La igualdad no admite demoras

abril 1, 2018

Han pasado tan sólo unos días desde la celebración de la Huelga Feminista del 8 de Marzo y ya todos los partidos se apuntan los resultados de la misma. Y es que la movilización ha sido un éxito incuestionable, por más que haya quien durante el día de la huelga, fuera diciendo que había tenido un escaso seguimiento laboral, tal vez en un intento de exprimir, hasta el límite, el argumentario antihuelga que el PP lanzó desde su Oficina de Información.

El argumentario no tiene desperdicio. De entrada, acusa a las organizaciones convocante de apostar por el enfrentamiento de mujeres y hombres. De promover una huelga insolidaria, irresponsable y elitista, que pretende, nada menos, que romper nuestro modelo de sociedad occidental.

Y todo ello, para terminar reconociendo los altos niveles de paro de las mujeres, su infrarrepresentación en cargos de dirección, sus dificultades para promocionar en sus trabajos, la brecha salarial con respecto a los hombres, la brecha en las pensiones de miseria que perciben mayoritariamente y la lacra permanente de la violencia de género.

Un argumentario frente a la Huelga Feminista que ha conducido a declaraciones y posicionamientos que rozan el absurdo. La Ministra Tejerina, con su “huelga a la japonesa”, que no existe ni en Japón. Apoyada de inmediato por la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, que también se inspiró en el Imperio del Sol Naciente, aunque luego negara haber dicho lo que había dicho. Un Presidente que no quería meterse en eso de la “brecha salarial”, pero luego desautorizó las influencias niponas en su partido.

En éstas andábamos cuando llegó la ministra responsable de los asuntos de igualdad, Dolors Montserrat, que sabe mucho de nacionalismo catalán, pero que considera que esto del feminismo es una etiqueta que se ponen algunas mujeres y a ella no le gustan las etiquetas. Para colmo, apareció Maroto, uno de los Vices del PP, poniendo de vuelta y media la “manifestación de Podemos”. Cuando vio la que se venía encima, cambió radicalmente, hasta admitir respetar la posición que cada ciudadano pueda tener.

El partido de Rivera se dio cuenta también, o fue alertado, de que iba por mal camino, cuando Inés Arrimadas denunciaba maniobras ideológicas anticapitalistas en el feminismo, al tiempo que la responsable parlamentaria de Igualdad de Ciudadanos identificaba a las feministas convocantes  de la movilización con el comunismo, al grito de “Yo soy feminista, pero no comunista”.

A la vista de lo que se avecinaba, el jefe Albert decidió hacer un quiebro y reclamar un “movimiento transversal feminista” para intentar mitigar el golpe, lo cual no impidió que se llevasen algún que otro rapapolvo, al paso de su cortejo, durante la manifestación madrileña.

No era ésta una huelga al uso. Era huelga de no consumir, de no atender los cuidados familiares, de no estudiar y de no trabajar. Las organizaciones convocantes, sociales y sindicales, eran conscientes de que no era fácil, con un tejido empresarial mayoritariamente compuesto por microempresas y pequeñas empresas y con el grado de precariedad laboral y temporalidad agudizado durante los años de la crisis, alcanzar un alto nivel de paro laboral.

El éxito de la huelga se ventilaba en los centros de trabajo, en los centros de estudio, pero también en el despliegue masivo por las calles y las plazas, en las impresionantes manifestaciones que recorrieron las ciudades españolas y en el alto nivel de debate y conciencia social que se ha desplegado, en torno al problema de la igualdad.

Por eso, ahora, cuando ni los que se opusieron a la Huelga Feminista son capaces de negar el éxito de la misma y, aún menos, las causas que han llevado a millones de mujeres y hombres a participar en las miles de movilizaciones convocadas el 8 de Marzo, es el momento de que nadie se entregue  a la tarea de echar arena sobre el problema.

Si el problema existe y la sociedad ha demostrado que es consciente del mismo y que exige soluciones y cambios reales, lo que toca es presentar soluciones políticas que incidan en lo laboral y en todos los aspectos que forman parte de nuestra convivencia social. Habrá que hablar de contrataciones, de educación, servicios públicos, servicios sociales, dependencia, pensiones, violencia de género y muchas cosas más.

Por favor, no nos distraigan con viejos trucos, ni con novedosas argucias, demoras, desidias. Si la igualdad es el problema no resuelto, vamos a negociar ya cómo la alcanzamos.

Anuncios

La huelga de las Aguederas

marzo 12, 2018

Llamo una mañana a mi amiga Yolanda para preguntar acerca de una actividad que anda preparando y me cuenta que me está contestando la llamada desde su pueblo,  Riaguas de San Bartolomé, en la provincia de Segovia. La pillo, al parecer, preparada para embarcarse en la fiesta de las Aguederas. Y me espeta no sé qué de un precedente de la Huelga Feminista del 8 de Marzo. Me suena a surrealista. Como si me estuvieran hablando de otro mundo, o desde otro planeta.

Me olvido de los cursos y del motivo de la llamada y le pregunto qué es eso de las aguederas. Al parecer todo este asunto viene de lejos. Me dice que las aguederas de su pueblo le han contado que son herederas de aquellas mujeres segovianas que un día tomaron el mando y defendieron la ciudad frente a los franceses.

En esto hay versiones, según he podido comprobar después, que se remontan a la conquista del Alcázar de Segovia a los musulmanes, gracias a una estratagema urdida por las mujeres segovianas, que entraron engalanadas y bailando una ronda en la fortificación y distrajeron a los soldados de guardia, facilitando así la entrada de las tropas cristianas.

Desde entonces, cada 5 de febrero se acogen a la protección de Santa Águeda, abandonan sus casas, toman el poder en el pueblo, establecen puestos de control en los caminos de acceso para cobrar un impuesto de portazgo, eligen alcaldesa y le entregan su bastón de mando.

El motivo de elegir a Santa Águeda como patrona, se encuentra en la santa italiana, originaria de Catania, en la isla de Sicilia, que había consagrado su virginidad a Dios, víctima del acoso sexual del procónsul Quintianus (Quinciano, o Quintiliano en otros sitios). Y del acoso, como si hoy mismo fuera, pasó a la violencia de género. La encerró en un prostíbulo. De ahí a la tortura y a cortarle los senos. No contento con ello, ante la indomable determinación de Águeda, la arrojó sobre carbones ardientes, tras lo cual la arrastró por toda la ciudad. Cuentan las crónicas que tanto había sufrido que gritó de alegría en el momento de morir.

En Zamarramala, ese día, eligen a la Matahombres de Oro, una distinción que se concede a aquellas mujeres que destacan por la defensa de lo que, en estos tiempos, llamamos la causa feminista. Entre las que han recogido el premio se encuentran mujeres tan diversas como  Amparo Baró, Rosa María Calaf, Eva Hache, Amparo Valcarce, Cristina Almeida. El premio en cuestión consiste en un alfiler que recuerda al que las mujeres escondían en el refajo para evitar que los hombres se propasasen en bailes y fiestas.

Leyendo algunas noticias que dan cuenta de las premiadas, reparo en que el año en que concedieron el premio a la deportista olímpica María Martín, la encargada de leer el pregón del día de Santa Águeda, fue una amiga de mis andanzas juveniles, allá por el Villaverde años 70,  Esther García, al parecer nacida en un pueblecito segoviano muy cercano a Riaguas y hoy directora de El Deseo, la conocida productora de los hermanos Almodóvar.

Este mundo es un pañuelo y va a ser verdad la Teoría de los Seis Grados de Separación, formulada por Frigyes Karinty hace ya casi noventa años, según la cual cada persona estaría relacionada con cualquier otra, por cinco conocidos, como mucho, que se podrían conectar con no más de seis enlaces, o pasos.

Bueno, he descubierto en las versiones de esta historia, fechas que no coinciden y acontecimientos que no cuadran. Pero lo cierto es que aquellas mujeres, se a como fuere, se habían ganado el derecho de Alcaldesado, para ellas y para sus hijas. El derecho a ser Alcaldesas y ostentar el poder en sus pueblos. Un derecho se ha consolidado en buena parte de Castilla y León y aún más allá.

Me dice Yolanda, que durante un tiempo fue alcaldesa de su pueblo, que su abuela se iba de casa el día de Santa Águeda, no trabajaba y dejaba al abuelo con sus nueve hijos. Comían, merendaban, bailaban. Una huelga general en toda regla. Me pide que, si un día cuento esta historia, hable de esa tierra de mujeres libres y poderosas.

Este año, cuando faltaba un mes para la Huelga General Feminista del 8 de Marzo, la premiada con el alfiler del Matahombres fue Ana Belén, que agradeció el premio afirmando que, Las mujeres han dicho basta(…) queremos vivir en igualdad. De eso se trata, efectivamente. De eso se ha tratado siempre. De vivir en igualdad.