Coronavirus, o el optimismo de la voluntad

abril 3, 2020

Cuentan que en pleno verano de 1914, miles de alegres jóvenes alistados y de resignados reclutados desfilaban por las grandes avenidas de Berlín, Viena, Moscú, Londres, o París, para ir a combatir en la que luego sería llamada Gran Guerra. Pensaban, porque así se lo habían dicho sus emperadores, presidentes, ministros, periódicos y tertulianos, que la guerra sería más bien pequeña, que iban a disparar unos cuantos tiros y volver en otoño de regreso a casa.

A fin de cuentas eran unas pocas familias imperiales bien avenidas las que iban a dirimir, con sangre de sus súbditos, una disputa menor por un triste asesinato cometido en una lejana ciudad llamada Sarajevo, en mitad del siempre turbulento territorio de los Balcanes. Nadie podía pensar que aquel deporte veraniego iba a terminar movilizando a 70 millones de soldados y llorar a 10 millones de muertos.

Hasta cuatro imperios no sobrevivieron a aquella guerra: El Ruso, el Otomano, el Reich Alemán y el Imperio Austro-Húngaro. Siempre recurro a este ejemplo cuando me refiero a la capacidad que suponemos en algunas élites para gobernar el mundo desde despachos, mansiones, o palacios, trazando los designios de la humanidad.

Es cierto que pueden crear tendencias, pero las decisiones que adoptan terminan por escaparse de sus manos y, si no andan con cuidado, pueden acabar devorados. Muchos de ellos consiguen salvar sus vidas, bienes, poder y posición, con lo cual tendemos a pensar que lo tenían calculado,

-Madrid va como un tiro

me comentaba el Presidente de la patronal madrileña, allá por 2008. Luego vino lo que vino y pasó lo que pasó. Una crisis financiera primero, inmobiliaria después, industrial, crisis económica en toda regla, de empleo, social y al final política. Nuestra cultura, la forma de entender e interpretar la vida, ya no volverá a ser la misma desde entonces. Lee el resto de esta entrada »


Desde el salar al bosque austral

enero 23, 2020

En el aeropuerto de París un puñado de chilenos, unos cuantos franceses,  entonan una canción, El Pueblo Unido, el himno compuesto en 1973 por Sergio Ortega, junto a los integrantes del grupo Quilapayún, justo antes de que los militares golpistas recibieran el visto bueno de la CIA, vía Valparaíso, para acabar con el experimento de socialismo en libertad protagonizado por el gobierno de coalición de la izquierda encabezado por Salvador Allende,.

Alguien graba el canto y las redes sociales lo replican en millones de dispositivos. Hoy llaman viralidad a esa capacidad de propagarse como un virus aunque nadie sabe muy bien cómo funcionan. Algunos escriben tratados, artículos, tesis y hacen negocio, carrera y profesión de la actividad de transformar en viral cuanto tocan. Convertir en viral cualquier cosa se puede aprender y planificar, pero la casualidad tiene un importante papel en este juego de la multiplicación mágica de los panes y los peces virtuales.

El caso es que la casualidad de aquellos chilenos en el aeropuerto Charles De Gaulle me emocionaba, traía prendido el recuerdo de algo vivido junto a gente, mucha gente, hace tiempo, mucho tiempo. Allí estábamos, tal vez en una plaza, una calle, un estadio, un local cerrado, unidos, unos junto a otros muchos, cada uno venciendo su miedo, deseando alguna cosa que no teníamos, que nunca habíamos tenido, pero que deseábamos casi más que nada en nuestras vidas, tal vez porque nos era prohibida y estaba perseguida por ley. Lee el resto de esta entrada »


Y de regalo, la libertad

enero 6, 2020

Cada vez nos preocupa más, a padres y madres, el futuro de nuestros hijos. Oteamos el horizonte y buscamos qué profesiones les tenemos que insinuar, sugerir, instigar. Nunca el mundo giró tan deprisa, nunca los cambios fueron tan rápidos, nunca nuestros antepasados lo tuvieron tan difícil para acertar. Mi padre sabía que un obrero de la construcción pasaba frío en la calle y que un botones de banco estaba calentito, un maestro tenía muchas vacaciones, un médico ganaba más dinero.

Hubo un tiempo en el que los jóvenes querían ser abogados. Un tal Perry Mason televisivo tuvo mucho que ver en ello. Luego, al principio de los tiempos democráticos en España, casi todos los políticos en el Parlamento eran abogados. Había una necesidad tremenda de hacer leyes democráticas que sustituyeran a las franquistas y debían de pensar que lo mejor era que las hicieran los abogados disponibles.

Han pasado los años y ahora las cosas ya no son tan así en el Congreso. Aunque los abogados siguen siendo los más, no faltan profesores, economistas, empresarios, periodistas, jueces y funcionarios. Masculinos y femeninos, se entiende.  Lo que cada vez hay menos son trabajadores y trabajadoras asalariados, pero ese es otro cantar. Para otro día, tal vez, si me acuerdo y viene a cuento.

En aquellos tiempos de monopolio televisivo, un tal Doctor Kildare, muy anterior a Anatomía de Grey, House, o The Good Doctor, hizo que mucha juventud decidiera estudiar Medicina, produciendo una inflación de demanda universitaria que llega hasta nuestros días. Hasta el punto de que, entre los recortes sanitarios y el aumento de profesionales sanitarios titulados, nuestras médicas y médicos, en número superior a los 10.000, engrosan las cifras de españoles por el mundo. Desde Reino Unido a Brasil, desde Suecia a Canadá. Lee el resto de esta entrada »


Destrucción del trabajo y cambio climático

diciembre 12, 2019

Miles de vehículos recorren cada día la ciudad. Días que a veces se prolongan durante semanas, en los que el ambiente es insoportable. Dicen que es cosa de la inversión térmica que forma una capa de aire frío sobre las calles heladas y que impide la circulación, el movimiento, el arrastre de las partículas suspendidas, el polvo, el humo. Se agravan las dolencias, aumentan las muertes. Luego dicen que si la abuela fuma. Aparecen nuevas dolencias, epidemias, enfermedades crónicas, que dan mucho trabajo a los boticarios.

Una boina gris, marrón, cada vez más oscura, se forma sobre la ciudad. Es invierno. Los humos de las chimeneas de empresas industriales y calefacciones, los olores que brotan de las alcantarillas, o que llegan desde las plantas incineradoras de basura, lo llenan todo. Hedor, asfixia. Comienzan a reciclarse los residuos. Van siendo trasladados de un lugar a otro. Muchos acaban en un mar que, harto de invasiones indeseables, los devuelve a tierra violentamente, o crea nuevos territorios, islas y pequeños continentes.

Las crisis, en un mundo de comercio internacional desenfrenado y dependencia energética desaforada, produce hambrunas, regímenes dictatoriales, tortura, cárcel, enfermedad, conflictos, desempleo, guerras, desaparición de los horizontes de futuro, desplazamientos de población en forma de emigrantes y refugiados que huyen de la muerte, que buscan la supervivencia en la gran ciudad, por contaminada que se encuentre.

Los hay de todos los colores, de todos los países, de cualquier creencia religiosa y convicción ideológica. Cambian la muerte segura por la explotación cierta. Llegan desolados, rescatados de los mares, muertos de frío, húmedos de miedo, hundidos en sí mismos, dispuestos a dormir en las calles, a ser engullidos por los barrios más miserables, hacinados en viviendas destartaladas de alquiler impagable y a aceptar trabajos que nadie quisiera para sí mismo, o para sus hijos, piden limosna a la puerta del supermercado, venden por las calles. Luego dicen que el pescado es caro. Mejor de pedir que de robar, decían hace muchos, muchos, años en mi barrio. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia y cambio climático

diciembre 12, 2019

El problema no es montarse en un tigre. Mal que bien puedes hacerlo. El verdadero problema es bajarse del tigre sin que te devore. El mundo ha alcanzado un ritmo vertiginoso, sometido a un desarrollo tecnológico imparable. Un consumo desaforado al que todos creemos tener derecho.

Celebramos la Cumbre del Clima en un Madrid cuyo alcalde cantaba hace escasos meses las bondades de llegar hasta el centro en coche particular. Con una presidenta de comunidad enamorada de los atascos de fin de semana, a las tres de la madrugada, a los que considera una seña de identidad de nuestra ciudad.

Los negacionistas de ayer han quedado, de repente, reducidos a los ultraderechistas que tampoco pierden la oportunidad de darse una vuelta por la COP25 para posar en los photoshop de la pasarela mediática en defensa del planeta. Pero no han dejado de pensar lo que pensaban.

Simplemente las tendencias han cambiado, porque las grandes fortunas y los poderosos han decidido traspasar la responsabilidad a la ciudadanía sobre el estado actual del planeta, al borde de la quiebra, en el horizonte de sucesos del agujero negro del colapso.

-¿Cuándo llegará el colapso?, pregunta alguien y otro alguien responde, No te preguntes cuándo, porque el colapso ya ha llegado.

Mi bienintencionado vecino ha recogido cinco litronas junto al banco del parque donde los jóvenes las dejan abandonadas. Enfundadas en una bolsa de plástico se encamina hacia el contenedor de vidrio. Me las enseña y me invita a reflexionar cómo sería el mundo si todos pusiéramos un poquito de nuestra parte. Le felicito sinceramente por su sentido de la responsabilidad social. Lee el resto de esta entrada »


La independencia del Sur

diciembre 12, 2019

Escribo un artículo sobre federalismo, cantonalismo y unidad de España. Un amigo me manda el enlace a una noticia. Abro el enlace y me encuentro con un titular que viene a decir,

El alcalde de León pide la independencia.

Busco más referencias y los titulares de las noticias que encuentro son de traca, dependiendo de la línea editorial del medio. Hay de todo, desde un ¡Madre mía cómo está el PSOE!, hasta, El PSOE exige un referéndum para la independencia de León, pasando por un titular más ajustado a la realidad, El alcalde de León reclama una Comunidad Autónoma propia.

Parece ser que el susodicho alcalde quiere emparentar con esa suerte de nacionalismo leonés que siempre ha anidado en la provincia y que ahora, bien trabado con la ola de la España vaciada, debe considerar que le va a reportar notables réditos electorales. Es verdad que no quiere la independencia de España, sino una Comunidad Autónoma separada de la actual Castilla y León.

El alcalde sabe que el extinto reino de León era mucho más que la provincia en cuestión y por eso cree que debe unir fuerzas con Salamanca y Zamora. Ya he leído el titular de opinión de una salmantina indignada que se declara charra y española. Con el alcalde de Valladolid no cuenta porque está encantado con la capitalidad de facto. Y el condado de Castilla le pilla lejos, tierra de por medio. La siguiente bronca, si el leonés se saliera con la suya, sería dónde ponemos la capital. En León, claro. ¿O en Salamanca? Lee el resto de esta entrada »


A este sindicalista le vale este acuerdo

diciembre 2, 2019

Andan los amigos, afiliados, inscritos, o como quiera que les llamen en cada caso, de Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Izquierda Unida y el PSOE, dando su opinión, al parecer no vinculante, sobre si es posible, aconsejable, necesario, un gobierno de izquierdas, o no.

Perdió la izquierda una oportunidad de oro antes del verano. Todos debieron intuir que más adelante sería aún más difícil, pero todos prefirieron dar su oportunidad a la derecha ultraliberal, a la otra conservadora y sobre todo a la ultraderecha, para que ahora respiremos un aire más cargado, viciado y agobiante. En un sinvivir, vaya.

He dedicado muchos años de mi vida al sindicalismo. He visto gobernar a la izquierda en diversas versiones monocolores, colaboradoras y hasta coaligadas. También he visto a la derecha, casi siempre monocolor y pepera, pero no con menos versiones, porque esos colores azules monocromáticos,  escondían en su seno sensibilidades muy distintas. Lee el resto de esta entrada »