Paca Aguirre, poeta de nuestra sangre

diciembre 3, 2018

Francisca Aguirre, Paca para cuantos la conocemos, acaba de recibir el magnifico reconocimiento del Premio Nacional de las Letras 2018. Poeta y no poetisa, como las llaman quienes buscan encasillar a las mujeres poetas en un mundo de sensiblería y ñoñería, muy alejado de la realidad de creación literaria que protagonizan las escritoras en nuestro tiempo.

Hace bien poco, leía un artículo que ponía de relieve la discriminación de la mujer, también en el mundo de la cultura y la creación poética. La presencia de mujeres en los jurados de premios de poesía se limita al 15 por ciento en las últimas décadas. Porcentaje que ha aumentado al 21 por ciento en los últimos diez años.

La divulgación, publicación, acceso a premios, de nuestras poetas sigue siendo un problema de poder acumulado por una serie de personajes que dominan y controlan el mundo literario, sostiene la autora del estudio. Una situación que va cambiando, pero muy lentamente.

El premio concedido a Paca Aguirre, precedido en 2011 por el Premio Nacional de Poesía, por su poemario Historia de una anatomía, viene a reconocer toda una trayectoria de creación poética que ha producido 11 poemarios y una reciente recopilación de su obra completa bajo el título Ensayo General.

El propio título da buena muestra de un trabajo poético marcado por la voluntad de experimentar con la palabra, para descubrir, el dolor, la pobreza, el exilio, la represión, la muerte, el vacío, la miseria del tiempo que le ha tocado vivir. Un tiempo que nació republicano, primero, dictatorial durante cuarenta años y finalmente democrático.

Los miembros del jurado destacan que Francisca Aguirre es la más machadiana de la generación de mediados del siglo pasado. Valoran su lucidez, su conciencia, su capacidad de mantener viva la memoria. No en vano, una de las primeras conciencias de Paca Aguirre proviene de aquel momento en el que atraviesa la frontera Francesa, camino del exilio, en 1939, cuando su padre le cuenta que marchan al destierro por el mismo lugar donde cruzó Antonio Machado.

Nació, Paca, en Alicante. Hija del pintor Lorenzo Aguirre, formado, al principio en su tierra y luego en Madrid y París. Su obra pictórica fue galardonada con numerosos premios repartidos por toda la geografía nacional. Tras aprobar una oposición para formar parte del Cuerpo General de Policía, durante la República, se mantuvo fiel al gobierno legítimo de la misma al estallar la Guerra Civil.

Al finalizar la contienda, se vio obligado a exiliarse en Francia. Volvió a España tras la invasión alemana, pensando que huía de la muerte nazi y terminó siendo ejecutado por los franquistas, en la cárcel de Porlier, en 1942. De aquellos tiempos recordará, más tarde, que “el hambre te vuelve loca. Yo me acuerdo”.

Con Paca Aguirre hemos compartido momentos inolvidables, casi siempre junto a su esposo, el también poeta Félix Grande. Nunca ha faltado a las citas en las que las trabajadoras y trabajadores hemos necesitado sentir la solidaridad, la compañía, el apoyo del “mundo de la cultura”.

Recuerdo su firma, junto a la de Félix, en aquel Manifiesto  que exigía la preservación del patrimonio natural, histórico y cultural de la Sierra de Guadarrama y su conversión en Parque Nacional. No faltaron tampoco en el homenaje que rendimos, en el Auditorio Marcelino Camacho, a uno de los más firmes defensores de la Memoria Histórica, Gervasio Puerta.

Allí estaban, en aquella Noche y Día contra la Reforma Laboral  que CCOO y UGT convocamos, en las inmediaciones del Congreso de los Diputados,  el 24 de mayo de 2012. Ese año en que convocamos hasta dos Huelgas Generales, el 29 de marzo y el 14 de noviembre. Son tan solo tres de los muchos momentos que la pareja poética nos regaló.

Paca Aguirre nunca quiso formar parte de clubs, conciliábulos, tertulias, generaciones, círculos, sociedades, ni colectivos poéticos. La he encontrado, sin embargo, en muchas ocasiones, participando en actividades organizadas por el sindicato, o en las tertulias literarias de nuestro Ateneo 1º de Mayo. Leyendo sus poemas, presentando sus nuevos libros, explicando el sentido de su poesía.

Con motivo de la concesión del Premio Nacional de Poesía, preparamos un homenaje en el Auditorio Marcelino Camacho, en el que participaron muchas y muchos de sus amigas y amigos como Manuel Rico, Juan Carlos Mestre, Julieta Valero, o Margarita Almela, junto a Félix y su hija Guadalupe, también poeta, entre otras muchas personas venidas de la poesía, la música, el teatro. Gentes de la cultura, amigas y amigos de la vida.

Paca Aguirre es nuestra poesía. La valentía de la mujer que escribe “para no andar a gritos y para no volverte loca”. Combatiente contra la desigualdad, contra la discriminación entre mujeres y hombres, ricos y pobres. Defensora incansable de la vida y la libertad. Paca Aguirre, una mujer que merece sobradamente el reconocimiento que recibe, con el Premio Nacional de las Letras, porque su poesía está hecha de la sangre que recorre nuestras venas.

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25N Contra la violencia de género

diciembre 3, 2018

Me invitaron los compañeros y compañeras de Castilla y León a participar, en Burgos, en una mesa redonda para reflexionar sobre las relaciones del movimiento feminista con el sindicalismo y con el resto de movimientos sociales. Acompaño a dos ponentes de lujo: Begoña San José y Paula Guisande.

Begoña comenzó en el trabajo doméstico, la contrataron más tarde en la fábrica Osram, militó en las clandestinas CCOO y en el PCE. Es detenida, despedida, se incorpora al Movimiento Democrático de Mujeres. Fue la primera Secretaria de la Mujer de CCOO de Madrid, en 1976 y de CCOO de España desde 1977, inaugurando así la andadura legal del sindicalismo español.

Estudia derecho, se prepara las oposiciones de Secretaria de Ayuntamiento y con ello se gana la vida. Dedica su tiempo al movimiento feminista y ha ocupado cargos como el de subdirectora de la Dirección General de la Mujer, o Presidenta del Consejo de la Mujer de Madrid.

Paula Guisande, por su parte, no se queda atrás. Ha sido Secretaria de Juventud, más tarde asumió también las Relaciones Internacionales en CCOO de Madrid y es actual Secretaria de Política Social y Movimientos Sociales de la Confederación de CCOO.  Tiene raíces en Italia, Francia, España, Brasil, Argentina y seguro que olvido algún país más. Acaba de traspasar esas raíces a un precioso niño. No hace ascos a nada porque como mujer y sindicalista, todo le interesa y todo le preocupa.

Qué pintaba yo en la intersección del futuro que hunde sus raíces en el pasado, con la memoria que se proyecta hacia adelante. La mesa tenía toda la pinta de convertirse en un agujero de gusano que me podía tragar en Burgos y devolverme en cualquier punto del espacio, o del tiempo, conocido o no. Os dais cuenta de que, en este aspecto, casi todos los hombres somos iguales. Desconcierto, cuando no miedo, de afrontar el reto y el papel que inevitablemente tenemos que asumir en el debate de la igualdad. No hay escapatoria.

Creo que es ese miedo el que justifica la mayoría de las operaciones de maquillaje, encubrimiento y falsificación de las políticas de género. Ese fraude generalizado, esa adulteración, que se produce gracias a procedimientos de utilización de clichés y espacios comunes que, funcionando como los repetitivos mantras, adormecen las conciencias y perpetúan la desigualdad, la discriminación y la violencia.

En estos días. en los que nuestra querida poeta (nunca ñoña poetisa) Paca Aguirre, ha recibido el Premio Nacional de las Letras, he leído, en este mismo diario, la noticia sobre un estudio que da cuenta de que poco más del 20 por ciento de los jurados de premios de poesía, son mujeres. Y eso se traduce en un desequilibrio, también en los premios concedidos. Se da el caso de un editor, asiduo miembro de jurados poéticos, que afirma que, por cada mujer regular de poesía, hay cinco hombres buenos. Como bien precisa la autora del estudio, Nieves Álvarez, la cuestión de base, es la lucha por el poder.

La discriminación, la desigualdad, la violencia, forman parte también del mundo de la cultura. De hecho, movimientos como Me Too, iniciado para denunciar el acoso, la agresión, la violencia de género, ha prendido en el mundo desde el microcosmos de las actrices de Hollywood.

Una vez más, la discriminación y la violencia se demuestran trasversales, interclasistas, multiprofesionales, multirraciales. Se producen en las clases bajas y entre las élites. Ocurre, que esa violencia, esa discriminación, adquieren tintes más trágicos, dolorosos y dramáticos, cuando convergen sobre la mujer de clase trabajadora, en riesgo de exclusión, perteneciente a una minoría étnica. Porque la desigualdad siempre empeora las cosas, muestra la peor cara de la condición humana.

Alguien argumentará que después del 8M nada volverá a ser igual y será verdad. Y alguien traerá a colación el consabido ungüento amarillo, que todo lo cura y nos explicará, por enésima vez, la importancia de la educación y será sólo una media verdad. Yo veo a las y los profesionales de la educación hablar, educar, practicar, enseñar igualdad. Es en los medios de entretenimiento más que de comunicación, en la sociedad, en las redes sociales, hasta en los videojuegos, también en las familias, donde siguen resistiendo atrincherados los estereotipos, modelos y comportamientos machistas.

Este 25 de Noviembre, volveremos a ratificar el compromiso de acabar con la violencia de género. Pero no lo conseguiremos si las mujeres y los hombres no enfrentamos las consecuencias de una cultura capitalista, globalizadora, competitiva y patriarcal, que nos condena a recluirnos en la trampa de las identidades aisladas y enfrentadas unas contra otras.

La unidad de lo diverso y plural, desde el respeto de nuestras identidades, siempre me ha parecido una apuesta segura y debe situarse por encima de cuanto nos ha separado y nos separa, si queremos que la cultura de la libertad, la igualdad, la solidaridad, impregne nuestras vidas de hoy y las de quienes nos sobrevivan mañana.


ARTEfacto en el vecindario

diciembre 3, 2018

De un tiempo a esta parte se ha desencadenado un intenso debate vecinal, en algunos barrios de Madrid, en torno al desarrollo de unos proyectos que se denominan ARTEfactos. Parece ser que el Ayuntamiento de Madrid ha contratado a una empresa para diseñar una serie de edificios que incorporen viviendas sociales para colectivos desfavorecidos, espacios comunes para quienes vivan allí y usos dotacionales para el barrio. Los barrios elegidos parece que son Carabanchel, San Blas, Valdebebas y, recientemente, se presentó uno de estos proyectos en Retiro.

La verdad es que me ha costado entender el concepto y desvanecer las reticencias que me suscita el riesgo de que la idea acabe por crear guetos. Hay quienes los denominan, despectivamente, comunas. He buceado en internet y he intentado aclararme a qué se refieren los autores del proyecto y qué nos proponen con los ya famosos ARTEfactos.

De entrada, parece que plantean una intervención urbanística que sintetiza arte y habitabilidad, edificios donde vivir que funcionen bien internamente y que se relacionen provechosamente con el entorno. El edificio como mucho más que una colmena de jaulas incomunicadas hacia el interior y aisladas del espacio exterior. La idea, en principio, no parece mala.

En realidad, creo que esta forma de entender el urbanismo debería impregnar cualquier proyecto de desarrollo de la ciudad. Nos evitaría muchos problemas de barrios invivibles, como muchos de los que se están desarrollando en las grandes ciudades. Una suma inmensa de individualidades aisladas, mal comunicadas, con deficientes transportes públicos, en entornos feos, artificiosos, sin los servicios mínimos necesarios y dependientes de un gran centro comercial en las inmediaciones.

Dicho esto, creo que el arte de la política consiste en combinar el egoísmo de cada uno de nosotros, que buscamos lo mejor para nosotros y para los nuestros, con la necesidad de colaborar, cooperar, ser solidarios, si queremos conseguir una convivencia en libertad, con niveles aceptables de seguridad y servicios públicos de atención de nuestras necesidades sociales, educativas, sanitarias, de desplazamiento, en un medio saludable.

No es fácil, porque ambos extremos no siempre están equilibrados, ni los intereses de mi egoísmo coinciden con los del tuyo. Informar, formar, debatir, vencer resistencias a los cambios, negociar, buscar equilibrios entre intereses muy diversos y concepciones muy plurales, es la misión de cualquiera que quiera liderar y gobernar las comunidades.

Pensar nuestros desarrollos urbanísticos en términos de desarrollo de ARTEfactos, creo que merece la pena si queremos conseguir espacios urbanos más habitables, más respetuosos con el medio ambiente, que promuevan la convivencia, la cooperación, la solidaridad.

Ni quienes se oponen a los ARTEfactos son fascistas, como he visto definirlos a alguno en las redes sociales, ni los impulsores y defensores del proyecto son perroflautas podemitas y carmenitas, como veo que afirman quienes se sitúan enfrente. Tal vez hemos comenzado mal. Como improvisando sobre la marcha. Sin información adecuada, ni suficiente. A veces no se han calculado bien ni los usos dotacionales que el Plan General de Ordenación Urbana otorgaba a los suelos sobre los que se querían construir viviendas sociales.

Tal vez hemos comenzado la casa por el tejado, en lugar de poner los cimientos para nuevos modelos de convivencia. Puede que haya que abrir las puertas a una participación real de la vecindad en la definición de los nuevos barrios y en la remodelación de aquellos otros que se han ido degradando, las dotaciones y equipamientos que quiere tener, cómo queremos vivir y convivir. Tal vez merece la pena que abandonemos los tópicos y lo intentemos. Eso sí que es hacer las cosas con arte.


7 Octubre, Trabajo Decente: Cambiar las reglas

octubre 18, 2018

En el año 2008 la Confederación Sindical Internacional (CSI-ITUC) convocó la Primera Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMDT). La convocatoria partía de la convicción de que no puede existir una vida decente si el trabajo no lo es también. Una certeza que ha conseguido unir a las organizaciones de trabajadores, sociales, religiosas, culturales, en torno al 7 de octubre de cada año.

Fue hace casi veinte años, cuando el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), de la que forman parte organizaciones empresariales, sindicales y representantes de los gobiernos, presentó una primera Memoria sobre el Trabajo Decente, en la que acuñó el término.

El concepto de Trabajo Decente hace referencia al trabajo que ofrece oportunidades para que las personas puedan ganarse la vida, tener un salario digno, realizar una actividad productiva en condiciones de libertad, seguridad, respeto a la dignidad humana y con derechos laborales y sociales.

Tenemos derecho al trabajo, a las oportunidades de empleo, a la protección social, a negociar nuestras condiciones laborales en el marco del diálogo social y la negociación colectiva. Sin ello no será posible acabar con la pobreza, no podremos asegurar que las personas alcanzan un desarrollo integral, no tendremos una sociedad cohesionada en torno a valores como la libertad y la igualdad.

Cada año, en más de 100 países del mundo, se reivindican las conquistas sindicales y un desarrollo que distribuya las rentas y que no beneficie exclusivamente a los privilegiados. Se reclama el fortalecimiento de los derechos y libertades democráticas, junto al reconocimiento de cuantas personas han dedicado su vida a este esfuerzo de mejorar la vida de todas y todos.

Este año la JMTD se ha marcado un objetivo, un lema global: Cambiar las reglas. Vivimos en un mundo en el que el 65% de los países excluyen a los trabajadores de la legislación laboral, el 85% vulnera el derecho de huelga, en cuatro de cada cinco países se deniega el derecho a la negociación colectiva, total o parcialmente y son muchos los lugares del planeta en los que se limita la libertad de expresión y reunión de los trabajadores, se ven sometidos a amenazas, violencia, detenciones, encarcelamiento, o son asesinados impunemente.

Por eso hay que cambiar las reglas. Reglas que fomentan el desorden, que favorece los intereses de los poderosos, mientras actúan sistemáticamente en contra de los trabajadores y trabajadoras. Reglas que aumentan la desigualdad y producen inseguridad, debilitan la libertad y el propio sistema democrático. Abusos como los de Coca-Cola, Amazon, o Ryanair, desbordan las fronteras de un solo país, imponiendo sus designios y sus normas a los gobiernos nacionales, para preservar su inmenso negocio.

Varias son las amenazas que se ciernen sobre nuestro futuro, en el conjunto del planeta. El poder ilimitado de las corporaciones económicas, la reducción de los espacios democráticos en los que podemos decidir sobre nuestras vidas y nuestro futuro, la incapacidad, cuando no el desinterés, de los gobiernos para corregir la situación aplicando legislaciones que refuercen los derechos y la igualdad.

Y, sin embargo, no todo está perdido. Frente a los retrocesos, los recortes y la aceptación de la lógica perversa de un mundo en acelerado retroceso, algunos países han demostrado que se pueden introducir medidas para reducir la brecha salarial de género, dignificar el trabajo de quienes prestan servicios a las personas, proteger contra la violencia de género, recuperar derechos sociales.

Algunos gobiernos han demostrado que se puede dirigir, gobernar, hacer política, escuchando a los pueblos, a las organizaciones sociales, a las organizaciones sindicales. Las reglas, las normas, las leyes, pueden ser elaboradas y aprobadas pensando en la vida de las personas, en lugar de poner la vida al servicio de los grandes intereses empresariales. El 7 de Octubre saldremos a las calles para cambiar las reglas, que es otra manera de decir, para darle la vuelta a la tortilla.


Tarifazos

septiembre 30, 2018

Llevamos un mesecito en el que día sí, día también, alguien anuncia que vamos a pagar máximos históricos por el precio de la luz. Me llaman desde TeleSur en Ecuador, para pedirme opinión sobre estas noticias que siembran alarma y confusión también más allá del océano. Les dirijo hacia quien puede darles una opinión más cualificada que la mía. Doctores tiene la iglesia que puedan explicar qué está pasando en esta España con los precios de la luz.

Unas veces nos explican que la justificación se encuentra en los costes que tiene para las eléctricas la emisión de CO2 en las centrales térmicas. Otras veces la culpa la tiene la subida de los precios  del gas, el petróleo, o el carbón. Hasta alguien acusa al agua de contribuir a la subida de los precios de la electricidad, en función de una cosa que llaman “coste de oportunidad”. Y eso que, este año, no ha sido particularmente seco.

En este país las eléctricas se apañan para justificar subidas de los precios de la energía, hasta recurriendo a la mala gestión de las energías renovables, que termina por encarecer los costes finales. He leído a  quien pretende demostrar que, cuanta menos inversión en renovables, menos coste final de la electricidad.

Para terminar de arreglarlo, hay que sumar el impuesto del 7 por ciento sobre la producción de energía, que acabamos pagando los consumidores, o los sobrecostes artificiales que introduce el sistema de fijación de precios, según el cual pagamos toda la electricidad al importe más alto que se haya pagado ese día. Las eléctricas nunca pierden. El Estado tampoco.

No es extraño que España, sin tener el mayor PIB de Europa, ni los salarios más altos, encabece los precios de la electricidad en la UE. Si tomamos en cuenta los impuestos, nuestro país se sitúa tan sólo por detrás de Dinamarca, Alemania, Bélgica, o Irlanda. Sin embargo, antes de impuestos, nuestro país se encarama a la primera posición.

Si no se quieren tocar los ingresos del Estado vía impuestos, ni se quiere racionalizar el sistema de fijación de precios, perjudicando los ingresos de las grandes y todopoderosas eléctricas, sólo cabe incrementar la publicidad y la propaganda. A ello se han lanzado con una campaña de difusión del bono social eléctrico. Un bono que podría haber beneficiado a 5´5 millones de familias, pero que sólo ha sido solicitado por algo más de 600.000 y que han terminado disfrutando poco más de 300.000. Incluso muchas personas que venían disfrutando del anterior formato de bono social, se han perdido por el camino, al exigirles un engorroso mecanismo de renovación.

He visto que en muchos debates se acusa a la falta de información de la escasa incidencia de esta medida. Dudo que el problema resida ahí. Me temo que muchas de esas familias que podrían acogerse a las categorías de consumidor vulnerable, vulnerable severo, o en riesgo de exclusión social, desisten ante la necesidad de tener que demostrar, mediante cuantioso papeleo y no pocas esperas, que pertenecen a una de esas castas sociales marginales en las que pretenden encasillarlos. Me indigna ver a tantas personas mayores en esta carrera de obstáculos.

El Estado dispone de toda la información necesaria para renovar un bono social para adaptarlo a los nuevos requisitos, o para detectar a posibles nuevos beneficiarios. Todos los datos sobre las unidades familiares, empadronamientos, rentas, pagos de impuestos, pensiones y hasta estados de salud, niveles educativos y prestaciones sociales, están en su poder y es bien sabido que la Administración no tiene que pedir al administrado nada que ya obre en su poder. Eso, además de que terminan siendo las eléctricas las que gestionan datos privados de sus clientes, que nada tienen que ver con el servicio.

Hay, seguro, otras maneras de hacerlo, de informar, asesorar, facilitar, ayudar. Lo que es seguro es que tanta humillación no es necesaria, De verdad.


Héroes y tumbas

septiembre 6, 2018

Juste au bord de la mer a deux pas des flots bleus,

Creusez si c´est possible un petit trou moelleux,

Une bonne petite niche.

Auprès de mes amis d´enfance, les dauphins,

Le long de cette grève oú le sable est si fin,

Sur la plage de la Corniche.

Supplique pour être enterré à la plage de Séte

Georges Brassens

 

Así transcurre el codicilo, el añadido a su canción Testamento, que Georges Brassens nos legó cuando intuyó que la muerte le cercaba, incapaz de perdonarle su irreverencia y atrevido descaro. Su súplica para ser enterrado en la playa de Séte.

Mi amigo Manuel me había mandado a mediados de junio las fotos de las dos blancas y sencillas tumbas de Jean y Juan, Genet y Goytisolo, con vistas al mar, en el cementerio de Larache. Dos semanas después moría mi madre y un mes más tarde emprendíamos un largo viaje, con breve escala en Montpellier.

No era la primera vez que nos deteníamos allí. Me parece una ciudad siempre joven, no tiene que ver con su edad longeva, sino porque parece liberada del tiempo, en construcción constante. Son muchos, además, los lugares cercanos donde recrearse en la costa y en el interior, como Nimes o Arlés. Siempre nos gusta detenernos en Séte.

Nunca, hasta ahora, había sentido la necesidad de internarme en un cementerio para buscar un nicho. Nunca me adentré, por ejemplo, en los privilegiados cementerios parisinos en busca de las tumbas de Sartre y Beauvoir, Piaf , Chopin, o Wilde. Por primera vez sentí que tenía que visitar una tumba, la de Georges Brassens. No se encuentra en el Cementerio Marino de Séte, sino en el más modesto y popular cementerio de Le Py.

Una modesta tumba familiar que, como bien nos recuerda él mismo, no está nueva y, vulgarmente hablando, está tan llena como un huevo. Ese era el motivo de que suplicara ser enterrado en un pequeño y mullido nicho, en la playa de La Corniche, donde la arena es tan fina, cerca de sus amigos de la infancia, los delfines. Al final, hubo hueco para su féretro en la sepultura familiar y flores, cartas, recuerdos, se acumulan en tan pequeño espacio, para impedir el olvido.

Todo se empeña en recordarnos que la muerte nos asedia. Pocos días después de nuestra vuelta, el puente Morandi, en Génova, se derrumba, llevándose consigo casi medio centenar de vidas. El mismo día en el que un terrorista embiste a los transeúntes que pasean, en Londres, por las inmediaciones del Parlamento. En la misma semana, se conmemora un año de los atentados de Barcelona y Cambrils que produjeron casi dos decenas de muertos y más de un centenar de personas heridas.

De poco vale, a la luz de las declaraciones de los políticos en los medios de comunicación, implorar que, en momentos así, la compasión, la solidaridad, los sentimientos, se impongan sobre las tensiones, los cruces de acusaciones, la mediocridad de los intereses de corto alcance, el arrimar el ascua a su sardina y el sectarismo que busca mezquinas diferencias entre los seres humanos.

La muerte es siempre incomprensible, rara, complicada de asumir, inaceptable. La que proviene de causas naturales, tanto como la que es obra de la ineptitud, o la maldad que nos habita. Oportunas las palabras con las que Georges Brassens termina su hermosa Súplica,

Pobres reyes Faraones, pobre Napoleón,

Pobres grandes desaparecidos yacientes en el Panteón

Pobres cenizas de prestigio,

Envidiaréis un poco al eterno veraneante

Que se pasea en barca de pedales, soñando sobre la ola,

Que pasa su muerte de vacaciones.

No sé, creo que no conviene olvidar, ni perder, el fugaz y viajero sentido de la vida. En otra ocasión, si viene al caso y volvemos a pasar por Montpellier, tal vez terminemos acercándonos al cementerio de Lourmarin, para presentar nuestros respetos a Albert Camus, antes de que algún presidente francés, ansioso de incrementar su fama y notoriedad (ya lo intentaron antes Chirac y Sarkozy), decida hacer realidad la intención de trasladarle al Panteón.


La maldición de la poesía

agosto 14, 2018

En un hoyo en la tierra

enterré todos los acentos

de mi lengua natal

ahí yacen

como agujas de pino

que juntaron las hormigas.

John Berger

 

Sigo dándole vueltas a algunas reflexiones sobre la poesía en nuestros tiempos. No pertenezco a escuelas, tertulias, círculos, grupos, corrillos, corrientes, academias literarias de ningún tipo. Me gustan unos poetas y otros me dicen menos. Me deleito leyendo a algunos narradores y otros me aburren, o me cuentan cosas que me llegan menos.

No sé si estoy más acertado en lo que pienso y en lo que cuento, pero me duele cuando aquellas personas a las que considero cercanas en las cosas básicas que defendemos consideran que los poetas deberían dedicarse a trabajar en la intimidad y compartir sus creaciones con un puñado de amigas y amigos en el exclusivo espacio del salón de su casa.

Hay ocasiones en las que un poeta como Luis García Montero, sobre todo desde que decidió presentarse como candidato en las elecciones autonómicas madrileñas, tiene que soportar críticas del estilo de “zapatero a tus zapatos”. Es decir, dedícate a escribir tus poemas (sólo falta añadir “que nadie lee”) y no te metas en política, que eso son palabras mayores que sobrepasan a un poeta.

Yo mismo he tenido que escuchar que, en algunas ocasiones, se dirigieran a mí como poeta, con cierta condescendencia. Pocas veces lo entendí como un halago. Más bien como un aviso. Algo así como, podemos permitirnos el lujo de tenerte al frente de nuestra organización sindical, pero cuidado con esas manías de escribir poemas, cuentos, libros. Eso te aleja de nosotros, te sitúa en la frontera.

Es verdad que casi nunca las cosas van más allá. Tal vez porque los poetas, junto al estigma, han podido conservar la capacidad de maldecir, por más que lo hagan cada vez más bajito y en muy contadas ocasiones.

Cualquier hombre de hierro, ya se dedique a la política, al sindicalismo, o a los negocios, siente el mismo vértigo que aquel hombre de acero, apodado Stalin, cuando empuñó el teléfono en plena noche para llamar al poeta Boris Pasternak (mucho más conocido por ser el creador del médico Zhivago que por su vertiente poética), para preguntarle si ese tal Mandelstam, que le había dedicado el satírico Epigrama contra Stalin, podía ser considerado, o no, un maestro.

Hasta aquel bajito y tosco dictador georgiano intuía que su carrera podía quedar arruinada por la maldición de la sangre de un poeta, como la de Lorca inundó la de aquel bajito y torvo dictador ferrolano elegido por un ambicioso dios menor para salvar España.

Hay quien piensa que el tiempo de la prosa, aquel en el que se construyeron las utopías, las distopías y las ucronías es ya incapaz de restituir la armonía en un mundo incapaz de construir un futuro que repare las injusticias del presente y del pasado. En el ahora sin porvenir, la poesía está en condiciones de mirar de frente a la herida.

Es Berger quien nos dice que los poemas son más parecidos a una plegaria que los cuentos, aunque en la poesía no haya nadie a quien orar oculto tras el lenguaje. La poesía no tiene que explicar nada, no tiene que atenerse a un relato que finalice con un desenlace. Es la fuerza del lenguaje que se abre camino en nosotros, una de nuestras pocas posibilidades de victoria.

Quien hoy desprecia la poesía, no necesita la maldición de los poetas, porque ya ha cavado su propia tumba, su derrota, su imposible mañana, su no futuro.