A este sindicalista le vale este acuerdo

diciembre 2, 2019

Andan los amigos, afiliados, inscritos, o como quiera que les llamen en cada caso, de Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Izquierda Unida y el PSOE, dando su opinión, al parecer no vinculante, sobre si es posible, aconsejable, necesario, un gobierno de izquierdas, o no.

Perdió la izquierda una oportunidad de oro antes del verano. Todos debieron intuir que más adelante sería aún más difícil, pero todos prefirieron dar su oportunidad a la derecha ultraliberal, a la otra conservadora y sobre todo a la ultraderecha, para que ahora respiremos un aire más cargado, viciado y agobiante. En un sinvivir, vaya.

He dedicado muchos años de mi vida al sindicalismo. He visto gobernar a la izquierda en diversas versiones monocolores, colaboradoras y hasta coaligadas. También he visto a la derecha, casi siempre monocolor y pepera, pero no con menos versiones, porque esos colores azules monocromáticos,  escondían en su seno sensibilidades muy distintas.

Desde el conservadurismo, al ultraliberalismo, que luego quiso ser ciudadano y terminó siendo comparsa, charanga, murga carnavalera. O desde el centrismo a la ultraderecha, esa que ahora ha decidido dar la cara y desgajarse de la casa madre, donde Aguirre, o Aznar, les alimentaban con sopa boba y empleos inventados.

Por eso, como a los sindicatos del país, me parece suficiente, necesario y ajustado a necesidad, el acuerdo suscrito entre Sánchez e Iglesias. Ya sé que es un decálogo de buenas intenciones, sin demasiadas concreciones. No son cien, doscientos, ni trescientos puntos concretos de desarrollo de una acción política, pero mucha letra no hace más entendible ni seguro un acuerdo político. Si hay voluntad ya llegarán esas concreciones. Ya he visto muchos grandes, largos y sesudos programas electorales nunca cumplidos, después de no ser nunca leídos.

Es más, con la mitad de lo escrito y hasta la mitad de su cumplimiento también me parecería bien.  La vida se está poniendo muy complicada y me parece que debo saludar toda mejora, sin grandes efusiones, pero con voluntad de avanzar. Decir que este gobierno va a combatir la precariedad laboral, intentar crear empleo y garantizar trabajo digno, estable y de calidad, me parece bien y no poco.

Luchar contra la corrupción, regenerar la política y defender los servicios públicos (educación, sanidad, servicios sociales y dependencia), blindar las pensiones, la vivienda como derecho, apostar por la ciencia, la innovación y hacer posible que nuestros científicos emigrados puedan volver a casa, mejorando la calidad del empleo en el sector, qué queréis que os diga, sólo merece mis aplausos.

Controlar el insufrible crecimiento de las casas de apuestas que degradan la vida de los barrios, significa dar respuesta a los vecinos y vecinas que ven cómo aumenta la dependencia de la nueva droga de la apuesta, condenada a arruinar familias, infancias y vidas.

Luchar contra el cambio climático, proteger el medio ambiente, la biodiversidad, parecía para muchos una ñoñería hace poco tiempo, pero con la que está cayendo, o hacemos algo y rápido, o nos inmolamos como planeta y como especie suicida.

Defender derechos como el de tener una muerte digna supone una de las mayores muestras de respeto a los vivos. Recordar a nuestros muertos, a los desaparecidos a la fuerza, son cosas que parecen banales, pero sin las cuales no tendremos una convivencia de los vivos, que necesita de la memoria de nuestros muertos. También el aprendizaje de sus dramas humanos, que nadie debe repetir, ni alentar.

Defender a los pequeños, a quienes viven la precariedad, ya sean jóvenes, mayores, autónomos, cualquier tipo de trabajador o trabajadora, apostando por un crecimiento sano que asegure el bienestar de las personas. Apoyar la cultura, o el deporte y la estabilidad de quienes viven ahora malamente de estas actividades.

Prevenir y combatir las desigualdades. La de la mujer, la de los desfavorecidos, la de quienes viven en la España vaciada, o quienes sufren la explotación y la trata y esclavitud, por ser mujer, inmigrante, menor de edad. Esas desigualdades que desembocan en pobreza, marginación, exclusión, degradación de las condiciones de vida, salud, vivienda. El futuro sin igualdad real, será un futuro de discriminaciones sin libertad efectiva.

Comenzar a hablar (sólo hablar ya es mucho) sobre España. Lo que nos une y lo que nos separa. Nuestra necesidad de políticas universales, pero adaptadas a nuestras realidades locales, regionales, nacionales. Resolver el problema de las reformas necesarias para que cada cual se sienta bien en España, en Europa y en el Cantón de Cartagena. No es fácil, pero hablando se entiende la gente y qué mejor que empezar en torno a una mesa. Sin redes sociales de por medio, a ser posible.

Hacer política exige dinero, recursos, presupuesto. Decidir quién pone la pasta y cómo se gasta, qué prioridades se aplican, pensando en el sostenimiento de la cohesión social y el estado del bienestar sólido y duradero. La fiscalidad justa y el presupuesto son elementos esenciales y muy poco valorados en política.

Hasta aquí el acuerdo. Ya lo he dicho. A mí me basta. Me parece lo suficientemente bueno para quienes viven de su trabajo. No temo a las bases. Temo a la irresponsabilidad ya demostrada por los dirigentes. La de quienes dejaron caer al gobierno. Quienes no asumieron los resultados electorales y dejaron pasar el tiempo hasta forzar unas nuevas elecciones. Quienes olvidan el hoy, pensando en un mañana que nunca será, o que, cuando llegue, ya no será.

Un poquito de responsabilidad en la izquierda. Por favor, o sin favor.


Las elecciones no eran broma pesada

noviembre 20, 2019

La suerte se ha decantado, se ha desplomado sobre nosotros, como una pared fracturada en cien pedazos. El suelo sobre el que la pared se sustentaba se ha convertido en barro inestable y movedizo. Es algo que no parecen haber tomado en cuenta quienes se fiaron de los asesores que les aconsejaban acudir a nuevas elecciones, tras impedir a toda costa cualquier forma de gobernabilidad del país.

Sánchez, el menos marxista de los socialistas, ha demostrado ser capaz de realizar un tremendo esfuerzo para convertir en realidad, una vez más, el teorema de Marx, Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria. El otro Marx, se entiende, el insigne y preclaro Groucho. Tras el viaje electoral en el que nos embarcó ha perdido diputados y ha perdido la mayoría en el Senado.

El precio de la operación elecciones no es suma cero, ni mucho menos. El coste del crecimiento de la ultraderecha y de las fuerzas nacionalistas no significan lo mismo, pero dan buena cuenta del desastroso panorama político que ha producido la irresponsabilidad política de las dos fuerzas de la izquierda que tenían la obligación de entenderse a cualquier precio, antes de acudir a una nueva convocatoria electoral. Por cierto, el surgimiento de una nueva fuerza política a la izquierda del socialismo no ha sumado nada.

Como muchas otras personas que conozco, he votado izquierda, con el corazón helado y el alma en vilo. No nos hemos quedado en casa, pero intuíamos todo cuanto los asesores mercenarios de turno no quisieron ver. Vivimos en los barrios, hablamos con los vecinos, paseamos por las calles, compramos en los comercios, tomamos una cerveza en los bares, observamos el aumento de la desconfianza en la política y en los políticos, incapaces de hacer nada para asegurar la gobernabilidad y hacer frente a los problemas.

La izquierda ha perdido votos. Es una realidad. La derecha, pese al terremoto político en su seno, es la gran beneficiaria de este desparramo político y electoral al que hemos asistido. Casado puede darse con un canto en los dientes, por haber recuperado más de veinte diputados.

Eso sí, con el aliento en el cogote de una ultraderecha que le pisa los talones al grito de ¡Viva España!, con la misma fuerza y convicción con la que aquel militar golpista gritaba al Rector de la Universidad de Salamanca, ¡Abajo la inteligencia, viva la muerte! Es algo con lo que, desgraciadamente, tendremos que aprender a vivir. De nada sirve lamentarse a estas alturas.

Del Valle sólo salieron los huesos de un dictador, pero el franquismo ha seguido anidando, en estado de latencia, protegido por lideresas como Aguirre, esperando su oportunidad para renacer en la política española. Y lo ha hecho. Y contra eso de nada sirve ya la respuesta de Unamuno, Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta, pero no convenceréis. Entre otras cosas porque ya han demostrado que, en muy poco tiempo, siempre que se den las circunstancias adecuadas y se acrecienten las torpezas de los partidos democráticos, pueden convencer a muchas personas.

Junto al avance de la ultraderecha, la otra gran consecuencia de las elecciones es el hundimiento de Albert Rivera. El centro político es el que, girando a un lado u otro, permite el gobierno de derechas o de izquierdas en muchos países. En España esta función la venían desempeñando los paridos nacionalistas, el PNV y CiU, hasta que el vendaval catalán se llevó este escenario por los aires.

Ciudadanos parecía haber llegado para ocupar ese espacio liberal y de centro que asegurara la estabilidad y gobernabilidad. En muy poco tiempo, el crecimiento electoral de Ciudadanos parecía dar alas a la confirmación de esta tesis. Pero Rivera ha sido demasiado soberbio, pagado de sí mismo, presumido y presuntuoso como para verlo. No es el único en la política española. Parece que para ser líder político en España hay que reunir esas condiciones, aunque el precio termine siendo éste.

En muy poco tiempo Rivera ha laminado y expulsado a quienes sostenían las posiciones más centristas. Se ha volcado en un antinacionalismo militante del que los catalanes y no catalanes comenzamos a estar hastiados. Ha consentido formar parte de gobiernos con el apoyo explícito de la ultraderecha.

Y mientras maniobraba para liderar la derecha, cerraba todas las puertas para buscar entendimientos con la izquierda. Cuando alguien renuncia a su alma, a su esencia, a su sentido de ser, lo termina pagando y Rivera lo ha pagado, aunque no está claro que asuma las consecuencias.

Los acuerdos no van a ser inmediatos, pero el panorama político, económico y social del país debería hacer pensar a nuestros políticos que el aguante de la ciudadanía está llegando a su límite, los tiempos de esperar soluciones a los problemas cotidianos y concretos no son infinitos, el agotamiento de la paciencia produce monstruos, muertos vivientes resurgidos de las tumbas del pasado.

Les aconsejaría que dejen de mirarse el ombligo de sus apetencias personales y comiencen a verse como servidores públicos que escuchan, atienden, entienden y buscan soluciones para los problemas reales que atenazan nuestras vidas. Porque nuestras vidas, su dignidad y su decencia, son la única patria que existe.


Violencia desparramada

noviembre 20, 2019

-No te pego, porque eres mujer.

Así, de entrada, en el autobús, nadie hace nada, todo el mundo calla, el conductor manifiesta luego que ni se ha dado cuenta de que pasase nada.

-Sinvergüenza, a tu puto país.

Tal vez el puto país al que se refiere el joven que grita sea España, si la mujer en cuestión es española. Pero no importa. Una patada por la espalda y a la puta calle.

En el diario,

La reyerta se ha producido sobre las 23´20 horas entre bandas latinas que se han enfrentado con armas de fuego y blancas y que se extendió por distintas calles del barrio como Peña Gorbea, Ciudad de Barcelona y El Cafeto.

Aquí, al lado. Pero también en otros lugares,

-En esta ocasión un grupo de neonazis ha acorralado a un joven entre las callesBalmes y Roselló de la Ciudad Condal.

-Un ultra ha sido herido después de haber sido agredido por antifascistas en la calle Muntaner de Barcelona.

Tres jóvenes en prisión por violar en Mataró a una chica de 17 años discapacitada; en Cádiz seis menores detenidos por abusar de dos niñas de 12 y 13 años; cuatro hombres acusados de violar en Gran Canaria a una turista; otros diez detenidos por violar a tres chicas de 14, 15 y 17 años en Alicante.

-El menor tutelado, de 17 años, ingresó en el hospital con el cráneo hundido tras ser víctima de una brutal paliza en el barrio del Actur de Zaragoza.

-Durante dos noche consecutivas, un grupo de dominicanos trató de asaltar el Centro de Hortaleza con el objetivo de agredir a los menas.

El imperio de la fuerza bruta, la violencia desparramada, amplificada, propagada, difundida, como islas de plástico que van cubriendo la superficie toda de la vida ciudadana.

La violencia es siempre la expresión de un problema, un conflicto no resuelto, mal resuelto, a lo peor irresoluble. La violencia estalla cuando el problema negado, enquistado, re-negado, da la cara. No es la primera vez que pasa. Puede volver a pasar. Somos sociedades complejas, complicadas, de equilibrios delicados.

Siglo pasado. Años 90. Comenzaba la década. Un Consorcio de Administraciones construye un poblado cerca de Perales del Río y Villaverde Bajo para realojar a 88 familias chabolistas, mayoritariamente gitanas. Estalla la movilización vecinal,

-Bastante tenemos con el trapicheo que hay en los prefabricados de la rivera de San Fermín y en la chabolas del Rancho del Cordobés.

Comienzan las manifestaciones, encierros, marchas vecinales, cortes de la carretera de Andalucía,

-¡A la carretera!

La policía carga, les disuelve, pero ya no son tiempos de dictadura. Es complicado cargar contra el vecindario indignado. Su líder se llama Nicanor y a ellos los llaman los nicanores. Se explican,

-No se trata de un problema de payos y gitanos, sino de droga.

-Es una protesta contra los gitanos que venden droga, pero también contra los camellos payos.

-Si alguien se atreve a decirnos racistas porque estamos en contra de la droga, ¡Viva el racismo!, clama Nicanor ante miles de vecinos.

Cuando el tigre anda suelto y te montas en él, lo difícil es gobernarlo y, por encima de todo, lo más complicado es bajarse de él. Tarde o temprano aparece la violencia y la confrontación civil. Menudean primero las agresiones, las embestidas puntuales. Luego dejan de ser aves de paso y se convierten en parte de lo cotidiano.

Nicanor dimite, se va, abandona.

Un vecino contrario al movimiento desencadenado,

-Se les ha escapado de las manos. Han estado cuatro meses llamando a la venganza particular contra yonquis y camellos y, al final, alguien ha captado el mensaje y ha iniciado las agresiones.

Es fácil dejar que el conflicto se enquiste, probar a envolverse en una bandera, integrarse en una banda, sentirse más valiente. Es fácil intentar imponer tus criterios, tus visiones, tus soluciones. Por ser impuestas y de parte, han dejado ya de ser soluciones.

Lo difícil es dar un primer paso, dirigir primero la palabra, sentarse a negociar, romper la negociación y volver a sentarse a hablar. Una y otra vez. Escuchar, explicarse, transaccionar, acordar. Construir un acuerdo, que mañana será de nuevo conflicto y volver a sentarse y negociar hasta acordar de nuevo. Aceptar el imperio de la ley. Hacer que la ley funcione.

No hay más. Aquí, en la Cochinchina, o en Cataluña. No hay otra. Todo, menos la violencia desparramada.


Campaña electoral y competencia navideña

noviembre 20, 2019

Ahí vamos de cabeza a un nuevo proceso electoral. Los candidatos, que todos son hombres, recorren España de punta a punta, reuniendo a sus feligreses, pronunciando animados discursos, disertaciones de diseño, elaboradas prédicas, enaltecidas arengas y trucadas argumentaciones, mientras van concediendo entrevistas a programas de entretenimiento, de debate entretenido y de alegre divertimento.

Los envanecidos líderes y su corte de comparsas llamados a ocupar puestos relevantes en las listas electorales, se sienten llamados a proclamar a los cuatro vientos las grandes promesas que todo el mundo sabe que nunca serán cumplidas, al menos en su totalidad, ni tampoco de inmediato.

En una de esas, el alcalde de Madrid y el de Vigo coinciden en un evento y la competencia electoral se desencadena. El de Madrid, deseoso de notoriedad, cualquier notoriedad y a cualquier precio, entra al cuerpo a cuerpo con el gallego,

-Desde Vigo vas a ver las luces de Madrid.

Las de Navidad, se entiende, que ya hicieron famoso al ponteareano y ahora alcalde de Vigo, Abel Caballero, del que nadie recuerda que fuera ministro, o diputado, ni mucho menos Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero que será mundialmente reconocido por sus gritos de guerra navideños,

-With the lights, with the music, very welcome everybody here.

Ya se ve lo provechoso de la educación bilingüe, que permite evitar el dilema de pronunciar un discurso en gallego, o en castellano, utilizando el universal lenguaje anglosajón. No contento con ello, el alcalde vigués se lanza directamente al spanglish para demostrar aún mejor su conocimiento de mundo,

-La música y la luz van a vivir en Vigo en el árbol in our Crhistmas time. So, we are going to listen just Happy Christmas, de John Lennon.

Cómo evitar que un alcalde chulapo y castizo como Almeida se lance a una justa competencia, a más de cara. Barato no puede ser que las luces de Vigo lleguen a verse desde Nueva York, tal como promete Abel Caballero.

Este año el árbol navideño de Vigo no tendrá 31 metros, sino más, los que haga falta. Los 1.000 arcos de luces se convertirán en 2.700. Los 9 millones de lámparas LED serán este año 10. Los 325 árboles iluminados pasarán a ser 465  y habrá 337 calles iluminadas, en lugar de 307. Una noria de 60 metros, un poblado navideño, tres mercadillos.

El madrileño Almeida no lo va a tener fácil, pero seguro que echa la casa por la ventana. Que no falte de nada. Esta competencia alucinante y alucinada atraerá visitantes, turismo, más turismo, dinero. Cualquier esfuerzo es poco, parece pensar, mientras Caballero, el de Vigo sube la apuesta turística,

-Como van a ser mejores las de Vigo, yo invito a todo Madrid y a toda España a que vengan a verlas.

Todo sea por la causa.

El problema es que la causa me sabe a poco. Una luz navideña y cegadora no va evitar que un disparo de nieve siga congelando la vida de muchas, demasiadas personas y familias en Vigo, o en Madrid. Los ayuntamientos enmascaran las cifras, pero las luces navideñas no son sólo consumo eléctrico y el coste total supone varios millones de euros.

No seré yo quien sostenga que no haya que poner luces en Navidad y distribuirlas equitativamente por todos los barrios de la ciudad, pero me gustaría que, puestos a ello, le dieran una vuelta a cómo mitigar el frío de tantas familias condenadas a la la pobreza energética.

Me gustaría que Almeida y Caballero pensaran en la pobreza infantil en sus ciudades, en la gente que duerme en la calle, en las personas que no pueden pagar un alquiler a “precio de mercado”, que es el precio abusivo que alguien está dispuesto a pagar por un alquiler en cualquier gran ciudad. En las personas mayores que carecen de ayuda a domicilio, atención digna a la dependencia y pasan en soledad la Nochebuena y todos los demás días del año.

Me gustaría ver a los dos retarse para ver quién consigue una mejor cobertura de las necesidades de su ciudadanía y un mejor Indice de Desarrollo Humano. Lo demás, a estas alturas de la campaña electoral, me parece que suma poco y resulta bochornoso y hasta un poco humillante para demasiadas personas.

En Vigo preocupa mucho el futuro de su factoría automovilística ahora que la italiana-estadounidense FIAT-Chysler y la francesa PSA se fusionan. En Madrid preocupa que la Operación Chamartín del BBVA y San José, o el Paseo de la Dirección de Florentino apaguen las luces del equilibrio Norte-Sur y se conviertan en enormes pelotazos, agujeros negros para el dinero público.

Soy votante de la izquierda, no es novedad alguna. Por eso me preocupa esa mentalidad política que evita mirar de frente a los problemas. De estas cosas mejor no hablar en campaña. Las luces navideñas son un tema mucho más accesible, despierta pasiones patrioteras y termina dando votos, deben pensar los personajes en cuestión. Me apena la política de luces, focos y fuegos artificiales.


Sindicalismo y elecciones

noviembre 3, 2019

Vamos hacia unas nuevas elecciones políticas que se van convirtiendo en costumbre, rutina y hasta manía. Elecciones poco ilusionantes para la izquierda que esperaba un gobierno de coalición, confluencia, cooperación, o como hubiera querido llamarse, pero con un programa de progreso que superase los recortes, o al menos repartiera los esfuerzos equitativamente.

Elecciones convertidas en segunda oportunidad para una derecha que daba por descontados unos cuantos años de gobierno de la izquierda y que se ha encontrado de bruces con la posibilidad de recomponer la figura y rehacer el mapa político nacional.

Elecciones que parece que lavarán definitivamente la cara de un bipartidismo que se apresta a beneficiarse de las contradicciones, dudas, indefiniciones, incapacidades de una autodenominada nueva política que ha envejecido a pasos agigantados. Los vaticinios no son halagüeños para riveristas, pablistas, ni tampoco para el errejonismo surgido de la dispersión y fractura de Podemos, sus confluencias y mareas.

Si otro beneficiario colateral pudiera haber en todo este inmenso disparate sería el de la ultraderecha emergente que no ha tenido tiempo de desgastarse y que representa lo más oscuro del pasado que había estado, hasta el momento, agazapada y cazando a la retranca en los apacibles cotos aznaristas y del aguirrismo.

Como siempre, los grandes perdedores serán las trabajadoras y trabajadores y sus organizaciones. No me refiero sólo a sus sindicatos, que también, sino a toda clase de organizaciones sociales, ya sean vecinales, ecologistas, culturales, deportivas, o de cualquier otro tipo.

Las luchas sindicales de los últimos años han combatido las reformas laborales, sus efectos en la negociación colectiva y la pérdida de derechos conquistados. Junto a otras organizaciones sociales, los sindicatos han construido plataformas, mareas, cumbres, para hacer frente a los recortes sanitarios, educativos, en servicios sociales, o defender el sistema público de pensiones. Lee el resto de esta entrada »


De chairos, pejes, amlovers y morenacos

noviembre 3, 2019

Tras el paréntesis que abrí para hablar de los suhar y el conflicto que viven en Ecuador, va siendo hora de cerrar el pequeño ciclo que comencé cuando escribí sobre los fifís, pirrurris, fresas y piojas resucitadas en México, adentrándome ahora en el mundillo de los chairos, pejes, amlovers y morenacos, que han revolucionado el panorama mexicano y han llevado a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia de México.

Si no he entendido mal a mi amiga mexicana, los chairos en su tierra vienen a ser aquellos que se oponen a la derecha casi siempre gobernante y que defienden políticas de solidaridad. El sentido negativo del término proviene de que el femenino de chairo es chaira.

Esa negatividad no tiene que ver con la definición de la palabra por parte de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). De hecho pocos saben ya en España que la chaira es la cuchilla que usan los zapateros para cortar las suelas de los zapatos y sobre todo esa lima que se utiliza para afilar las navajas.

Sin embargo la Academia Mexicana de la Lengua se muestra más variada en sus definiciones de chaira. Sirve como sinónimo de fea y también para definir a una persona poco refinada, tosca, basta. Pero sobre todo afecta a los chairos mexicanos el que la palabra designe a personas de buena posición social que, sin jugarse gran cosa, se posicionan como partidarios de los movimientos ecologistas o antiglobalizadores. Por último, una chaira define también el acto de la masturbación.

Los chairos serían, por tanto, el equivalente a nuestra gauche divine, esa izquierda divina de la muerte, de origen burgués, compuesta por activistas de sillón y de salón, bien predispuestos a sentirse satisfechos y darse placer con esas acciones simbólicas en las que se embarcan. Lee el resto de esta entrada »


Ecuador, el poder de las venas abiertas

noviembre 3, 2019

Dice Eduardo Galeano, Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neo-colonial, el oro se transfigura en chatarra y los alimentos se convierten en veneno.

Era el año 1971 y a sus 31 años, acababa de ver publicado su libro Las venas abiertas de América Latina. Un fresco y hermoso ensayo sobre la conquista, la colonización, el imperio español, la independencia, la pervivencia del  colonialismo local de los criollos, el colonialismo británico y, más tarde, el de los Estados Unidos.

Poco podía intuir que los rostros del neo-colonialismo tendrían, pasado el tiempo, rasgos chinos al frente de bancos y corporaciones multinacionales. Poco podía pensar que, además de los omnipresentes estadounidenses, otros americanos, también del Norte, pero esta vez canadienses, o australianos del otro lado del Pacífico, iban a obtener concesiones del gobierno ecuatoriano para deforestar la Amazonía; para extraer petróleo y quemar inmensas cantidades de gas sobre la selva y sus pobladores; para horadar minas de cobre a cielo abierto, acaparando el agua y contaminándola; para instalar poderosos agronegocios, y construir pantanos, presas, centrales hidroeléctricas en los caudalosos ríos.

Nuestro querido Eduardo Galeano, con su inmensa humanidad a cuestas, decía que América Latina era región de venas abiertas, Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. Lee el resto de esta entrada »