Nada es lo que parece

febrero 18, 2020

Creo que fue el ambicioso y calculador Duque de Wellington el que dijo que España es el único lugar del mundo en el que dos y dos no suman cuatro.  Así dicho, por parte de una persona venida del pasado, cargada de autoridad derivada de sus dotes militares y políticas, bien pudiéramos darlo por válido, así sin pensarlo dos veces. Así, sin más.

No seré yo quien desacredite su autoridad pero, aunque sólo fuera por mero entretenimiento, conviene darle unas vueltas al asunto. El propio Wellington, cuyo nombre al nacer era Arthur Wellesley, era un segundón de la nobleza irlandesa, en aquellos tiempos en los que ser irlandés era ser británico, igual que haber nacido en lo que hoy conocemos como Argentina, o Cuba, te convertía en español.

No quito mérito alguno a Wellington, ya suficientemente condecorado en vida con títulos como el de Duque, caballero de numerosas órdenes y hasta primer ministro en su tierra, al frente del partido conservador y más en concreto del ala más conservadora de los conservadores.

Tampoco el inefable Fernando VII, primero Deseado y luego Felón y Narizotas, dejó de agradecer los favores militares prestados, unido con el Duque por el mismo interés en demostrar que los españoles, alzados en armas por su cuenta y riesgo, unidos en torno a las Cortes de Cádiz y las Juntas de Defensa autoproclamadas a diestro y siniestro, no hubieran ganado la guerra de la Independencia sin la ayuda de Wellington.

Fernando le concedió el Toisón de Oro, la Gran Cruz de San Fernando, el Ducado de Ciudad Rodrigo y le nombró Comandante en Jefe de las tropas aliadas contra Napoleón. Vaya, que puso a las tropas españolas bajo sus órdenes. Lee el resto de esta entrada »


Honrar la memoria del futuro

febrero 18, 2020

No es tema menor éste de hacer memoria, recordar, rendir homenaje. Tiene mucho de evocar, invocar y hasta conmemorar. Abundan los homenajes, no demasiado, hay que decirlo, a los más variados personajes, o en torno a fechas significativas, porque en ellas ocurriera algo que cambió las cosas para bien, o para mal. O para bien de unos y para mal de otros.

Homenajes, personajes, fechas, bien pertrechados de charlas y conferencias, textos publicados y republicados, documentales, libros conmemorativos, películas, exposiciones singulares, actos públicos, únicos, minoritarios, elitistas, masivos, exclusivos. En vida, porst mortem.

No me parecen del todo mal, aunque no siempre me terminan de convencer este tipo de eventos. O tal vez me parecen bien, así en general, aunque con más o menos matices, según la ocasión, o mi estado de ánimo, o los ojos con los que los miro. Creo que esta valoración personal tiene mucho que ver con el subjetivismo, la simpatía personal, puede que hasta con la ideología. Sobre todo con la experiencia, lo aprendido, bien o mal aprendido.

Aquel poema de Bertolt Breht, habrá quien lo recuerde y quien nunca lo haya leído. El que habla de aquellos tejedores de Kujan-Bulak, la pequeña aldea fuera de mapa, al Sur de Turquestán, en esa zona exótica del imperio ruso poblada por kazajos, uzbekos, tayikos, turcomanos, o kirguises. Aquellos tejedores que por no hacer un feo, entre temblores de fiebres, a merced del humo de un ferrocarril intermitente, acuerdan realizar una colecta y levantar un busto a Lenin para honrar su memoria.

Sus temblorosas y febriles manos van depositando sus pequeños ahorros de cada día hasta que Gamalev, el soldado del Ejército Rojo, propone gastar ese dinero en petróleo que será vertido en la laguna para acabar con los mosquitos que infectan el pueblo y causan las fiebres. Así lo hicieron y Brecht sentencia que aquellos hombres habían entendido a Lenin y le honraron al tiempo que se beneficiaban. Así se decidió, así se hizo, concluye el poeta.

En una asamblea, esa misma noche, decidieron colocar una pequeña placa en la estación que diera buena cuenta de este peculiar homenaje. Ciertamente no hubo grandes banderas, discursos de autobombo de los comisarios políticos, los alcaldes, los dirigentes del partido, los sumos sacerdotes del culto a la personalidad, los héroes del trabajo, los constructores de la patria. No cantaron sus himnos guerreros los coros del ejército rojo, ni se bailaron las danzas populares a cuenta del siempre presente, desde la lejanía de su imponente mausoleo de la Plaza Roja, el camarada Ivan Ilich Ulianov, alias Lenin. Lee el resto de esta entrada »


El nuevo gobierno y la cuestión social

febrero 4, 2020

Más de 40 años de convivencia, de vivencia, o de supervivencia democrática en España y aún cuesta aceptar que una coalición de la izquierda llegue al gobierno del país. Hay quienes nos han recordado que en un año que tenía los mismos días que éste y en el que cada número del mes coincidía en el mismo día de la semana, un Frente Popular de izquierdas ganó las elecciones y gobernó durante unos meses hasta que un golpe de Estado militar dio inicio a una sangrienta guerra civil.

Esa Guerra Civil se prolongó durante cuatro décadas en una dictadura que gobernó nuestra tierra y, sin embargo, no existe un estado de emergencia nacional ante el hecho de que un buen puñado de ayuntamientos y no pocas comunidades autónomas tengan gobernantes de derechas que cuentan con el apoyo de la ultraderecha neofranquista, o franquista a secas.

Esto no demuestra que cuarenta años de democracia hayan servido de poco, ni tampoco que eso que los españoles de derechas e izquierdas pergeñaron en el 78 no haya servido para nada, sólo sirve para recordarnos que los pueblos que no afrontan y solucionan sus problemas ancestrales están condenados a repetirlos. La demostración de que la democracia, pese a haber contado con uno de los recorridos más largo de nuestra historia, no siempre puede superar los males atrapados en la Historia. Nuestra Historia.

Uno de esos males, siempre a flor de piel, uno de aquellos que no se curan con el simple paso del tiempo, dejando correr los años, escondido en el montón de carpetas de asuntos que se solucionan con el tiempo, sobre la mesa de cualquier gobernante de turno. La cuestión social. Lee el resto de esta entrada »


Atocha, la memoria necesaria

enero 23, 2020

Durante demasiados años la memoria de los Abogados de Atocha se veía bien definida por el título de aquel libro escrito por Alejandro Ruiz-Huerta, La memoria incómoda (Los Abogados de Atocha). Como si España hubiera decidido olvidar cuantas tragedias hubo de vivir en su reciente pasado para entrar en una nueva y feliz etapa de festejos inolvidables y legendarios.

Nuestro ingreso en la Unión Europea, precedido por la controvertida entrada en la OTAN. La Expo del 92, en Sevilla, Las Olimpiadas de Barcelona, los turnos de gobierno, las recesiones, las crisis, las etapas de crecimiento, los pelotazos inmobiliarios. Una nueva España, eso sí, con todos los ingredientes, vicios y virtudes del pasado olvidado.

Las recesiones, las crisis, el desempleo rampante. Hasta el terrorismo etarra, el del islamismo radical (primero en las Torres Gemelas de Nueva York, luego en los trenes de Atocha), apenas consiguieron empañar el éxito de una pretendidamente modélica Transición encabezada, al parecer, por unos pocos y gigantescos personajes políticos que decidieron acabar con la dictadura y entregar a los humanos las tablas de la Constitución Española del 78, grabada a fuego por los Padres Fundadores.

En tan mítico relato no cabían esos estudiantes y trabajadores muertos en las calles, ni los abogados ejecutados por el tardofranquismo en el despacho laboralista de Atocha. Tristes accidentes provocados por el nerviosismo de unos ultraderechistas que, en el caso de Atocha, sólo querían dar una lección a los sindicalistas  de CCOO del transporte para que se dejasen de huelgas.

Pero no, nada fue tan sencillo, ni estuvo tan planificado, en aquellos días en los que aún nada estaba decidido. Había un gobierno provisional que acababa de recibir permiso para iniciar un incierto proceso de reforma política. Un runrún confuso de pronunciamientos militares en las salas de bandera de los cuarteles. Un monótono y macabro desencadenamiento de atentados y secuestros de prebostes civiles y militares del régimen. Un desfile de pistoleros de ultraderecha por las calles a cara descubierta, con impunidad de vencedores altaneros. Lee el resto de esta entrada »


Desde el salar al bosque austral

enero 23, 2020

En el aeropuerto de París un puñado de chilenos, unos cuantos franceses,  entonan una canción, El Pueblo Unido, el himno compuesto en 1973 por Sergio Ortega, junto a los integrantes del grupo Quilapayún, justo antes de que los militares golpistas recibieran el visto bueno de la CIA, vía Valparaíso, para acabar con el experimento de socialismo en libertad protagonizado por el gobierno de coalición de la izquierda encabezado por Salvador Allende,.

Alguien graba el canto y las redes sociales lo replican en millones de dispositivos. Hoy llaman viralidad a esa capacidad de propagarse como un virus aunque nadie sabe muy bien cómo funcionan. Algunos escriben tratados, artículos, tesis y hacen negocio, carrera y profesión de la actividad de transformar en viral cuanto tocan. Convertir en viral cualquier cosa se puede aprender y planificar, pero la casualidad tiene un importante papel en este juego de la multiplicación mágica de los panes y los peces virtuales.

El caso es que la casualidad de aquellos chilenos en el aeropuerto Charles De Gaulle me emocionaba, traía prendido el recuerdo de algo vivido junto a gente, mucha gente, hace tiempo, mucho tiempo. Allí estábamos, tal vez en una plaza, una calle, un estadio, un local cerrado, unidos, unos junto a otros muchos, cada uno venciendo su miedo, deseando alguna cosa que no teníamos, que nunca habíamos tenido, pero que deseábamos casi más que nada en nuestras vidas, tal vez porque nos era prohibida y estaba perseguida por ley. Lee el resto de esta entrada »


La ruina de España

enero 23, 2020

Hicieron todo lo posible hasta el mismo día de la investidura para torcer la voluntad popular y promover un Tamayazo de nuevo tipo. Como no pudo ser anuncian una oposición dura, inasequible al desaliento. Nada va a ser fácil. Acaba de conformarse el nuevo gobierno y ya comienzan los agoreros a pronosticar grandes nubarrones y males que se avecinan.

Ahora es la CEOE la que anuncia un desequilibrio de 12.000 millones de euros adicionales en el déficit económico español. La verdad es que me parecen hasta prudentes si tomo en cuenta que los economistas, articulistas y tertulianos a sueldo de la derecha no bajan de los 50.000 millones de euros la estimación del incremento del gasto público derivado del cumplimiento de los acuerdos de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos.

Tras padecer una crisis brutal prolongada en el tiempo, que ha servido de disculpa para todo tipo de recortes en derechos sociales. Después de años en los que ha crecido el número de personas en situación de pobreza hasta alcanzar más de 12 millones en riesgo de pobreza o exclusión

Al final de una década durante la que el número de millonarios ha pasado de 172.000 a casi 980.000. Después de la que ha caído sobre nosotros, incrementar el gasto público en 12.000 millones para comenzar a taponar la brecha de los desequilibrios y desigualdades de todo tipo, me parece más bien poco. Lee el resto de esta entrada »


El año del fin del mundo

enero 6, 2020

Nada que celebrar en el nuevo año, España se va a la ruina, dice el famoso cuñado con el que compartimos mesa, mantel y cuanto sobre ella colocamos en cada cena navideña. En otro lugar un tal Zulueta, que debe considerarse alguien importante, paga tuits publicitarios en los que dice que Sánchez e Iglesias tumban la confianza de los empresarios al nivel de la crisis.

Lo cierto es que mientras duró la crisis se multiplicó por 6 el número de millonarios en España. Ni tan mal les fue a algunos con la famosa crisis. Y la crisis continúa. La recesión va y viene, pero la crisis se ha convertido en escenario costumbrista entre nosotros, a base de precariedad en los empleos, los salarios, las vidas.

La reforma laboral les ha puesto en bandeja a los amantes de los altos y rápidos beneficios, la posibilidad de contar con una mano de obra atemorizada, temporal y de bajo coste. Así no hay que invertir en mejoras productivas, aunque el precio sea el no futuro, porque las empresas que no invierten en productividad y formación de sus trabajadores no tienen futuro.

La bolsa baja, dicen otros, por culpa del miedo que produce un gobierno de izquierdas. Pero lo cierto es que la bolsa baja y luego sube, en función de factores y miedos aleatorios, como un bombardeo de Trump, o una guerra comercial. Una bolsa como la española, en la que los inversores internacionales no aconsejan apostar, es un póker con las cartas marcadas, en el que siempre pierden los mismos, los pequeños inversores a los que alguien ha convencido de que son parte esencial del sistema y en la que ganan los que siempre ganan, la banca, siempre la banca.

La economía, como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito. No hacía falta esperar a Greta para venir a contarlo, ya lo dijo Erich Fromm hace medio siglo. Por eso hay que repartir, difuminar, difundir, inventar miedos. Lee el resto de esta entrada »