Carta abierta a Juan Diego

febrero 18, 2020

Juan,

Los compañeros del Instituto de Estudios Sociales de CCOO de Castilla-La Mancha acaban de concederte el Premio Abogados de Atocha. Ya lo han recibido antes periodistas como Rosa María Mateo, escritoras como Almudena Grandes, cantantes como Raimon, juristas como José Antonio Martín Pallín, políticas como Manuela Carmena.

Ya en el año 2015 habías subido al escenario del Auditorio Marcelino Camacho para recoger otro Premio que lleva el mismo nombre y que concede la Fundación Abogados de Atocha, promovida por CCOO de Madrid. En aquel momento el premio no era a título personal. Lo recogiste junto a Concha Velasco, en representación de quienes participasteis en aquella impresionante huelga de actores de 1975.

Tienen fijación estos sindicalistas contigo, la verdad. No sé bien qué les das, qué les has dado, qué reconocen en ti que no vean en otros. Bueno, tal vez sí, algo intuyo. Esa mezcla de dureza y fragilidad, o de fragilidad combatida con la voluntad de ser. Hasta cuando te conviertes en tripulante golpista del Dragon Rapide,  en señorito insufrible y despiadado de los Santos Inocentes, o en el general Armada del 23-F.

Tal vez también el amor mesiánico, redentor y milenarista que buscamos con la misma intensidad de Juan de la Cruz. O la añoranza de aquel primer blanco y negro Estudio 1 en el que triunfaste haciendo teatro televisivo sin descanso.

Te lo has llevado todo, o casi todo. Los Goyas a mejor actor de reparto y protagonista. Los Max, la Concha de Plata en San Sebastián, Viña del Mar en Chile, Málaga, Turia, ACE en Nueva York, Círculo de Escritores Cinematográficos y, cómo no, el de tus compañeros y compañeras de la Unión de Actores, el sindicato de tantas y tantos jóvenes y no tan jóvenes actores, que sobreviven con frecuencia como camareros y que pocas veces consiguen subirse a un escenario y cumplir un sueño. Lee el resto de esta entrada »


Nada es lo que parece

febrero 18, 2020

Creo que fue el ambicioso y calculador Duque de Wellington el que dijo que España es el único lugar del mundo en el que dos y dos no suman cuatro.  Así dicho, por parte de una persona venida del pasado, cargada de autoridad derivada de sus dotes militares y políticas, bien pudiéramos darlo por válido, así sin pensarlo dos veces. Así, sin más.

No seré yo quien desacredite su autoridad pero, aunque sólo fuera por mero entretenimiento, conviene darle unas vueltas al asunto. El propio Wellington, cuyo nombre al nacer era Arthur Wellesley, era un segundón de la nobleza irlandesa, en aquellos tiempos en los que ser irlandés era ser británico, igual que haber nacido en lo que hoy conocemos como Argentina, o Cuba, te convertía en español.

No quito mérito alguno a Wellington, ya suficientemente condecorado en vida con títulos como el de Duque, caballero de numerosas órdenes y hasta primer ministro en su tierra, al frente del partido conservador y más en concreto del ala más conservadora de los conservadores.

Tampoco el inefable Fernando VII, primero Deseado y luego Felón y Narizotas, dejó de agradecer los favores militares prestados, unido con el Duque por el mismo interés en demostrar que los españoles, alzados en armas por su cuenta y riesgo, unidos en torno a las Cortes de Cádiz y las Juntas de Defensa autoproclamadas a diestro y siniestro, no hubieran ganado la guerra de la Independencia sin la ayuda de Wellington.

Fernando le concedió el Toisón de Oro, la Gran Cruz de San Fernando, el Ducado de Ciudad Rodrigo y le nombró Comandante en Jefe de las tropas aliadas contra Napoleón. Vaya, que puso a las tropas españolas bajo sus órdenes. Lee el resto de esta entrada »


Honrar la memoria del futuro

febrero 18, 2020

No es tema menor éste de hacer memoria, recordar, rendir homenaje. Tiene mucho de evocar, invocar y hasta conmemorar. Abundan los homenajes, no demasiado, hay que decirlo, a los más variados personajes, o en torno a fechas significativas, porque en ellas ocurriera algo que cambió las cosas para bien, o para mal. O para bien de unos y para mal de otros.

Homenajes, personajes, fechas, bien pertrechados de charlas y conferencias, textos publicados y republicados, documentales, libros conmemorativos, películas, exposiciones singulares, actos públicos, únicos, minoritarios, elitistas, masivos, exclusivos. En vida, porst mortem.

No me parecen del todo mal, aunque no siempre me terminan de convencer este tipo de eventos. O tal vez me parecen bien, así en general, aunque con más o menos matices, según la ocasión, o mi estado de ánimo, o los ojos con los que los miro. Creo que esta valoración personal tiene mucho que ver con el subjetivismo, la simpatía personal, puede que hasta con la ideología. Sobre todo con la experiencia, lo aprendido, bien o mal aprendido.

Aquel poema de Bertolt Breht, habrá quien lo recuerde y quien nunca lo haya leído. El que habla de aquellos tejedores de Kujan-Bulak, la pequeña aldea fuera de mapa, al Sur de Turquestán, en esa zona exótica del imperio ruso poblada por kazajos, uzbekos, tayikos, turcomanos, o kirguises. Aquellos tejedores que por no hacer un feo, entre temblores de fiebres, a merced del humo de un ferrocarril intermitente, acuerdan realizar una colecta y levantar un busto a Lenin para honrar su memoria.

Sus temblorosas y febriles manos van depositando sus pequeños ahorros de cada día hasta que Gamalev, el soldado del Ejército Rojo, propone gastar ese dinero en petróleo que será vertido en la laguna para acabar con los mosquitos que infectan el pueblo y causan las fiebres. Así lo hicieron y Brecht sentencia que aquellos hombres habían entendido a Lenin y le honraron al tiempo que se beneficiaban. Así se decidió, así se hizo, concluye el poeta.

En una asamblea, esa misma noche, decidieron colocar una pequeña placa en la estación que diera buena cuenta de este peculiar homenaje. Ciertamente no hubo grandes banderas, discursos de autobombo de los comisarios políticos, los alcaldes, los dirigentes del partido, los sumos sacerdotes del culto a la personalidad, los héroes del trabajo, los constructores de la patria. No cantaron sus himnos guerreros los coros del ejército rojo, ni se bailaron las danzas populares a cuenta del siempre presente, desde la lejanía de su imponente mausoleo de la Plaza Roja, el camarada Ivan Ilich Ulianov, alias Lenin. Lee el resto de esta entrada »


A vueltas con la reforma laboral

febrero 4, 2020

Acaba de constituirse un gobierno de la izquierda. Ha podido más el miedo a los resultados electorales que depararían unas nuevas elecciones que los desentendimientos y desencuentros anteriores entre las fuerzas de progreso. De esta forma, con la ayuda, por activa o por pasiva, de fuerzas regionalistas y nacionalistas, podemos contar hoy con un gobierno que apunta maneras.

Parece que no va a ser un periodo fácil. La derecha, confundida como anda en la indecisión de saber si viaja hacia el centro o hacia una gran confluencia con la rancia ultraderecha patria, se ha tomado a mal el atrevimiento de la izquierda y se apresta a golpear con todos los medios, desde las calles a los tribunales, desde las fake a la crispación de los ejércitos tertulianos a sueldo.

Parece que algo ha aprendido la izquierda en ese no dejarse enredar en las raíces ancestrales que ahondan y se alimentan de la planta carnívora de los males de España. El que una comunista declarada, así, de frente y de cara, al frente del Ministerio de Trabajo, haya concluido un acuerdo con sindicatos y empresarios para subir el salario mínimo un 5 por ciento, me parece una buena señal.

Como esperanzador es que la primera decisión adoptada sea la subida de las pensiones y, poco después, cumplir los compromisos salariales con los empleados públicos y reanudar el camino de la recuperación del poder adquisitivo perdido durante los duros años de recortes mezquinamente justificados en la crisis económica. Lee el resto de esta entrada »


El ejemplo de los Abogados de Atocha

enero 23, 2020

El joven universitario, se llama Manuel, elige tema de investigación para su tesina. Ha estudiado y escrito algo sobre el final de los  Tribunales de Orden Público (TOP) de la dictadura. Su interés ha comenzado a centrarse en la violencia política durante la Transición española.

Decide que el tema que va a investigar es el asesinato de los Abogados de Atocha, aquel 24 de enero de 1977, en el despacho laboralista de la calle Atocha, 55, que unos llaman atentado, otros crimen, magnicidio, unos cuantos masacre y no pocos matanza.

Por el camino acabará escribiendo un par de artículos titulados, El imaginario colectivo de la Transición a través de la violencia política y otro, El sentimiento de impunidad ultraderechista frustrado: la matanza de Atocha. Porque eso que hemos llamado Transición, edulcorando las crónicas patrias, fue más complejo, conflictivo y violento de lo que nos cuentan.

No lo sabe aún, pero durante los próximos nueve años, Manuel se va a adentrar en un proceso complicado de entrevistas sometidas a la memoria siempre perfeccionada del entrevistado, actas judiciales, artículos que sostienen unas opiniones y otros tantos que defienden tesis contrarias y contradictorias. Hay también unos pocos que apuntan a nuevas pistas que le obligan a retomar el hilo allí donde amenaza con haberse cortado.

Los Abogados de Atocha parecen un tema diáfano, claro, con abundante documentación al alcance, en los tribunales, las hemerotecas, en los archivos del Partido Comunista de España y de CCOO y un buen número de personas  que vivieron aquellos siete días de enero dispuestos a contar su versión. Lee el resto de esta entrada »


Atocha, la memoria necesaria

enero 23, 2020

Durante demasiados años la memoria de los Abogados de Atocha se veía bien definida por el título de aquel libro escrito por Alejandro Ruiz-Huerta, La memoria incómoda (Los Abogados de Atocha). Como si España hubiera decidido olvidar cuantas tragedias hubo de vivir en su reciente pasado para entrar en una nueva y feliz etapa de festejos inolvidables y legendarios.

Nuestro ingreso en la Unión Europea, precedido por la controvertida entrada en la OTAN. La Expo del 92, en Sevilla, Las Olimpiadas de Barcelona, los turnos de gobierno, las recesiones, las crisis, las etapas de crecimiento, los pelotazos inmobiliarios. Una nueva España, eso sí, con todos los ingredientes, vicios y virtudes del pasado olvidado.

Las recesiones, las crisis, el desempleo rampante. Hasta el terrorismo etarra, el del islamismo radical (primero en las Torres Gemelas de Nueva York, luego en los trenes de Atocha), apenas consiguieron empañar el éxito de una pretendidamente modélica Transición encabezada, al parecer, por unos pocos y gigantescos personajes políticos que decidieron acabar con la dictadura y entregar a los humanos las tablas de la Constitución Española del 78, grabada a fuego por los Padres Fundadores.

En tan mítico relato no cabían esos estudiantes y trabajadores muertos en las calles, ni los abogados ejecutados por el tardofranquismo en el despacho laboralista de Atocha. Tristes accidentes provocados por el nerviosismo de unos ultraderechistas que, en el caso de Atocha, sólo querían dar una lección a los sindicalistas  de CCOO del transporte para que se dejasen de huelgas.

Pero no, nada fue tan sencillo, ni estuvo tan planificado, en aquellos días en los que aún nada estaba decidido. Había un gobierno provisional que acababa de recibir permiso para iniciar un incierto proceso de reforma política. Un runrún confuso de pronunciamientos militares en las salas de bandera de los cuarteles. Un monótono y macabro desencadenamiento de atentados y secuestros de prebostes civiles y militares del régimen. Un desfile de pistoleros de ultraderecha por las calles a cara descubierta, con impunidad de vencedores altaneros. Lee el resto de esta entrada »


Mensajes navideños

enero 6, 2020

Vaya, mi artículo mensual tiene que publicarse el día de Nochebuena. El Rey de España tiene mensaje navideño. Puede que no sea el suyo, que se lo escriban otros, pero lo pronuncia él. Unas veces gusta más, otras menos. Algunos (más bien gente mayor) se sientan ante la televisión para escucharlo, otros cambian de canal, o siguen a lo suyo, dando los últimos retoques a la mesa preparada para la cena.

Total es un discurso grabado y mañana darán los cortes más jugosos en todas las cadenas, los tertulianos desmenuzarán, sacarán punta, seccionarán con fino bisturí, o cuchillo de capador, harán sus interpretaciones particulares en función de su peculiar ideología y, sobre todo, de la caja, o las cajas, de las que se nutren sus cepillos limosneros.

Para no ser menos, cada presidenta y presidente de Comunidad Autónoma, alcalde y alcaldesa, cada empresario, o empresaria de postín, dirigirá un discurso a su pueblo soberano correspondiente. No se andan con chiquitas. Hasta nosotros mismos, quien más, quien menos, mandará su mensaje en forma de felicitación navideña remitida por carta (cada vez menos), por correo electrónico, o a través de cualquiera de las redes sociales al gusto del usuario. Lee el resto de esta entrada »