El egoísmo como motor de España

noviembre 21, 2019

Se enteran de que Sánchez e Iglesias han alcanzado un acuerdo. Las bolsas bajan, sobre todo los bancos. Los empresarios de CEOE hablan ya de inseguridad jurídica, de inestabilidad. Ellos querían a un Sánchez maniatado por Rivera, o por Casado. Luego aclaran lo que entienden por estabilidad. Que les bajen los impuestos.

En asuntos importantes, los empresarios catalanes no son muy distintos a los del resto de España y los de Foment del Treball quieren un gobierno moderado que haga lo que ellos piden: Estabilidad, negocio seguro y buen trato fiscal.

Las organizaciones empresariales del transporte opinan también, entre corte y corte de carreteras de los independentistas catalanes, y ven en Podemos un enemigo de los camiones.

Las constructoras y concesionarias de todo tipo de infraestructuras del Estado, se lamentan de que el negocio puede dejar de ser lo que era. Los grandes distribuidores temen más impuestos y la patronal alimentaria sospecha la llegada de la crisis y la disminución de las ventas.Por otra banda, las eléctricas ven en peligro la gallina de los huevos de oro. Ese sistema de fijación de precios con que siempre ganan y nunca pierden, a costa de los consumidores. Las líneas aéreas se temen lo peor.

El Círculo de Empresarios, dale que te pego con los peligros de subida de impuestos y el mayor gasto público. Los expertos agoreros y a sueldo de consultoras y los Think Tank anuncian los mayores desastres si Sánchez, Casado y los restos del naufragio de Rivera, no acuerdan una fórmula de gobierno y permiten que Podemos entre en las lides de gobierno.

Dicen que la alianza de Sánchez e Iglesias es una coalición Frankenstein y cantan las bondades de una Gran Coalición PSOE-PP. Estabilidad, liderazgo, inversiones empresariales garantizadas, mayor consumo y confianza de los hogares, coalición histórica.

Con todo, son los bancos los más preocupados con el anuncio del acuerdo. Algunos titulares sitúan a Ana Patricia Botín como gran perdedora de las elecciones. Darse el abrazo Iglesias y Sánchez y comenzar a caer en bolsa los bancos del IBEX-35, todo uno.

No gustan esas propuestas podemitas de implantar impuestos a la banca, crear  con Bankia una banca pública y es que, dicen, todo camina hacia el desastre, las pensiones, la subida de impuestos, nuevas tasas como la Tobin a las transacciones financieras, o la tasa Google.

Llama la atención que estos movimientos se produzcan, aún antes de formarse el gobierno y sin que ninguno de los miedos que se propagan haya sido anunciado tan siquiera, ni mucho menos confirmado en el material escrito que compone el acuerdo del que disponemos. Pero se trata de sembrar el desasosiego, la desconfianza y el temor. El egoísmo del cómo va lo mío, que no el bien común, ni mucho menos la solidaridad, es uno de los principales motores de España.

Estos días hay titulares llamativos que deberían mover a la preocupación nacional, también de los empresarios del país. Al parecer la Supercopa de España se va a jugar durante tres años consecutivos nada menos que en Arabia Saudí. Los de la Federación Española de  Futbol quieren dinero, 40 millones por temporada. No importa nada de nada que los derechos humanos y la igualdad de la mujer sean pisoteados en Arabia, sin tomar en cuenta las masacres de Yemen. Además del problema de imagen desastrosa para nuestra soberanía nacional, esa que tanto preocupa según qué días.

Otros titulares anuncian que cientos de webs comparten datos sobre salud y medicaciones con Google, Amazon, Facebook, o con corredores de datos expertos en vender y comprar nuestra información. Datos personales, confidenciales, sobre nuestras enfermedades, pruebas clínicas, tratamientos, informaciones de todo tipo, desde diabetes a fertilidad, nombres de los medicamentos.

La clave son esos pequeños códigos a los que llaman galletitas (cookies) con los que permitimos acceder a nuestra información personal y que es comprada y vendida insaciablemente. Nos buscan, nos rastrean, nos investigan, saben todo sobre nosotros, nos van guiando hacia la compra que terminamos creyendo necesitar.

También estos días uno de los principales directivos de la banca española se enfrenta a la imputación por haber participado, como máximo responsable de la entidad, en la contratación del ahora ex-comisario Villarejo, para espiar durante años a políticos, empresarios y todo bicho viviente que pudiera entorpecer sus negocios.

No veo que las bolsas bajen por ninguna de estas noticias. Tampoco que los clubs empresariales, gabinetes y demás expertos vividores digan nada sobre estas cosas, como dando por descontado que la corrupción, la manipulación, la vulneración de derechos humanos, o la discriminación contra la mujer, no tienen efecto, ni relación alguna, con el negocio en marcha.

Los sindicatos, sin embargo, andan razonablemente esperanzados con este acuerdo de gobierno. Tardío, incipiente, con muchos problemas para llegar a obtener la mayoría necesaria y suficiente, sobre todo por los empecinamientos catalanistas y anticatalanistas, pero necesario para corregir desigualdades, repartir mejor las cargas y los beneficios, solucionar problemas que terminan por alimentar el extremismo y el fascismo renacido de las entrañas de la bestia.

Lo doy por bueno y creo que debemos poner toda nuestra atención y esfuerzo en ayudar a allanar caminos, solucionar problemas y corregir errores que puedan producirse. No será fácil, pero bienvenido sea el acuerdo. Más vale tarde que nunca.


Sacad las manos de nuestros niños

noviembre 20, 2019

En el periódico,

-A mí me parece bien que les peguen. Están todo el día robando, da miedo salir a la calle,

La vecina de más de 80 años, a la que han robado hace unos días. No es la única en el barrio.

-Pregunta en cualquier sitio y encontrará a alguien a quien le ha pasado.

Les llaman MENAS y se han convertido en leitmotiv a lo largo de la campaña electoral de la ultraderecha. No entiendo lo de llamar MENAS a niños que se encuentran en España sin la compañía de sus padres. Es feo esto de construirse acrónimos para enmascarar las más tristes realidades. Menores-No-Acompañados, MENAS.

-En ningún centro me han ayudado. Ni con papeles, ni con permiso de residencia, ni estudiar. Aquí no nos dan ni para el abono de transportes, ni calzoncillos, ni calcetines. Ni una pastilla por la noche para el dolor de muelas. Somos muchos, dormimos en colchones en el suelo, en los pasillos.

El chaval intenta explicarse a sí mismo, ante el periodista, viene de lejos, ya no tiene marcha atrás. En Marruecos sería un fracasado. Si vuelve tiene que hacerlo con dinero, un buen coche, salvador de su familia. Ni más ni menos que el campesino manchego, extremeño, andaluz, que marchaba a Suiza, Francia, Cataluña, o Madrid. Lo mismo. Es la imaginería popular la que le empuja a la salvación, la muerte, la resurrección. A ambas cosas.

En el descampado, cuenta el periodista,

-Yo soy gitano, español, y aquí estoy con un payo arreglando el coche. ¿Racismo? No es racismo, lo que ha pasado es normal, porque la gente está cansada de ellos.

De buena mañana, un lunes, una dirigente de la ultraderecha cañí se planta en Sevilla, en el barrio de la Macarena, habla de inseguridad, graves problemas, libertad,

-Esto se tiene que controlar y no puede haber todos los años un número sin control de menas que cuando cumplen 18 años acaban en nuestros barrios sin ningún tipo de tutela, sin haber sido integrados y sin ninguna posibilidad de futuro, porque como no tienen papeles, tampoco pueden tener acceso a un trabajo y una vivienda.

Lo curioso del asunto es que la ultraderechista en cuestión no nació en España, sino en Cuba, de padre cubano y madre española. Eso sí, sus padres no la convirtieron en MENA, porque eran dueños de una potente azucarera y con el tiempo su padre trajo a España la fraquicia KFC, la de la comida rápida, a base de pollo. Ella no fue técnicamente una mena, pero sí una menor emigrante.

Menos mal que en esta España, no sólo hay mujeres como ella, de ultraderecha, tipo Sección Femenina reconvertida. Todavía quedan mujeres sevillanas, trianeras, cigarreras, nacidas en lo más profundo de la Serranía de Ronda, como la Carmen de la novelita de Merimée y la ópera de Bizet.

Y quedan aragonesas como Agustina, madrileñas como Manuela, la de Malasaña, o la Mariana, de Granada, la que se apellidaba Pineda. Y Milagritos, como la del Cantón de Cartagena, la que se apellidaba Rueda. Hasta alguna Rosario queda, como la de ahí al lado, la de Villarejo de Salvanés, que si fuera necesario (nadie lo quiera, ni lo alimente con sus palabras ni sus obras), volvería a ser Dinamitera.

Como esa gaditana, Teresa, a la que escucho ahora clamar indignada,

-Les gusta decir MENAS porque así se nos olvida que no son otra cosa que niños y niñas solos. No puede haber más cobardía que el que se enfrenta a un niño o una niña que vive solo. No puede haber más crueldad ¡Que son nuestros niños y nuestras niñas, que están bajo nuestra tutela!

La propia arquitecta ultraderechista en cuestión cuenta en sus palabras lo que hay que hacer, aunque al negarlo lo afirma. Niñas, niños que necesitan acogida, formación, papeles, integración, trabajo, vivienda. Lo mismo que quería cualquier español y española obligado a emigrar en los años sesenta. Lo mismo que queremos para cualquier hija, o hijo nuestro, que tiene que escapar a buscarse la vida en cualquier país, siguiendo el ejemplo de Madrileños por el Mundo, Españoles por el Mundo.


La patria es un invento

noviembre 20, 2019

-El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental.

No soy yo, no me odien así de entrada nacionales, o nacionalistas. No lo dije yo. Es cosa de Martín, el protagonista de Martín (Hache). Tampoco es de él. Martín es una ficción. Martín es Federico Luppi. Siempre recordaremos esta frase como la declaración de principios vitales de Federico Luppi. El inmenso actor, argentino, español, apátrida, que falleció hace un par de años. Poco más de ochenta años a sus espaldas.

Falleció, murió. Pero no. Son frecuentes las vidas que contienen muchas vidas. Más aún si las muchas vidas son las del actor y sus personajes. En ese caso hay que escuchar a Oscar Wilde, El que vive más de una vida debe morir más de una muerte. Vidas que se encadenan, son interpretadas, reinterpretadas. Muertes que nunca son la definitiva porque siempre hay alguien dispuesto a decir aquello que dijiste, recordar  cada palabra, remedar tus gestos, plagiar sin falsificar tu estampa, impostar tu voz,

-Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña un barrio en todo caso, pero también lo extrañarás si te mudas a diez cuadras. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa.

Impresionante esa entrevista viral que circula de grupo en grupo, de red en red. La señora con su lacito amarillo en la solapa, mira a la cámara con gesto decidido, segura de sí misma,

-Yo soy independentista total

-¿Y de dónde eres?

-¡De Albacete!

Los seres humanos despertamos una ternura infinita. Va a tener razón la madre de Joan Manuel Serrat,

-Yo soy de donde trabajan mis hijos

También soy un Martín, literalmente los consagrados a Marte. Y un López, los hijos del lobo. El hijo del lobo consagrado a Marte, el dios de la guerra. Pero no. En la guerra sí, de la guerra no. Mis abuelos eran castellanos. Uno de ellos acabó su guerra civil defendiendo Cataluña de las tropas que más tarde tomarían Madrid. Luego pasó la frontera y se perdió en un mundo que transmutaba de guerras civiles a guerras mundiales.

Qué queréis que os diga, Nunca he tenido sentimientos nacionalistas. Por lo menos de los de banderitas, lazos, banderines de enganche, tumulto callejero, desfile patriótico, fiestas nacionales. Creen muchos que los nacionalismos desaparecen con la globalización. Y es verdad que todos los habitantes del planeta terminamos pasando por las mismas cajas del supermercado, para pagar los mismos productos. O nos los traen a casa los mismos repartidores que trabajan para Amazon en Sorry we missed you de Ken Loach.

Pero no, tampoco. Cuanto mayor es la inseguridad y mayor la percepción de amenaza real, o confusa, o difusa, más fácil es encontrar refugio  en un grupo de whas, entre los seguidores-seguidos de instagram, envuelto en una bandera, acorralando a un mena, empujando un contenedor, corriendo delante de la policía, pegándonos antes y después del partido y si es posible en mitad del partido, aún mejor en mitad del partido. Eso es banda, bandería, turba, chusma, clan, pero bien puede pasar confundida, en los tiempos que corren, por patria.

Cataluña es lo que es, como es, ahora, en este preciso momento, gracias a Pujol. Si aquel Pujol y sus Pujol Ferrusola hubieran podido continuar sus negocios, más allá de Banca Catalana, o sin que un imprudente Maragall espetase aquello del tres per cent, las ranas hubieran seguido pactando a izquierda y derecha hasta el infinito. Pero el padre de la patria tal como hoy la conocemos y sus descendientes directos, o adoptados, necesitarán ser amnistiados cuando la justicia termine su trabajo. Qué mayor triunfo y orgullo nacional que liberar de sus cadenas al padre de la patria.

No hay más. No parece mucho, pero no es poco. Lo suficiente para construir eso que ahora llaman un relato con el cual la burguesía catalana, bastante desnaturalizada y desindustrializada a estas alturas, hará lo que siempre ha hecho. Exacerbar el regionalismo, el separatismo, el nacionalismo, alzar la voz, salir a la calle, poner gestos, enseñar el oficio a sus hijos, hasta ser llamados a Madrid para ocupar ministerios, o recibir prebendas y dineros añadidos.

A veces se les iba la mano y se liaba parda por Barcelona. Los obreros ocupaban las calles, levantaban barricadas, quemaban iglesias, entonces sí quemaban iglesias y sacaban las momias de las monjas a las ramblas. Líderes bien asentados en la tierra, como Lerroux,

-Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie.

Entonces la burguesía, Cambó, unos años más tarde el propio Lerroux en plena República, terminaban reclamando la llegada de tropas desde Zaragoza, Madrid, o cualquier cuartel cercano, para aplastar las revueltas, bombardear barricadas de las de verdad, detener a miles de revoltosos y ejecutar a unos cuantos cabecillas reales o inventados. La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, lo cuenta magníficamente. Su Ciudad de los Prodigios no se queda corta.

La realidad supera con creces la ficción y La Semana Trágica de Barcelona, en 1909, las ejecuciones de líderes obreros a manos de sindicatos patronales bajo la protección, connivencia y ayuda del general Martínez Anido, no podrían nunca ser imaginadas por un escritor, un cineasta, un autor teatral.

El bueno de Luppi terminaría diciendo,

-Que la patria es un verso estoy de acuerdo,

Otro sabio como Joan Garcés remata recientemente,

-Creo que la situación es mucho más compleja que un referéndum entre independencia sí o independencia no. Creo que la solución pasa por reformas profundas dentro del Estado español, que incluyan también a Cataluña y por ofrecer esas reformas a los ciudadanos de Cataluña y del resto del Estado.

Por mi parte, nada que añadir.


Un corazón helado y en campaña

noviembre 20, 2019

No, no veo grandes ilusiones electorales. No hace tanto que votábamos y dejábamos en manos de los partidos políticos armar los consensos necesarios para poner en marcha un gobierno. El relativo triunfo  electoral del Partido Socialista, con un panorama electoral fragmentado, hacía aconsejable un gobierno moderado de la izquierda, con el consenso, si no el acuerdo, o la connivencia de la derecha.

Para ello hubiera sido necesaria la generosidad de los socialistas para dar cabida a un Podemos que, a su vez, debería haber volcado sus esfuerzos en acordar las medidas imprescindibles de un gobierno de izquierdas, más que en la obtención de carteras ministeriales. Hay que reconocer que las dos almas de la izquierda son difícilmente reconciliables, pero me niego a creer que sean incapaces de alcanzar acuerdos claros, firmados, públicos, realizables y exigibles.

También hubiera sido necesario que los partidos de derechas que se reclaman centristas, al menos alguno de ellos, hubieran facilitado la gobernabilidad, por ejemplo con una abstención, aun habiendo puesto condiciones y limites al programa de un gobierno de izquierdas.

Otra parte de la solución hubiera pasado por que el catalanismo militante hubiera dado su apoyo a la fórmula de gobierno de izquierdas. No es que la izquierda hubiera alentado el independentismo, pero la reflexión sobre un futuro modelo de Estado en el que las fuerzas nacionalistas pudieran sentirse cómodas, hubiera sido, tal vez, viable en breve plazo.

El último problema ha sido que la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Procés ha conducido a los sectores más radicales del independentismo al amotinamiento cada vez menos pacífico, lo cual fractura aún más a la sociedad catalana y facilita a la derecha un banderín de enganche en el  resto de España, al tiempo que sitúa en el filo de la navaja el entendimiento de la izquierda.

Basta comprobar las discrepancias entre las posiciones de Esquerra Republicana, con sus líderes en la cárcel, más proclives al diálogo, frente a las de Puigdemont, o Torra, instalados en sus palacios de Waterloo, o de Barcelona, echando leña al fuego y dando caña a diestro y siniestro.

Nada de esto se hizo viable, por más que fuera necesario y que nada lo hiciera imposible. Cada uno de los actores en liza justifica sus posiciones. Nadie dará su brazo a torcer, aunque algunos pagarán un alto coste electoral y otros resultarán beneficiados por una apuesta a todas luces arriesgada, que tan sólo puede reforzar al bipartidismo y a la ultraderecha. Operaciones de mayor fragmentación de la izquierda, surgidas al rebufo de la nueva convocatoria electoral y de las tensiones dentro del podemismo y sus confluencias, pueden terminar en Más, o en Menos. Nunca se sabe en los días que corren.

Lo cierto es que la gran beneficiaria será la derecha sin complejos, la que no duda nunca en pactar con el diablo con  tal de ocupar el poder, la que está dispuesta a realizar concesiones y guiños a la ultraderecha, aunque supongan recortes de derechos y libertades públicas. Hay hasta quien se gasta el dinero en seguir el ejemplo de Trump y poner en marcha campañas, en redes sociales, encaminadas a desalentar el voto de la izquierda y fomentar la abstención. Si al amigo americano le dio resultado, por qué no intentarlo también en España.

Por otro lado, cada punto que pierda la izquierda, será  un punto ganado para la derecha. Esa derecha que por activa, o pasiva, de forma pública y abierta, o de manera vergonzosa y vergonzante, pondrá en marcha no pocas propuestas programáticas de una ultraderecha, cuyo programa se encuentra plagado de propuestas inconstitucionales cuyo único objetivo es profundizar en la locura de dos Españas enfrentadas, abocadas a un único destino posible que termine juntando sus huesos fusilados en cualquier cuneta, dentro de un mausoleo presidido eternamente por el caudillo triunfador de turno.

Los programas ultraderechistas y ultraliberales que proponen acabar con la autonomía de Cataluña y, como consecuencia, con todas las comunidades autónomas, recentralizando las competencias, están fuera del marco constitucional de un estado de las autonomías que nos permitió recuperar la democracia y las libertades hace más de cuarenta años. Supone volver a esa España una, pequeña, mediocre y dictatorial.

Otras propuestas como derogar la ley contra la Violencia de Género, atentan contra la igualdad y dan carta de naturaleza a la violencia en las relaciones entre sexos. Rebajar el impuesto de sociedades y las cotizaciones sociales que pagan las empresas por cada trabajador o trabajadora, ya bastante mermados por bonificaciones, exenciones, e ingenierías fiscales, supone acabar con las pensiones y cargar sobre el resto de la ciudadanía el sostenimiento de las pensiones, las prestaciones y servicios que recibimos del Estado.

Una de las consecuencias será que habrá dos sistemas de pensiones. Uno chiquitito y público, en función de lo que hayas cotizado. Otro privado y de capitalización, en función de lo que hayas ahorrado en fondos privados, que como bien sabemos, capitalizan poco y terminan perdidos en las casas de apuestas de la bolsa.

Hay que buscar un enemigo. Antes quemaron judíos, moriscos, homosexuales y a las que ellos llamaban brujas. Luego fusilaron maestros, intelectuales, obreros, rojos, masones, socialistas, comunistas, republicanos y demócratas. Ahí siguen en las fosas y en Cuelgamuros. Por eso no soy partidario de demoler ese monumento que perpetúa la memoria del horror franquista.

Los enemigos que han encontrado ahora son los inmigrantes. Esas personas que vinieron de lejos para buscar una oportunidad de vida para ellos y para los que quedaron en su tierra. Quienes no tienen papeles deben ser deportados. Hay que privarles del acceso a la sanidad pública, olvidando que supondría poner en peligro la salud de toda la ciudadanía. Arrebatarles la posibilidad de acceder a una situación regular demostrando el arraigo en nuestra tierra. Levantar muros, a lo Trump, en Ceuta y Melilla.

Da igual que haya más de 2´5 millones de españoles repartidos por todo el mundo, de Argentina a Australia, de Alemania, o Reino Unido, a Estados Unidos. Imaginemos que en cada uno de esos lugares hicieran lo mismo que la ultraderecha quiere hacer en España.

No veré muchos debates electorales. No asistiré a mítines a aplaudir a nadie. No entiendo la razón por la cual la derecha, la derechita cobarde, la ultraderechona sin complejos, va a tener una nueva oportunidad de gobernar España. Pero iré a votar y votaré izquierda, porque creo que ese voto, el tuyo, el mío, es una de las pocas oportunidades de futuro que tenemos, que nos dejan, que nos queda.


Campaña electoral y competencia navideña

noviembre 20, 2019

Ahí vamos de cabeza a un nuevo proceso electoral. Los candidatos, que todos son hombres, recorren España de punta a punta, reuniendo a sus feligreses, pronunciando animados discursos, disertaciones de diseño, elaboradas prédicas, enaltecidas arengas y trucadas argumentaciones, mientras van concediendo entrevistas a programas de entretenimiento, de debate entretenido y de alegre divertimento.

Los envanecidos líderes y su corte de comparsas llamados a ocupar puestos relevantes en las listas electorales, se sienten llamados a proclamar a los cuatro vientos las grandes promesas que todo el mundo sabe que nunca serán cumplidas, al menos en su totalidad, ni tampoco de inmediato.

En una de esas, el alcalde de Madrid y el de Vigo coinciden en un evento y la competencia electoral se desencadena. El de Madrid, deseoso de notoriedad, cualquier notoriedad y a cualquier precio, entra al cuerpo a cuerpo con el gallego,

-Desde Vigo vas a ver las luces de Madrid.

Las de Navidad, se entiende, que ya hicieron famoso al ponteareano y ahora alcalde de Vigo, Abel Caballero, del que nadie recuerda que fuera ministro, o diputado, ni mucho menos Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero que será mundialmente reconocido por sus gritos de guerra navideños,

-With the lights, with the music, very welcome everybody here.

Ya se ve lo provechoso de la educación bilingüe, que permite evitar el dilema de pronunciar un discurso en gallego, o en castellano, utilizando el universal lenguaje anglosajón. No contento con ello, el alcalde vigués se lanza directamente al spanglish para demostrar aún mejor su conocimiento de mundo,

-La música y la luz van a vivir en Vigo en el árbol in our Crhistmas time. So, we are going to listen just Happy Christmas, de John Lennon.

Cómo evitar que un alcalde chulapo y castizo como Almeida se lance a una justa competencia, a más de cara. Barato no puede ser que las luces de Vigo lleguen a verse desde Nueva York, tal como promete Abel Caballero.

Este año el árbol navideño de Vigo no tendrá 31 metros, sino más, los que haga falta. Los 1.000 arcos de luces se convertirán en 2.700. Los 9 millones de lámparas LED serán este año 10. Los 325 árboles iluminados pasarán a ser 465  y habrá 337 calles iluminadas, en lugar de 307. Una noria de 60 metros, un poblado navideño, tres mercadillos.

El madrileño Almeida no lo va a tener fácil, pero seguro que echa la casa por la ventana. Que no falte de nada. Esta competencia alucinante y alucinada atraerá visitantes, turismo, más turismo, dinero. Cualquier esfuerzo es poco, parece pensar, mientras Caballero, el de Vigo sube la apuesta turística,

-Como van a ser mejores las de Vigo, yo invito a todo Madrid y a toda España a que vengan a verlas.

Todo sea por la causa.

El problema es que la causa me sabe a poco. Una luz navideña y cegadora no va evitar que un disparo de nieve siga congelando la vida de muchas, demasiadas personas y familias en Vigo, o en Madrid. Los ayuntamientos enmascaran las cifras, pero las luces navideñas no son sólo consumo eléctrico y el coste total supone varios millones de euros.

No seré yo quien sostenga que no haya que poner luces en Navidad y distribuirlas equitativamente por todos los barrios de la ciudad, pero me gustaría que, puestos a ello, le dieran una vuelta a cómo mitigar el frío de tantas familias condenadas a la la pobreza energética.

Me gustaría que Almeida y Caballero pensaran en la pobreza infantil en sus ciudades, en la gente que duerme en la calle, en las personas que no pueden pagar un alquiler a “precio de mercado”, que es el precio abusivo que alguien está dispuesto a pagar por un alquiler en cualquier gran ciudad. En las personas mayores que carecen de ayuda a domicilio, atención digna a la dependencia y pasan en soledad la Nochebuena y todos los demás días del año.

Me gustaría ver a los dos retarse para ver quién consigue una mejor cobertura de las necesidades de su ciudadanía y un mejor Indice de Desarrollo Humano. Lo demás, a estas alturas de la campaña electoral, me parece que suma poco y resulta bochornoso y hasta un poco humillante para demasiadas personas.

En Vigo preocupa mucho el futuro de su factoría automovilística ahora que la italiana-estadounidense FIAT-Chysler y la francesa PSA se fusionan. En Madrid preocupa que la Operación Chamartín del BBVA y San José, o el Paseo de la Dirección de Florentino apaguen las luces del equilibrio Norte-Sur y se conviertan en enormes pelotazos, agujeros negros para el dinero público.

Soy votante de la izquierda, no es novedad alguna. Por eso me preocupa esa mentalidad política que evita mirar de frente a los problemas. De estas cosas mejor no hablar en campaña. Las luces navideñas son un tema mucho más accesible, despierta pasiones patrioteras y termina dando votos, deben pensar los personajes en cuestión. Me apena la política de luces, focos y fuegos artificiales.


De chairos, pejes, amlovers y morenacos

noviembre 3, 2019

Tras el paréntesis que abrí para hablar de los suhar y el conflicto que viven en Ecuador, va siendo hora de cerrar el pequeño ciclo que comencé cuando escribí sobre los fifís, pirrurris, fresas y piojas resucitadas en México, adentrándome ahora en el mundillo de los chairos, pejes, amlovers y morenacos, que han revolucionado el panorama mexicano y han llevado a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia de México.

Si no he entendido mal a mi amiga mexicana, los chairos en su tierra vienen a ser aquellos que se oponen a la derecha casi siempre gobernante y que defienden políticas de solidaridad. El sentido negativo del término proviene de que el femenino de chairo es chaira.

Esa negatividad no tiene que ver con la definición de la palabra por parte de la Real Academia Española de la Lengua (RAE). De hecho pocos saben ya en España que la chaira es la cuchilla que usan los zapateros para cortar las suelas de los zapatos y sobre todo esa lima que se utiliza para afilar las navajas.

Sin embargo la Academia Mexicana de la Lengua se muestra más variada en sus definiciones de chaira. Sirve como sinónimo de fea y también para definir a una persona poco refinada, tosca, basta. Pero sobre todo afecta a los chairos mexicanos el que la palabra designe a personas de buena posición social que, sin jugarse gran cosa, se posicionan como partidarios de los movimientos ecologistas o antiglobalizadores. Por último, una chaira define también el acto de la masturbación.

Los chairos serían, por tanto, el equivalente a nuestra gauche divine, esa izquierda divina de la muerte, de origen burgués, compuesta por activistas de sillón y de salón, bien predispuestos a sentirse satisfechos y darse placer con esas acciones simbólicas en las que se embarcan. Lee el resto de esta entrada »


Erradicar la pobreza, el caso Ecuador

octubre 28, 2019

Un día más. Uno de esos días internacionales, en los que las Naciones Unidas llaman la atención sobre un problema sangrante que requiere la atención de los gobiernos, de la sociedad. Algo que ocurre a nuestro alrededor, sin que muchas veces nos demos cuenta. Muchas de las personas afectadas por ese problema no tienen ni idea de que haya un día dedicado a ellos.

Da poco de sí, pero menos da una piedra. Ese día, algún que otro gobernante dice algo sobre el problema y visita una ONG. Todo organizado, medido, controlado por el gabinete de comunicación. Acompañado por las cámaras. Unas fotos, unas declaraciones. Adiós muy buenas, ha sido un placer, hasta el año que viene. Quienes pasan los días y los años, la vida entera, dedicados a combatir el problema lo seguirán haciendo.

Se acerca el 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. El día en el que más de cien mil personas se concentraron en la plaza del Trocadero de París, en 1987, para exigir el fin de la pobreza, la violencia y el hambre.

Han pasado más de treinta años y en el planeta hay más de 800 millones de personas en el mundo que viven con menos de 1´25 dólares al día, mientras que muchos más carecen de vivienda, agua potable, saneamientos, alimentación, educación, sanidad pública.

Tampoco en Madrid, la región capital y una de las regiones más ricas de España, podemos decir que la pobreza haya desaparecido. La crisis siempre es una buena disculpa para justificar que una de cada cinco personas vivan en la pobreza en nuestra Comunidad. O que más de 250.000 niños y niñas vivan en la pobreza. O que cada vez un número mayor de personas que tienen trabajo no consigan retribuciones suficientes para dejar de ser consideradas pobres. Lee el resto de esta entrada »