La caída de los nazis, la normalidad y el coronavirus

mayo 12, 2020

Escucho a los tertulianos, a los políticos, opinadores, influencers, profesores, expertos, hablar incansablemente de la nueva normalidad, me parece algo así como una invitación desesperada, desengañada y monótona para que terminemos aceptando el descubrimiento de una nueva realidad, la hemos liado (la han liado con nuestra cooperación indispensable y necesaria) y ahora hay que resignarse a que cambiemos todo en nuestras vidas para que no cambie nada en las suyas, siguiendo los más elementales principios del gatopardismo lampedusiano. He leído,

-La normalidad es la muerte.

Ahora vas y me analizas la frase de Theodor Adorno, citada en ingles por los estudiosos de su vida y de su obra,

-Normality is death.

Aunque lo más probable es que aquel buen músico y compositor de origen judío (que terminó deviniendo filósofo durante sus intensos y juveniles años 20 en Viena), no lo formulase en inglés, sino en su alemán natal de Fráncfort del Meno, en el corazón del estado de Hesse,

-Normalität ist der Tod

Y bien pudiera ser que, aquel marxista que criticaba la sociedad capitalista y defendió la libertad hasta sus últimos días y hasta las últimas consecuencias, no estuviera formulando una metáfora filosófica, sino pensando en las rejas de entrada de Auswichtz,

-Arbeit macht frei Lee el resto de esta entrada »


El destrozo económico y social del coronavirus

mayo 12, 2020

Algunos economistas se han convertido en obligada referencia en no pocos programas televisivos especializados en echar carnaza al circo donde los tertulianos se enzarzan a mamporros de amañada lucha americana, en defensa de tal o cual partido, de tal o cual líder político. Luego acaba el espectáculo, se saludan, se toman juntos una cervecita, cobran y se van para casa, solos, o acompañados, pese al confinamiento

(esa desgarbada figura que cruza en ropa interior ante la cámara por detrás del pretencioso tertuliano online)

-Hay dos clases de economistas, los que no saben hacer predicciones y los que no saben que no saben hacer predicciones.

(dice Xabier Sala i Martin en su libro Economía liberal per a no economistes i no liberals)

Recuperación en V, recuperación en U, recuperación en L, ya no sé cuantas clases de recuperaciones llevamos escaladas y desescaladas. Parece evidente que nuestros economistas no han vivido nunca antes (nosotros tampoco) una situación como la que padecemos en estos momentos. No vivieron la Gran Crisis del 29,

(esa que llamaron Gran Depresión, Crac, Jueves Negro, Lunes Negro, Martes Negro)

más parecida a la que se desencadenó con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, de la que aún no acabábamos de salir y que sigue instalada entre nosotros, con sus secuelas de precariedad laboral e inestabilidad económica, con periodos frecuentes y alternos de crecimiento, desaceleración y recesión.

Tampoco vivieron las consecuencias de la crisis generada por la Gripe Española de Kansas. Curiosa la historia de esa gripe estadounidense exportada por las tropas que acudían a combatir en la I Guerra Mundial y que se expandió por todo el planeta, cuando la contienda terminó y los jóvenes, felices, e infectados soldados, volvieron a sus casas repartidas todo el mundo

(algo así como 500 millones de infectados, casi un tercio de los habitantes del planeta y más de 50 millones de muertos, más jóvenes que mayores, más jóvenes que niños, muchos más pobres que ricos).

Los países en guerra no hablaban de fallecimientos de tropas, pero en la España neutral no había problemas para informar, por lo cual el mundo acabó creyendo que el virus venía de España y terminamos dando nombre a la famosa gripe, Spanish Influenza

(La fiebre de los tres días. En Madrid hay 80.000 atacados. S.M. el Rey enfermo. El Sol, martes 28 de mayo 1918). Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus y sindicalismo internacional

abril 20, 2020

-Un fantasma recorre Europa: El fantasma del comunismo. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma.

Qué tiempos aquellos,

(los del entonces desconocido y hoy olvidado Karl Marx)

en los que la lucha se entablaba clase contra clase y no contra ejércitos bien organizados de zombis mutantes que invaden nuestras células y las ponen en nuestra contra, no es que las clases hayan desaparecido, por más que haya quien se empreñe en convertirnos a todos en empresarios proletarizados,

(autónomos dueños de nuestra bicicleta de reparto y de nuestra fuerza de trabajo a base de cuádriceps, aductores, gemelos)

de hecho, desde los años 70 lo único que han hecho las clases es desplazarse en el imaginario, escondidas bajo la alfombra como si fueran basura barrida por el pasillo y los salones de una nueva cultura a la que unos llaman liberal, otros ultraliberal, neocon, postcapitalista y hasta colaborativa.

Estuvo bien mientras duró. Ha bastado un virus para desmontar el espejismo. No tenemos médicos, personal de enfermería, auxiliares, camas hospitalarias suficientes para contener el impacto. Menos de la mitad de camas por cada 1000 habitantes que Austria, o Francia y poco más de un tercio que los alemanes. La mitad de médicos, la mitad de personal de enfermería. Lee el resto de esta entrada »


La ética de los algoritmos y elcoronavirus

abril 3, 2020

Las sumas globales invertidas en Inteligencia Artificial (IA) son pasmosas. Las estimaciones hablan de 36.000 millones de dólares en 2019, que llegarán a los 80.000 millones en 2022. La IA parece que ha generado un valor comercial de 1´2 billones de dólares en 2018 y se espera que para el mencionado 2022 es valor haya ascendido a 3´9 billones.

Nos cuentan que la utilización adecuada de los datos disponibles,  puede aportar muchos instrumentos que permitan solucionar problemas de todo tipo, desde la pobreza al cambio climático, desde la crisis de los refugiados a los incendios descontrolados en Australia, o en el Amazonas. Desde reducir los déficits comerciales africanos hasta rebajar la deuda de los países subdesarrollados, en vías de desarrollo, emergentes, o como queramos subdividir las desigualdades de la tierra.

Ejemplos no faltan para mostrar la utilidad de la Inteligencia Artificial cuando es utilizada por organizaciones sociales, no gubernamentales, sin ánimo de lucro, emprendedoras, benéficas, locales, para conseguir mejoras evidentes en las condiciones de vida de personas y familias desfavorecidas, con bajos niveles de salud, alojadas en infraviviendas, invisibles, imposibilitadas de acceder al empleo, la educación, sin ingresos. Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus, o el optimismo de la voluntad

abril 3, 2020

Cuentan que en pleno verano de 1914, miles de alegres jóvenes alistados y de resignados reclutados desfilaban por las grandes avenidas de Berlín, Viena, Moscú, Londres, o París, para ir a combatir en la que luego sería llamada Gran Guerra. Pensaban, porque así se lo habían dicho sus emperadores, presidentes, ministros, periódicos y tertulianos, que la guerra sería más bien pequeña, que iban a disparar unos cuantos tiros y volver en otoño de regreso a casa.

A fin de cuentas eran unas pocas familias imperiales bien avenidas las que iban a dirimir, con sangre de sus súbditos, una disputa menor por un triste asesinato cometido en una lejana ciudad llamada Sarajevo, en mitad del siempre turbulento territorio de los Balcanes. Nadie podía pensar que aquel deporte veraniego iba a terminar movilizando a 70 millones de soldados y llorar a 10 millones de muertos.

Hasta cuatro imperios no sobrevivieron a aquella guerra: El Ruso, el Otomano, el Reich Alemán y el Imperio Austro-Húngaro. Siempre recurro a este ejemplo cuando me refiero a la capacidad que suponemos en algunas élites para gobernar el mundo desde despachos, mansiones, o palacios, trazando los designios de la humanidad.

Es cierto que pueden crear tendencias, pero las decisiones que adoptan terminan por escaparse de sus manos y, si no andan con cuidado, pueden acabar devorados. Muchos de ellos consiguen salvar sus vidas, bienes, poder y posición, con lo cual tendemos a pensar que lo tenían calculado,

-Madrid va como un tiro

me comentaba el Presidente de la patronal madrileña, allá por 2008. Luego vino lo que vino y pasó lo que pasó. Una crisis financiera primero, inmobiliaria después, industrial, crisis económica en toda regla, de empleo, social y al final política. Nuestra cultura, la forma de entender e interpretar la vida, ya no volverá a ser la misma desde entonces. Lee el resto de esta entrada »


11-M, hay golpes en la vida tan fuertes

marzo 24, 2020

-Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios,

así comienza el poema Los Heraldos Negros, el que dio título al primer libro publicado por César Vallejo. El poema que me vino a la cabeza aquel 11 de Marzo, el que me ha acompañado cada vez que he recordado aquel amargo día del año 2004.

Todos los 11-M, los sindicatos CCOO y UGT, la Unión de Actores, la Asociación 11-M, convocamos un acto de dolorosa memoria y recuerdo de aquellas 193 personas que murieron, que siguen muriendo, brutalmente, las miles de personas heridas, golpeadas por  los atentados islamistas en los trenes de cercanías cargados de mujeres y hombres que viajaban al trabajo, jóvenes que acudían a la cita con sus estudios. Atocha, El Pozo, Téllez, Santa Eugenia.

Un sencillo acto en la estación de Atocha. Música, intervenciones de los organizadores, claveles rojos en un pequeño y efímero monumento. Hay más actos, más institucionales, o más populares en El pozo y Santa Eugenia, pero éste es sin duda un momento en el que cada año cientos de personas nos ayudamos mutuamente a reconocernos en cuantos nos fueron arrebatados aquel día, allí, un estrado, un atril, unas flores, junto a los cabezones, la doble nieta, día y noche, del abuelo Antonio López.

Este año los organizadores han decidido desconvocar el acto, siguiendo las recomendaciones del gobierno de limitar las reuniones públicas a las que concurran cientos de personas. No es el miedo el que guía la decisión, sino la necesaria prudencia, en un momento en el que la sociedad española y especialmente la madrileña vive con preocupación cualquier posibilidad de contagio. Lee el resto de esta entrada »


45 y más paro

marzo 24, 2020

Las cifras del paro van bajando poquito a poco. Los economistas nos anuncian que estamos superando definitivamente el momento de la crisis que dio comienzo en 2008, larga, desconocida, profunda. No me atrevería yo a decir tanto.

Creo que, efectivamente, no hay recesión de momento, ni decrecimiento económico, pero la crisis se ha convertido en paisaje permanente, con sus consecuencias de aumento de las desigualdades, precariedad de trabajos y vidas, inseguridad y miedo, sociedades a merced de acontecimientos reales o inventados, ya sean guerras comerciales entre grandes potencias, o virus con corona o sin ella. El miedo protagoniza nuestras vidas.

El paro se ha reducido notablemente. En 2013 más de 6 millones de personas desempleadas, hoy casi la mitad, algo más de 3 millones. Sigue siendo un paro que forma parte del sistema económico español, con unas tasas de las más altas de Europa, pero se ha reducido.

Sin embargo nadie echa las campanas al vuelo. Cualquier gobierno del planeta es consciente de la situación inestable que nos toca vivir. También el español lo sabe. El paro entre nuestra juventud es brutal y ello pese a la fuga hacia otros países en busca de alguna oportunidad de vida y trabajo que aquí sería impensable.

Se habla, con razón del desempleo femenino. Menos actividad laboral, menos ocupación, más paro y más precariedad en forma de contratos temporales, a tiempo parcial y discriminación salarial. Es una realidad que ni los más sectarios ultraderechistas pueden ocultar, pese a que lo intenten todos los días y a todas las horas.

Sin embargo hay otros colectivos a los que se presta mucha menos atención, me refiero, por ejemplo, a los mayores de 45 años. Sólo algunos sindicalistas se animan a hablar del problema de estos trabajadores y trabajadoras.. Es el caso de Toni Ferrer en un artículo que he leído recientemente. El silencio podría parecer justificado si tenemos en cuenta que entre el total de personas paradas menos del 12% tienen más de 45 años.

El dato tiene su truco. Basta echar un ojo a los números para alarmarse. Por ejemplo, esas personas que llevan más de un año en el paro y que suman casi 1.400.000 personas. Estamos hablando de un porcentaje de más del 43% del total. Y resulta que más del 56% de esas personas son mayores de 45 años. Por decirlo de otra manera, quien se queda parado por encima de los 45 años lo tiene más crudo y más difícil para volver a encontrar empleo.

Pese a ello, la protección de las personas desempleadas ha retrocedido sistemáticamente a golpe de recortes justificados en la crisis. Si al comenzar la crisis 3 de cada 4 personas paradas tenía protección, ahora son sólo 3 de cada 5. No es extraño que el riesgo de pobreza crezca en las familias que viven de un salario.

De nada ha servido que los sindicatos CCOO y UGT hayan intentado poner en marcha un último colchón de protección económica frente a la falta de rentas, creando un ingreso mínimo garantizado en todo el Estado. Recogieron más de 700.000 firmas para que se aprobase por ley, pero los avatares parlamentarios han destrozado esa Iniciativa Legislativa de los sindicatos. Mientras esto ocurre el número de millonarios se ha multiplicado por 5 en nuestro país durante la crisis. Un millón de millonarios, más de 12 millones de pobres. Así están las cosas.

Ya el anterior gobierno socialista avanzó algunos cambios moderadamente positivos en la protección por desempleo, dando marcha atrás a algunos recortes de la derecha. Tenemos nuevo gobierno, uno que se reclama del progreso. Es el momento de conseguir un compromiso político, económico y social por el empleo y por la protección a las personas desempleadas.

No basta contar parados. Los servicios públicos de empleo tienen que plantearse un papel más activo en la orientación, formación continua, recualificación, búsqueda de empleo y protección efectiva para las personas desempleadas. El caso de los mayores de 45 aparece menos en los medios de comunicación, pero es dramático. Las tasas de empleo de los trabajadores y trabajadoras de más edad en España no resisten la comparación con el resto de países de la Unión Europea de los 28 (ahora 27 tras el Brexit). Estamos muy por debajo de los países más avanzados y más de seis puntos porcentuales por debajo de la media.

Queda mucho por hacer, muchos recursos que poner en marcha, mucha negoción que llevar a buen puerto, muchas realidades insufribles que cambiar en las políticas de formación y empleo. El tiempo es siempre escaso. Gobierno y oposición, empresarios y sindicatos tienen por delante una tarea inmensa e intensa por delante. Esperemos que otros asuntos no nos impidan ver la dimensión de los problemas reales, ni distraernos en el menudeo de gestos y ondear de banderas, que dan titulares pero solucionan muy poco.