Sic transit gloria mundi

febrero 4, 2020

Al final de la Cuesta de Moyano te topas con la estatua de Pío Baroja. Mira meditabundo hacia el horizonte. Cruzando Alfonso XII puedes entrar al Retiro por la Puerta del Ángel Caído, o tal vez encontrar abierta la verja marcada por los números 3 y 5 y decidir subir al Real Observatorio Astronómico diseñado por Juan de Villanueva en el cerro de San Blas.

Ese rincón al suroeste del Parque cuenta con una de las más altas concentraciones de organismos públicos dependientes de los más variados ministerios. El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, la Gerencia de Infraestructuras y Equipamientos, el Centro de Documentación de las Artes Escénicas y de la Música.

Direcciones Generales de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Subdirecciones como la de Coordinación Bibliotecaria, el Laboratorio Central de Estructuras y Materiales, el Centro de Estudios de Técnicas Aplicadas y el de Geotecnia. La Biblioteca ETS de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica y no podemos olvidar el Instituto Isabel la Católica, heredero de la Institución Libre de Enseñanza que acaba de cumplir 100 años.

Allí, conforme subes la cuesta hay dos pequeñas glorietas. Una dedicada a Andalucía y otra a Eduardo Saavedra. En esta última un busto dedicado al personaje que le da nombre. Eduardo Saavedra, un curioso tipo llegado desde el siglo XIX. Hijo de padre gallego, militar y madre catalana. Nació en Tarragona, vivió en Lérida, Sevilla, o Albacete. Acabó en Madrid. Comenzó cursando Derecho y acabó estudiando Ingeniería de Caminos, de cuya Escuela terminó siendo profesor, impartiendo asignaturas como Mecánica Racional, Mecánica Aplicada, o Construcción.

Desecó lagunas en Soria, diseñó carreteras como la de Cudillero a Cornellana en Asturias, o la de Soria a Burgo de Osma. Dirigió la construcción de tramos ferroviarios como el de Palencia a León y el de León a Astorga. Proyectó el tramo de Torralba a Soria. A él debemos los faros de Chipiona, Salmedina, o Trafalgar. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia artificial y empleo

febrero 4, 2020

Las revoluciones industriales siempre han venido acompañadas de miedo, prevención y alarma ante la posibilidad de que las máquinas terminasen con los puestos de trabajo. La palabra ludita sirve para definir a los seguidores de Ludd que quemaban las primeras cosechadoras y máquinas textiles de vapor.

Hay historiadores que consideran que la dispersión industrial en Inglaterra convirtió el movimiento ludita en una especie de variedad violenta de una negociación colectiva imposible. Algo de razón deben de tener porque la  verdad es que aquellos mineros, trabajadoras del textil, o los campesinos, no tenían nada contra las máquinas, sino más bien contra quienes hacían imposible que los avances productivos se tradujeran en mejoras económicas y sociales para ellos y sus familias.

Lo que tenían claro aquellas  buenas gentes era que, lejos de un mayor bienestar general, se producía un mayor empobrecimiento a causa del aumento de los precios, el desabastecimiento de mercancías y las guerras continuas. La emigración a las grandes concentraciones urbanas, hacinados en infraviviendas, sometidos a una brutal contaminación.

De la misma manera la ciudadanía de hoy en día comprueba cómo las mejoras tecnológicas traen empleos más precarios, salarios más bajos, deterioro de la protección social, aumento de las desigualdades y degradación de las condiciones de vida. No es que lo uno tenga que ver mecánicamente con lo otro. Pero el hecho el que el 72 por ciento de los ciudadanos europeos teme que los robots les terminen robando el puesto de trabajo.

Puede ser que haya quien argumente que la robotización, la inteligencia Artificial, la automatización de determinadas tareas están demandando nuevos profesionales, otro tipo de empleos y nuevas cualificaciones en campos tan diversos como el transporte, la educación, las industrias, o la sanidad. Es verdad. Igual que en anteriores revoluciones industriales, desaparecieron unos puestos de trabajo y nacieron otros nuevos. Lee el resto de esta entrada »


Los relatos de Atocha

enero 23, 2020

Construir el relato. Esa ha sido la palabra mágica durante todo este largo proceso electoral que hemos vivido. Pareciera que iba a ganar las elecciones y gobernar el país quien mejor relato fuera capaz de contar al público en general y a su electorado indeciso en particular, con la ayuda de publicistas, consultores, asesores y demás personajes de la farándula del márketing.

Pero no. No me refiero a ese tipo de relato. Me refiero a los relatos que construyen, edifican, sacan del olvido, imaginan, unos cuantos seres, hombres y mujeres de todas las edades, en la soledad acompañada de una habitación, una mesa de bar, una biblioteca, o en el banco de un parque.

Me refiero a ese puñado de jóvenes menores de 35 años, cerca de cien, que han concurrido al Premio Internacional de Relato Joven de los Abogados de Atocha 2020. Los premios siempre tienen algo de capricho del destino. Hay buenos relatos que se caen en cualquiera de las votaciones del jurado y otros buenos relatos que van superando votaciones hasta que al final alguno de ellos se alza con el triunfo.

Así ha ocurrido una vez más con los  tres relatos premiados este año. Los tres hablan de nosotras, de nosotros, de nuestras vidas, de nuestros sueños. El relato ganador, Días de Otoño, nos mete en un piso de esos que llaman pre-residenciales, donde mujeres mayores cuadran y organizan su solidaridad para evitar el desastre. Lee el resto de esta entrada »


El año del fin del mundo

enero 6, 2020

Nada que celebrar en el nuevo año, España se va a la ruina, dice el famoso cuñado con el que compartimos mesa, mantel y cuanto sobre ella colocamos en cada cena navideña. En otro lugar un tal Zulueta, que debe considerarse alguien importante, paga tuits publicitarios en los que dice que Sánchez e Iglesias tumban la confianza de los empresarios al nivel de la crisis.

Lo cierto es que mientras duró la crisis se multiplicó por 6 el número de millonarios en España. Ni tan mal les fue a algunos con la famosa crisis. Y la crisis continúa. La recesión va y viene, pero la crisis se ha convertido en escenario costumbrista entre nosotros, a base de precariedad en los empleos, los salarios, las vidas.

La reforma laboral les ha puesto en bandeja a los amantes de los altos y rápidos beneficios, la posibilidad de contar con una mano de obra atemorizada, temporal y de bajo coste. Así no hay que invertir en mejoras productivas, aunque el precio sea el no futuro, porque las empresas que no invierten en productividad y formación de sus trabajadores no tienen futuro.

La bolsa baja, dicen otros, por culpa del miedo que produce un gobierno de izquierdas. Pero lo cierto es que la bolsa baja y luego sube, en función de factores y miedos aleatorios, como un bombardeo de Trump, o una guerra comercial. Una bolsa como la española, en la que los inversores internacionales no aconsejan apostar, es un póker con las cartas marcadas, en el que siempre pierden los mismos, los pequeños inversores a los que alguien ha convencido de que son parte esencial del sistema y en la que ganan los que siempre ganan, la banca, siempre la banca.

La economía, como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito. No hacía falta esperar a Greta para venir a contarlo, ya lo dijo Erich Fromm hace medio siglo. Por eso hay que repartir, difuminar, difundir, inventar miedos. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia artificial y formación

enero 6, 2020

Las tres cuartas partes de los ciudadanos europeos tiene miedo de que los robots terminen por arrebatarles sus puestos de trabajo. No es un miedo infundado, a la vista de los informes que estiman que la mitad de los puestos de trabajo podrían automatizarse en el medio plazo.

Por el momento no han aparecido en escena los ludistas de la enésima revolución planetaria, pero nunca se sabe. Según encuestas europeas, el 43 por ciento de los trabajadores y trabajadoras en Europa han visto cambiar las tecnologías que emplean en sus puestos de trabajo, al tiempo que un 47 por ciento ha comprobado cómo los métodos y las prácticas de trabajo se han modificado sustancialmente y todo ello en tan sólo los últimos cinco años.

Esto va a una velocidad imparable y los seres humanos corremos detrás de cambios permanentes que afectan a nuestras vidas, con la vana ilusión de mantener el tipo, la estampa y la apariencia de estar al día, a la última. Lo cual es imposible. El miedo es algo natural, pero en estos momentos parece formar parte de un destino fatal e ineludible.

La inteligencia artificial es un hecho, ha llegado para quedarse, avanza con tremenda rapidez. Los sistemas que permiten reconocer imágenes y detectar enfermedades como el cáncer han reducido su margen de error del 29 al 3 por ciento en poco más de siete años. El personal médico y de enfermería aprende aceleradamente a manejar esas máquinas, no a trabajar con ellas, sino a hablar con ellas y establecer diagnósticos tras escuchar las sugerencias del aparato. Lee el resto de esta entrada »


Federalismo, cantonalismo y unidad de España

diciembre 12, 2019

Hace 40 años nos dotamos de un marco constitucional que ha funcionado razonablemente bien hasta que la famosa crisis ha roto las costuras del traje que nos habíamos confeccionado a medida, en la sastrería del 78. Cuando menos, parece que tendremos que volver a hacer unos arreglos para adaptarlo a nuestras nuevas medidas.

Es evidente que la Constitución del 78 no tenía que ver con mandamientos divinos que los legisladores bajaron del monte Sinaí. Eran un pacto posible, deseable, en ocasiones contradictorio y no pocas veces ambivalente e interpretable. No  debería ser imposible darle una vuelta, porque los años no pasan en vano y las cosas, las personas, las circunstancias cambian.

-El sistema empieza a no funcionar, o a funcionar mal. Hay un descontento por cómo funciona el modelo territorial y pensamos que sólo podemos salir de la situación actual desde una perspectiva federal. Federar es unir, no dividir.

Nicolás Sartorius ha sido y sigue siendo una mente lúcida y sus argumentos aportan en cada  intervención algo nuevo,

-Siempre que la democracia se ha abierto camino en España ha tendido a fórmulas federalizantes de organización del Estado, mientras que con las dictaduras se ha impuesto el centralismo más estrecho.

Ahora bien, para avanzar por ese camino será necesaria una capacidad de diálogo, negociación y acuerdo, una lealtad entre personas e instituciones, de las que nuestros líderes y partidos están dando muy pocas muestras, entregados como están al ejercicio de bailar al son de unos tiempos desnortados, cambiantes y convulsos. Incapaces de ejercer un liderazgo menos personalista y con más calado social.

Lo que nos llega del pasado no es muy alentador. Una Primera República Federal que se decantó rápidamente hacia el cantonalismo y el ¡Viva Cartagena! Sin olvidarse tampoco de guerras civiles peninsulares a las que llamaban carlistas y otras de despojos imperiales en Cuba.

Entre todos la mataron y el imaginario caballo de Pavía entró en el Congreso disfrazado de tropa de la Guardia Civil y expidió el certificado de defunción. Una Segunda República que intentó avanzar un Estado Federal que inauguró en Cataluña y Euskadi, anunció en Andalucía y Galicia y hasta llegó a plantear en Extremadura, antes justo de verse ahogada en sangre y pisoteada por las botas militares.

Los pueblos peninsulares somos extraños, excepcionales para unos y autodestructivos para todos. Ya lo tenía claro aquel historiador llamado  Pompeyo, contemporáneo de Tito Livio,

-Los hispanos prefieren la guerra al descanso y si no tienen enemigo exterior lo buscan en casa.

Unos con Roma y otros con Cartago. Unos abriendo las puertas a las tropas musulmanas y otros a Carlomagno, unos a los franceses y otros a los ingleses, unos liberales y otros carlistas, unos nacionales y otros rojos. Pero sin demasiadas fidelidades de por medio, pocas, pero muy flexibles y abiertos al cambio de alianzas. Hoy domingo de Ramos, mañana te veo en el Gólgota. Para muestra el botón de aquellos catalanes del siglo XVII buscando ayuda de los centralistas borbones franceses contra los austrias de por aquí y, pocas décadas después, con los austrias de Austria contra los borbones.

En mitad de la confusión en torno a Cataluña, por cierto, me parece seria la reflexión y la propuesta de Joan Garcés,

-La solución es mucho más compleja que un referéndum entre independencia sí o independencia no. Creo que la solución pasa por reformas profundas dentro del Estado español, que incluyan también a Cataluña y por ofrecer esas reformas a los ciudadanos de Cataluña y del resto del Estado.

En fin, que el debate está abierto y sólo la izquierda puede torear este morlaco, por mucho que la fiesta nacional no sea lo nuestro. Lo queramos, o no, vivir unidos sólo es posible si reconocemos nuestras diferencias y aceptamos que podemos entendernos, pero en diversas lenguas, variadas culturas y hasta instituciones distintas. Vivimos una historia en común porque la casualidad y los avatares nos nacieron aquí. Como les ocurre a todos en este planeta.

Así las cosas, me admira, por ejemplo ese empeño en fomentar el bilingüismo castellano-inglés, o el catalán-inglés, mientras desconocemos y hasta despreciamos lo básico del euskera, el gallego, el catalán, en cada rincón de España. Lo cortés no quita lo valiente, pero clama al cielo esa desatención insensata del legado del poeta Gabriel Aresti,

-Sólo es español quien sabe las cuatro lenguas de España.

Ser federales, así de entrada, visto lo visto, me parece buena opción. Pero los mimbres con los que contamos para hacerla posible, no son de lo mejor que hay en el mercado. Bien aprendida tenía la lección aquel inglés llamado Wellington,

-España es el único lugar del mundo donde 2 y 2 no suman 4.

Hay que tomarlo en cuenta porque decir federalismo es plantear la unidad de lo diverso y plural y eso es sólo una declaración de intenciones. Un concepto en el que caben muchas realidades. Pluralidad de naciones dentro de un Estado, por ejemplo. Aunque también, si vamos a ello, pluralidad de naciones, cantones, dentro de cada uno de los Estados. Un Estado de Estados formados por Estados. Y siempre con el problema de hacer compatible la igualdad efectiva de los derechos, con la diversidad territorial.

Para empezar convendría ponerse de acuerdo sobre si vamos a Rolex, o a setas. Sobre todo para que, cuando nos dé por abrir el debate y nos sentemos a una mesa, no haya quienes, cada dos por tres, abran sesudas disquisiciones sobre la ruptura o la reforma, la monarquía o la república, la derecha o la izquierda, la unidad o la independencia, la consulta, el referéndum, la amnistía, o las nacionalidades que caben en la punta de un alfiler. Las buenas intenciones nunca bastan y, no pocas veces van empedrando el camino que lleva al infierno.

El tiempo no lo soluciona todo. Por eso todos estos problemas no deben desanimarnos. La izquierda debe dar los primeros pasos, con prudencia pero con determinación porque, como ya quedó dicho, nadie va a hacerlo por nosotros.


A este sindicalista le vale este acuerdo

diciembre 2, 2019

Andan los amigos, afiliados, inscritos, o como quiera que les llamen en cada caso, de Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Izquierda Unida y el PSOE, dando su opinión, al parecer no vinculante, sobre si es posible, aconsejable, necesario, un gobierno de izquierdas, o no.

Perdió la izquierda una oportunidad de oro antes del verano. Todos debieron intuir que más adelante sería aún más difícil, pero todos prefirieron dar su oportunidad a la derecha ultraliberal, a la otra conservadora y sobre todo a la ultraderecha, para que ahora respiremos un aire más cargado, viciado y agobiante. En un sinvivir, vaya.

He dedicado muchos años de mi vida al sindicalismo. He visto gobernar a la izquierda en diversas versiones monocolores, colaboradoras y hasta coaligadas. También he visto a la derecha, casi siempre monocolor y pepera, pero no con menos versiones, porque esos colores azules monocromáticos,  escondían en su seno sensibilidades muy distintas. Lee el resto de esta entrada »