Ciudadanos en su laberinto

junio 12, 2019

Ciudadanos pasa por ser uno de los partidos que ha perdido las elecciones autonómicas y municipales. Quienes realizan esta afirmación argumentan que no han conseguido superar al Partido Popular en las circunscripciones en las pretendían visualizar el sorpasso, como es el caso de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.

En consecuencia Albert Rivera no consigue convertirse en líder de la oposición y seguirá siendo segunda fuerza de la derecha, al menos por el momento, porque con el panorama político que tenemos, nada es permanente y todo es tremendamente evanescente.

Sin embargo, Ciudadanos no ha salido tan mal parado como pudiera parecer en un primer momento. La dispersión del mapa político español hace que su presencia sea determinante a la hora de configurar gobiernos municipales y autonómicos. Los casos más paradigmáticos son, tal vez, los de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Aunque no conviene olvidar la relevancia del paso que ha dado el ex-primer ministro francés, Manuel Valls, al frente de la candidatura del partido en Barcelona.

Ciudadanos ha sido un partido laberíntico, errático y pendular desde su nacimiento. Sus orígenes se pueden rastrear en la izquierda socialdemócrata no nacionalista en Cataluña. Posiciones centristas de las que hoy se encuentran muy alejados. Hace no mucho tiempo, poco más de tres años, tras aquellas elecciones que tuvieron que repetirse, pactaba con un PSOE liderado por el mismo Pedro Sánchez al que ahora niegan el pan y la sal. Hoy sus prioridades han pasado a ser las de los pactos preferentes con el PP y la alianza de facto con la ultraderecha.

Son un partido que juega al centro, pero con un claro desplazamiento en muy poco tiempo, desde el centro-izquierda hacia el centro-derecha y, en no pocas ocasiones, a la derecha del PP. Así, van instrumentalizando las bazas que les brinda el separatismo catalán y explotando la imagen de liberales en lo económico que les ha permitido obtener los favores de muchos sectores empresariales. Las gafas de ver españoles, las bajadas de impuestos a las empresas y los beneficios a los autónomos, son un mantra, una cantinela esgrimida sin cansancio, hábilmente manejada, para atraer votos, apoyos, simpatías y ayudas.

El problema es que no todo vale, los bandazos comienzan a hastiar a parte de su electorado y crean tensiones entre sus propias filas. Manuel Valls no es un sirviente fiel y agradecido. Es un político europeo que ya ha dicho que hará cuanto pueda para que en Barcelona no gobierne el independentismo, aunque para ello tenga que dar su apoyo a la investidura de Ada Colau , junto a los socialistas. Igualmente ha anunciado que se desgajará de Ciudadanos si hay acuerdos en Madrid con la ultraderecha. Pura coherencia europeísta y democrática.

Mientras tanto, Alberto Rivera sigue deshojando la margarita. Pero el tiempo es limitado. Tiene que elegir si responde a las pretensiones iniciales de representar una derecha moderna, de centro y liberal (no confundir con ultraliberal). Si representa una opción electoral capaz de pactar a su derecha y a su izquierda, haciendo valer sus planteamientos. O si, por el contrario, quiere convertirse en una moderna Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), dispuesta a abrir las puertas y dejar expedito en camino a las fuerzas más reaccionarias de nuestro país.

Las elecciones en España, pese a las tensiones políticas que se han introducido artificialmente en nuestra convivencia, las siguen ganando quienes controlan el voto de centro, unas veces desplazado hacia la izquierda y otras hacia la derecha. El PSOE ha estado hábil para representar este caudal que sigue fluyendo por debajo del combate de supervivientes en que se ha convertido la vida nacional.

Ahora habrá que ver si Ciudadanos sabe aprovechar sus posibilidades de negociar acuerdos equilibrados de gobierno, o si persiste en su empeño de tensar la cuerda a base de nacionalismos y alianzas con la ultraderecha. Yo preferiría que salieran del laberinto, se quitasen las gafas de ver españoles y se aplicasen a identificar nuestros verdaderos problemas económicos y sociales, adelantar propuestas, ensayar soluciones y corregir errores a base de escuchar a la ciudadanía y negociar a diestro y siniestro.

Es el momento. Ahora se juegan el ser, el no ser y el cómo quieren ser de mayores. El Vamos y el Hacia dónde Vamos.

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Socialistas, triunfo intrincado

junio 11, 2019

El Partido Socialista parece haber resultado ganador de la intensa ronda de elecciones que, en menos de un mes, hemos vivido en España. Se confirma como el partido más votado en las elecciones generales y aún más en las elecciones europeas.

Consigue una holgada mayoría en el Senado, amplía sus posiciones en los gobiernos de las Comunidades Autónomas y en muchos ayuntamientos. Recupera buena parte del voto cedido a otras formaciones en anteriores procesos electorales. Así visto el triunfo es incuestionable.

Sin embargo, cuando vemos las portadas de los periódicos y de los noticiarios, parece que los ganadores hubieran sido aquellos que, en otras circunstancias, serían ineludiblemente considerados como clamorosos perdedores. Hasta la ultraderecha que ha visto escapar, en poco menos de un mes, una parte considerable de sus votantes de abril, saca pecho y se reclama determinante triunfadora de las elecciones.

En cuanto al PP, habiéndose dejado en el camino numerosas astillas de su poder autonómico y municipal, con unos menguantes resultados en las europeas, se da por satisfecho con mantener su puesto como primera fuerza de la oposición, aunque tenga que verse obligado a mantener los restos del naufragio, merced a humillantes pactos con la ultraderecha. Lee el resto de esta entrada »


Caos educativo a la madrileña

junio 11, 2019

De nuevo nos acercamos al final de curso. Entretenidos como andamos con las elecciones municipales, autonómicas y europeas, no nos damos cuenta de la que se nos viene encima. Por segundo año consecutivo se produce el traslado de los exámenes de septiembre a junio. Parece que lo que el año pasado fue desconcierto va camino de transformarse este año en caótico desorden.

El profesorado dedicará los últimos días de mayo a realizar las evaluaciones finales. Quienes suspendan alguna asignatura recibirán clases de refuerzo y recuperación para someterse en pocos días a un examen que antes se celebraba en septiembre. Quienes hayan aprobado dejarán de ir a clase por su cuenta y riesgo, o bien acudirán a las aulas a ver películas y realizar diversas actividades de entretenimiento. Educativas a veces, pero de entretenimiento.

No sé si es cierto lo que afirman quienes en algún despacho han tomado la decisión sobre la ocurrencia. Me refiero a eso de que total da igual junio que septiembre, porque durante el verano la chavalería se toca las narices y no recupera nada de nada. Lo que sí sé es que en toda España hay 200 días lectivos al cabo del curso y, por obra y gracia del gobierno de la Comunidad de Madrid, los lectivos de junio se pierden para una parte importante del alumnado. Lee el resto de esta entrada »


Yo voto Formación permanente

junio 11, 2019

No es la primera vez que lo digo en un artículo. Llama la atención que la educación en general y la formación de los trabajadores y trabajadoras, en particular, sean relegados a un segundo plano en el debate electoral. El empleo, la vivienda, los transportes, las políticas sociales, la igualdad, la inmigración, la sanidad, los impuestos, entre otros temas, copan el debate.

La educación parece que sólo interesa para valorar cuánto dinero tiene que ir hacia la enseñanza concertada. Y, sin embargo, la educación de las personas es mucho más importante que eso. La Formación de las personas es el primer paso para asegurar la igualdad. Sin igualdad no habrá libertad real y la ninguna de las dos será posible si no empezamos por la educación.

Vamos hacia un mundo en el que una parte importante de los trabajos van a exigir mayor autonomía de las personas, un mayor empleo de las Técnicas de Información y Comunicación, menos rutina y más habilidades sociales. En definitiva, menos esfuerzo físico y más desarrollo intelectual. Lee el resto de esta entrada »


Los cuatro pilares de nuestro futuro

mayo 23, 2019

Acabamos de superar el reto de las elecciones generales y nos hemos adentrado ya en la campaña de las europeas, autonómicas y municipales. El panorama que han dibujado los resultados del 28 de Abril es, en buena parte, una ilusión y un espejismo.

El triunfo del Partido Socialista no es abrumador, ni tan siquiera concluyente. A la división del voto en dos bloques, derecha e izquierda, casi iguales en número de votos, se une la situación desquiciada en Cataluña, el enrocamiento de Ciudadanos en unas posturas cada vez más alejadas del centrismo, para disputar el espacio de la derecha a un Partido Popular que asiste confundido al crecimiento de una fuerza de ultraderecha que hasta el momento vivía agazapada dentro de sus filas.

Una situación a la que viene a sumarse la fractura y atomización de las fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE, incapaces de conciliar las diferencias territoriales, la diversidad de extracciones sociales de sus componentes, las ambiciones personales, la pluralidad de las ideas, la libertad de opinión, el respeto a la discrepancia y a las decisiones adoptadas.

En este panorama, las elecciones europeas quedan desdibujadas, pese a que de Europa provienen buena parte de los marcos normativos a los que tienen que ajustarse y en los que luego hay que desarrollar, las políticas nacionales, autonómicas, o locales. Será en la batalla por el control de las autonomías y los ayuntamientos, donde se decidirán buena parte de los escenarios políticos para los próximos años.

A la hora de tomar una decisión sobre el voto el próximo día 26 pesará, sin duda, el recuerdo del voto en las elecciones celebradas hace menos de un mes, pero también otros elementos como la simpatía personal, el conocimiento, la confianza, la afinidad que sea capaz de suscitar cada uno de los candidatos, o candidatas.

Más allá de todo ello y aunque parezca mucho pedir, me parece que no haríamos mal en tomar en cuenta, además, cómo se pronuncia cada partido sobre los temas esenciales que afectan a nuestras vidas. Los cuatro pilares que terminarán sustentando nuestro futuro. El empleo, la salud, la educación y los servicios sociales. Lee el resto de esta entrada »


Espejismo electoral

mayo 23, 2019

El Partido Socialista ha ganado las elecciones. Esa es la conclusión más evidente de las recientes elecciones generales celebradas en España. El miedo al efecto Andalucía ha pesado, hemos salido a votar algo más que en anteriores ocasiones  y, por el momento, la anunciada triple alianza, con presencia de la ultraderecha, se ha visto frenada en seco, al tiempo que sus protagonistas se han embarcado en una trifulca entre la “derechita cobarde”, la “derecha naranjita” y la “ultraderchita cobarde” que se toma a mal que la llamen por su nombre.

En lo único en lo que parecen ahora coincidir es en establecer un cordón sanitario en torno al socialismo, intentando forzar al ganador a terminar pactando su gobierno con Podemos y diferentes grupos nacionalistas, lo cual deben considerar que incrementa sus posibilidades de seguir utilizando a Cataluña como principal arma arrojadiza durante la legislatura y en futuras campaña electorales.

Es una estrategia como otra cualquiera, pero me parece tremendamente irresponsable. No me extraña nada cuando viene de la ultraderecha emergente de cuyo nombre no quiero acordarme. Pero resulta mucho más extraña en un partido que nació en Cataluña, impulsado por una izquierda no nacionalista y con esencias socialdemócratas, que se han ido deslizando hacia un ultraliberalismo nacional y ranciamente anticatalanista.

Y tampoco me cuadra en un partido que se autodenomina popular y aspira a seguir liderando el centro y buena parte de la derecha. La crispación política a la que se ha dejado arrastrar Casado, de la mano de sus mentores Aznar y Aguirre, sólo puede conducirle a ser devorado por un nacionalismo españolista y un ultraliberalismo económico, demasiado alejados de sus seguros caladeros de votos tradicionales. Lee el resto de esta entrada »


La formación es electoralmente invisible

mayo 7, 2019

Van dos debates electorales y tan sólo he escuchado alguna referencia a las excesivas reformas educativas que llevamos a cuestas, que parece que son las culpables del alto fracaso escolar. También alguna promesa de impulsar un amplio pacto educativo, a la medida del ganador.

No he visto grandes reflexiones sobre el problema que tienen muchos de nuestros jóvenes y adultos, que van acumulando a lo largo de la vida bajos niveles de cualificación, abandono educativo, paro de larga duración. Factores que conducen a la pérdida de oportunidades, cuando no a la marginación social.

Personas que no encuentran empleo y que tienen serias dificultades para  tan siquiera buscarlo. Que se ven sometidas a tensiones personales y familiares y que afrontan situaciones económicas y sociales insufribles. La baja cualificación, la precariedad del empleo, los largos periodos de paro, conducen a un deterioro físico y psicológico que amenaza a muchas personas.

Una de las tareas de la política debería consistir en dotar a las instituciones y al conjunto de la sociedad de instrumentos para poner en común las estrategias y el trabajo de los servicios de empleo, la educación y la formación, los servicios sociales y sanitarios, no sólo para mejorar las cualificaciones y el empleo, sino para dar una nueva oportunidad a las personas.

Hay que hacerlo desde la política, aprovechando iniciativas europeas destinadas a los jóvenes, a las personas adultas, a las mujeres, o a las personas paradas de larga duración. Procurando aprovechar las mejores experiencias en marcha en los diferentes países de la Unión Europea. Lee el resto de esta entrada »