Los Pactos del Sol frente al coronavirus

abril 29, 2020

Cuando todo parece ir bien, cada grupo de intereses, cada clase social, hasta cada persona, encuentra la manera de encajar en el puzle que supone vivir en sociedad. Unos ganan mucho, otros ganan poco, pero todos ganan algo, muchos ganan lo suficiente para vivir con ciertas comodidades, comprar una casa, un coche, veranear, criar a los hijos, darles carrera, o una profesión, en el horizonte no hay nubarrones, lo que venga después parece que será siempre mejor que lo que tenemos.

Es pura defensa psicológica sin base científica alguna, la historia nos dice que, cada cierto tiempo algo se enreda, se lía, empiezan a venir mal dadas y lo que iba a ser mejor termina siendo peor. No aprendemos, pero al menos por un tiempo creemos, deseamos, que todo siga igual, que nada vaya a peor. Lo cierto es que todo lo que puede empeorar, termina empeorando, si nadie lo impide.

Es en esos momentos de crisis desbocada, latente, o desvelada, cuando se pone a prueba el valor de un gobierno, de una oposición, o de las organizaciones sindicales, empresariales, sociales que vertebran la sociedad. Si los gobiernos son débiles, la oposición intranscendente y las organizaciones sociales sólo representan clubs de intereses particulares, poco podemos hacer.

Me ha tocado vivir momentos duros provocados por el terrorismo, las crisis económicas, los problemas sociales desbocados a causa de desequilibrios enquistados y lacerantes. En Madrid no han faltado. En mi experiencia, los Pactos de la Moncloa fueron un acuerdo político y social para dar el pistoletazo de salida y el respaldo definitivo al proceso democrático.

Costó mucho, porque las limitaciones salariales firmadas no compensaban el poder adquisitivo perdido por los salarios, pero hubo otras medidas que incidían en la reforma de la fiscalidad, e inversiones públicas sanitarias, o educativas. Los acuerdos siempre son temporales, al cabo de un tiempo vuelven a aparecer desequilibrios, hay que volver a las movilizaciones, a las negociaciones, a nuevos acuerdos.

Por eso en 1988 la Huelga General del 14-D supuso un aldabonazo de los trabajadores y trabajadoras del país para exigir un reparto más equitativo de la riqueza en el país, una mayor participación en las políticas públicas. La gota que colmó el vaso fue el intento de aprobar un Plan de Empleo Juvenil que intentaba crear un mercado laboral que condenaba a los jóvenes a salarios más bajos y menos derechos laborales. Entre los motivos de la Huelga se incluían las pensiones, o los derechos sindicales de los trabajadores, incluidos los empleados públicos. Lee el resto de esta entrada »


Pactos de la Moncloa, o de lo que quieras

abril 29, 2020

Segundas partes nunca fueron buenas, vaya por delante, por eso no podremos reeditar unos Pactos de la Moncloa, por mucho que nos empeñemos, ha llovido mucho desde entonces, los actores no son los mismos, la guerra civil queda mucho más lejos y hay demasiados intereses políticos y económicos en juego.

Los Pactos de la Moncloa se produjeron al calor de una crisis económica que producía subidas de los precios de más del 27% al año, el modelo de Transición hacia la democracia no estaba decidido, la Constitución no había sido aprobada, el franquismo seguía matando

(el asesinato de los Abogados de Atocha, el impresionante y pacífico entierro, la demostración pacífica de organización y fuerza del PCE y de las CCOO, abrieron las puertas a la legalización definitiva del Partido Comunista y luego, al final, de los sindicatos, de las Comisiones Obreras)

las tensiones políticas y sociales arreciaban, buena parte de la derecha política añoraba el franquismo, mientras los poderes económicos emanados de los privilegios franquistas necesitaba legitimidad y seguridad para sus fortunas y los torturadores necesitaban seguir siendo policías y recibiendo méritos y condecoraciones.

La Ley de Amnistía y los Pactos de la Moncloa son de octubre del 77

(vaya qué casualidad, la amnistía el 15 y los Pactos el 25)

y hoy, con más de cuarenta años de por medio, me admira cómo creímos que la Ley de Amnistía limpiaba todos los juicios, expedientes, fichas policiales, de los cientos de miles de rojos juzgados, condenados y asesinados por el franquismo, pero no,

(ahí siguen las condenas, ahí siguen las fosas)

limpiamos la imagen de Billy el Niño y todas las bandas de cuatreros torturadores y asesinos de la dictadura. Lee el resto de esta entrada »


Rojos contra el coronavirus

abril 20, 2020

-Resistiré para seguir viviendo, soportaré los golpes y jamás me rendiré

Es el himno que recorre las ventanas, los medios de comunicación, las redes sociales, infundiendo ánimo, valor y ganas de vivir. Con la que está cayendo no es poco, la verdad. Cada vez que se cruza en nuestro camino un desastre como el que vivimos nos agarramos a una imagen, una canción.

Nos lo recordó Basilio Martín Patino en aquellas hermosas Canciones para después de una guerra, aquella película sobre la música que abrió un resquicio de vida a nuestros padres, sobre todo a nuestras madres, en aquella larga posguerra de 40 años, una guerra prolongada por otros medios, con sus vencidos, humillados y ofendidos y sus vencedores soberbios, irascibles, dueños de la hacienda, la casa, el caballo y la pistola.

La canción se hizo famosa cantada por el Dúo Dinámico. De hecho, uno de sus miembros, Manuel de la Calva, es el autor de la música, pero la letra, esa que nos emociona en estos días,

-Resistiré erguido frente a todo, me volveré de hierro para endurecer la piel

la letra es de Carlos Toro Montoro, autor de 1.800 letras de canciones y periodista deportivo. Compuso esta canción pensando en su padre, Carlos Toro Gallego, combatiente republicano, militante del PCE, condenado a muerte por el franquismo y  con 17 años de cárcel a sus espaldas. Cuando escucho la canción en la televisión, o en los atronadores altavoces que algunos sacan por la ventana a las 8 de la tarde, en estos días aciagos, me pregunto cuántos conocerán esta historia. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus, la propaganda, los algoritmos y el terror

abril 20, 2020

Es tal la magnitud de la crisis sanitaria que estamos viviendo que el gobierno toma medidas al ritmo que los científicos, expertos, epidemiólogos aconsejan. No haría mal el gobierno adoptando las medidas económicas y de empleo al ritmo que aconsejen los empresarios y sindicatos, las medidas políticas tras consultar al resto de partidos, las medidas sociales escuchando al conjunto de la sociedad

(comienzan a abundar las voces que reclaman que vuelvan los Pactos de la Moncloa, esos mismos que abrieron las puertas a ese tan recientemente denostado Régimen del 78. Cosas que nos traen los tiempos cambiantes, las ideas versátiles, el futuro incierto y los virus mutantes)

No parece que vayan por ahí los tiros, de momento. Más bien aparenta que buena parte de los partidos políticos andan empeñados en hacerse fotos con la patente de su verdad sin que importe demasiado la cantidad de mentiras que cueste conseguirlo

(los nazis cayeron hace 75 años, pero el nazismo se quedó entre nosotros como componente esencial de la publicidad del consumo incontinente yel reclamo político),

Goebbels, ministro de Propaganda y Educación Pública, lo mismo da que me da lo mismo, propaganda y educación entendidas como la misma cosa,

-Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad

Bueno yo no diría tanto, tal vez ni aún repetida hasta la saciedad se pueda  convertir en verdad, sí al menos conseguir que parezca verdad, será bastante, pero ya Lincoln, Lee el resto de esta entrada »


La ética de los algoritmos y elcoronavirus

abril 3, 2020

Las sumas globales invertidas en Inteligencia Artificial (IA) son pasmosas. Las estimaciones hablan de 36.000 millones de dólares en 2019, que llegarán a los 80.000 millones en 2022. La IA parece que ha generado un valor comercial de 1´2 billones de dólares en 2018 y se espera que para el mencionado 2022 es valor haya ascendido a 3´9 billones.

Nos cuentan que la utilización adecuada de los datos disponibles,  puede aportar muchos instrumentos que permitan solucionar problemas de todo tipo, desde la pobreza al cambio climático, desde la crisis de los refugiados a los incendios descontrolados en Australia, o en el Amazonas. Desde reducir los déficits comerciales africanos hasta rebajar la deuda de los países subdesarrollados, en vías de desarrollo, emergentes, o como queramos subdividir las desigualdades de la tierra.

Ejemplos no faltan para mostrar la utilidad de la Inteligencia Artificial cuando es utilizada por organizaciones sociales, no gubernamentales, sin ánimo de lucro, emprendedoras, benéficas, locales, para conseguir mejoras evidentes en las condiciones de vida de personas y familias desfavorecidas, con bajos niveles de salud, alojadas en infraviviendas, invisibles, imposibilitadas de acceder al empleo, la educación, sin ingresos. Lee el resto de esta entrada »


Los nuevos empleos, el dinosaurio y el coronavirus

marzo 25, 2020

Qué años aquellos, remotos y pasados, en los que alguien se esforzaba por adquirir una formación para desempeñar un tipo de trabajo y podía aspirar a ganarse un salario decente con una profesión durante toda la vida, con unas cuantas actualizaciones derivadas de cambios tecnológicos que se producían cada cierto tiempo.

Hoy los cambios tecnológicos se han acelerado y las competencias son tan obsolescentes como lo es la obsolescencia programada de los electrodomésticos, como lo son las actualizaciones de los sistemas operativos de nuestros ordenadores y nuestros teléfonos. Un buen número de trabajadores y trabajadoras siente miedo de que la Inteligencia Artificial, la digitalización, dejen desfasados sus conocimientos y amenacen sus puestos de trabajo.

El problema lo viven con la misma intensidad, aunque con percepciones y perspectivas distintas, tanto quienes cuentan con cualificaciones más elevadas, como quienes tienen unos niveles bajos de formación. Para estos segundos, la automatización de tareas se les presenta como un reto que exigirá largos periodos de paro, arduos procesos de adaptación, para poder desempeñar nuevas tareas. Lee el resto de esta entrada »


La conspiración del coronavirus

marzo 25, 2020

Siempre hay una conspiración en marcha para explicar nuestros males y justificar la competente ineficacia de unos, la eficiente indolencia de otros y el felicísimo dolce far niente que conforma las esencias de la vida nacional. A estas alturas todos tenemos claro en España que esto del coronavirus es una conspiración en toda regla, pese a las explicaciones ofrecidas por las autoridades sanitarias. Y esto de la conspiración es libremente interpretable.

Piensa el ucraniano que son los rusos los que han llevado esta nueva peste a China y piensa el ruso que son los chinos, tal vez en connivencia con los ucranianos, los que han montado este circo. Creen algunos chinos que son los yankis los que utilizan el coronavirus en su guerra comercial contra ellos, Trump piensa cada día una cosa y lo malo es que va y lo suelta y lo hace aunque no venga a cuento.

Anuncian otros que estamos ante un virus diseñado para guerras bacterilógicas escapado de un laboratorio, o de una nave extraterrestre. Los españoles, bueno, cada uno piensa una cosa y algunos pensamos dos o más al mismo tiempo.

-De conspiraciones nada. Estamos ante la mutación de un virus animal que ha pasado a los humanos,

dice alguien cercano que lleva en su bagaje conocimientos veterinarios,

-A nuestro favor juega que según avanzan los meses el calor lo detiene porque lo inactiva,

dice mi primo que algo sabe del asunto por su profesión,

-Bueno, quién sabe…

digo yo para ver si hay base o no en eso que me cuenta. La respuesta es clara y contundente y me deja algo más tranquilo,

-Sí, sus proteínas de anclaje a las células se desnaturalizan con el calor  y le convierte en inactivo.

Lo dicho, más tranquilo, aunque al tratarse de un virus nuevo puede que no funcione con calores y fríos. Lee el resto de esta entrada »