Sacad las manos de nuestros niños

noviembre 20, 2019

En el periódico,

-A mí me parece bien que les peguen. Están todo el día robando, da miedo salir a la calle,

La vecina de más de 80 años, a la que han robado hace unos días. No es la única en el barrio.

-Pregunta en cualquier sitio y encontrará a alguien a quien le ha pasado.

Les llaman MENAS y se han convertido en leitmotiv a lo largo de la campaña electoral de la ultraderecha. No entiendo lo de llamar MENAS a niños que se encuentran en España sin la compañía de sus padres. Es feo esto de construirse acrónimos para enmascarar las más tristes realidades. Menores-No-Acompañados, MENAS.

-En ningún centro me han ayudado. Ni con papeles, ni con permiso de residencia, ni estudiar. Aquí no nos dan ni para el abono de transportes, ni calzoncillos, ni calcetines. Ni una pastilla por la noche para el dolor de muelas. Somos muchos, dormimos en colchones en el suelo, en los pasillos.

El chaval intenta explicarse a sí mismo, ante el periodista, viene de lejos, ya no tiene marcha atrás. En Marruecos sería un fracasado. Si vuelve tiene que hacerlo con dinero, un buen coche, salvador de su familia. Ni más ni menos que el campesino manchego, extremeño, andaluz, que marchaba a Suiza, Francia, Cataluña, o Madrid. Lo mismo. Es la imaginería popular la que le empuja a la salvación, la muerte, la resurrección. A ambas cosas.

En el descampado, cuenta el periodista,

-Yo soy gitano, español, y aquí estoy con un payo arreglando el coche. ¿Racismo? No es racismo, lo que ha pasado es normal, porque la gente está cansada de ellos.

De buena mañana, un lunes, una dirigente de la ultraderecha cañí se planta en Sevilla, en el barrio de la Macarena, habla de inseguridad, graves problemas, libertad,

-Esto se tiene que controlar y no puede haber todos los años un número sin control de menas que cuando cumplen 18 años acaban en nuestros barrios sin ningún tipo de tutela, sin haber sido integrados y sin ninguna posibilidad de futuro, porque como no tienen papeles, tampoco pueden tener acceso a un trabajo y una vivienda.

Lo curioso del asunto es que la ultraderechista en cuestión no nació en España, sino en Cuba, de padre cubano y madre española. Eso sí, sus padres no la convirtieron en MENA, porque eran dueños de una potente azucarera y con el tiempo su padre trajo a España la fraquicia KFC, la de la comida rápida, a base de pollo. Ella no fue técnicamente una mena, pero sí una menor emigrante.

Menos mal que en esta España, no sólo hay mujeres como ella, de ultraderecha, tipo Sección Femenina reconvertida. Todavía quedan mujeres sevillanas, trianeras, cigarreras, nacidas en lo más profundo de la Serranía de Ronda, como la Carmen de la novelita de Merimée y la ópera de Bizet.

Y quedan aragonesas como Agustina, madrileñas como Manuela, la de Malasaña, o la Mariana, de Granada, la que se apellidaba Pineda. Y Milagritos, como la del Cantón de Cartagena, la que se apellidaba Rueda. Hasta alguna Rosario queda, como la de ahí al lado, la de Villarejo de Salvanés, que si fuera necesario (nadie lo quiera, ni lo alimente con sus palabras ni sus obras), volvería a ser Dinamitera.

Como esa gaditana, Teresa, a la que escucho ahora clamar indignada,

-Les gusta decir MENAS porque así se nos olvida que no son otra cosa que niños y niñas solos. No puede haber más cobardía que el que se enfrenta a un niño o una niña que vive solo. No puede haber más crueldad ¡Que son nuestros niños y nuestras niñas, que están bajo nuestra tutela!

La propia arquitecta ultraderechista en cuestión cuenta en sus palabras lo que hay que hacer, aunque al negarlo lo afirma. Niñas, niños que necesitan acogida, formación, papeles, integración, trabajo, vivienda. Lo mismo que quería cualquier español y española obligado a emigrar en los años sesenta. Lo mismo que queremos para cualquier hija, o hijo nuestro, que tiene que escapar a buscarse la vida en cualquier país, siguiendo el ejemplo de Madrileños por el Mundo, Españoles por el Mundo.


El atasco de la formación

septiembre 26, 2019

Acabó el periodo vacacional. Los políticos desaparecidos vuelven a reaparecer sin dar muestra alguna de haber aprovechado el descanso para resituar sus posiciones. Ni en la derecha, ni en la izquierda, parece que hayamos avanzado un ápice en restablecer un mínimo de eso que denominan el sentido de Estado que permita formar un gobierno que evite una nueva convocatoria de elecciones. Es como si todos se encontraran en funciones, afrontando los prolegómenos de una nueva cita electoral.

Hablan de España. Opinan sobre jubilaciones, peroran sobre los autónomos, disertan sobre el desempleo, profieren sentencias sobre los refugiados y los inmigrantes, negocian ministerios, comentan los asuntos sucios de los demás, ocultan los turbios negocios propios. Saben de todo. De todo opinan. De todo, menos de la formación. La formación ha perdido fuelle, pié, interés en el debate político. Hasta el Ministerio de Educación, el mismo que ocuparon ministros como Marcelino Domingo, Joaquín Ruiz-Jiménez, Fernando de los Ríos, Salvador de Madariaga, o Alfredo Pérez Rubalcaba, parece tener poco rédito político.

Cuando haya un Gobierno, cualquiera que sea su signo político final, presagio que sus responsables comenzarán diciendo que en la formación se encuentra el futuro del empleo en nuestro país.  No les faltará razón, aunque todos sabremos que se tratará tan sólo una cortina de humo para ganar tiempo hasta que los verdaderos negocios de la política comiencen a funcionar.

Vivimos un mundo de cambios acelerados. En una Europa en la que dos de cada cinco trabajadores y trabajadoras han vivido ya cambios tecnológicos importantes en sus puestos de trabajo y casi la mitad ha visto como cambiaban la organización de su trabajo y las formas de desempeñar las tareas a lo largo de los últimos cinco años. Dos tercios de quienes hoy están comenzando sus estudios obligatorios terminarán trabajando en nuevas profesiones de las cuales hoy no tenemos ni idea. Lee el resto de esta entrada »


Intuir el mañana

agosto 21, 2019

Pudiera parecer que este artículo se dirige a los políticos del país, que se mueven como personajes desnortados en una comedia que va adquiriendo tientes dramáticos. Pero no. Justo después del segundo fracaso de Pedro Sánchez en dos días, mientras nuestra clase política se embarca en unas cosas que llaman relatos y bandas, yo sigo dándole vueltas a la Formación.

La Formación Profesional se encuentra en el centro de la encrucijada sobre nuestro futuro, no sólo como país, sino como miembros de la Unión Europea. Nuestro pasado, los cambios tecnológicos acelerados, el modelo económico, las expectativas empresariales y las de las personas deberán ser tomadas muy en cuenta para encontrar las respuestas y adoptar las decisiones más adecuadas.

En España la Formación Profesional (FP) ha sido considerada tradicionalmente como una opción educativa marginal y devaluada. Según esa visión, quien puede debe ir a la universidad, quien puede menos debe optar por un Ciclo de Formación Profesional y los fracasados deben ir directamente a buscar empleos de baja cualificación.

Las altas y estructurales tasas de paro en España, que duplican la media de la Unión Europea y sólo son superadas por Grecia, han determinado que la Formación Profesional para el Empleo (FPE) se haya constituido como un sistema paralelo, vinculado al Ministerio de Empleo y separado del Ministerio de Educación.

Un denominado subsistema de FPE, que funciona al margen de los criterios educativos y que ha sido utilizado como un instrumento para intentar ajustar aceleradamente las competencias de los empleados a las nuevas necesidades, o de los desempleados, a las nuevas oportunidades de empleo. Ni aún por esas el empleo ha mejorado.

Una red paralela de formación surgida al calor de los recursos de la cuota de formación, equivalentes al 0´7 por ciento del salario de cada trabajador, o trabajadora. Miles de millones de euros dedicados cada año a la formación, de los que no se beneficiaban ni las universidades, ni los centros públicos de FP, ni los Centros de Educación de Personas Adultas. Lee el resto de esta entrada »


La política de los gestos

julio 18, 2019

Las elecciones generales se celebraron hace ya más de dos meses. Las municipales, autonómicas y europeas hace más de un mes. Todo parece apuntar a que vamos hacia un periodo veraniego entretenido, en el que nuestros políticos van a hacer todo lo posible para justificar que hacen honor a sus promesas electorales y hasta se dan el tiempo necesario para traicionarlas.

Los resultados electorales no son, ni mucho menos, concluyentes. España ha decidido repartir los votos como en lotería navideña y repartir juego para todos. El bipartidismo imperfecto y corregido del que venimos hacía que derechas, o izquierdas, gobernaran casi siempre de la mano de fuerzas nacionalistas moderadas.

El pluripartidismo al que hemos llegado no es mucho más perfecto, si tomamos en cuenta que el nacionalismo catalán se ha desquiciado y las fuerzas con implantación en todo el territorio nacional no encuentran la vía para propiciar los acuerdos necesarios para alcanzar, ni tan siquiera, un acuerdo de gobernabilidad.

El socialismo ha ganado las elecciones gracias a una minoría mayoritaria con la cual pretende gobernar como si hubiera conseguido una mayoría absoluta. Desconfiados barones, casi siempre varones, con regencia, marquesado o ministerio, visualizan cualquier compromiso estatal de gobierno con otras fuerzas de la izquierda, como una amenaza a su futuro.

La izquierda del PSOE ha visto crecer las fracturas internas de las confluencias, de los comunes con máximo común divisor, de los compromisos tan sólo parciales, adelante y atrás, atrás y adelante. Pareciera que tan sólo tocar poder podría calmar las aguas y permitiría repartir juego, hilvanar cuanto se ha ido deshilachando. Lee el resto de esta entrada »


Lo que debemos a los sindicalistas

julio 18, 2019

La Confederación Sindical Internacional (CSI) acaba de dar a conocer su Indice Global de Derechos. Tras echarle un ojo, lo primero que destaca es que España no es de los peores países del planeta, aunque sí ocupa puestos de cola cuando nos comparamos exclusivamente con los países europeos. Estamos entre los países en los que se producen vulneraciones regulares y habituales de los derechos laborales.

Nada que ver con esos países como Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, Pakistán, Filipinas, o Zimbabwe, donde se han producido asesinatos de sindicalistas. Pero no todo es crimen organizado por los ricos y poderosos contra los sindicalistas. En el 85% de los países se vulnera el derecho de huelga. En cuatro de cada cinco no existe pleno derecho a la negociación colectiva. En 107 países se excluye a los trabajadores del derecho a crear sindicatos y en más del 70 % no pueden defender sus derechos ante la justicia.

La violencia contra los sindicalistas, incluidos crímenes y desapariciones, la prohibición de reunirse, realizar asambleas, plantear sus reivindicaciones, inscribir sindicatos, defender derechos ante los tribunales, son prácticas frecuentes en muchos países del planeta.

En el continente europeo, España se encuentra entre esos países como Rusia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Albania, o Reino Unido, en los que se producen frecuentes violaciones de los derechos laborales. Un nivel mejor que el de Rumanía, Bielorrusia, Ucrania, o Grecia, pero mucho peor que el de Francia, Alemania, Suecia, Irlanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Austria, Holanda, o Italia, entre otros.

El Indice Global de Derechos pone algunos ejemplos de lo que ocurre en nuestro país. Uno de ellos, la larga trayectoria de Amazon en vulneración de derechos laborales a sus trabajadores, que incluyen recortes salariales, abusos de trabajos en festivo, turnos de noche, sin obviar despidos de sindicalistas. La multinacional, según revela el informe, contrata despachos jurídicos bien relacionados con el poder para limitar los efectos de estas vulneraciones sistemáticas de derechos. Lee el resto de esta entrada »


Ciudadanía acosada

junio 12, 2019

Hemos andado distraídos con las citas electorales. Entre unas cosas y otras, se han ido acumulando precampañas, campañas, votaciones, valoraciones de los resultados y nuevas campañas, más votaciones, renovadas valoraciones de los resultados. Un sinvivir, pero muy entretenido. Tertulias, tertulianos, mítines, festejos, debates, anuncios. Dale que te pego con Cataluña, alianzas de gobierno, el Valle de los Caídos, la ultraderechita que deja la casa madre y las crisis de la nueva política.

Pero esto se va acabando. Tendremos alcaldes y alcaldesas, presidentes y presidentas en las Comunidades Autónomas, nuevo gobierno de la nación y un reparto de cargos en al Parlamento Europeo. Intentarán mantener nuestra atención sobre sus problemas internos, de gobierno, o de oposición. Pero la naturaleza anuncia ya el verano, con sus bruscos cambios climáticos y sus vacaciones en el horizonte.

Vuelve la vida a pié de calle. Se adelanta el final de curso acatando esa nueva moda impuesta por algún ocurrente apoltronado. En colegios e institutos, desde primeros de junio, quienes han suspendido intentarán una acelerada recuperación y quienes no han suspendido irán a clase a hacer más bien poco, casi nada, o dejarán de ir a clase por su cuenta y riesgo. Lee el resto de esta entrada »


Caos educativo a la madrileña

junio 11, 2019

De nuevo nos acercamos al final de curso. Entretenidos como andamos con las elecciones municipales, autonómicas y europeas, no nos damos cuenta de la que se nos viene encima. Por segundo año consecutivo se produce el traslado de los exámenes de septiembre a junio. Parece que lo que el año pasado fue desconcierto va camino de transformarse este año en caótico desorden.

El profesorado dedicará los últimos días de mayo a realizar las evaluaciones finales. Quienes suspendan alguna asignatura recibirán clases de refuerzo y recuperación para someterse en pocos días a un examen que antes se celebraba en septiembre. Quienes hayan aprobado dejarán de ir a clase por su cuenta y riesgo, o bien acudirán a las aulas a ver películas y realizar diversas actividades de entretenimiento. Educativas a veces, pero de entretenimiento.

No sé si es cierto lo que afirman quienes en algún despacho han tomado la decisión sobre la ocurrencia. Me refiero a eso de que total da igual junio que septiembre, porque durante el verano la chavalería se toca las narices y no recupera nada de nada. Lo que sí sé es que en toda España hay 200 días lectivos al cabo del curso y, por obra y gracia del gobierno de la Comunidad de Madrid, los lectivos de junio se pierden para una parte importante del alumnado. Lee el resto de esta entrada »