La seguridad es cosa de izquierdas

agosto 21, 2019

No es lo mismo estar seguros que sentirse seguros. La seguridad que percibimos es tan importante como la seguridad que realmente tenemos. La seguridad, como la pobreza, siempre tiene un componente subjetivo importante. No es lo mismo ser pobre en un país donde la mayoría de las personas vive en situación de pobreza, que ser pobre de solemnidad en un país como el nuestro. Probablemente la sensación de pobreza es menor en el primer caso que en el segundo.

Si comparamos el estado de la seguridad ciudadana en España, no sólo con el de África, o el de América Latina, sino con el de Estados Unidos, ganamos por goleada, tanto en porcentajes de delitos cometidos, de asesinatos que se producen, de personas encarceladas, o en libertad provisional. En el consumo de drogas, o las muertes por arma de fuego

La sensación de seguridad, no obstante, depende de más factores, en los que tampoco tenemos nada que envidiar a los estadounidenses. Sentirse seguro depende de elementos que preservan el entorno personal, familiar y social de la ciudadanía.

Aunque nuestras tasas de paro son las más elevadas de Europa, después de Grecia, los niveles de protección de las personas que no tienen trabajo, o carecen de ingresos, son bastante mejores que los de los EEUU. Hasta el porcentaje de personas que duermen en las calles, sin alojamiento y techo, es menor en nuestro país.

Si enfermamos, nuestra sanidad pública asegura que podemos hacer frente a los tratamientos médicos sin jugarnos la ruina económica para pagar una sanidad privada. Si estás embarazada tienes derecho a baja y permisos por maternidad y paternidad.

La sanidad privada estadounidense es muy cara y muy poco eficiente en su relación calidad-precio, mientras que la española, pese a los recortes aplicados con la justificación de la crisis y las operaciones privatizadoras, al calor de la corrupción y tráfico de influencias, favores y puertas giratorias en demasiadas Comunidades Autónomas, figura entre la mejores del mundo y aparece como  la mejor de Europa en los informes internacionales. Lee el resto de esta entrada »

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La revolución Premium

agosto 21, 2019

La teoría del colapso gana adeptos en cualquier lugar del mundo. Son muchos los que piensan que el modelo de crecimiento del planeta y sus efectos sobre el medio ambiente son ya insostenibles y conducen a la destrucción de la especie humana. Que el crecimiento desbocado del consumo es ya imposible desde hace tiempo.

Que los empleos que creamos desprecian el nivel de cualificación de las personas y nos condenan a empleos inseguros, inestables, precarios, mal pagados y sin derechos. Empleos que no se corresponden con el nivel de cualificación y las expectativas personales. Que son demasiadas las personas que quedan al margen, excluidos, condenados a la pobreza. Que los precios del suelo y la compra y alquiler de vivienda son inaceptables, alimentados por  la burbuja especulativa inmobiliaria y que habrá cada vez más personas que no puedan ejercer su derecho constitucional a una vivienda digna.

Que la crisis iniciada en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers y sus consecuencias sobre la economía, la producción, el empleo y las brutales lacras sociales, no sólo ha sido larga y tremendamente dura, sino que el fin de la recesión no ha acabado con ella. La crisis sigue ahí, como si hubiera venido para quedarse, dejando demasiadas víctimas por el camino y evidenciando la desnudez y la incapacidad del sistema financiero para enfrentar la realidad de una deuda impagable y en aumento. Lee el resto de esta entrada »


Intuir el mañana

agosto 21, 2019

Pudiera parecer que este artículo se dirige a los políticos del país, que se mueven como personajes desnortados en una comedia que va adquiriendo tientes dramáticos. Pero no. Justo después del segundo fracaso de Pedro Sánchez en dos días, mientras nuestra clase política se embarca en unas cosas que llaman relatos y bandas, yo sigo dándole vueltas a la Formación.

La Formación Profesional se encuentra en el centro de la encrucijada sobre nuestro futuro, no sólo como país, sino como miembros de la Unión Europea. Nuestro pasado, los cambios tecnológicos acelerados, el modelo económico, las expectativas empresariales y las de las personas deberán ser tomadas muy en cuenta para encontrar las respuestas y adoptar las decisiones más adecuadas.

En España la Formación Profesional (FP) ha sido considerada tradicionalmente como una opción educativa marginal y devaluada. Según esa visión, quien puede debe ir a la universidad, quien puede menos debe optar por un Ciclo de Formación Profesional y los fracasados deben ir directamente a buscar empleos de baja cualificación.

Las altas y estructurales tasas de paro en España, que duplican la media de la Unión Europea y sólo son superadas por Grecia, han determinado que la Formación Profesional para el Empleo (FPE) se haya constituido como un sistema paralelo, vinculado al Ministerio de Empleo y separado del Ministerio de Educación.

Un denominado subsistema de FPE, que funciona al margen de los criterios educativos y que ha sido utilizado como un instrumento para intentar ajustar aceleradamente las competencias de los empleados a las nuevas necesidades, o de los desempleados, a las nuevas oportunidades de empleo. Ni aún por esas el empleo ha mejorado.

Una red paralela de formación surgida al calor de los recursos de la cuota de formación, equivalentes al 0´7 por ciento del salario de cada trabajador, o trabajadora. Miles de millones de euros dedicados cada año a la formación, de los que no se beneficiaban ni las universidades, ni los centros públicos de FP, ni los Centros de Educación de Personas Adultas. Lee el resto de esta entrada »


Lo que debemos a los sindicalistas

julio 18, 2019

La Confederación Sindical Internacional (CSI) acaba de dar a conocer su Indice Global de Derechos. Tras echarle un ojo, lo primero que destaca es que España no es de los peores países del planeta, aunque sí ocupa puestos de cola cuando nos comparamos exclusivamente con los países europeos. Estamos entre los países en los que se producen vulneraciones regulares y habituales de los derechos laborales.

Nada que ver con esos países como Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, Pakistán, Filipinas, o Zimbabwe, donde se han producido asesinatos de sindicalistas. Pero no todo es crimen organizado por los ricos y poderosos contra los sindicalistas. En el 85% de los países se vulnera el derecho de huelga. En cuatro de cada cinco no existe pleno derecho a la negociación colectiva. En 107 países se excluye a los trabajadores del derecho a crear sindicatos y en más del 70 % no pueden defender sus derechos ante la justicia.

La violencia contra los sindicalistas, incluidos crímenes y desapariciones, la prohibición de reunirse, realizar asambleas, plantear sus reivindicaciones, inscribir sindicatos, defender derechos ante los tribunales, son prácticas frecuentes en muchos países del planeta.

En el continente europeo, España se encuentra entre esos países como Rusia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Albania, o Reino Unido, en los que se producen frecuentes violaciones de los derechos laborales. Un nivel mejor que el de Rumanía, Bielorrusia, Ucrania, o Grecia, pero mucho peor que el de Francia, Alemania, Suecia, Irlanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Austria, Holanda, o Italia, entre otros.

El Indice Global de Derechos pone algunos ejemplos de lo que ocurre en nuestro país. Uno de ellos, la larga trayectoria de Amazon en vulneración de derechos laborales a sus trabajadores, que incluyen recortes salariales, abusos de trabajos en festivo, turnos de noche, sin obviar despidos de sindicalistas. La multinacional, según revela el informe, contrata despachos jurídicos bien relacionados con el poder para limitar los efectos de estas vulneraciones sistemáticas de derechos. Lee el resto de esta entrada »


Hablemos de competencias

julio 18, 2019

Preocupa en Europa el problema de las competencias. Se trata de prestar atención a la evolución de la economía y de la sociedad para que las personas puedan acceder a puestos de trabajo necesarios, empleos que van cambiando, o que van naciendo al ritmo de las transformaciones tecnológicas que se producen.

Preocupa bastante en Europa y mucho menos en España. Por eso Europa desarrolla instrumentos de seguimiento de los sistemas educativos y la formación permanente, para comparar experiencias, evaluar, indicar vías de mejora. Es una tarea necesaria, dificultosa y no siempre bien entendida.

No se trata, tan sólo, de medir y analizar el sistema educativo obligatorio, la Formación Profesional, universitaria y otros subsistemas informales. Se trata también de valorar la existencia de mecanismos que faciliten la transición al trabajo y la participación e integración real de quienes se cualifican en el mercado de trabajo.

Se trata de aprender a detectar si las competencia adquiridas se adaptan a las necesidades personales, sociales, económicas, o seguimos formando en competencias no sólo infrautilizadas, sino inadecuadas. Todos estos elementos aportan elementos de juicio para establecer una valoración de lo que cada país está haciendo.

Podríamos esperar, como así ocurre, que países como Suecia, Finlandia, Luxemburgo, o Dinamarca figurasen entre los primeros en el listado de los que mejor se comportan en materia de formación, para contar con trabajadores y trabajadoras con las competencias adecuadas y necesarias en cada momento.

Sin embargo hay otros como Eslovenia, o Estonia, que también figuran en los primeros lugares y, de forma inesperada, la República Checa se sitúa a la cabeza de Europa. Son países en los que queda mucho por hacer, que no alcanzan ni tan siquiera un nivel de 75 sobre 100. Pero son países en los que se apuesta por el sistema educativo, la formación permanente, la puesta en valor de las competencias y los procesos de empleo de las personas. Lee el resto de esta entrada »


Pisaré sus calles nuevamente

mayo 23, 2019

Pablo Fernández-Miranda ha dedicado buena parte de su vida profesional a hacer realidad el sueño de muchas personas de contar con una vivienda digna a precios asequibles, como director de la gestora de la cooperativa de viviendas promovida por CCOO en Madrid.

Pocos sabían que otra de las pasiones de Pablo era reconstruir la memoria de su propio padre, Celestino, que fue el primero de aquellos niños de Rusia que volvió a España, en plena II Guerra Mundial, tras ser apresado por un destacamento finlandés, cuando combatía como voluntario en el Ejército Soviético que intentaba contener el avance de los panzer alemanes.

En el Centro Abogados de Atocha, la Fundación Sindical Ateneo 1º de Mayo, ha presentado recientemente el libro que recoge la vida de Celestino desde los inicios de la Guerra Civil española hasta su retorno a España, cuyo título ha terminado siendo Pisaré sus calles nuevamente.

A lo largo del mismo va recorriendo las vicisitudes en la Colonia Escolar de Salinas en la que le sorprendió el golpe de estado, quedando separado de la familia que vivía en Oviedo, las dificultades para embarcar en el puerto de Gijón bloqueado por navíos de guerra franquistas, la acogida en la Unión Soviética, su participación en la Guerra Mundial, la captura y el internamiento en campos de prisioneros, las gestiones del entonces embajador Agustín de Foxá y el retorno a España.

Pablo podría haber optado por un libro de memorias, o un estudio histórico. Ha preferido contarnos una historia, escribir una novela, su primera novela. No es tarea fácil este empeño, pero Pablo ha sabido resolverlo con acierto. Por eso y porque aprecio su esfuerzo y su buen trabajo, tanto profesional como en todo aquello a lo que se enfrenta, no podía negarme a romper mi prevención a participar en actos públicos al servicio de egos diversos. Pablo bien merece esta escapada.

Como toda buena obra narrativa no hay improvisación en este esfuerzo por preservar el recuerdo, la memoria, la vida de Celestino. No es improvisado, sino fruto de la misma modestia que impedía a su padre presumir de sus hazañas bélicas y confesar el número de tanques alemanes que había destruido, el que Pablo haya elegido que la protagonista sea una mujer, una de sus sobrinas, Carolina, que hoy realiza su proyecto fin de carrera en Periodismo, precisamente sobre su abuelo. Lee el resto de esta entrada »


Aquel 1º de Mayo en Madrid

mayo 7, 2019

Hace años escribí el libro El Madrid del 1º de Mayo. Cada año, la manifestación del Día del Trabajo discurre desde Atocha hasta la Puerta del Sol. En ese recorrido, si ponemos atención y nos detenemos a mirar el paisaje urbano, podemos encontrarnos con buena parte de la historia de Madrid.

En el libro me detengo en el Paseo del Prado, junto a la verja del Jardín Botánico. Cuando se escribe, todo es posible. Doy un salto en el tiempo, hasta el año 1890. Los trabajadores madrileños han decidido conmemorar, el 1º de Mayo, siguiendo las consignas del Congreso de París de 1889.

La verdad es que eran pocos y mal avenidos los grupos de trabajadores que se disponían a celebrar el 1º de Mayo. El Madrid trabajador de aquellos años había conseguido poner en pie unas pocas sociedades de resistencia, integradas sobre todo por albañiles y, en menor medida, por trabajadores de la madera y del hierro, la agrupación socialista, la recién creada UGT y los núcleos anarquistas. Lee el resto de esta entrada »