El atasco de la formación

septiembre 26, 2019

Acabó el periodo vacacional. Los políticos desaparecidos vuelven a reaparecer sin dar muestra alguna de haber aprovechado el descanso para resituar sus posiciones. Ni en la derecha, ni en la izquierda, parece que hayamos avanzado un ápice en restablecer un mínimo de eso que denominan el sentido de Estado que permita formar un gobierno que evite una nueva convocatoria de elecciones. Es como si todos se encontraran en funciones, afrontando los prolegómenos de una nueva cita electoral.

Hablan de España. Opinan sobre jubilaciones, peroran sobre los autónomos, disertan sobre el desempleo, profieren sentencias sobre los refugiados y los inmigrantes, negocian ministerios, comentan los asuntos sucios de los demás, ocultan los turbios negocios propios. Saben de todo. De todo opinan. De todo, menos de la formación. La formación ha perdido fuelle, pié, interés en el debate político. Hasta el Ministerio de Educación, el mismo que ocuparon ministros como Marcelino Domingo, Joaquín Ruiz-Jiménez, Fernando de los Ríos, Salvador de Madariaga, o Alfredo Pérez Rubalcaba, parece tener poco rédito político.

Cuando haya un Gobierno, cualquiera que sea su signo político final, presagio que sus responsables comenzarán diciendo que en la formación se encuentra el futuro del empleo en nuestro país.  No les faltará razón, aunque todos sabremos que se tratará tan sólo una cortina de humo para ganar tiempo hasta que los verdaderos negocios de la política comiencen a funcionar.

Vivimos un mundo de cambios acelerados. En una Europa en la que dos de cada cinco trabajadores y trabajadoras han vivido ya cambios tecnológicos importantes en sus puestos de trabajo y casi la mitad ha visto como cambiaban la organización de su trabajo y las formas de desempeñar las tareas a lo largo de los últimos cinco años. Dos tercios de quienes hoy están comenzando sus estudios obligatorios terminarán trabajando en nuevas profesiones de las cuales hoy no tenemos ni idea. Lee el resto de esta entrada »

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Intuir el mañana

agosto 21, 2019

Pudiera parecer que este artículo se dirige a los políticos del país, que se mueven como personajes desnortados en una comedia que va adquiriendo tientes dramáticos. Pero no. Justo después del segundo fracaso de Pedro Sánchez en dos días, mientras nuestra clase política se embarca en unas cosas que llaman relatos y bandas, yo sigo dándole vueltas a la Formación.

La Formación Profesional se encuentra en el centro de la encrucijada sobre nuestro futuro, no sólo como país, sino como miembros de la Unión Europea. Nuestro pasado, los cambios tecnológicos acelerados, el modelo económico, las expectativas empresariales y las de las personas deberán ser tomadas muy en cuenta para encontrar las respuestas y adoptar las decisiones más adecuadas.

En España la Formación Profesional (FP) ha sido considerada tradicionalmente como una opción educativa marginal y devaluada. Según esa visión, quien puede debe ir a la universidad, quien puede menos debe optar por un Ciclo de Formación Profesional y los fracasados deben ir directamente a buscar empleos de baja cualificación.

Las altas y estructurales tasas de paro en España, que duplican la media de la Unión Europea y sólo son superadas por Grecia, han determinado que la Formación Profesional para el Empleo (FPE) se haya constituido como un sistema paralelo, vinculado al Ministerio de Empleo y separado del Ministerio de Educación.

Un denominado subsistema de FPE, que funciona al margen de los criterios educativos y que ha sido utilizado como un instrumento para intentar ajustar aceleradamente las competencias de los empleados a las nuevas necesidades, o de los desempleados, a las nuevas oportunidades de empleo. Ni aún por esas el empleo ha mejorado.

Una red paralela de formación surgida al calor de los recursos de la cuota de formación, equivalentes al 0´7 por ciento del salario de cada trabajador, o trabajadora. Miles de millones de euros dedicados cada año a la formación, de los que no se beneficiaban ni las universidades, ni los centros públicos de FP, ni los Centros de Educación de Personas Adultas. Lee el resto de esta entrada »


La política de los gestos

julio 18, 2019

Las elecciones generales se celebraron hace ya más de dos meses. Las municipales, autonómicas y europeas hace más de un mes. Todo parece apuntar a que vamos hacia un periodo veraniego entretenido, en el que nuestros políticos van a hacer todo lo posible para justificar que hacen honor a sus promesas electorales y hasta se dan el tiempo necesario para traicionarlas.

Los resultados electorales no son, ni mucho menos, concluyentes. España ha decidido repartir los votos como en lotería navideña y repartir juego para todos. El bipartidismo imperfecto y corregido del que venimos hacía que derechas, o izquierdas, gobernaran casi siempre de la mano de fuerzas nacionalistas moderadas.

El pluripartidismo al que hemos llegado no es mucho más perfecto, si tomamos en cuenta que el nacionalismo catalán se ha desquiciado y las fuerzas con implantación en todo el territorio nacional no encuentran la vía para propiciar los acuerdos necesarios para alcanzar, ni tan siquiera, un acuerdo de gobernabilidad.

El socialismo ha ganado las elecciones gracias a una minoría mayoritaria con la cual pretende gobernar como si hubiera conseguido una mayoría absoluta. Desconfiados barones, casi siempre varones, con regencia, marquesado o ministerio, visualizan cualquier compromiso estatal de gobierno con otras fuerzas de la izquierda, como una amenaza a su futuro.

La izquierda del PSOE ha visto crecer las fracturas internas de las confluencias, de los comunes con máximo común divisor, de los compromisos tan sólo parciales, adelante y atrás, atrás y adelante. Pareciera que tan sólo tocar poder podría calmar las aguas y permitiría repartir juego, hilvanar cuanto se ha ido deshilachando. Lee el resto de esta entrada »


Lo que debemos a los sindicalistas

julio 18, 2019

La Confederación Sindical Internacional (CSI) acaba de dar a conocer su Indice Global de Derechos. Tras echarle un ojo, lo primero que destaca es que España no es de los peores países del planeta, aunque sí ocupa puestos de cola cuando nos comparamos exclusivamente con los países europeos. Estamos entre los países en los que se producen vulneraciones regulares y habituales de los derechos laborales.

Nada que ver con esos países como Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, Pakistán, Filipinas, o Zimbabwe, donde se han producido asesinatos de sindicalistas. Pero no todo es crimen organizado por los ricos y poderosos contra los sindicalistas. En el 85% de los países se vulnera el derecho de huelga. En cuatro de cada cinco no existe pleno derecho a la negociación colectiva. En 107 países se excluye a los trabajadores del derecho a crear sindicatos y en más del 70 % no pueden defender sus derechos ante la justicia.

La violencia contra los sindicalistas, incluidos crímenes y desapariciones, la prohibición de reunirse, realizar asambleas, plantear sus reivindicaciones, inscribir sindicatos, defender derechos ante los tribunales, son prácticas frecuentes en muchos países del planeta.

En el continente europeo, España se encuentra entre esos países como Rusia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Albania, o Reino Unido, en los que se producen frecuentes violaciones de los derechos laborales. Un nivel mejor que el de Rumanía, Bielorrusia, Ucrania, o Grecia, pero mucho peor que el de Francia, Alemania, Suecia, Irlanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Austria, Holanda, o Italia, entre otros.

El Indice Global de Derechos pone algunos ejemplos de lo que ocurre en nuestro país. Uno de ellos, la larga trayectoria de Amazon en vulneración de derechos laborales a sus trabajadores, que incluyen recortes salariales, abusos de trabajos en festivo, turnos de noche, sin obviar despidos de sindicalistas. La multinacional, según revela el informe, contrata despachos jurídicos bien relacionados con el poder para limitar los efectos de estas vulneraciones sistemáticas de derechos. Lee el resto de esta entrada »


Ciudadanía acosada

junio 12, 2019

Hemos andado distraídos con las citas electorales. Entre unas cosas y otras, se han ido acumulando precampañas, campañas, votaciones, valoraciones de los resultados y nuevas campañas, más votaciones, renovadas valoraciones de los resultados. Un sinvivir, pero muy entretenido. Tertulias, tertulianos, mítines, festejos, debates, anuncios. Dale que te pego con Cataluña, alianzas de gobierno, el Valle de los Caídos, la ultraderechita que deja la casa madre y las crisis de la nueva política.

Pero esto se va acabando. Tendremos alcaldes y alcaldesas, presidentes y presidentas en las Comunidades Autónomas, nuevo gobierno de la nación y un reparto de cargos en al Parlamento Europeo. Intentarán mantener nuestra atención sobre sus problemas internos, de gobierno, o de oposición. Pero la naturaleza anuncia ya el verano, con sus bruscos cambios climáticos y sus vacaciones en el horizonte.

Vuelve la vida a pié de calle. Se adelanta el final de curso acatando esa nueva moda impuesta por algún ocurrente apoltronado. En colegios e institutos, desde primeros de junio, quienes han suspendido intentarán una acelerada recuperación y quienes no han suspendido irán a clase a hacer más bien poco, casi nada, o dejarán de ir a clase por su cuenta y riesgo. Lee el resto de esta entrada »


Caos educativo a la madrileña

junio 11, 2019

De nuevo nos acercamos al final de curso. Entretenidos como andamos con las elecciones municipales, autonómicas y europeas, no nos damos cuenta de la que se nos viene encima. Por segundo año consecutivo se produce el traslado de los exámenes de septiembre a junio. Parece que lo que el año pasado fue desconcierto va camino de transformarse este año en caótico desorden.

El profesorado dedicará los últimos días de mayo a realizar las evaluaciones finales. Quienes suspendan alguna asignatura recibirán clases de refuerzo y recuperación para someterse en pocos días a un examen que antes se celebraba en septiembre. Quienes hayan aprobado dejarán de ir a clase por su cuenta y riesgo, o bien acudirán a las aulas a ver películas y realizar diversas actividades de entretenimiento. Educativas a veces, pero de entretenimiento.

No sé si es cierto lo que afirman quienes en algún despacho han tomado la decisión sobre la ocurrencia. Me refiero a eso de que total da igual junio que septiembre, porque durante el verano la chavalería se toca las narices y no recupera nada de nada. Lo que sí sé es que en toda España hay 200 días lectivos al cabo del curso y, por obra y gracia del gobierno de la Comunidad de Madrid, los lectivos de junio se pierden para una parte importante del alumnado. Lee el resto de esta entrada »


Pisaré sus calles nuevamente

mayo 23, 2019

Pablo Fernández-Miranda ha dedicado buena parte de su vida profesional a hacer realidad el sueño de muchas personas de contar con una vivienda digna a precios asequibles, como director de la gestora de la cooperativa de viviendas promovida por CCOO en Madrid.

Pocos sabían que otra de las pasiones de Pablo era reconstruir la memoria de su propio padre, Celestino, que fue el primero de aquellos niños de Rusia que volvió a España, en plena II Guerra Mundial, tras ser apresado por un destacamento finlandés, cuando combatía como voluntario en el Ejército Soviético que intentaba contener el avance de los panzer alemanes.

En el Centro Abogados de Atocha, la Fundación Sindical Ateneo 1º de Mayo, ha presentado recientemente el libro que recoge la vida de Celestino desde los inicios de la Guerra Civil española hasta su retorno a España, cuyo título ha terminado siendo Pisaré sus calles nuevamente.

A lo largo del mismo va recorriendo las vicisitudes en la Colonia Escolar de Salinas en la que le sorprendió el golpe de estado, quedando separado de la familia que vivía en Oviedo, las dificultades para embarcar en el puerto de Gijón bloqueado por navíos de guerra franquistas, la acogida en la Unión Soviética, su participación en la Guerra Mundial, la captura y el internamiento en campos de prisioneros, las gestiones del entonces embajador Agustín de Foxá y el retorno a España.

Pablo podría haber optado por un libro de memorias, o un estudio histórico. Ha preferido contarnos una historia, escribir una novela, su primera novela. No es tarea fácil este empeño, pero Pablo ha sabido resolverlo con acierto. Por eso y porque aprecio su esfuerzo y su buen trabajo, tanto profesional como en todo aquello a lo que se enfrenta, no podía negarme a romper mi prevención a participar en actos públicos al servicio de egos diversos. Pablo bien merece esta escapada.

Como toda buena obra narrativa no hay improvisación en este esfuerzo por preservar el recuerdo, la memoria, la vida de Celestino. No es improvisado, sino fruto de la misma modestia que impedía a su padre presumir de sus hazañas bélicas y confesar el número de tanques alemanes que había destruido, el que Pablo haya elegido que la protagonista sea una mujer, una de sus sobrinas, Carolina, que hoy realiza su proyecto fin de carrera en Periodismo, precisamente sobre su abuelo. Lee el resto de esta entrada »