Largo Caballero en la memoria de Madrid

octubre 29, 2020

 

El día del cumpleaños del ilustre vecino de la capital, Francisco Largo Caballero, quien llegó a ser Secretario General de la UGT, Presidente del PSOE, concejal, diputado, Ministro de Trabajo, Ministro de la Guerra y Presidente del Consejo de Ministros, ahora que se cumple el mágico 151 años de su nacimiento, andaban a golpes las piquetas del alcalde de Madrid (PP), con la complicidad de la primera teniente de alcalde de la capital (Ciudadanos), de cuyos nombres no quiero acordarme para que no queden en nuestra historia. Destrozaban una placa en la casa en la que vivió, en el barrio de Chamberí

Actuaban las autoridades a las órdenes de la ultraderecha franquista (en este caso ni el nombre del partido quiero airear). Necesitan sus votos a cambio de estas chapuzas contra placas, monumentos y estatuas que perpetúan la memoria gloriosa del Madrid que resistió casi tres años el embate del franquismo español, que contó con la ayuda de todo el fascismo europeo de un Hitler y un Mussolini, que nos utilizaron de sparring para entrenarse para la barbarie que preparaban en Europa. Lee el resto de esta entrada »


El Korona ataca la memoria

octubre 6, 2020

Sí, parece que una de las secuelas dramáticas del COVID-19 es la pérdida de memoria. No son pocos los pacientes que presentan síntomas neurológicos, “cambios microestructurales cerebrales”, dicen los médicos, que implican pérdida de memoria meses después de haber superado la enfermedad.

Son muchos los pacientes que sufren trastornos neurológicos, en forma de agitación, confusión, desorientación, delirio, psicosis, encefalitis, pérdidas de memoria, o accidentes cerebrovasculares, hemorragias. Los profesionales médicos han tenido que aprender sobre la marcha a multiplicar las estrategias para combatir primero los daños pulmonares y circulatorios y más tarde los daños neurológicos, entre otros. Lee el resto de esta entrada »


Las palabras de la pandemia

septiembre 22, 2020

Cada periodo histórico, cada civilización emergente, decadente, o empoderada, utiliza palabras que la definen. Se comporta como lo hacen las profesiones que buscan las terminologías que confieren cierto carácter mágico a quienes esgrimiendo esas palabras rituales, nuevas, o renovadas, se reconocen entre sí como parte del mismo grupo y crean un círculo dentro del cual se sienten seguros.

En cada caso sólo intentan apuntarse al juego que tan bien explica Humpty Dumpty en el hermoso libro de Alicia a través del espejo,

-Cuando yo uso una palabra quiere decir lo que yo quiero que diga… ni más ni menos. Lee el resto de esta entrada »


Volver a educar en tiempos de pandemia

septiembre 12, 2020

Si alguien nos hubiera dicho antes del colapso hospitalario que veríamos fábricas, oficinas, dependencias de las administraciones, colegios, institutos y universidades cerrados, no lo hubiéramos creído, hubiéramos llamado, cuando menos, alarmistas, o catastrofistas, a quienes nos lo hubieran contado.

A mediados de enero Ayuso andaba liada con quitarle el World Congress a Ada Colau, a finales de febrero, tras comprobarse el duro impacto de algunos casos, no se privaba de afirmar,

-Lo más peligroso ahora es el miedo, más que el propio virus, que normalmente lo que deja como secuelas son síntomas menores incluso que los de una gripe

A principios de año andaba obsesionada por rebatir a Greta Thunberg y a los ecologistas y a las bandadas de jóvenes preocupados por el cambio climático a base de contar que,

-Nadie ha muerto por contaminación en Madrid.

No vio venir la muerte en el horizonte, aunque en su favor cabe afirmar que casi nadie la vio llegar, hasta el punto de que muchos profesionales de la sanidad eran negacionistas “avant la lettre”, es decir, antes de que estos personajes existieran con las connotaciones y dimensión que hoy han adquirido, he escuchado a muchos especialistas afirmar que esto no era más que una gripe y que sembrar el miedo y la alarma no venían a cuento. Lee el resto de esta entrada »


Salir de la crisis

agosto 29, 2020

Hay quienes antes de la llegada de la pandemia anunciaban un recrudecimiento de la crisis económica de 2008 porque aquella famosa crisis, desencadenada tras la caída de Lehman Brothers, en realidad nunca terminamos de superarla. Unas veces con recuperación económica y otras con recesión, lo cierto es que sus consecuencias de precariedad de las vidas y los empleos habían pasado a formar parte de lo cotidiano.

La pandemia del coronavirus ha venido a sembrar aún más incertidumbre en el desorden global instaurado a lo largo de las últimas décadas, demostrando la debilidad de un sistema que colapsa ante el embate de un virus desconocido, evolucionado, mutante, e imprevisible.

Basta recordar que nos dijeron que no eran necesarias mascarillas y resulta que lo eran, o que con el verano y sus rigores las proteínas del virus se debilitaban y la pandemia se diluiría hasta la temporada otoño-invierno y tampoco resultó ser cierto. Las reglas de siempre parece que han dejado de ser válidas. Lee el resto de esta entrada »


Okupas en pandemia

agosto 29, 2020

La pandemia ha producido muchas muertes, mucha enfermedad y muchos daños colaterales, a veces provocados por fuego amigo, el de aquellos que quieren echarte una mano, salvarte de morir ahogado y, en su empeño, te hunden la cabeza una y otra vez hasta que terminas en el fondo del pantano.

Uno de esos daños colaterales consiste en la aparición de muchas nuevas oportunidades aprovechadas de inmediato por los avispados que saben jugar con la ley, con sus fisuras, con la vida, con la muerte, con las necesidades propias y ajenas. Y una de esas necesidades, siempre urgente e imperiosa, es la de la vivienda.

Vivimos en un país cuya Constitución establece,

-Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.

Pero no queda ahí la cosa porque, a continuación, el pacto constitucional del denostado régimen del 78 aclara quién tiene la obligación de que esto sea así,

-Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas  pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. Lee el resto de esta entrada »


La línea de recuperación del COVID

agosto 14, 2020

Hace unos días pedí a un amigo economista que me ayudase a interpretar qué narices va a pasar en la economía tras el golpe perpetrado por el coronavirus en nuestras vidas. Me recordó a un prestigioso economista John Kenneth Galbraith,

-La única función de la predicción económica es hacer que la astrología parezca algo más respetable.

No muy diferente de la opinión que sostenía un físico como Niels Bohr, para quien,

-Hacer predicciones es muy difícil, especialmente cuando se trata del futuro.

En los últimos cuatro meses parece que hubiéramos vivido cuatro años, o cuatro décadas. Hace cuatro meses nadie podía imaginar los escenarios en los que nos hemos movido, los cambios a los que hemos asistido, ni esta nueva anormalidad en la que nos hemos adentrado. Hace muy poco tiempo, los economistas nos deleitaban anticipando un rápido rebote de la economía, nada que ver con la larga y tediosa crisis del 2008, una animosa recuperación en V.

Ahora parece que ni las cuantiosas inyecciones de dinero público, nacional e internacional, en forma de donaciones, o de préstamos, ni las atenciones recibidas por los sectores más damnificados por el parón económico, van a permitir ni la V, ni la U, ni una larga L ascendente. Los organismos internacionales van empeorando poco a poco sus previsiones para los países que sufren duramente los efectos de la pandemia y para los que la han sufrido con menos intensidad. En un mundo global no hay fronteras que contengan a los virus, ni los efectos de retrocesos económicos como los que ya estamos viviendo. Lee el resto de esta entrada »


Madrid, la ciudad y el coronavirus

agosto 14, 2020

Hace ya casi doce años, en los inicios de mi tercer y último mandato como Secretario General de CCOO de Madrid, mi amigo Eduardo Mangada escribía un hermoso artículo titulado La ciudad como salario social que intenta ser una síntesis y conclusión de su experiencia como urbanista y responsable de la política territorial en el Ayuntamiento de Madrid y en la Comunidad Autónoma.

Entiende Eduardo la ciudad como mucho más que un artefacto físico, sino como un espacio social en el que se producen numerosos intercambios económicos, sociales, culturales, de servicios, relaciones. La ciudad casi como un organismo vivo, el conjunto de la ciudadanía.

Ese conjunto de servicios colectivos en la ciudad, continúa Mangada, forma parte de eso que denominaríamos salario social, por diferenciarlo del conjunto de rentas individuales que cada cual podemos percibir como fruto de nuestro trabajo, o de las prestaciones por desempleo, pensiones, discapacidad… Lee el resto de esta entrada »


Paco Frutos, la muerte de un comunista

julio 30, 2020

Cuando alguien muere nos afanamos en llegar los primeros a las redes sociales con nuestra condolencia y ya de paso glosar la figura siempre insustituible de quien fallece. Han muerto muchas personas conocidas y reconocidas en coronavirus y algunas con coronavirus.

Se nos han ido muchos, Aute, Ennio Morricone, Anguita, Chato Galante, Luis Sepúlveda, sólo por dejar ahí colgados algunos nombres, sin entrar en más personas, más detalles, sin situar unas vidas por encima de las otras que no quedan aquí inscritas. Ahora Francisco Frutos, Paco para amigos y no tan amigos.

Pocos serán quienes dediquen en este duro momento una sola línea a criticar a quien se ha ido de entre nosotros. Como mucho existirán clamorosos silencios que pasarán desapercibidos en el fragor de los ruidos que entorpecen la escucha en las redes y que impiden la percepción de los silencios. Lee el resto de esta entrada »


La marcha de Sacco y Vanzetti

julio 30, 2020

En estos días de desasosegado encierro y desbandada, proceso interminable de confinamiento y desconfinamiento, brotes y rebrotes, ha muerto Ennio Morricone, un comunista que compuso algunos de los más hermosos temas y bandas sonoras del cine reciente. No recuerdo la primera la versión de Joan Baez, la Balada de Sacco y Vanzetti,

Here´s to you Nicola and Bart

Rest forever here in our hearts

The last and final moment is your

That agoni is your triumph!

(ahí seguís en nuestros corazones, este último, extremo y final momento convierte vuestra agonía en triunfo)

Ni tan siquiera recuerdo en qué año se estrenó la película en España, parece que en Italia en 1971, pero para esas fechas en nuestro país el franquismo estaba preparando sus más estruendosos coletazos, la detención de la cúpula de las CCOO, con Marcelino Camacho a la cabeza, en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón, que dio lugar al famoso proceso 1001, con unas condenas particularmente duras para sindicalistas cuya única culpa era organizar pacíficamente a los trabajadores y a las trabajadoras para defender sus derechos laborales,

(las condenas fueron tan duras porque un atentado etarra contra el almirante Carrero Blanco, Jefe del Gobierno y mano derecha del dictador, acabó con su vida el mismo día en que comenzaba el juicio contra los sindicalistas, la Operación Ogro convirtió en monstruo al Presidente del Tribunal,

-Si por mí fuera los fusilaba a todos ahora mismo)

los últimos fusilamientos en vida del 27 de septiembre del 75, los fusilamientos del 24 de enero del 77 en el despacho laboralista de Atocha, así andaban las cosas, como para estrenar una película de sindicalistas, dirigida por un comunista heterodoxo, pero comunista al fin, como Giuliano Montaldo, por mucho que Riccardo Cucciola mereciese el premio a mejor actor en Cannes por su papel como Nicola Sacco, o aunque Ennio Morricone hubiera compuesto  la hermosa Balada a Sacco y Vanzetti, interpretada por Joan Baez, no, no eran tiempos de estrenos de películas de sindicalistas.

Yo la primera versión que recuerdo es la del meteco Moustaki, griego en tierras francesas,

Maintenant Nicola et Bart

Vous dormez au fon de nos coeurs

Vous etiez tous seuls dans la mort

Mais par elle vous vaincrez!

(dormís en lo más hondo de nuestros corazones y a pesar de la soledad de vuestra muerte, ella os convierte en vencedores).

Ferdinando Nicola Sacco, Bartolomeo Vanzetti, jóvenes, emigrantes italianos en Massachusetts, zapatero el primero, pescadero el segundo, anarquistas, sindicalistas, acusados de asesinato y robo a mano armada en 1920, sentenciados por un juez

(no recordaré su nombre, como no recordaré el del franquista que juzgó a los sindicalistas del 1001, sus nombres no merecen ser recordados)

que dejó claro desde el principio sus intenciones,

-Este hombre, Vanzetti, aunque en realidad no haya cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable porque es un enemigo de nuestras instituciones.

Tú vives, caminas, trabajas,

miras, hablas, cantas,

luego viene alguien

y te ata manos y pies

y te cierra la boca

y te cierra los ojos.

De nada sirvieron las peticiones de revisión de aquella farsa de juicio, los comités ciudadanos de apoyo, las masivas manifestaciones, huelgas, disturbios internacionales, en Londres, Tokio, Nueva York, Amsterdam, Ginebra, Johanesburgo, o las principales capitales de Sudamérica, Berlín, París.

De nada sirvieron las peticiones de clemencia de personalidades como Upton Sinclair, Einstein, Roman Rolland, Miguel de Unamuno, Orson Welles, o Sigmund Freud, ni que otro sospechoso se declarara culpable, ni la endeblez de las cuestionables pruebas balísticas presentadas, o el boicot, las coacciones, los chantajes a la declaración de varios testigos de la defensa, al final el 27 de agosto de 1927 Sacco y Vanzetti fueron ejecutados,

(de nada sirvieron tampoco las palabras de Bartolomeo Vanzetti,

-No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra, a ninguno de ellos, lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Sufro porque soy un radical, sí soy un radical, he sufrido porque soy italiano, sí soy italiano. Si me pudieran ejecutar dos veces y si pudiera volver a nacer dos veces, volvería a vivir cuanto he vivido).

En 1977, Michael Dukakis, el gobernador de Massachussets

(se cumplían 50 años del asesinato de Sacco y Vanzetti),

reconoció públicamente que el juicio no fue justo, ni equitativo, ni los funcionarios de justicia fueron imparciales, además de haberse desarrollado en una atmósfera racista, marcada por los prejuicios contra los trabajadores extranjeros.

Juicios como los de Sacco y Vanzetti, los mártires de Chicago, Joe Hill, en Estados Unidos, o como el de la Semana Trágica de Barcelona en 1909, del cual salieron cinco condenados a muerte,

(entre ellos el pedagogo anarquista Ferrer i Guardia, fundador de la Escuela Moderna, Nueva, Racionalista, Librepensadora, que de todas las formas se puede denominar esa original experiencia educativa)

siempre me han hecho dudar de unas instituciones y de una justicia que aparentan disparar a ciegas, a bulto, pero que siempre atinan a alcanzar a las mismas víctimas.

Para quien no quiera comenzar con juicios, reclusiones, asesinatos legales y víctimas del Estado, puede comenzar con la banda sonora de Cinema Paradiso,

(a fin de cuentas esto de la revolución va más de ternura, de sentimientos, de ansias de libertad que de revueltas violentas y ejecuciones masivas sumarias),

luego hay mucho donde elegir del mismo compositor, tal vez La Misión,

(para adentrarte en la defensa de los Derechos Humanos y el uso, manejo y apropiación del Estado y la religión por parte de los poderosos y los ricos corruptos para acabar con las comunidades indígenas)

puedes seguir con cualquier spaghetti western de los de Clint Eastwood como El bueno, el feo y el malo, aunque si prefieres las policiacas puedes ver Los Intocables, o La Línea del fuego, si eres muy de Almodóvar acertarás con Átame, pero si te gusta Passolini vayamos con el Decamerón, o Saló y los 120 días de Sodoma, por fin puede que ya quieras atreverte con Novecento, Sostiene Pereira, La Batalla de Argel, o Sacco y Vanzetti.

Tampoco yo sabía que éste impresionante tipo había tocado tantos palos, aunque, si lo piensas bien, siempre compuso lo mismo, canciones de vida, amor, libertad y justicia, baladas y marchas para animarnos a sentirnos vivos y hermanos, pequeños himnos de entreguerras.

Se resistió Hollywood a darle un Oscar, después de 500 bandas sonoras y 6 nominaciones, terminaron por concedérselo por la banda sonora de la película de Tarantino, The Hateful Eight,

(literalmente Los odiosos ocho, en España, Los ocho más odiados, en Latinoamérica)

eso de dar premios a comunistas, nunca ha estado del todo bien visto en según qué sitios.

Para vosotros, Nicola y Bart,

Para ti Ennio,

descansad para siempre aquí,

en nuestros corazones.