Las lecciones del coronavirus y la formación digital

abril 20, 2020

Los acelerados procesos de desarrollo de la digitalización no parece que se vayan a ver afectados sustancialmente por el COVID19, sino todo lo contrario. Es un pronóstico tan sólo, pero puede que no esté muy descaminado. Parece evidente que la economía ha sufrido un impacto brutal que va a obligar a muchos sectores a reinventarse y, si algo ha puesto de relieve esta crisis es que la digitalización se va a ver reforzada en la economía y en las relaciones sociales, sobre todo en el consumo.

Las empresas tecnológicas y las que prestan sus servicios mediante la utilización de la Inteligencia Artificial (IA) han  caído, como todas, en un primer momento de estallido de la crisis del coronavirus, pero ya quisieran para sí las previsiones más optimistas en el conjunto de las economías planetarias conseguir un rebote como el que protagonizan la mayoría de estas empresas tecnológicas.

Ya lo quisieran las empresas de construcción, transportes, energéticas, o turísticas. Basta echar un ojo a la evolución de sus acciones en los últimos meses para hacerse una idea de lo improbable de una recuperación económica de esas que llaman en V y que consisten en hacernos creer que todo volverá rápidamente a ser igual.

De otra parte, la crisis del COVID19 ha demostrado que los efectos sobre las cotizaciones de las empresas en la bolsa se ven con mucha mayor rapidez que en cualquier otra crisis anterior, precisamente por la utilización de la IA y sus famosos algoritmos. Hoy son ellos los que deciden el destino de un buen número de inversiones. Es lo que se llama el algorithmic trading, el comercio algorítmico.

Son las máquinas las que deciden en periodos cortos de tiempo dónde va el dinero, qué acciones se compran y cuáles otras son vendidas. Los programadores, analistas, economistas, introducen datos y reglas de utilización de los mismos, eso es un algoritmo, no es tanto una fórmula matemática como un cálculo geométrico que divide un espacio de múltiples dimensiones. Algo complicado. No soy matemático, pero me imagino, como en un sueño, el proceso.

Los inversores se fían del algoritmo porque ni tiene pasiones, ni trabaja con afectos, ni entra en pánico si el proceso se desmanda, ni tiene miedo y prejuicios tan sólo los que se le hayan introducido para cortar por aquí, o un poco más allá y, además, son tremendamente rápidos tomando decisiones. El problema es que, como dice cualquier buen experto en IA,

-Si introduces  datos sesgados, el algoritmo tomará decisiones sesgadas. Lee el resto de esta entrada »


Los otros asuntos laborales del nuevo gobierno

febrero 18, 2020

He escrito algunos artículos sobre los retos de todo tipo que tiene por delante el nuevo gobierno. No son pocos, no será tampoco fácil afrontarlos, porque salimos de una larga etapa de recesión y seguimos instalados en la crisis económica, social, laboral y política. Es lo relativamente novedoso de esta crisis que se inició con la quiebra de Lehman Brothers.

No fue una crisis al uso, de esas que aprendimos que se desencadenaban cada cierto tiempo y que, tras unos meses o unos pocos años, eran seguidas por una galopante recuperación económica. A crecer de nuevo y a esperar una nueva crisis cíclica. Barra libre durante unos años.

Lo cierto es que hay algunas crisis, pocas, de tarde en tarde, que se desencadenan en encrucijadas históricas, se prolongan en el tiempo y, tras ellas, ya nada vuelve a ser lo mismo. Ocurrió con la crisis del 29, el crac del 29, la que estalló un jueves negro y que condujo directamente al fascismo, la II Guerra Mundial y un nuevo orden planetario hegemonizado por los imperios capitalista y soviético. Ya nada fue igual.

Es lo que ha ocurrido con la crisis que comenzó en agosto de 2008, que nadie vio venir, aunque ahora todos parece que la profetizaron y que ha acabado como el rosario de la aurora. Etapas de crecimiento que se van alternando con etapas de recesión, mientras la precariedad del empleo, la pobreza laboral, el miedo, la inseguridad de las vidas se han apoderado del mundo. No sólo de España, del planeta todo. Mal de muchos, consuelo de tontos. Lee el resto de esta entrada »


Sic transit gloria mundi

febrero 4, 2020

Al final de la Cuesta de Moyano te topas con la estatua de Pío Baroja. Mira meditabundo hacia el horizonte. Cruzando Alfonso XII puedes entrar al Retiro por la Puerta del Ángel Caído, o tal vez encontrar abierta la verja marcada por los números 3 y 5 y decidir subir al Real Observatorio Astronómico diseñado por Juan de Villanueva en el cerro de San Blas.

Ese rincón al suroeste del Parque cuenta con una de las más altas concentraciones de organismos públicos dependientes de los más variados ministerios. El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos, el Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música.

Direcciones Generales de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Subdirecciones como la de Coordinación Bibliotecaria, el Laboratorio Central de Estructuras y Materiales, el Centro de Estudios de Técnicas Aplicadas y el de Geotecnia. La Biblioteca ETS de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica y no podemos olvidar el Instituto Isabel la Católica, heredero de la Institución Libre de Enseñanza que acaba de cumplir 100 años.

Allí, conforme subes la cuesta hay dos pequeñas glorietas. Una dedicada a Andalucía y otra a Eduardo Saavedra. En esta última un busto dedicado al personaje que le da nombre. Eduardo Saavedra, un curioso tipo llegado desde el siglo XIX. Hijo de padre gallego, militar y madre catalana. Nació en Tarragona, vivió en Lérida, Sevilla, o Albacete. Acabó en Madrid. Comenzó cursando Derecho y acabó estudiando Ingeniería de Caminos, de cuya Escuela terminó siendo profesor, impartiendo asignaturas como Mecánica Racional, Mecánica Aplicada, o Construcción.

Desecó lagunas en Soria, diseñó carreteras como la de Cudillero a Cornellana en Asturias, o la de Soria a Burgo de Osma. Dirigió la construcción de tramos ferroviarios como el de Palencia a León y el de León a Astorga. Proyectó el tramo de Torralba a Soria. A él debemos los faros de Chipiona, Salmedina, o Trafalgar. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia artificial y empleo

febrero 4, 2020

Las revoluciones industriales siempre han venido acompañadas de miedo, prevención y alarma ante la posibilidad de que las máquinas terminasen con los puestos de trabajo. La palabra ludita sirve para definir a los seguidores de Ludd que quemaban las primeras cosechadoras y máquinas textiles de vapor.

Hay historiadores que consideran que la dispersión industrial en Inglaterra convirtió el movimiento ludita en una especie de variedad violenta de una negociación colectiva imposible. Algo de razón deben de tener porque la  verdad es que aquellos mineros, trabajadoras del textil, o los campesinos, no tenían nada contra las máquinas, sino más bien contra quienes hacían imposible que los avances productivos se tradujeran en mejoras económicas y sociales para ellos y sus familias.

Lo que tenían claro aquellas  buenas gentes era que, lejos de un mayor bienestar general, se producía un mayor empobrecimiento a causa del aumento de los precios, el desabastecimiento de mercancías y las guerras continuas. La emigración a las grandes concentraciones urbanas, hacinados en infraviviendas, sometidos a una brutal contaminación.

De la misma manera la ciudadanía de hoy en día comprueba cómo las mejoras tecnológicas traen empleos más precarios, salarios más bajos, deterioro de la protección social, aumento de las desigualdades y degradación de las condiciones de vida. No es que lo uno tenga que ver mecánicamente con lo otro. Pero el hecho el que el 72 por ciento de los ciudadanos europeos teme que los robots les terminen robando el puesto de trabajo.

Puede ser que haya quien argumente que la robotización, la inteligencia Artificial, la automatización de determinadas tareas están demandando nuevos profesionales, otro tipo de empleos y nuevas cualificaciones en campos tan diversos como el transporte, la educación, las industrias, o la sanidad. Es verdad. Igual que en anteriores revoluciones industriales, desaparecieron unos puestos de trabajo y nacieron otros nuevos. Lee el resto de esta entrada »


Atocha, la memoria necesaria

enero 23, 2020

Durante demasiados años la memoria de los Abogados de Atocha se veía bien definida por el título de aquel libro escrito por Alejandro Ruiz-Huerta, La memoria incómoda (Los Abogados de Atocha). Como si España hubiera decidido olvidar cuantas tragedias hubo de vivir en su reciente pasado para entrar en una nueva y feliz etapa de festejos inolvidables y legendarios.

Nuestro ingreso en la Unión Europea, precedido por la controvertida entrada en la OTAN. La Expo del 92, en Sevilla, Las Olimpiadas de Barcelona, los turnos de gobierno, las recesiones, las crisis, las etapas de crecimiento, los pelotazos inmobiliarios. Una nueva España, eso sí, con todos los ingredientes, vicios y virtudes del pasado olvidado.

Las recesiones, las crisis, el desempleo rampante. Hasta el terrorismo etarra, el del islamismo radical (primero en las Torres Gemelas de Nueva York, luego en los trenes de Atocha), apenas consiguieron empañar el éxito de una pretendidamente modélica Transición encabezada, al parecer, por unos pocos y gigantescos personajes políticos que decidieron acabar con la dictadura y entregar a los humanos las tablas de la Constitución Española del 78, grabada a fuego por los Padres Fundadores.

En tan mítico relato no cabían esos estudiantes y trabajadores muertos en las calles, ni los abogados ejecutados por el tardofranquismo en el despacho laboralista de Atocha. Tristes accidentes provocados por el nerviosismo de unos ultraderechistas que, en el caso de Atocha, sólo querían dar una lección a los sindicalistas  de CCOO del transporte para que se dejasen de huelgas.

Pero no, nada fue tan sencillo, ni estuvo tan planificado, en aquellos días en los que aún nada estaba decidido. Había un gobierno provisional que acababa de recibir permiso para iniciar un incierto proceso de reforma política. Un runrún confuso de pronunciamientos militares en las salas de bandera de los cuarteles. Un monótono y macabro desencadenamiento de atentados y secuestros de prebostes civiles y militares del régimen. Un desfile de pistoleros de ultraderecha por las calles a cara descubierta, con impunidad de vencedores altaneros. Lee el resto de esta entrada »


Mensajes navideños

enero 6, 2020

Vaya, mi artículo mensual tiene que publicarse el día de Nochebuena. El Rey de España tiene mensaje navideño. Puede que no sea el suyo, que se lo escriban otros, pero lo pronuncia él. Unas veces gusta más, otras menos. Algunos (más bien gente mayor) se sientan ante la televisión para escucharlo, otros cambian de canal, o siguen a lo suyo, dando los últimos retoques a la mesa preparada para la cena.

Total es un discurso grabado y mañana darán los cortes más jugosos en todas las cadenas, los tertulianos desmenuzarán, sacarán punta, seccionarán con fino bisturí, o cuchillo de capador, harán sus interpretaciones particulares en función de su peculiar ideología y, sobre todo, de la caja, o las cajas, de las que se nutren sus cepillos limosneros.

Para no ser menos, cada presidenta y presidente de Comunidad Autónoma, alcalde y alcaldesa, cada empresario, o empresaria de postín, dirigirá un discurso a su pueblo soberano correspondiente. No se andan con chiquitas. Hasta nosotros mismos, quien más, quien menos, mandará su mensaje en forma de felicitación navideña remitida por carta (cada vez menos), por correo electrónico, o a través de cualquiera de las redes sociales al gusto del usuario. Lee el resto de esta entrada »


Y de regalo, la libertad

enero 6, 2020

Cada vez nos preocupa más, a padres y madres, el futuro de nuestros hijos. Oteamos el horizonte y buscamos qué profesiones les tenemos que insinuar, sugerir, instigar. Nunca el mundo giró tan deprisa, nunca los cambios fueron tan rápidos, nunca nuestros antepasados lo tuvieron tan difícil para acertar. Mi padre sabía que un obrero de la construcción pasaba frío en la calle y que un botones de banco estaba calentito, un maestro tenía muchas vacaciones, un médico ganaba más dinero.

Hubo un tiempo en el que los jóvenes querían ser abogados. Un tal Perry Mason televisivo tuvo mucho que ver en ello. Luego, al principio de los tiempos democráticos en España, casi todos los políticos en el Parlamento eran abogados. Había una necesidad tremenda de hacer leyes democráticas que sustituyeran a las franquistas y debían de pensar que lo mejor era que las hicieran los abogados disponibles.

Han pasado los años y ahora las cosas ya no son tan así en el Congreso. Aunque los abogados siguen siendo los más, no faltan profesores, economistas, empresarios, periodistas, jueces y funcionarios. Masculinos y femeninos, se entiende.  Lo que cada vez hay menos son trabajadores y trabajadoras asalariados, pero ese es otro cantar. Para otro día, tal vez, si me acuerdo y viene a cuento.

En aquellos tiempos de monopolio televisivo, un tal Doctor Kildare, muy anterior a Anatomía de Grey, House, o The Good Doctor, hizo que mucha juventud decidiera estudiar Medicina, produciendo una inflación de demanda universitaria que llega hasta nuestros días. Hasta el punto de que, entre los recortes sanitarios y el aumento de profesionales sanitarios titulados, nuestras médicas y médicos, en número superior a los 10.000, engrosan las cifras de españoles por el mundo. Desde Reino Unido a Brasil, desde Suecia a Canadá. Lee el resto de esta entrada »