven los buenos tiempos del fracasado ultraliberalismo de la Escuela de Chicago.

Estoy en la sala de reuniones de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Madrid. En un hoy, que no es hoy. Un día cualquiera de un año indefinido, hace más de una década. Recibo a un líder sindicalista cocalero llamado Evo Morales. Recorre varios países europeos. Se reúne con líderes políticos y sindicales. Difunde los problemas de los indígenas bolivianos. Habla de su intención de presentarse a las elecciones presidenciales.

En Bolivia los campesinos productores de coca defienden sus derechos formando sindicatos. Evo es uno de sus líderes. Los problemas de los indígenas son muchos. Sobre todo la condena de silencio, privados de la tierra, del agua, de los derechos más esenciales a la salud, la educación, una vivienda digna, un empleo que asegure unos ingresos suficientes para vivir.

Han pasado los años y aquel sindicalista de los productores de hoja de coca (no confundir con los industriales de la coca, los traficantes de coca, los gobiernos que protegen el inmenso negocio de la droga) terminó llegando democráticamente a la presidencia de Bolivia.

Desde entonces el Producto Interior Bruto se ha más que triplicado. Evo ha reducido su salario casi en un 60 por ciento, mientras que el salario mínimo se ha multiplicado por 10. Ha reducido la mortalidad infantil a la mitad. Sus campañas de vacunaciones han permitido la casi total eliminación de enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola. Los presupuestos de salud se han triplicado.

Los recursos educativos han pasado de medio millón de dólares a casi tres millones y medio y Bolivia ha sido declarada territorio libre de analfabetismo. Las mujeres ocupan más de la mitad de los puestos en la Asamblea Nacional y poco menos de la mitad en el Senado. Casi el 70 por ciento de ellas son mujeres indígenas. Evo ha creado una pensión pública a partir de los 65 años y un programa de ayudas económicas para todos los estudiantes.

El país es dueño de sus telecomunicaciones, su petróleo, su gas, su telefonía, su electricidad, su tierra, su agua. No quiere decir que el Estado sea el dueño de las empresas, pero participa en las mismas y asegura que los tradicionales abusos sobre la población se hayan eliminado. No hay que olvidar que hacer llegar el agua a cada casa, o instalar un sanitario en cada vivienda, era una conquista impensable antes de llegar Evo.

Durante su mandato se construyeron decenas de fábricas de litio, cemento, automoción, textiles y casi 13.000 cooperativas. 134 nuevos hospitales. Más de 1.100 escuelas, Más de 7.000 centros deportivos y 25.000 kilómetros de nuevas carreteras.

Es la inmensa tarea de un indígena, pobre, sindicalista, que no acabó los estudios primarios, al que el orgullo de clase, las convicciones personales, el compromiso con su pueblo, le llevó a disputar el gobierno y la Presidencia a los que estudiaron en Chicago, Harvard, Oxford, Yale, o en una universidad española. Formados para seguir haciendo lo que siempre habían hecho sus antecesores. Nada nuevo bajo el sol en El Alto.

Dirigir un país tan pobre como Bolivia, obtener los recursos necesarios para acometer las inversiones imprescindibles para su desarrollo, atender y resolver las tensiones entre sectores sociales tradicionalmente enfrentados y con intereses contrapuestos debe ser tremendamente complicado.

Construir una carretera puede ser bueno para el desarrollo de un territorio, pero puede deteriorar el medio ambiente. Cerrar una instalación petrolera en la selva es bueno para el medio ambiente, pero malo para la economía nacional. Dar tierras al campesinado puede ayudar a mucha gente, pero los desmontes e incendios pueden contribuir a que la selva continúe retrocediendo y los problemas ambientales sigan aumentando.

Con todo no ha sido ninguna de estas cosas la que ha conducido al golpe de Estado perpetrado por la policía, el ejército, una parte del empresariado, los corruptos de siempre y la domesticada oposición política, con permiso del imperio del Norte. Los inmensos beneficios económicos de las grandes corporaciones se han visto reducidos, los corruptos se encuentran sometidos a procesos judiciales. Ocho bases estadounidenses han sido cerradas.

Por si faltaba algo en el golpe, resulta que Bolivia es dueña de las mayores reservas de litio del planeta, imprescindible para fabricar las baterías eléctricas de los coches que fabrican masivamente las multinacionales.

Tampoco la jerarquía eclesiástica boliviana ve con buenos ojos que la nueva Constitución haya eliminado el catolicismo como religión de Estado. Evo se declara católico de base y, como la mayoría de los indígenas, practicante del culto de la Pachamama, la Tierra Madre. El Papa visitó Bolivia,

-Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por todos los crímenes contra los pueblos originarios, durante la llamada conquista de América.

En alguna ocasión Evo ha dejado claro, sobre Francisco,

-Tengo enormes coincidencias sobre el capitalismo, sobre la Madre Tierra, sobre la justicia social. Por eso desde el momento en que lo conocí en Brasil, hace dos años, dije: Ahora sí tengo Papa.

Está ocurriendo en América Latina, desde Chile a Venezuela, pasando por Ecuador, Colombia, o Brasil. Los pueblos aspiran a vivir con dignidad y no soportan el enriquecimiento abusivo, las desigualdades crecientes, la secular pobreza. En el siglo pasado, con la complicidad de los Estados Unidos, proliferaron los golpes militares que impusieron el rancio neocolonialismo y el ultraliberalismo destructor de economías, pueblos y recursos.

Hoy Bolivia, con la complicidad de Trump, vuelve a vivir un golpe de cruz, dinero, espadas militares y botas policiales. Evo es otra de sus víctimas. El pueblo boliviano afronta uno de los periodos más duros de su historia por haberse atrevido a soñar aquello que el Papa de Roma les dijo en su visita, allá por 2015,

-Necesitamos un cambio. Queremos un cambio real. Un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. No lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra.

Y Evo responde,

-Mi único pecado es ser Indígena y amar a mi Pueblo.

Así pues este golpe es el de la fuerza bruta y las malas artes del dinero corrupto, dueño de las fakes repetidas sin parar, el de las espadas cruzadas de militares, policías y los omnipresentes asesores estadounidenses. Pero la cruz ya no es suya, ni lo son los pueblos, ni lo es la Tierra.


El egoísmo como motor de España

noviembre 21, 2019

Se enteran de que Sánchez e Iglesias han alcanzado un acuerdo. Las bolsas bajan, sobre todo los bancos. Los empresarios de CEOE hablan ya de inseguridad jurídica, de inestabilidad. Ellos querían a un Sánchez maniatado por Rivera, o por Casado. Luego aclaran lo que entienden por estabilidad. Que les bajen los impuestos.

En asuntos importantes, los empresarios catalanes no son muy distintos a los del resto de España y los de Foment del Treball quieren un gobierno moderado que haga lo que ellos piden: Estabilidad, negocio seguro y buen trato fiscal.

Las organizaciones empresariales del transporte opinan también, entre corte y corte de carreteras de los independentistas catalanes, y ven en Podemos un enemigo de los camiones.

Las constructoras y concesionarias de todo tipo de infraestructuras del Estado, se lamentan de que el negocio puede dejar de ser lo que era. Los grandes distribuidores temen más impuestos y la patronal alimentaria sospecha la llegada de la crisis y la disminución de las ventas.Por otra banda, las eléctricas ven en peligro la gallina de los huevos de oro. Ese sistema de fijación de precios con que siempre ganan y nunca pierden, a costa de los consumidores. Las líneas aéreas se temen lo peor.

El Círculo de Empresarios, dale que te pego con los peligros de subida de impuestos y el mayor gasto público. Los expertos agoreros y a sueldo de consultoras y los Think Tank anuncian los mayores desastres si Sánchez, Casado y los restos del naufragio de Rivera, no acuerdan una fórmula de gobierno y permiten que Podemos entre en las lides de gobierno.

Dicen que la alianza de Sánchez e Iglesias es una coalición Frankenstein y cantan las bondades de una Gran Coalición PSOE-PP. Estabilidad, liderazgo, inversiones empresariales garantizadas, mayor consumo y confianza de los hogares, coalición histórica.

Con todo, son los bancos los más preocupados con el anuncio del acuerdo. Algunos titulares sitúan a Ana Patricia Botín como gran perdedora de las elecciones. Darse el abrazo Iglesias y Sánchez y comenzar a caer en bolsa los bancos del IBEX-35, todo uno.

No gustan esas propuestas podemitas de implantar impuestos a la banca, crear  con Bankia una banca pública y es que, dicen, todo camina hacia el desastre, las pensiones, la subida de impuestos, nuevas tasas como la Tobin a las transacciones financieras, o la tasa Google.

Llama la atención que estos movimientos se produzcan, aún antes de formarse el gobierno y sin que ninguno de los miedos que se propagan haya sido anunciado tan siquiera, ni mucho menos confirmado en el material escrito que compone el acuerdo del que disponemos. Pero se trata de sembrar el desasosiego, la desconfianza y el temor. El egoísmo del cómo va lo mío, que no el bien común, ni mucho menos la solidaridad, es uno de los principales motores de España.

Estos días hay titulares llamativos que deberían mover a la preocupación nacional, también de los empresarios del país. Al parecer la Supercopa de España se va a jugar durante tres años consecutivos nada menos que en Arabia Saudí. Los de la Federación Española de  Futbol quieren dinero, 40 millones por temporada. No importa nada de nada que los derechos humanos y la igualdad de la mujer sean pisoteados en Arabia, sin tomar en cuenta las masacres de Yemen. Además del problema de imagen desastrosa para nuestra soberanía nacional, esa que tanto preocupa según qué días.

Otros titulares anuncian que cientos de webs comparten datos sobre salud y medicaciones con Google, Amazon, Facebook, o con corredores de datos expertos en vender y comprar nuestra información. Datos personales, confidenciales, sobre nuestras enfermedades, pruebas clínicas, tratamientos, informaciones de todo tipo, desde diabetes a fertilidad, nombres de los medicamentos.

La clave son esos pequeños códigos a los que llaman galletitas (cookies) con los que permitimos acceder a nuestra información personal y que es comprada y vendida insaciablemente. Nos buscan, nos rastrean, nos investigan, saben todo sobre nosotros, nos van guiando hacia la compra que terminamos creyendo necesitar.

También estos días uno de los principales directivos de la banca española se enfrenta a la imputación por haber participado, como máximo responsable de la entidad, en la contratación del ahora ex-comisario Villarejo, para espiar durante años a políticos, empresarios y todo bicho viviente que pudiera entorpecer sus negocios.

No veo que las bolsas bajen por ninguna de estas noticias. Tampoco que los clubs empresariales, gabinetes y demás expertos vividores digan nada sobre estas cosas, como dando por descontado que la corrupción, la manipulación, la vulneración de derechos humanos, o la discriminación contra la mujer, no tienen efecto, ni relación alguna, con el negocio en marcha.

Los sindicatos, sin embargo, andan razonablemente esperanzados con este acuerdo de gobierno. Tardío, incipiente, con muchos problemas para llegar a obtener la mayoría necesaria y suficiente, sobre todo por los empecinamientos catalanistas y anticatalanistas, pero necesario para corregir desigualdades, repartir mejor las cargas y los beneficios, solucionar problemas que terminan por alimentar el extremismo y el fascismo renacido de las entrañas de la bestia.

Lo doy por bueno y creo que debemos poner toda nuestra atención y esfuerzo en ayudar a allanar caminos, solucionar problemas y corregir errores que puedan producirse. No será fácil, pero bienvenido sea el acuerdo. Más vale tarde que nunca.


A propósito de los bancos y sus comisiones

noviembre 3, 2019

Recibo la comunicación de una entidad bancaria. Me cuentan que a partir de tal fecha actualizan el importe mínimo de una nómina domiciliada para acceder a las ventajas de tener una cuenta abierta sin comisiones. Al parecer el mínimo sube unos 250 euros.

Luego me cuentan que la medida no me afecta, que seguiré disfrutando de la exención de las comisiones, pero entienden que esta comunicación puede ser de mi interés. Al principio no entiendo por qué puede ser de mi interés si no me afecta. Pero luego pienso que, si me lo comunican será por algo. Me invitan a preocuparme por el tema.

Me dedico a trastear por internet con este asunto de las comisiones, por si realmente fuera de mi interés. Sobre todo porque el aviso procede de una entidad bancaria que ha recibido cuantiosos fondos públicos para sanear su situación durante la crisis. No es cosa de despreciar las indicaciones de este tipo de bancos.

La crisis comenzó siendo financiera, para convertirse luego en económica, de empleo, social, política y hasta cultural. Una crisis de la que no hemos salido. Puede que vivamos momentos de crecimiento económico, o de nuevas recesiones, pero el estado de crisis permanente, se ha instalado entre nosotros, para quedarse.

El caso es que me entero de que los que tenemos cuentas en los bancos, cualquier banco, estamos pagando las famosas comisiones que nos cobran por tener abierta una cuenta en su entidad. Al parecer pagamos con ellas casi la totalidad de los gastos de personal de la banca. Antes daban algo de dinero, aunque fuera poco, por tener el dinero en sus oficinas. Ahora nos lo cobran. Lee el resto de esta entrada »


Teníamos un plan

noviembre 3, 2019

Me llama la atención cómo han cambiado los tiempos. Hace no tantos años, no más de veinte, la política urbanística se regía por decisiones políticas que se plasmaban en un Plan. Madrid tenía un Plan General de Ordenación Urbana y hasta Gallardón, al frente de la Comunidad de Madrid, se esforzaba en consensuar un Plan Regional de Estrategia Territorial.

Parecen cosas del pasado. Aquellos tiempos en los que el alcalde Tierno Galván presentaba el Plan General del 85, que habían redactado y sometido a consulta los responsables de urbanismo municipal, herederos de Eduardo Mangada, que había sido primer teniente de Alcalde y concejal de urbanismo en la primera corporación democrática,

-El hecho es que el Plan se fue configurando y vi que era la ciudad reducida a texto, lo mismo que la teología es la divinidad reducida a texto. Así como la textualidad de lo divino es la teología, el Plan es la textualidad de la ciudad. Pero hace falta un texto para leer la realidad, que es la tarea intelectual más alta, convertir la realidad en texto legible.

De eso se trataba, en palabras del viejo profesor,

-Leer significa entender,

La ciudadanía, las mujeres y hombres que habitan la ciudad, aprendiendo a leer, interpretar, juzgar la realidad del territorio que habitan, decididos a transformarla. Recuerdo movilizaciones, allá por el 87 del siglo pasado, contra la desrucción de espacios industriales integrados en la ciudad, para ser recalificados como suelo para construcción de viviendas, caras por supuesto. Lee el resto de esta entrada »


Turismo de calidad

noviembre 3, 2019

El turismo ha sido, desde los años 60, una de las locomotoras que han impulsado la economía nacional. Para poder desarrollar económicamente un país atrasado hay que buscar capitales para invertir. El franquismo los encontró, principalmente, de dos maneras. Mandando trabajadores al extranjero para que repatriaran dinero abundante con el que mantener a las familias que habían dejado atrás y aprovechando la única industria disponible y no obsoleta en España, el sol.

Así fue como el turismo, junto a la emigración, aportaron los capitales necesarios para afrontar inversiones en la construcción de viviendas, de instalaciones hoteleras, o infraestructuras de otro tipo. Carreteras, pantanos, vías ferroviarias. En menor medida, para la industrialización de España.

Pero la emigración ya no es lo que era. Quienes se fueron ya han retornado, o se han instalado definitivamente con sus familias en los países de acogida. Volverán tras jubilarse, si la atención a los nietos se lo permite. En cuanto a la industrialización tuvo su ascenso durante esta etapa de desarrollismo, sus procesos de reconversión y declive a partir de los años 80 y la globalización le ha dado la puntilla definitiva, quedando enquistada en valores bajos en comparación con países europeos con los que podríamos compararnos.

Para más inri, la industria es muy dependiente de las decisiones corporativas de las grandes multinacionales que pueden producir, deslocalizar, o instalar, sus factorías en cualquier lugar del planeta. Lo hemos visto recientemente con Coca-Cola. Esas decisiones condicionan el futuro de una ingente cantidad familias y de pequeñas y medianas empresas auxiliares industriales y de servicios.

La construcción, bien. Campeona de Europa. Es un sector tradicional que, a falta de industria textil, minera, metalúrgica, o electrónica, ha encontrado en el suelo, su recalificación, la edificación sobre el mismo, los servicios complementarios de mantenimiento, la base de negocio que permite la acumulación de capital en unas pocas manos. Hoy las antiguas grandes constructoras gestionan además jardinería, recogida de basuras, seguridad privada y hasta servicios sociales. Lee el resto de esta entrada »


Erradicar la pobreza, el caso Ecuador

octubre 28, 2019

Un día más. Uno de esos días internacionales, en los que las Naciones Unidas llaman la atención sobre un problema sangrante que requiere la atención de los gobiernos, de la sociedad. Algo que ocurre a nuestro alrededor, sin que muchas veces nos demos cuenta. Muchas de las personas afectadas por ese problema no tienen ni idea de que haya un día dedicado a ellos.

Da poco de sí, pero menos da una piedra. Ese día, algún que otro gobernante dice algo sobre el problema y visita una ONG. Todo organizado, medido, controlado por el gabinete de comunicación. Acompañado por las cámaras. Unas fotos, unas declaraciones. Adiós muy buenas, ha sido un placer, hasta el año que viene. Quienes pasan los días y los años, la vida entera, dedicados a combatir el problema lo seguirán haciendo.

Se acerca el 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. El día en el que más de cien mil personas se concentraron en la plaza del Trocadero de París, en 1987, para exigir el fin de la pobreza, la violencia y el hambre.

Han pasado más de treinta años y en el planeta hay más de 800 millones de personas en el mundo que viven con menos de 1´25 dólares al día, mientras que muchos más carecen de vivienda, agua potable, saneamientos, alimentación, educación, sanidad pública.

Tampoco en Madrid, la región capital y una de las regiones más ricas de España, podemos decir que la pobreza haya desaparecido. La crisis siempre es una buena disculpa para justificar que una de cada cinco personas vivan en la pobreza en nuestra Comunidad. O que más de 250.000 niños y niñas vivan en la pobreza. O que cada vez un número mayor de personas que tienen trabajo no consigan retribuciones suficientes para dejar de ser consideradas pobres. Lee el resto de esta entrada »