Homenaje a las víctimas del coronavirus

mayo 12, 2020

Con la naturaleza no se juega, si la provocas, la desafías, no respetamos sus leyes, sus reglas, sus normas, el precio que terminamos pagando es el de nuestras propias vidas, o el de un buen número de vidas de nuestra misma especie.

La contaminación acaba con millones de personas cada año en el planeta y provoca innumerables enfermedades crónicas, o procesos cancerígenos de todo tipo. Cada vez que entramos en una selva virgen para deforestar, extraer petróleo, oro, minerales, capturar especies exóticas, instalar industrias ganaderas, o cultivos transgénicos, nos traemos de vuelta bacterias, virus y otros especímenes vivos y muertos, o medio vivos y medio muertos, para los que nuestro organismo no está preparado.

Les pasó a los indios americanos con la viruela que los diezmó cuando nos la llevamos puesta en la conquista imperial y nos pasa a nosotros con estos virus, cada vez más afinados y perfectos, que pasan de un animal a otro y luego acaban en un ser humano, tarde o temprano se lo contagiamos a un animal y éste a otro y lo volvemos a recibir transmutado, renovado, modificado para hacernos daño de nuevo.

Las industrias farmacéuticas podrían investigar, invertir, dedicar tiempo, dinero y recursos a prevenir, pero prevenir no da beneficios. Gastas dinero y creas productos baratos que previenen antes de que la enfermedad llegue. ¿Dónde está el negocio? No hay negocio.

Lo que da dinero es curar, esperar a que aparezcan los daños, cunda la alarma, dejar que la tensión aumente y el miedo haga su trabajo. Entonces se aceleran las tareas de investigación para encontrar un remedio, una vacuna, un antiviral, que justifican el alto precio de los medicamentos. Lee el resto de esta entrada »


Aprender de la pandemia

abril 29, 2020

No hay un solo país que estuviese preparado para hacer frente a una pandemia como la que estamos viviendo, los hay que han atinado más que otros, por casualidad, porque tuvieron asesores que acertaron, porque contaban con más medios, porque lo vieron venir y aprendieron de las experiencias ajenas, porque estaban más alejados de las rutas comerciales y turísticas, pero librarse, lo que se dice librarse, nadie. En Lombardía ha sido un desastre, en el vecino Véneto les ha ido bastante mejor.

Por eso no conviene culpar a nadie de lo que ha pasado, ni de lo hecho para parar el golpe, nadie pensaba que el COVID19 saltaría tan rápido de China a Europa y cuando ya estaba en Italia y rápidamente en España, los ingleses presumían y Trump ni las veía venir, el Presidente de México abrazaba a los niños y Bolsonaro convocaba actos masivos por todo Brasil, de la mano de sus mesiánicos evangelistas.

No lo vimos venir, confiados en que nuestras formas de vida no pueden verse amenazadas por un virus, alguien vendría inmediatamente con una vacuna y lo solucionaría, si tenemos teléfonos inteligentes cómo nos va a humillar un bicho que ni es vivo, ni muerto, un zombi.

Compadezco a cualquier responsable político estatal, autonómico, o local, que haya tenido que afrontar este reto, imprevisto y desconocido. Las televisiones se han llenado de coronavirus y los programas de expertos de todo pelaje, empeñados en defender a sus amos y atacar al contrario, los tuyos lo hacen todo bien, los otros lo hacen todo mal, de vez en cuando

un psicólogo

(o psicóloga),

un médico

(o médica),

un economista

(o una idem)

explicando lo inexplicable, unos más acertados, otros menos, pero tan desconcertados como cualquiera, unos prudentes para no meter la pata, seguros hoy y seguros de lo contario mañana, las redes sociales echan humo entre consejos buenistas, insultos profusos, defensas encendidas, miedos desbocados, aplausos y caceroladas. Lee el resto de esta entrada »


Mucho miedo y muy poca vergüenza

abril 29, 2020

Me lo decía mi madre cuando liaba una trastada, me pillaba, yo compungido y ella,

-Mucho miedo y muy poca vergüenza

Me acuerdo de esto ahora, en este encierro forzoso que vivimos, cada casa se ha convertido en celda y pensar en el barrio de al lado, en el pueblo cercano, no te digo ya en una playa, una montaña, un viaje al extranjero, se me antoja como algo irreal, un sueño lejano, el recuerdo de un tiempo pasado que tal vez no vuelva.

Está muriendo gente, mucha gente, no más que otras veces, pero algo es distinto ahora, porque nos encierran. Algo es distinto ahora, puede que este nuevo virus con corona sea micho más peligroso porque es muy rápido en su difusión, de un país a otro, de una persona a otra, con enorme facilidad, además de ser muy selectivo, busca nuestros puntos débiles, los que ni nosotros mismos conocemos y se ceba con ellos.

Es muy rápido, hoy te sientes mal, mañana no tan mal y de repente, como dicen los médicos, estás comprometido, al borde del colapso. No hay tratamientos generalizados, no hay antivirales probados, no hay vacuna, ni la habrá hasta dentro de un año, como muy poco, así están las cosas.

Encerrados, confinados, aislados. O cortamos su avance o no hay sistema sanitario que soporte la presión de miles de pacientes en cuidados intensivos. Es cuestión de dar oportunidad y tiempo a los que más lo necesiten. Aquí tenemos el primer problema.

Mantenemos un buen sistema sanitario, pero empequeñecido, recortado en sus raíces, como los bonsais, con menos camas hospitalarias, menos profesionales y menos recursos. Los franceses cuentan con 6´5 camas por cada 1.000 habitantes, los alemanes con 8´3. Los italianos tienen 3´4, los españoles 3, los madrileños 2´7. Ahora adivina quien colapsará antes si las infecciones aumentan sin control. Alemania atiende enfermos de países cercanos, nosotros no alcanzamos a atender a los nuestros.

Si miramos los  profesionales sanitarios por cada 1000 habitantes, o el gasto por habitante, o el porcentaje de Producto Interior Bruto dedicados a sanidad pública, siempre estamos un poquito por debajo de Italia, muy lejos de la media, a enorme distancia de Alemania, Austria, Bélgica, o Francia. Siempre a la cola de Europa. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus no es una guerra

abril 20, 2020

Este famoso coronavirus ha viajado por el mundo a la velocidad de nuestros aviones, ha dejado desiertas las avenidas de nuestras ciudades, las calles de nuestros pueblos, como en mitad de un bombardeo, sin explosiones, sin casas derruidas, ni fuego, ni llamaradas, pero con una metralla microscópica que siembra la muerte sin regueros de sangre.

No me gustan las comparaciones de esta crisis sanitaria con la guerra, por mucho que así pretendan convocarnos en calidad de obedientes y heroicos soldados, no me siento ni lo uno, ni lo otro, esto no es una guerra, como mucho una que nos hemos declarado a nosotros mismos, los virus siempre han estado ahí, hay quien no los considera ni formas de vida, estaban aquí antes que nosotros, se encuentran en planetas a los que nunca llegaremos  y continuarán en este planeta, ya no me atrevo a decir nuestro, cuando las condiciones hagan imposible que nosotros podamos sobrevivir por estos parajes.

Tampoco es la primera pandemia que han producido, cada cierto tiempo mutan, o invadimos

(para cortar árboles, para extraer petróleo, colonizar tierras para nuevos cultivos, arrancar minerales, construir industrias ganaderas)

lugares donde se encontraban recluidos, las selvas amazónicas, o las asiáticas, se vienen con nosotros, con sus eficaces sistemas de expansión, su capacidad de mutación, su eficiencia mejorada para introducirse en nuestras células y convertirlas en nuestras enemigas.

Son mecanismos que conocemos y hemos estudiado, ha sido la soberbia humana la que nos ha incitado a la imprudencia de ignorar las reglas de la vida, los peligros que nos acechan, nosotros que doblegamos a la Naturaleza, la sometemos, la provocamos, por eso esta crisis está siendo más dura que cualquier crisis económica, en ella nos va la vida. Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus, o el optimismo de la voluntad

abril 3, 2020

Cuentan que en pleno verano de 1914, miles de alegres jóvenes alistados y de resignados reclutados desfilaban por las grandes avenidas de Berlín, Viena, Moscú, Londres, o París, para ir a combatir en la que luego sería llamada Gran Guerra. Pensaban, porque así se lo habían dicho sus emperadores, presidentes, ministros, periódicos y tertulianos, que la guerra sería más bien pequeña, que iban a disparar unos cuantos tiros y volver en otoño de regreso a casa.

A fin de cuentas eran unas pocas familias imperiales bien avenidas las que iban a dirimir, con sangre de sus súbditos, una disputa menor por un triste asesinato cometido en una lejana ciudad llamada Sarajevo, en mitad del siempre turbulento territorio de los Balcanes. Nadie podía pensar que aquel deporte veraniego iba a terminar movilizando a 70 millones de soldados y llorar a 10 millones de muertos.

Hasta cuatro imperios no sobrevivieron a aquella guerra: El Ruso, el Otomano, el Reich Alemán y el Imperio Austro-Húngaro. Siempre recurro a este ejemplo cuando me refiero a la capacidad que suponemos en algunas élites para gobernar el mundo desde despachos, mansiones, o palacios, trazando los designios de la humanidad.

Es cierto que pueden crear tendencias, pero las decisiones que adoptan terminan por escaparse de sus manos y, si no andan con cuidado, pueden acabar devorados. Muchos de ellos consiguen salvar sus vidas, bienes, poder y posición, con lo cual tendemos a pensar que lo tenían calculado,

-Madrid va como un tiro

me comentaba el Presidente de la patronal madrileña, allá por 2008. Luego vino lo que vino y pasó lo que pasó. Una crisis financiera primero, inmobiliaria después, industrial, crisis económica en toda regla, de empleo, social y al final política. Nuestra cultura, la forma de entender e interpretar la vida, ya no volverá a ser la misma desde entonces. Lee el resto de esta entrada »


Para que yo pese sobre el suelo

marzo 25, 2020

Una de las primeras consecuencias de la aplicación de medidas para retrasar la expansión de la pandemia del coronavirus ha sido la suspensión, cancelación, aplazamiento de actos públicos y sociales, reuniones de todo tipo que incluyan la presencia de personas que puedan transmitir el virus, o que puedan sufrir sus peores consecuencias.

Esta misma semana habría asistido al acto de recuerdo de las víctimas de los atentados terroristas del 11-M que cada año celebramos junto a la estación de Atocha, al lado de los impresionantes cabezones de la nieta de Antonio López, el genial pintor y escultor manchego de paisajes madrileños.

Tendría que haber formado parte del jurado del premio de poesía que lleva el nombre del poeta Andrés García Madrid, getafense de militancia, madrileño de nacimiento, extremeño de raíces, comunista por convicción, concejal por compromiso y de vocación poeta.

Debería haber participado junto a cerca de treinta personas en el Comité de Expertos del Seminario Permanente de Huella Digital organizado por la Fundación Pablo VI, un interesante espacio de reflexión sobre Inteligencia Artificial.

Otro acto comprometido desde hace tiempo hubiera sido la proyección de la película Los Camaradas, de Mario Monicelli, que inauguraba el Ciclo de Cine Tiempos de Historia, Movimientos Revolucionarios del Siglo XX, organizado por las Fundaciones Ateneo 1º de Mayo y Andreu Nin. Un acto que me resultaba especialmente sugerente por varias circunstancias. La primera de ellas el hecho de que junto al 1º de Mayo figure el nombre de un personaje tremendamente atractivo y moderno como Andreu Nin.

Un hombre de orígenes humildes que, con mucho sacrificio de sus padres, llegó a ser maestro. Un joven que comenzó su andadura política en el catalanismo republicano y federalista, para pasar pronto al Partido Socialista y de ahí a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), en una época en la que los dirigentes sindicales catalanes caían a manos de los pistoleros patronales protegidos por el gobernador militar y civil de Barcelona. En uno de esos atentados fue asesinado Salvador Seguí. De otro similar se libró Andreu. Así comenzaban los felices años 20. Lee el resto de esta entrada »


Brechas, leyes y mujer

marzo 12, 2020

8 de Marzo marcado por la polémica. Procuro fijar mi atención en aquello que me resulta más cercano. Madrid presume de ser la comunidad motor de España, la que más empresas crea, la que más empleo crea. Sin embargo cuando hablamos de igualdad, ya no son tan halagüeñas. Así lo demuestra el balance sobre la situación laboral y social de la mujer, que cada año presenta CCOO de Madrid en las inmediaciones del 8 de Marzo.

La tasa de actividad de los hombres, por ejemplo, sigue siendo casi 9 puntos superior a la de la mujer que supera levemente el 59 por ciento. En cuanto a quienes están ocupados, sólo una de cada dos mujeres tienen empleo, mientras que en el caso de los hombres son tres de cada cinco los que cuentan con un puesto de trabajo.

En Madrid hay más mujeres que hombres, pero hay más trabajadores que trabajadoras y, para colmo, hay más paradas que parados. La mayoría de los contratos indefinidos son para hombres y la mayoría de los temporales para mujeres. Las mujeres acaparan los contratos a tiempo parcial, mientras la mayoría de los contratos a tiempo completo son para hombres.

Reparemos en los salarios. Las mujeres ganan una media de 24.030 euros al año, 5.881 euros menos que los hombres madrileños. Cuanto mayor, peor. La brecha entre hombres y mujeres pensionistas indica que los hombres cobran una pensión media de 22.033 euros anuales, frente a los 14.913 de las mujeres. Hasta en el riesgo de pobreza las mujeres lo tienen peor que los hombres. Lee el resto de esta entrada »