Los invisibles, el coronavirus y la Inteligencia Artificial

mayo 19, 2020

El coronavirus nos ha situado ante la realidad de una revolución digital que podíamos percibir pero de cuya profundidad y dimensiones no habíamos tomado conciencia. Como si de un iceberg se tratase, lo que era una punta visible se ha convertido en un inmenso espacio virtual en el que hemos vivido el confinamiento

Desde el trabajo al entretenimiento, desde los estudios a las actividades culturales, de las compras a las gestiones administrativas y buena parte de nuestra información (desinformación a veces) los hemos realizado utilizando internet y las nuevas tecnologías. El confinamiento hubiera sido otro muy distinto sin estas herramientas. Aún así sus potencialidades, sus problemas, lagunas, e insuficiencias, también han quedado en evidencia.

Eso que llaman ciencia de datos ha demostrado ser muy útil para las grandes corporaciones económicas privadas, sin embargo no lo está siendo tanto para las organizaciones sociales y para las personas que padecen las peores consecuencias de la desigualdad. Los invisibles lo son hoy más que nunca y la brecha que los recluye en la pobreza es cada vez mayor.

Hasta en la muerte la brecha está presente. Con unos u otros criterios los muertos europeos por coronavirus serán contabilizados. Los muertos por COVID19 en países como Ecuador sólo se contabilizarán si se producen en un hospital. Los demás no existirán.

En Europa nos preocupa que el Gran Hermano nos vea, controle, utilice nuestros datos más de la cuenta, invada nuestra privacidad. Reclamamos el derecho al olvido, como la posibilidad de borrar todos nuestros datos de internet. Sin embargo, lo hemos comprobado también con el coronavirus, el problema para muchas personas consiste en conseguir ser vistas, un poco vistas, entrevistas al menos.

Miles de millones de personas en este planeta son invisibles, no podrían demostrar su existencia (dónde nacieron, cuando, quienes eran sus padres), a veces ni papeles tienen que demuestren su identidad, dónde viven, ni tener una cuenta bancaria, ni comprar una vivienda, contratar un seguro, o un teléfono móvil, ni conseguir un trabajo regular, ni tan siquiera votar, no acceden a la educación, ni al sistema sanitario, ni viajar pueden. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus y la renta de las personas

mayo 19, 2020

Tras casi dos meses de confinamiento, vividos como inesperada experiencia desquiciante, la sociedad española se lanza hacia un desconfinamiento competitivo en el que quien más quien menos quiere volver a la calle y retomar la fiesta, en el nivel que cada uno la dejara cuando el coronavirus decidió aprovechar nuestra invitación y volar en nuestros propios aviones para visitarnos desde los más lejanos lugares del mundo

(cosas de la globalización y la facilidad de los desplazamientos),

-Me voy de vacaciones a China, Vietnam, Tailandia y Camboya, un circuito todo incluido, superbarato.

-Cursos de chino mandarín para empresarios financiados por la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Cámara de Comercio.

Esto es una pandemia, nada que ver con la crisis del 2008, la quiebra de Lehman Brothers, las hipotecas basura, los desquiciados fondos buitre, la crisis financiera, de la construcción, de sus industrias auxiliares, de la industria en general, de los empleos, las ventas de coches, la disminución de los ingresos del estado, los recortes presupuestarios en sanidad, educación, servicios sociales, los rescates europeos, las rebajas salariales, el paro, la precariedad laboral y de las vidas, las pensiones.

La crisis duró una década y se saldó con un millón de millonarios en España,

(seis veces más de los que había antes de la crisis)

y 12 millones de persona en riesgo de pobreza

(uno de cada cuatro españoles vive en el filo de la navaja),

un crecimiento sin precedentes de las desigualdades económicas en el reparto de las rentas y las brechas y fracturas sociales.

Esta crisis es mucho más profunda porque, de forma acelerada, va a obligar a repensar cada actividad económica y nuestras más arraigadas costumbres sociales. Lo que llaman nueva normalidad va a ser una nueva realidad en la que tendremos que reinventarlo casi todo.

Durante los últimos años el debate sobre las consecuencias de la crisis económica en los empleos y en la calidad de vida de las personas en Europa ha fomentado debates como la aplicación de un impuesto a las empresas tecnológicas, la creación de una renta básica más o menos universal, la necesidad de sostener unos servicios públicos de calidad.

Los recortes habían debilitado el sistema sanitario, el educativo y colocado a los pies de los caballos los servicios sociales que aseguran la atención a nuestros mayores, las pensiones, las situaciones de dependencia, las redes de protección social, o de lucha contra la pobreza. Lee el resto de esta entrada »


Culpables del coronavirus

mayo 19, 2020

Nos gusta encontrar culpables casi tanto como a los italianos, si es un gobierno mejor que mejor,

-Piove, porco governo

(literalmente,

-Está lloviendo, cerdo gobierno).

Siempre hay que buscar un culpable, porque nos libera de nuestras responsabilidades y, aunque no solucione nada, nos permite dar rienda suelta a la rabia acumulada, al malestar crecido, al miedo desbocado. No es la primera vez que vivimos pandemias despiadadas, pero son invasiones que se producen cada muchas generaciones y no las recordamos ni estudiando historia, aprendemos la I Guerra Mundial y sus 10 millones de muertos a su final en 1918, pero no la Gripe española de Kansas que mató a partir de 1918 a 50 millones,

(olvidar, no hablar de ello a nuestros hijos, no mentar la enfermedad, la muerte, la pandemia, como si el silencio evitase que siguieran existiendo).

Siempre que nos ha acometido una devastación tipo peste negra, bubónica, aviar, porcina, la de cristal de la varicela, la del sarampión, o la gripe española, cada vez que la hambruna ha llegado sin previo aviso a nuestras casas, hemos reaccionado con indignación y nos hemos alzado inclementes, hemos quemado algún convento (con o sin monjas dentro), hemos asaltado un palacio (con o sin un Esquilache, o un Godoy,  dentro), o hemos saqueado, desvalijado e incendiado la judería (con sus judíos dentro), aunque desde que los expulsamos, tuvimos que emprenderla a mamporros (hogueras incluidas) con los conversos, cristianos nuevos, judaizantes, blasfemos, marranos, brujas, herejes, masones, sodomitas y rojos en general.

Sin embargo, aunque algunos señalen con el dedo, se enzarcen en caceroladas, acusen al gobierno en el Parlamento, o en los medios de comunicación, cualquiera que tenga dos dedos de frente puede darse cuenta de que, te gusten más los unos, o losç otros, no podemos más que compadecer a cualquiera de nuestros gobernantes, desde la presidencia del gobierno al más humilde de los concejales del más pequeño pueblo de España y desde el responsable de la sanidad, al de las residencias. Se van a comer un marrón de esos que sólo se producen una vez cada bastantes generaciones. Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus, tecnologías y bienestar social

mayo 12, 2020

Uno de los grandes debates sobre el acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) se centra en la ética de quienes utilizan la capacidad de esta nueva y poderosa herramienta para mejorar la vida de las personas y el bienestar del conjunto del planeta, o para anteponer el beneficio económico, el enriquecimiento acelerado, a cualquier otra consideración.

Quienes defienden la neutralidad de los algoritmos olvidan intencionadamente que los resultados del algoritmo dependen de los datos que introducimos, datos sesgados conducen a conclusiones sesgadas. Este olvido puede conducir a la “distancia moral”, esa buena concia de quien dispara a bulto y no se interesa por saber quién se encontraba detrás del matorral, aún a sabiendas de que tras el matorral siempre mueren los mismos.

Un viejo debate formulado ya por el Concilio de Letrán, hace casi mil años, que tuvo que discernir si era moral el uso de la ballesta, esa nueva y terrible arma que abatía enemigos irreconocibles en la distancia. Al final decidieron prohibir esta herramienta del diablo que mataba a cualquiera, bueno sólo prohibida si se usaba entre cristianos, si eran moros la cosa era ya distinta y se podía permitir su uso.

Está claro que los cuerpos de ballesteros, mucho más eficaces que los arqueros y mucho más fáciles de formar,

(carga, apunta, dispara, carga, apunta, dispara, poco más que aprender y te quitas de enmedio a un conde, un barón, o un vasallo y, si se pone a tiro, al mismísimo rey) Lee el resto de esta entrada »


Mucho miedo y muy poca vergüenza

abril 29, 2020

Me lo decía mi madre cuando liaba una trastada, me pillaba, yo compungido y ella,

-Mucho miedo y muy poca vergüenza

Me acuerdo de esto ahora, en este encierro forzoso que vivimos, cada casa se ha convertido en celda y pensar en el barrio de al lado, en el pueblo cercano, no te digo ya en una playa, una montaña, un viaje al extranjero, se me antoja como algo irreal, un sueño lejano, el recuerdo de un tiempo pasado que tal vez no vuelva.

Está muriendo gente, mucha gente, no más que otras veces, pero algo es distinto ahora, porque nos encierran. Algo es distinto ahora, puede que este nuevo virus con corona sea micho más peligroso porque es muy rápido en su difusión, de un país a otro, de una persona a otra, con enorme facilidad, además de ser muy selectivo, busca nuestros puntos débiles, los que ni nosotros mismos conocemos y se ceba con ellos.

Es muy rápido, hoy te sientes mal, mañana no tan mal y de repente, como dicen los médicos, estás comprometido, al borde del colapso. No hay tratamientos generalizados, no hay antivirales probados, no hay vacuna, ni la habrá hasta dentro de un año, como muy poco, así están las cosas.

Encerrados, confinados, aislados. O cortamos su avance o no hay sistema sanitario que soporte la presión de miles de pacientes en cuidados intensivos. Es cuestión de dar oportunidad y tiempo a los que más lo necesiten. Aquí tenemos el primer problema.

Mantenemos un buen sistema sanitario, pero empequeñecido, recortado en sus raíces, como los bonsais, con menos camas hospitalarias, menos profesionales y menos recursos. Los franceses cuentan con 6´5 camas por cada 1.000 habitantes, los alemanes con 8´3. Los italianos tienen 3´4, los españoles 3, los madrileños 2´7. Ahora adivina quien colapsará antes si las infecciones aumentan sin control. Alemania atiende enfermos de países cercanos, nosotros no alcanzamos a atender a los nuestros.

Si miramos los  profesionales sanitarios por cada 1000 habitantes, o el gasto por habitante, o el porcentaje de Producto Interior Bruto dedicados a sanidad pública, siempre estamos un poquito por debajo de Italia, muy lejos de la media, a enorme distancia de Alemania, Austria, Bélgica, o Francia. Siempre a la cola de Europa. Lee el resto de esta entrada »


Las lecciones del coronavirus y la formación digital

abril 20, 2020

Los acelerados procesos de desarrollo de la digitalización no parece que se vayan a ver afectados sustancialmente por el COVID19, sino todo lo contrario. Es un pronóstico tan sólo, pero puede que no esté muy descaminado. Parece evidente que la economía ha sufrido un impacto brutal que va a obligar a muchos sectores a reinventarse y, si algo ha puesto de relieve esta crisis es que la digitalización se va a ver reforzada en la economía y en las relaciones sociales, sobre todo en el consumo.

Las empresas tecnológicas y las que prestan sus servicios mediante la utilización de la Inteligencia Artificial (IA) han  caído, como todas, en un primer momento de estallido de la crisis del coronavirus, pero ya quisieran para sí las previsiones más optimistas en el conjunto de las economías planetarias conseguir un rebote como el que protagonizan la mayoría de estas empresas tecnológicas.

Ya lo quisieran las empresas de construcción, transportes, energéticas, o turísticas. Basta echar un ojo a la evolución de sus acciones en los últimos meses para hacerse una idea de lo improbable de una recuperación económica de esas que llaman en V y que consisten en hacernos creer que todo volverá rápidamente a ser igual.

De otra parte, la crisis del COVID19 ha demostrado que los efectos sobre las cotizaciones de las empresas en la bolsa se ven con mucha mayor rapidez que en cualquier otra crisis anterior, precisamente por la utilización de la IA y sus famosos algoritmos. Hoy son ellos los que deciden el destino de un buen número de inversiones. Es lo que se llama el algorithmic trading, el comercio algorítmico.

Son las máquinas las que deciden en periodos cortos de tiempo dónde va el dinero, qué acciones se compran y cuáles otras son vendidas. Los programadores, analistas, economistas, introducen datos y reglas de utilización de los mismos, eso es un algoritmo, no es tanto una fórmula matemática como un cálculo geométrico que divide un espacio de múltiples dimensiones. Algo complicado. No soy matemático, pero me imagino, como en un sueño, el proceso.

Los inversores se fían del algoritmo porque ni tiene pasiones, ni trabaja con afectos, ni entra en pánico si el proceso se desmanda, ni tiene miedo y prejuicios tan sólo los que se le hayan introducido para cortar por aquí, o un poco más allá y, además, son tremendamente rápidos tomando decisiones. El problema es que, como dice cualquier buen experto en IA,

-Si introduces  datos sesgados, el algoritmo tomará decisiones sesgadas. Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus y sistema sanitario

abril 20, 2020

Hay que ver con qué agilidad las nuevas tecnologías han puesto a nuestro alcance una nueva aplicación que nos permite conocer la evolución del COVID-19. Pinchas sobre un país y puedes saber de inmediato en qué momento se encuentra la evolución del virus. Pronto contaremos con aplicaciones que permitirán un diagnóstico aproximado sobre si formamos parte, o no, de los afectados. Lo llaman Inteligencia Artificial.

Somos gente moderna, tenemos móvil de última generación con el que pedimos una pizza, que un rider porteador nos trae pedaleando bajo la lluvia y un coche híbrido aparcado, que no podemos mover. Pero esta modernidad tiene sus agujeros negros y el coronavirus los ha colocado en nuestro camino.

Y no es que no lo hayamos visto venir. Las gripes aviares, porcinas, el SARS, el MERS, nos avisaban de mutaciones en los virus, tal vez determinados perfeccionados, multiplicados por los cambios en el clima y la profusión de los viajes aéreos (4.000 millones al año), hasta el polvo del Sahara coopera con ellos y les transporta hasta el otro lado del Atlántico. Tuvimos el invierno más primaveral de los últimos tiempos y estamos comenzando la primavera más invernal desde hace décadas, dicen los climatólogos. Lee el resto de esta entrada »