La ética de los algoritmos y elcoronavirus

abril 3, 2020

Las sumas globales invertidas en Inteligencia Artificial (IA) son pasmosas. Las estimaciones hablan de 36.000 millones de dólares en 2019, que llegarán a los 80.000 millones en 2022. La IA parece que ha generado un valor comercial de 1´2 billones de dólares en 2018 y se espera que para el mencionado 2022 es valor haya ascendido a 3´9 billones.

Nos cuentan que la utilización adecuada de los datos disponibles,  puede aportar muchos instrumentos que permitan solucionar problemas de todo tipo, desde la pobreza al cambio climático, desde la crisis de los refugiados a los incendios descontrolados en Australia, o en el Amazonas. Desde reducir los déficits comerciales africanos hasta rebajar la deuda de los países subdesarrollados, en vías de desarrollo, emergentes, o como queramos subdividir las desigualdades de la tierra.

Ejemplos no faltan para mostrar la utilidad de la Inteligencia Artificial cuando es utilizada por organizaciones sociales, no gubernamentales, sin ánimo de lucro, emprendedoras, benéficas, locales, para conseguir mejoras evidentes en las condiciones de vida de personas y familias desfavorecidas, con bajos niveles de salud, alojadas en infraviviendas, invisibles, imposibilitadas de acceder al empleo, la educación, sin ingresos. Lee el resto de esta entrada »


Sindicalismo en tiempos del coronavirus

marzo 25, 2020

Justo antes de que se desencadenase la tempestad del coronavirus leí un artículo cuestionando la labor de los sindicatos, su poca influencia en los tiempos que corren, su poca utilidad. Pensé escribir algo sobre el tema, pero llegó el estado de alerta y la atención de todas y todos se volcó en lo que inevitablemente es el problema principal que ocupa nuestra cuarentena.

Sin embargo es precisamente en momentos como estos que nos toca vivir cuando se ve la necesidad de contar con gobiernos, instituciones y organizaciones sociales que vertebren a la sociedad y la defiendan, entre ellas los sindicatos. Los detractores del sindicalismo se fijan en las bajas tasas de afiliación en España, y las sitúan en torno al 14% de los trabajadores y trabajadoras. En los países desarrollados de la OCDE dicen que la media es algo más alta, con una afiliación en torno al 16%. Otro argumento que añaden es el de que los países nórdicos se mueven entre el 65 y el 90% de afiliación.

Cada cual utiliza los datos y saca las conclusiones como le viene en gana, atendiendo a sus intereses y obsesiones, más que a los propios datos. La verdad es que hay diferentes modelos sindicales, dependiendo del país, el continente, la región, en función de los modelos productivos y la historia de cada cual.

Hay países europeos en los que cobrar el paro, la pensión, o los derechos que tienes en la empresa, dependen de que estés afiliado a un sindicato. El sindicato asume la gestión de tu formación, tu contratación, tu prestación económica cuando pierdes el empleo, tu salario, tu jornada de trabajo, tus complementos y tus derechos laborales. Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus, el aplauso no basta

marzo 25, 2020

Creo que el gran mérito de este órdago que los españoles mantenemos contra esa maravilla de la evolución que es el coronavirus, consiste en la capacidad que siempre hemos demostrado para defendernos frente a invasiones masivas, perfectamente planificadas por ejércitos bien organizados.

Hay quien dice que somos la especie inteligente del planeta y, sin embargo, para cuestionarlo basta pensar en esos pequeños parásitos que sólo pueden vivir y multiplicarse dentro de las células de otros organismos. Capaces de organizarse, adaptarse, mutar, acelerar su expansión, retirarse a tiempo y esperar mejor momento. Les da igual invadir las células de un animal, una planta, una bacteria, que infectar a un ser humano cualquiera. Si viene al caso, conquistan, colonizan, invaden, otros virus.

No hace falta pensar en tipos estrambóticos como Alien, o Predator, los auténticos maestros de la supervivencia son los mutantes como el coronavirus. Tan capacitados para la supervivencia que no dudan en viajar en cometas, meteoritos y bólidos celestes de todo tipo a lo largo y ancho de la galaxia.

Y, sin embargo, terminaremos venciendo porque siempre fuimos capaces de dar la cara frente a todo tipo de invasiones. Una de las últimas tuvo que ver con el ejército más poderosos de la época en Europa, el de los franceses comandados por un genio militar como Napoleón. Otra, aún más reciente, la de otro ejército colonial y golpista entrenado para  organizar todo tipo de masacres en sus campos de entrenamiento de los montes del Rif. Lee el resto de esta entrada »


Los nuevos empleos, el dinosaurio y el coronavirus

marzo 25, 2020

Qué años aquellos, remotos y pasados, en los que alguien se esforzaba por adquirir una formación para desempeñar un tipo de trabajo y podía aspirar a ganarse un salario decente con una profesión durante toda la vida, con unas cuantas actualizaciones derivadas de cambios tecnológicos que se producían cada cierto tiempo.

Hoy los cambios tecnológicos se han acelerado y las competencias son tan obsolescentes como lo es la obsolescencia programada de los electrodomésticos, como lo son las actualizaciones de los sistemas operativos de nuestros ordenadores y nuestros teléfonos. Un buen número de trabajadores y trabajadoras siente miedo de que la Inteligencia Artificial, la digitalización, dejen desfasados sus conocimientos y amenacen sus puestos de trabajo.

El problema lo viven con la misma intensidad, aunque con percepciones y perspectivas distintas, tanto quienes cuentan con cualificaciones más elevadas, como quienes tienen unos niveles bajos de formación. Para estos segundos, la automatización de tareas se les presenta como un reto que exigirá largos periodos de paro, arduos procesos de adaptación, para poder desempeñar nuevas tareas. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia Artificial y cambios de empleo

marzo 25, 2020

Cuando hayan pasado unos años los analistas, economistas, los opinadores profesionales de cada día, en cada cadena de televisión, o tertulia radiofónica, los que saben de todo y los que no entienden de nada, vendrán a contarnos que ya anunciaron, profetizaron, intuyeron las profundas transformaciones que la Inteligencia Artificial (IA) ha aportado a los empleos de hoy en día dentro de unos años.

Pero eso será en un incierto mañana. Ahora mismo nadie sabe hasta donde llegarán los cambios. Hay quien avanza que en espacios económicos como el europeo sólo el 14% de los empleos se verán afectados gravemente hasta el punto de que los procesos de automatización los hagan desaparecer para los seres humanos, a causa de que los algoritmos se encontrasen en condiciones de sustituir la mayor parte de las tareas que ahora realizan las personas.

Pero claro, estamos hablando, tan sólo, de los puestos de trabajo con alto riesgo de desaparecer. Algunas cadenas de montaje, operadores de maquinaria, sectores de componentes eléctricos y electrónica, los que realizan tareas como operadores y conductores de maquinaria en plantas de almacenaje, clasificación y distribución.

Ocupados como están en prepararse para seguir ganando dinero, muchos de los actuales empresarios no se ocupan de formar a estas personas para nuevas tareas, con lo cual lo más probable es que acaben en el paro, asumiendo su propio reciclaje y buscando los empleos disponibles, en función de la propia cualificación.

Pero no todo va a ser destrucción de puestos de trabajo. En la Unión Europea calculan que un 40% de los empleos no desaparecerán, aunque sí se transformarán. En general sufrirán procesos de automatización de determinadas tareas, especialmente las de carácter rutinario, lo cual exigirá que quienes hoy desempeñan esos puestos de  trabajo asuman nuevas competencias en tecnología de Inteligencia Artificial. Vaya, que tendrán que interactuar con la máquina, entenderse con ella con frecuencia, dirigirla en unas cosas y aceptar el designio de sus algoritmos en otras. Lee el resto de esta entrada »


Para que yo pese sobre el suelo

marzo 25, 2020

Una de las primeras consecuencias de la aplicación de medidas para retrasar la expansión de la pandemia del coronavirus ha sido la suspensión, cancelación, aplazamiento de actos públicos y sociales, reuniones de todo tipo que incluyan la presencia de personas que puedan transmitir el virus, o que puedan sufrir sus peores consecuencias.

Esta misma semana habría asistido al acto de recuerdo de las víctimas de los atentados terroristas del 11-M que cada año celebramos junto a la estación de Atocha, al lado de los impresionantes cabezones de la nieta de Antonio López, el genial pintor y escultor manchego de paisajes madrileños.

Tendría que haber formado parte del jurado del premio de poesía que lleva el nombre del poeta Andrés García Madrid, getafense de militancia, madrileño de nacimiento, extremeño de raíces, comunista por convicción, concejal por compromiso y de vocación poeta.

Debería haber participado junto a cerca de treinta personas en el Comité de Expertos del Seminario Permanente de Huella Digital organizado por la Fundación Pablo VI, un interesante espacio de reflexión sobre Inteligencia Artificial.

Otro acto comprometido desde hace tiempo hubiera sido la proyección de la película Los Camaradas, de Mario Monicelli, que inauguraba el Ciclo de Cine Tiempos de Historia, Movimientos Revolucionarios del Siglo XX, organizado por las Fundaciones Ateneo 1º de Mayo y Andreu Nin. Un acto que me resultaba especialmente sugerente por varias circunstancias. La primera de ellas el hecho de que junto al 1º de Mayo figure el nombre de un personaje tremendamente atractivo y moderno como Andreu Nin.

Un hombre de orígenes humildes que, con mucho sacrificio de sus padres, llegó a ser maestro. Un joven que comenzó su andadura política en el catalanismo republicano y federalista, para pasar pronto al Partido Socialista y de ahí a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en una época en la que los dirigentes sindicales catalanes caían a manos de los pistoleros patronales protegidos por el gobernador militar y civil de Barcelona. En uno de esos atentados fue asesinado Salvador Seguí. De otro similar se libró Andreu. Así comenzaban los felices años 20. Lee el resto de esta entrada »


45 y más paro

marzo 24, 2020

Las cifras del paro van bajando poquito a poco. Los economistas nos anuncian que estamos superando definitivamente el momento de la crisis que dio comienzo en 2008, larga, desconocida, profunda. No me atrevería yo a decir tanto.

Creo que, efectivamente, no hay recesión de momento, ni decrecimiento económico, pero la crisis se ha convertido en paisaje permanente, con sus consecuencias de aumento de las desigualdades, precariedad de trabajos y vidas, inseguridad y miedo, sociedades a merced de acontecimientos reales o inventados, ya sean guerras comerciales entre grandes potencias, o virus con corona o sin ella. El miedo protagoniza nuestras vidas.

El paro se ha reducido notablemente. En 2013 más de 6 millones de personas desempleadas, hoy casi la mitad, algo más de 3 millones. Sigue siendo un paro que forma parte del sistema económico español, con unas tasas de las más altas de Europa, pero se ha reducido.

Sin embargo nadie echa las campanas al vuelo. Cualquier gobierno del planeta es consciente de la situación inestable que nos toca vivir. También el español lo sabe. El paro entre nuestra juventud es brutal y ello pese a la fuga hacia otros países en busca de alguna oportunidad de vida y trabajo que aquí sería impensable.

Se habla, con razón del desempleo femenino. Menos actividad laboral, menos ocupación, más paro y más precariedad en forma de contratos temporales, a tiempo parcial y discriminación salarial. Es una realidad que ni los más sectarios ultraderechistas pueden ocultar, pese a que lo intenten todos los días y a todas las horas.

Sin embargo hay otros colectivos a los que se presta mucha menos atención, me refiero, por ejemplo, a los mayores de 45 años. Sólo algunos sindicalistas se animan a hablar del problema de estos trabajadores y trabajadoras.. Es el caso de Toni Ferrer en un artículo que he leído recientemente. El silencio podría parecer justificado si tenemos en cuenta que entre el total de personas paradas menos del 12% tienen más de 45 años.

El dato tiene su truco. Basta echar un ojo a los números para alarmarse. Por ejemplo, esas personas que llevan más de un año en el paro y que suman casi 1.400.000 personas. Estamos hablando de un porcentaje de más del 43% del total. Y resulta que más del 56% de esas personas son mayores de 45 años. Por decirlo de otra manera, quien se queda parado por encima de los 45 años lo tiene más crudo y más difícil para volver a encontrar empleo.

Pese a ello, la protección de las personas desempleadas ha retrocedido sistemáticamente a golpe de recortes justificados en la crisis. Si al comenzar la crisis 3 de cada 4 personas paradas tenía protección, ahora son sólo 3 de cada 5. No es extraño que el riesgo de pobreza crezca en las familias que viven de un salario.

De nada ha servido que los sindicatos CCOO y UGT hayan intentado poner en marcha un último colchón de protección económica frente a la falta de rentas, creando un ingreso mínimo garantizado en todo el Estado. Recogieron más de 700.000 firmas para que se aprobase por ley, pero los avatares parlamentarios han destrozado esa Iniciativa Legislativa de los sindicatos. Mientras esto ocurre el número de millonarios se ha multiplicado por 5 en nuestro país durante la crisis. Un millón de millonarios, más de 12 millones de pobres. Así están las cosas.

Ya el anterior gobierno socialista avanzó algunos cambios moderadamente positivos en la protección por desempleo, dando marcha atrás a algunos recortes de la derecha. Tenemos nuevo gobierno, uno que se reclama del progreso. Es el momento de conseguir un compromiso político, económico y social por el empleo y por la protección a las personas desempleadas.

No basta contar parados. Los servicios públicos de empleo tienen que plantearse un papel más activo en la orientación, formación continua, recualificación, búsqueda de empleo y protección efectiva para las personas desempleadas. El caso de los mayores de 45 aparece menos en los medios de comunicación, pero es dramático. Las tasas de empleo de los trabajadores y trabajadoras de más edad en España no resisten la comparación con el resto de países de la Unión Europea de los 28 (ahora 27 tras el Brexit). Estamos muy por debajo de los países más avanzados y más de seis puntos porcentuales por debajo de la media.

Queda mucho por hacer, muchos recursos que poner en marcha, mucha negoción que llevar a buen puerto, muchas realidades insufribles que cambiar en las políticas de formación y empleo. El tiempo es siempre escaso. Gobierno y oposición, empresarios y sindicatos tienen por delante una tarea inmensa e intensa por delante. Esperemos que otros asuntos no nos impidan ver la dimensión de los problemas reales, ni distraernos en el menudeo de gestos y ondear de banderas, que dan titulares pero solucionan muy poco.