La patria es un invento

noviembre 20, 2019

-El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental.

No soy yo, no me odien así de entrada nacionales, o nacionalistas. No lo dije yo. Es cosa de Martín, el protagonista de Martín (Hache). Tampoco es de él. Martín es una ficción. Martín es Federico Luppi. Siempre recordaremos esta frase como la declaración de principios vitales de Federico Luppi. El inmenso actor, argentino, español, apátrida, que falleció hace un par de años. Poco más de ochenta años a sus espaldas.

Falleció, murió. Pero no. Son frecuentes las vidas que contienen muchas vidas. Más aún si las muchas vidas son las del actor y sus personajes. En ese caso hay que escuchar a Oscar Wilde, El que vive más de una vida debe morir más de una muerte. Vidas que se encadenan, son interpretadas, reinterpretadas. Muertes que nunca son la definitiva porque siempre hay alguien dispuesto a decir aquello que dijiste, recordar  cada palabra, remedar tus gestos, plagiar sin falsificar tu estampa, impostar tu voz,

-Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña un barrio en todo caso, pero también lo extrañarás si te mudas a diez cuadras. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa.

Impresionante esa entrevista viral que circula de grupo en grupo, de red en red. La señora con su lacito amarillo en la solapa, mira a la cámara con gesto decidido, segura de sí misma,

-Yo soy independentista total

-¿Y de dónde eres?

-¡De Albacete!

Los seres humanos despertamos una ternura infinita. Va a tener razón la madre de Joan Manuel Serrat,

-Yo soy de donde trabajan mis hijos

También soy un Martín, literalmente los consagrados a Marte. Y un López, los hijos del lobo. El hijo del lobo consagrado a Marte, el dios de la guerra. Pero no. En la guerra sí, de la guerra no. Mis abuelos eran castellanos. Uno de ellos acabó su guerra civil defendiendo Cataluña de las tropas que más tarde tomarían Madrid. Luego pasó la frontera y se perdió en un mundo que transmutaba de guerras civiles a guerras mundiales.

Qué queréis que os diga, Nunca he tenido sentimientos nacionalistas. Por lo menos de los de banderitas, lazos, banderines de enganche, tumulto callejero, desfile patriótico, fiestas nacionales. Creen muchos que los nacionalismos desaparecen con la globalización. Y es verdad que todos los habitantes del planeta terminamos pasando por las mismas cajas del supermercado, para pagar los mismos productos. O nos los traen a casa los mismos repartidores que trabajan para Amazon en Sorry we missed you de Ken Loach.

Pero no, tampoco. Cuanto mayor es la inseguridad y mayor la percepción de amenaza real, o confusa, o difusa, más fácil es encontrar refugio  en un grupo de whas, entre los seguidores-seguidos de instagram, envuelto en una bandera, acorralando a un mena, empujando un contenedor, corriendo delante de la policía, pegándonos antes y después del partido y si es posible en mitad del partido, aún mejor en mitad del partido. Eso es banda, bandería, turba, chusma, clan, pero bien puede pasar confundida, en los tiempos que corren, por patria.

Cataluña es lo que es, como es, ahora, en este preciso momento, gracias a Pujol. Si aquel Pujol y sus Pujol Ferrusola hubieran podido continuar sus negocios, más allá de Banca Catalana, o sin que un imprudente Maragall espetase aquello del tres per cent, las ranas hubieran seguido pactando a izquierda y derecha hasta el infinito. Pero el padre de la patria tal como hoy la conocemos y sus descendientes directos, o adoptados, necesitarán ser amnistiados cuando la justicia termine su trabajo. Qué mayor triunfo y orgullo nacional que liberar de sus cadenas al padre de la patria.

No hay más. No parece mucho, pero no es poco. Lo suficiente para construir eso que ahora llaman un relato con el cual la burguesía catalana, bastante desnaturalizada y desindustrializada a estas alturas, hará lo que siempre ha hecho. Exacerbar el regionalismo, el separatismo, el nacionalismo, alzar la voz, salir a la calle, poner gestos, enseñar el oficio a sus hijos, hasta ser llamados a Madrid para ocupar ministerios, o recibir prebendas y dineros añadidos.

A veces se les iba la mano y se liaba parda por Barcelona. Los obreros ocupaban las calles, levantaban barricadas, quemaban iglesias, entonces sí quemaban iglesias y sacaban las momias de las monjas a las ramblas. Líderes bien asentados en la tierra, como Lerroux,

-Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie.

Entonces la burguesía, Cambó, unos años más tarde el propio Lerroux en plena República, terminaban reclamando la llegada de tropas desde Zaragoza, Madrid, o cualquier cuartel cercano, para aplastar las revueltas, bombardear barricadas de las de verdad, detener a miles de revoltosos y ejecutar a unos cuantos cabecillas reales o inventados. La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, lo cuenta magníficamente. Su Ciudad de los Prodigios no se queda corta.

La realidad supera con creces la ficción y La Semana Trágica de Barcelona, en 1909, las ejecuciones de líderes obreros a manos de sindicatos patronales bajo la protección, connivencia y ayuda del general Martínez Anido, no podrían nunca ser imaginadas por un escritor, un cineasta, un autor teatral.

El bueno de Luppi terminaría diciendo,

-Que la patria es un verso estoy de acuerdo,

Otro sabio como Joan Garcés remata recientemente,

-Creo que la situación es mucho más compleja que un referéndum entre independencia sí o independencia no. Creo que la solución pasa por reformas profundas dentro del Estado español, que incluyan también a Cataluña y por ofrecer esas reformas a los ciudadanos de Cataluña y del resto del Estado.

Por mi parte, nada que añadir.


De chairos, pejes, amlovers y morenacos

noviembre 3, 2019

Tras el paréntesis que abrí para hablar de los suhar y el conflicto que viven en Ecuador, va siendo hora de cerrar el pequeño ciclo que comencé cuando escribí sobre los fifís, pirrurris, fresas y piojas resucitadas en México, adentrándome ahora en el mundillo de los chairos, pejes, amlovers y morenacos, que han revolucionado el panorama mexicano y han llevado a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia de México.

Si no he entendido mal a mi amiga mexicana, los chairos en su tierra vienen a ser aquellos que se oponen a la derecha casi siempre gobernante y que defienden políticas de solidaridad. El sentido negativo del término proviene de que el femenino de chairo es chaira.

Esa negatividad no tiene que ver con la definición de la palabra por parte de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). De hecho pocos saben ya en España que la chaira es la cuchilla que usan los zapateros para cortar las suelas de los zapatos y sobre todo esa lima que se utiliza para afilar las navajas.

Sin embargo la Academia Mexicana de la Lengua se muestra más variada en sus definiciones de chaira. Sirve como sinónimo de fea y también para definir a una persona poco refinada, tosca, basta. Pero sobre todo afecta a los chairos mexicanos el que la palabra designe a personas de buena posición social que, sin jugarse gran cosa, se posicionan como partidarios de los movimientos ecologistas o antiglobalizadores. Por último, una chaira define también el acto de la masturbación.

Los chairos serían, por tanto, el equivalente a nuestra gauche divine, esa izquierda divina de la muerte, de origen burgués, compuesta por activistas de sillón y de salón, bien predispuestos a sentirse satisfechos y darse placer con esas acciones simbólicas en las que se embarcan. Lee el resto de esta entrada »


A propósito de los bancos y sus comisiones

noviembre 3, 2019

Recibo la comunicación de una entidad bancaria. Me cuentan que a partir de tal fecha actualizan el importe mínimo de una nómina domiciliada para acceder a las ventajas de tener una cuenta abierta sin comisiones. Al parecer el mínimo sube unos 250 euros.

Luego me cuentan que la medida no me afecta, que seguiré disfrutando de la exención de las comisiones, pero entienden que esta comunicación puede ser de mi interés. Al principio no entiendo por qué puede ser de mi interés si no me afecta. Pero luego pienso que, si me lo comunican será por algo. Me invitan a preocuparme por el tema.

Me dedico a trastear por internet con este asunto de las comisiones, por si realmente fuera de mi interés. Sobre todo porque el aviso procede de una entidad bancaria que ha recibido cuantiosos fondos públicos para sanear su situación durante la crisis. No es cosa de despreciar las indicaciones de este tipo de bancos.

La crisis comenzó siendo financiera, para convertirse luego en económica, de empleo, social, política y hasta cultural. Una crisis de la que no hemos salido. Puede que vivamos momentos de crecimiento económico, o de nuevas recesiones, pero el estado de crisis permanente, se ha instalado entre nosotros, para quedarse.

El caso es que me entero de que los que tenemos cuentas en los bancos, cualquier banco, estamos pagando las famosas comisiones que nos cobran por tener abierta una cuenta en su entidad. Al parecer pagamos con ellas casi la totalidad de los gastos de personal de la banca. Antes daban algo de dinero, aunque fuera poco, por tener el dinero en sus oficinas. Ahora nos lo cobran. Lee el resto de esta entrada »


Teníamos un plan

noviembre 3, 2019

Me llama la atención cómo han cambiado los tiempos. Hace no tantos años, no más de veinte, la política urbanística se regía por decisiones políticas que se plasmaban en un Plan. Madrid tenía un Plan General de Ordenación Urbana y hasta Gallardón, al frente de la Comunidad de Madrid, se esforzaba en consensuar un Plan Regional de Estrategia Territorial.

Parecen cosas del pasado. Aquellos tiempos en los que el alcalde Tierno Galván presentaba el Plan General del 85, que habían redactado y sometido a consulta los responsables de urbanismo municipal, herederos de Eduardo Mangada, que había sido primer teniente de Alcalde y concejal de urbanismo en la primera corporación democrática,

-El hecho es que el Plan se fue configurando y vi que era la ciudad reducida a texto, lo mismo que la teología es la divinidad reducida a texto. Así como la textualidad de lo divino es la teología, el Plan es la textualidad de la ciudad. Pero hace falta un texto para leer la realidad, que es la tarea intelectual más alta, convertir la realidad en texto legible.

De eso se trataba, en palabras del viejo profesor,

-Leer significa entender,

La ciudadanía, las mujeres y hombres que habitan la ciudad, aprendiendo a leer, interpretar, juzgar la realidad del territorio que habitan, decididos a transformarla. Recuerdo movilizaciones, allá por el 87 del siglo pasado, contra la desrucción de espacios industriales integrados en la ciudad, para ser recalificados como suelo para construcción de viviendas, caras por supuesto. Lee el resto de esta entrada »


Trabajo decente ya

octubre 5, 2019

Rompo mi línea de reflexiones sobre la formación de los trabajadores y trabajadoras, aunque prometo no abandonarla, para abordar una cita anual que suele pasar despercibida, pero que me parece importante, no tanto por lo que se haga, sino por lo que representa. Me refiero a la convocatoria de la Jornada Mundial por el trabajo Decente cada 7 de octubre.

El concepto de trabajo decente fue acuñado por Juan Somavía en el primer informe que presentó como Director General de la Organización Internacional del Trabajo OIT), en 1999. Trabajo Decente, según la propia OIT, significa  aquello a lo que aspira toda persona a lo largo de su vida laboral y que podemos resumir en tener un puesto de trabajo acompañado de derechos laborales, cobrar un salario justo, conseguir protección ante los riesgos laborales, obtener protección social para las familias. Una pensión cuando llega a la edad de jubilación.

Trabajos dignos que mejoren a las personas y a la sociedad, que aseguren la libertad para expresar opiniones, negociar, organizarse en sindicatos, con igualdad de oportunidades, igualdad entre mujeres y hombres. El Trabajo Decente se ha ido constituyendo en una barrera frente a los desmanes planetarios del capitalismo en su versión ultraliberal y depredadora del planeta. Lee el resto de esta entrada »


Madrid, una sociedad muy mejorable

octubre 5, 2019

Mi patria son mis hermanos que están labrando la tierra. La Canción de soldados, de Chicho Sánchez Ferlosio. Justo antes de realizar esta afirmación, comenzaba proclamando, Dicen que la patria es un fusil y una bandera. Eran tiempos de resistencia. Compuesta en 1963, nos acompañó a lo largo de los últimos años del franquismo, la transición y los primeros e ilusionantes años de la democracia. Era una de las interpretaciones obligadas para quienes aprendíamos a tocar la guitarra.

Sea como fuere, lo importante es que aprendimos con ella que las banderas, más grandes o más pequeñas, los desfiles militares, los himnos patrióticos valen de bien poco si antes de ellos no se ha construido una patria de derechos y libertades compartidos. A decir verdad, ya los romanos lo entendían así. Quien es libre y tiene derechos tiene y forma parte de una patria, mientras que quien no es libre, ni tiene derechos, forma parte como mucho, de una horda bárbara.

De ahí la importancia que tienen los derechos sociales. De ahí que Madrid, una de las sociedades más ricas de España, no pueda bajar la guardia. Los datos son preocupantes. La desigualdad se está convirtiendo en un fenómeno estructural; la pobreza, el riesgo de caer en ella, se enquista en determinados sectores de la sociedad. La protección de la sociedad es cada vez más débil para contener los efectos.

Repaso un informe de CCOO. La pobreza se ceba en Madrid en las mujeres. En las familias que dependen de un solo progenitor, casi siempre mujer. En la infancia. Hasta quienes trabajan tienen cada vez más posibilidades de ser pobres. Más del 20% de la población madrileña es pobre. 350.000 personas viven en pobreza severa. 270.000 niños y niñas crecen en la pobreza. Lee el resto de esta entrada »


Izquierda desnortada

octubre 5, 2019

Es de sobra conocido que la famosa Ley de Murphy tiene diferentes formulaciones, no todas ellas atribuibles al propio Murphy. Hay quien la enuncia de forma sencilla afirmando, Si puede ocurrir, ocurrirá. Una manera más pesimista de decirlo sería, Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera.

De forma más radical hay quien enuncia la famosa Ley diciendo, Todo lo que pueda salir mal, pasará. O dicho de otra manera, Lo que pueda salir mal, saldrá mal. Tampoco faltan quienes en sus ansias de trasladar la formulación a un caso práctico terminan afirmando, La rebanada de pan untada de mantequilla siempre caerá al suelo por el lado de la mantequilla.

Es evidente que la rebanada no caerá siempre del lado de la mantequilla, aunque ocurra con mayor frecuencia, por razones físicas que tienen que ver más, según parece, con la altura de la mesa que con el peso de la mantequilla. El éxito de la Ley de Murphy pone de relieve nuestra capacidad de recordar antes lo malo, que lo que no tiene consecuencias negativas, tal vez a causa de un cierto pesimismo natural, o un miedo ancestral al fracaso.

En cualquier caso, la virtud de la Ley de Murphy consiste, creo yo, en el hecho de llamar nuestra atención sobre la ineludible necesidad de tomar en cuenta, prevenir y anticipar los errores que se pueden cometer y que, probablemente, se terminarán cometiendo. Hacerlo así podría evitar numerosos disgustos. A esta forma de actuar se la puede denominar diseño defensivo y tiene su importancia también en política. Lee el resto de esta entrada »