A este sindicalista le vale este acuerdo

diciembre 2, 2019

Andan los amigos, afiliados, inscritos, o como quiera que les llamen en cada caso, de Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Izquierda Unida y el PSOE, dando su opinión, al parecer no vinculante, sobre si es posible, aconsejable, necesario, un gobierno de izquierdas, o no.

Perdió la izquierda una oportunidad de oro antes del verano. Todos debieron intuir que más adelante sería aún más difícil, pero todos prefirieron dar su oportunidad a la derecha ultraliberal, a la otra conservadora y sobre todo a la ultraderecha, para que ahora respiremos un aire más cargado, viciado y agobiante. En un sinvivir, vaya.

He dedicado muchos años de mi vida al sindicalismo. He visto gobernar a la izquierda en diversas versiones monocolores, colaboradoras y hasta coaligadas. También he visto a la derecha, casi siempre monocolor y pepera, pero no con menos versiones, porque esos colores azules monocromáticos,  escondían en su seno sensibilidades muy distintas.

Desde el conservadurismo, al ultraliberalismo, que luego quiso ser ciudadano y terminó siendo comparsa, charanga, murga carnavalera. O desde el centrismo a la ultraderecha, esa que ahora ha decidido dar la cara y desgajarse de la casa madre, donde Aguirre, o Aznar, les alimentaban con sopa boba y empleos inventados.

Por eso, como a los sindicatos del país, me parece suficiente, necesario y ajustado a necesidad, el acuerdo suscrito entre Sánchez e Iglesias. Ya sé que es un decálogo de buenas intenciones, sin demasiadas concreciones. No son cien, doscientos, ni trescientos puntos concretos de desarrollo de una acción política, pero mucha letra no hace más entendible ni seguro un acuerdo político. Si hay voluntad ya llegarán esas concreciones. Ya he visto muchos grandes, largos y sesudos programas electorales nunca cumplidos, después de no ser nunca leídos.

Es más, con la mitad de lo escrito y hasta la mitad de su cumplimiento también me parecería bien.  La vida se está poniendo muy complicada y me parece que debo saludar toda mejora, sin grandes efusiones, pero con voluntad de avanzar. Decir que este gobierno va a combatir la precariedad laboral, intentar crear empleo y garantizar trabajo digno, estable y de calidad, me parece bien y no poco.

Luchar contra la corrupción, regenerar la política y defender los servicios públicos (educación, sanidad, servicios sociales y dependencia), blindar las pensiones, la vivienda como derecho, apostar por la ciencia, la innovación y hacer posible que nuestros científicos emigrados puedan volver a casa, mejorando la calidad del empleo en el sector, qué queréis que os diga, sólo merece mis aplausos.

Controlar el insufrible crecimiento de las casas de apuestas que degradan la vida de los barrios, significa dar respuesta a los vecinos y vecinas que ven cómo aumenta la dependencia de la nueva droga de la apuesta, condenada a arruinar familias, infancias y vidas.

Luchar contra el cambio climático, proteger el medio ambiente, la biodiversidad, parecía para muchos una ñoñería hace poco tiempo, pero con la que está cayendo, o hacemos algo y rápido, o nos inmolamos como planeta y como especie suicida.

Defender derechos como el de tener una muerte digna supone una de las mayores muestras de respeto a los vivos. Recordar a nuestros muertos, a los desaparecidos a la fuerza, son cosas que parecen banales, pero sin las cuales no tendremos una convivencia de los vivos, que necesita de la memoria de nuestros muertos. También el aprendizaje de sus dramas humanos, que nadie debe repetir, ni alentar.

Defender a los pequeños, a quienes viven la precariedad, ya sean jóvenes, mayores, autónomos, cualquier tipo de trabajador o trabajadora, apostando por un crecimiento sano que asegure el bienestar de las personas. Apoyar la cultura, o el deporte y la estabilidad de quienes viven ahora malamente de estas actividades.

Prevenir y combatir las desigualdades. La de la mujer, la de los desfavorecidos, la de quienes viven en la España vaciada, o quienes sufren la explotación y la trata y esclavitud, por ser mujer, inmigrante, menor de edad. Esas desigualdades que desembocan en pobreza, marginación, exclusión, degradación de las condiciones de vida, salud, vivienda. El futuro sin igualdad real, será un futuro de discriminaciones sin libertad efectiva.

Comenzar a hablar (sólo hablar ya es mucho) sobre España. Lo que nos une y lo que nos separa. Nuestra necesidad de políticas universales, pero adaptadas a nuestras realidades locales, regionales, nacionales. Resolver el problema de las reformas necesarias para que cada cual se sienta bien en España, en Europa y en el Cantón de Cartagena. No es fácil, pero hablando se entiende la gente y qué mejor que empezar en torno a una mesa. Sin redes sociales de por medio, a ser posible.

Hacer política exige dinero, recursos, presupuesto. Decidir quién pone la pasta y cómo se gasta, qué prioridades se aplican, pensando en el sostenimiento de la cohesión social y el estado del bienestar sólido y duradero. La fiscalidad justa y el presupuesto son elementos esenciales y muy poco valorados en política.

Hasta aquí el acuerdo. Ya lo he dicho. A mí me basta. Me parece lo suficientemente bueno para quienes viven de su trabajo. No temo a las bases. Temo a la irresponsabilidad ya demostrada por los dirigentes. La de quienes dejaron caer al gobierno. Quienes no asumieron los resultados electorales y dejaron pasar el tiempo hasta forzar unas nuevas elecciones. Quienes olvidan el hoy, pensando en un mañana que nunca será, o que, cuando llegue, ya no será.

Un poquito de responsabilidad en la izquierda. Por favor, o sin favor.


Evo, el líder indígena cocalero

diciembre 2, 2019

-Han permitido que la Biblia vuelva a entrar en el Palacio de Gobierno ¡Primero Dios!

Es la flamante e infamante presidenta golpista de Bolivia tomando el poder. Todo un programa de gobierno. La cruz y la espada de las fuerzas armadas, el dinero, la corrupción y la policía que han desalojado a Evo Morales de la Presidencia. Vuelven los buenos tiempos del fracasado ultraliberalismo de la Escuela de Chicago.

Estoy en la sala de reuniones de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Madrid. En un hoy, que no es hoy. Un día cualquiera de un año indefinido, hace más de una década. Recibo a un líder sindicalista cocalero llamado Evo Morales. Recorre varios países europeos. Se reúne con líderes políticos y sindicales. Difunde los problemas de los indígenas bolivianos. Habla de su intención de presentarse a las elecciones presidenciales.

En Bolivia los campesinos productores de coca defienden sus derechos formando sindicatos. Evo es uno de sus líderes. Los problemas de los indígenas son muchos. Sobre todo la condena de silencio, privados de la tierra, del agua, de los derechos más esenciales a la salud, la educación, una vivienda digna, un empleo que asegure unos ingresos suficientes para vivir.

Han pasado los años y aquel sindicalista de los productores de hoja de coca (no confundir con los industriales de la coca, los traficantes de coca, los gobiernos que protegen el inmenso negocio de la droga) terminó llegando democráticamente a la presidencia de Bolivia.

Desde entonces el Producto Interior Bruto se ha más que triplicado. Evo ha reducido su salario casi en un 60 por ciento, mientras que el salario mínimo se ha multiplicado por 10. Ha reducido la mortalidad infantil a la mitad. Sus campañas de vacunaciones han permitido la casi total eliminación de enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola. Los presupuestos de salud se han triplicado.

Los recursos educativos han pasado de medio millón de dólares a casi tres millones y medio y Bolivia ha sido declarada territorio libre de analfabetismo. Las mujeres ocupan más de la mitad de los puestos en la Asamblea Nacional y poco menos de la mitad en el Senado. Casi el 70 por ciento de ellas son mujeres indígenas. Evo ha creado una pensión pública a partir de los 65 años y un programa de ayudas económicas para todos los estudiantes.

El país es dueño de sus telecomunicaciones, su petróleo, su gas, su telefonía, su electricidad, su tierra, su agua. No quiere decir que el Estado sea el dueño de las empresas, pero participa en las mismas y asegura que los tradicionales abusos sobre la población se hayan eliminado. No hay que olvidar que hacer llegar el agua a cada casa, o instalar un sanitario en cada vivienda, era una conquista impensable antes de llegar Evo.

Durante su mandato se construyeron decenas de fábricas de litio, cemento, automoción, textiles y casi 13.000 cooperativas. 134 nuevos hospitales. Más de 1.100 escuelas, Más de 7.000 centros deportivos y 25.000 kilómetros de nuevas carreteras.

Es la inmensa tarea de un indígena, pobre, sindicalista, que no acabó los estudios primarios, al que el orgullo de clase, las convicciones personales, el compromiso con su pueblo, le llevó a disputar el gobierno y la Presidencia a los que estudiaron en Chicago, Harvard, Oxford, Yale, o en una universidad española. Formados para seguir haciendo lo que siempre habían hecho sus antecesores. Nada nuevo bajo el sol en El Alto.

Dirigir un país tan pobre como Bolivia, obtener los recursos necesarios para acometer las inversiones imprescindibles para su desarrollo, atender y resolver las tensiones entre sectores sociales tradicionalmente enfrentados y con intereses contrapuestos debe ser tremendamente complicado.

Construir una carretera puede ser bueno para el desarrollo de un territorio, pero puede deteriorar el medio ambiente. Cerrar una instalación petrolera en la selva es bueno para el medio ambiente, pero malo para la economía nacional. Dar tierras al campesinado puede ayudar a mucha gente, pero los desmontes e incendios pueden contribuir a que la selva continúe retrocediendo y los problemas ambientales sigan aumentando.

Con todo no ha sido ninguna de estas cosas la que ha conducido al golpe de Estado perpetrado por la policía, el ejército, una parte del empresariado, los corruptos de siempre y la domesticada oposición política, con permiso del imperio del Norte. Los inmensos beneficios económicos de las grandes corporaciones se han visto reducidos, los corruptos se encuentran sometidos a procesos judiciales. Ocho bases estadounidenses han sido cerradas.

Por si faltaba algo en el golpe, resulta que Bolivia es dueña de las mayores reservas de litio del planeta, imprescindible para fabricar las baterías eléctricas de los coches que fabrican masivamente las multinacionales.

Tampoco la jerarquía eclesiástica boliviana ve con buenos ojos que la nueva Constitución haya eliminado el catolicismo como religión de Estado. Evo se declara católico de base y, como la mayoría de los indígenas, practicante del culto de la Pachamama, la Tierra Madre. El Papa visitó Bolivia,

-Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por todos los crímenes contra los pueblos originarios, durante la llamada conquista de América.

En alguna ocasión Evo ha dejado claro, sobre Francisco,

-Tengo enormes coincidencias sobre el capitalismo, sobre la Madre Tierra, sobre la justicia social. Por eso desde el momento en que lo conocí en Brasil, hace dos años, dije: Ahora sí tengo Papa.

Está ocurriendo en América Latina, desde Chile a Venezuela, pasando por Ecuador, Colombia, o Brasil. Los pueblos aspiran a vivir con dignidad y no soportan el enriquecimiento abusivo, las desigualdades crecientes, la secular pobreza. En el siglo pasado, con la complicidad de los Estados Unidos, proliferaron los golpes militares que impusieron el rancio neocolonialismo y el ultraliberalismo destructor de economías, pueblos y recursos.

Hoy Bolivia, con la complicidad de Trump, vuelve a vivir un golpe de cruz, dinero, espadas militares y botas policiales. Evo es otra de sus víctimas. El pueblo boliviano afronta uno de los periodos más duros de su historia por haberse atrevido a soñar aquello que el Papa de Roma les dijo en su visita, allá por 2015,

-Necesitamos un cambio. Queremos un cambio real. Un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. No lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra.

Y Evo responde,

-Mi único pecado es ser Indígena y amar a mi Pueblo.

Así pues este golpe es el de la fuerza bruta y las malas artes del dinero corrupto, dueño de las fakes repetidas sin parar, el de las espadas cruzadas de militares, policías y los omnipresentes asesores estadounidenses. Pero la cruz ya no es suya, ni lo son los pueblos, ni lo es la Tierra.


Sacad las manos de nuestros niños

noviembre 20, 2019

En el periódico,

-A mí me parece bien que les peguen. Están todo el día robando, da miedo salir a la calle,

La vecina de más de 80 años, a la que han robado hace unos días. No es la única en el barrio.

-Pregunta en cualquier sitio y encontrará a alguien a quien le ha pasado.

Les llaman MENAS y se han convertido en leitmotiv a lo largo de la campaña electoral de la ultraderecha. No entiendo lo de llamar MENAS a niños que se encuentran en España sin la compañía de sus padres. Es feo esto de construirse acrónimos para enmascarar las más tristes realidades. Menores-No-Acompañados, MENAS.

-En ningún centro me han ayudado. Ni con papeles, ni con permiso de residencia, ni estudiar. Aquí no nos dan ni para el abono de transportes, ni calzoncillos, ni calcetines. Ni una pastilla por la noche para el dolor de muelas. Somos muchos, dormimos en colchones en el suelo, en los pasillos.

El chaval intenta explicarse a sí mismo, ante el periodista, viene de lejos, ya no tiene marcha atrás. En Marruecos sería un fracasado. Si vuelve tiene que hacerlo con dinero, un buen coche, salvador de su familia. Ni más ni menos que el campesino manchego, extremeño, andaluz, que marchaba a Suiza, Francia, Cataluña, o Madrid. Lo mismo. Es la imaginería popular la que le empuja a la salvación, la muerte, la resurrección. A ambas cosas.

En el descampado, cuenta el periodista,

-Yo soy gitano, español, y aquí estoy con un payo arreglando el coche. ¿Racismo? No es racismo, lo que ha pasado es normal, porque la gente está cansada de ellos.

De buena mañana, un lunes, una dirigente de la ultraderecha cañí se planta en Sevilla, en el barrio de la Macarena, habla de inseguridad, graves problemas, libertad,

-Esto se tiene que controlar y no puede haber todos los años un número sin control de menas que cuando cumplen 18 años acaban en nuestros barrios sin ningún tipo de tutela, sin haber sido integrados y sin ninguna posibilidad de futuro, porque como no tienen papeles, tampoco pueden tener acceso a un trabajo y una vivienda.

Lo curioso del asunto es que la ultraderechista en cuestión no nació en España, sino en Cuba, de padre cubano y madre española. Eso sí, sus padres no la convirtieron en MENA, porque eran dueños de una potente azucarera y con el tiempo su padre trajo a España la fraquicia KFC, la de la comida rápida, a base de pollo. Ella no fue técnicamente una mena, pero sí una menor emigrante.

Menos mal que en esta España, no sólo hay mujeres como ella, de ultraderecha, tipo Sección Femenina reconvertida. Todavía quedan mujeres sevillanas, trianeras, cigarreras, nacidas en lo más profundo de la Serranía de Ronda, como la Carmen de la novelita de Merimée y la ópera de Bizet.

Y quedan aragonesas como Agustina, madrileñas como Manuela, la de Malasaña, o la Mariana, de Granada, la que se apellidaba Pineda. Y Milagritos, como la del Cantón de Cartagena, la que se apellidaba Rueda. Hasta alguna Rosario queda, como la de ahí al lado, la de Villarejo de Salvanés, que si fuera necesario (nadie lo quiera, ni lo alimente con sus palabras ni sus obras), volvería a ser Dinamitera.

Como esa gaditana, Teresa, a la que escucho ahora clamar indignada,

-Les gusta decir MENAS porque así se nos olvida que no son otra cosa que niños y niñas solos. No puede haber más cobardía que el que se enfrenta a un niño o una niña que vive solo. No puede haber más crueldad ¡Que son nuestros niños y nuestras niñas, que están bajo nuestra tutela!

La propia arquitecta ultraderechista en cuestión cuenta en sus palabras lo que hay que hacer, aunque al negarlo lo afirma. Niñas, niños que necesitan acogida, formación, papeles, integración, trabajo, vivienda. Lo mismo que quería cualquier español y española obligado a emigrar en los años sesenta. Lo mismo que queremos para cualquier hija, o hijo nuestro, que tiene que escapar a buscarse la vida en cualquier país, siguiendo el ejemplo de Madrileños por el Mundo, Españoles por el Mundo.


Un corazón helado y en campaña

noviembre 20, 2019

No, no veo grandes ilusiones electorales. No hace tanto que votábamos y dejábamos en manos de los partidos políticos armar los consensos necesarios para poner en marcha un gobierno. El relativo triunfo  electoral del Partido Socialista, con un panorama electoral fragmentado, hacía aconsejable un gobierno moderado de la izquierda, con el consenso, si no el acuerdo, o la connivencia de la derecha.

Para ello hubiera sido necesaria la generosidad de los socialistas para dar cabida a un Podemos que, a su vez, debería haber volcado sus esfuerzos en acordar las medidas imprescindibles de un gobierno de izquierdas, más que en la obtención de carteras ministeriales. Hay que reconocer que las dos almas de la izquierda son difícilmente reconciliables, pero me niego a creer que sean incapaces de alcanzar acuerdos claros, firmados, públicos, realizables y exigibles.

También hubiera sido necesario que los partidos de derechas que se reclaman centristas, al menos alguno de ellos, hubieran facilitado la gobernabilidad, por ejemplo con una abstención, aun habiendo puesto condiciones y limites al programa de un gobierno de izquierdas.

Otra parte de la solución hubiera pasado por que el catalanismo militante hubiera dado su apoyo a la fórmula de gobierno de izquierdas. No es que la izquierda hubiera alentado el independentismo, pero la reflexión sobre un futuro modelo de Estado en el que las fuerzas nacionalistas pudieran sentirse cómodas, hubiera sido, tal vez, viable en breve plazo.

El último problema ha sido que la sentencia del Tribunal Supremo sobre el Procés ha conducido a los sectores más radicales del independentismo al amotinamiento cada vez menos pacífico, lo cual fractura aún más a la sociedad catalana y facilita a la derecha un banderín de enganche en el  resto de España, al tiempo que sitúa en el filo de la navaja el entendimiento de la izquierda.

Basta comprobar las discrepancias entre las posiciones de Esquerra Republicana, con sus líderes en la cárcel, más proclives al diálogo, frente a las de Puigdemont, o Torra, instalados en sus palacios de Waterloo, o de Barcelona, echando leña al fuego y dando caña a diestro y siniestro.

Nada de esto se hizo viable, por más que fuera necesario y que nada lo hiciera imposible. Cada uno de los actores en liza justifica sus posiciones. Nadie dará su brazo a torcer, aunque algunos pagarán un alto coste electoral y otros resultarán beneficiados por una apuesta a todas luces arriesgada, que tan sólo puede reforzar al bipartidismo y a la ultraderecha. Operaciones de mayor fragmentación de la izquierda, surgidas al rebufo de la nueva convocatoria electoral y de las tensiones dentro del podemismo y sus confluencias, pueden terminar en Más, o en Menos. Nunca se sabe en los días que corren.

Lo cierto es que la gran beneficiaria será la derecha sin complejos, la que no duda nunca en pactar con el diablo con  tal de ocupar el poder, la que está dispuesta a realizar concesiones y guiños a la ultraderecha, aunque supongan recortes de derechos y libertades públicas. Hay hasta quien se gasta el dinero en seguir el ejemplo de Trump y poner en marcha campañas, en redes sociales, encaminadas a desalentar el voto de la izquierda y fomentar la abstención. Si al amigo americano le dio resultado, por qué no intentarlo también en España.

Por otro lado, cada punto que pierda la izquierda, será  un punto ganado para la derecha. Esa derecha que por activa, o pasiva, de forma pública y abierta, o de manera vergonzosa y vergonzante, pondrá en marcha no pocas propuestas programáticas de una ultraderecha, cuyo programa se encuentra plagado de propuestas inconstitucionales cuyo único objetivo es profundizar en la locura de dos Españas enfrentadas, abocadas a un único destino posible que termine juntando sus huesos fusilados en cualquier cuneta, dentro de un mausoleo presidido eternamente por el caudillo triunfador de turno.

Los programas ultraderechistas y ultraliberales que proponen acabar con la autonomía de Cataluña y, como consecuencia, con todas las comunidades autónomas, recentralizando las competencias, están fuera del marco constitucional de un estado de las autonomías que nos permitió recuperar la democracia y las libertades hace más de cuarenta años. Supone volver a esa España una, pequeña, mediocre y dictatorial.

Otras propuestas como derogar la ley contra la Violencia de Género, atentan contra la igualdad y dan carta de naturaleza a la violencia en las relaciones entre sexos. Rebajar el impuesto de sociedades y las cotizaciones sociales que pagan las empresas por cada trabajador o trabajadora, ya bastante mermados por bonificaciones, exenciones, e ingenierías fiscales, supone acabar con las pensiones y cargar sobre el resto de la ciudadanía el sostenimiento de las pensiones, las prestaciones y servicios que recibimos del Estado.

Una de las consecuencias será que habrá dos sistemas de pensiones. Uno chiquitito y público, en función de lo que hayas cotizado. Otro privado y de capitalización, en función de lo que hayas ahorrado en fondos privados, que como bien sabemos, capitalizan poco y terminan perdidos en las casas de apuestas de la bolsa.

Hay que buscar un enemigo. Antes quemaron judíos, moriscos, homosexuales y a las que ellos llamaban brujas. Luego fusilaron maestros, intelectuales, obreros, rojos, masones, socialistas, comunistas, republicanos y demócratas. Ahí siguen en las fosas y en Cuelgamuros. Por eso no soy partidario de demoler ese monumento que perpetúa la memoria del horror franquista.

Los enemigos que han encontrado ahora son los inmigrantes. Esas personas que vinieron de lejos para buscar una oportunidad de vida para ellos y para los que quedaron en su tierra. Quienes no tienen papeles deben ser deportados. Hay que privarles del acceso a la sanidad pública, olvidando que supondría poner en peligro la salud de toda la ciudadanía. Arrebatarles la posibilidad de acceder a una situación regular demostrando el arraigo en nuestra tierra. Levantar muros, a lo Trump, en Ceuta y Melilla.

Da igual que haya más de 2´5 millones de españoles repartidos por todo el mundo, de Argentina a Australia, de Alemania, o Reino Unido, a Estados Unidos. Imaginemos que en cada uno de esos lugares hicieran lo mismo que la ultraderecha quiere hacer en España.

No veré muchos debates electorales. No asistiré a mítines a aplaudir a nadie. No entiendo la razón por la cual la derecha, la derechita cobarde, la ultraderechona sin complejos, va a tener una nueva oportunidad de gobernar España. Pero iré a votar y votaré izquierda, porque creo que ese voto, el tuyo, el mío, es una de las pocas oportunidades de futuro que tenemos, que nos dejan, que nos queda.


Campaña electoral y competencia navideña

noviembre 20, 2019

Ahí vamos de cabeza a un nuevo proceso electoral. Los candidatos, que todos son hombres, recorren España de punta a punta, reuniendo a sus feligreses, pronunciando animados discursos, disertaciones de diseño, elaboradas prédicas, enaltecidas arengas y trucadas argumentaciones, mientras van concediendo entrevistas a programas de entretenimiento, de debate entretenido y de alegre divertimento.

Los envanecidos líderes y su corte de comparsas llamados a ocupar puestos relevantes en las listas electorales, se sienten llamados a proclamar a los cuatro vientos las grandes promesas que todo el mundo sabe que nunca serán cumplidas, al menos en su totalidad, ni tampoco de inmediato.

En una de esas, el alcalde de Madrid y el de Vigo coinciden en un evento y la competencia electoral se desencadena. El de Madrid, deseoso de notoriedad, cualquier notoriedad y a cualquier precio, entra al cuerpo a cuerpo con el gallego,

-Desde Vigo vas a ver las luces de Madrid.

Las de Navidad, se entiende, que ya hicieron famoso al ponteareano y ahora alcalde de Vigo, Abel Caballero, del que nadie recuerda que fuera ministro, o diputado, ni mucho menos Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero que será mundialmente reconocido por sus gritos de guerra navideños,

-With the lights, with the music, very welcome everybody here.

Ya se ve lo provechoso de la educación bilingüe, que permite evitar el dilema de pronunciar un discurso en gallego, o en castellano, utilizando el universal lenguaje anglosajón. No contento con ello, el alcalde vigués se lanza directamente al spanglish para demostrar aún mejor su conocimiento de mundo,

-La música y la luz van a vivir en Vigo en el árbol in our Crhistmas time. So, we are going to listen just Happy Christmas, de John Lennon.

Cómo evitar que un alcalde chulapo y castizo como Almeida se lance a una justa competencia, a más de cara. Barato no puede ser que las luces de Vigo lleguen a verse desde Nueva York, tal como promete Abel Caballero.

Este año el árbol navideño de Vigo no tendrá 31 metros, sino más, los que haga falta. Los 1.000 arcos de luces se convertirán en 2.700. Los 9 millones de lámparas LED serán este año 10. Los 325 árboles iluminados pasarán a ser 465  y habrá 337 calles iluminadas, en lugar de 307. Una noria de 60 metros, un poblado navideño, tres mercadillos.

El madrileño Almeida no lo va a tener fácil, pero seguro que echa la casa por la ventana. Que no falte de nada. Esta competencia alucinante y alucinada atraerá visitantes, turismo, más turismo, dinero. Cualquier esfuerzo es poco, parece pensar, mientras Caballero, el de Vigo sube la apuesta turística,

-Como van a ser mejores las de Vigo, yo invito a todo Madrid y a toda España a que vengan a verlas.

Todo sea por la causa.

El problema es que la causa me sabe a poco. Una luz navideña y cegadora no va evitar que un disparo de nieve siga congelando la vida de muchas, demasiadas personas y familias en Vigo, o en Madrid. Los ayuntamientos enmascaran las cifras, pero las luces navideñas no son sólo consumo eléctrico y el coste total supone varios millones de euros.

No seré yo quien sostenga que no haya que poner luces en Navidad y distribuirlas equitativamente por todos los barrios de la ciudad, pero me gustaría que, puestos a ello, le dieran una vuelta a cómo mitigar el frío de tantas familias condenadas a la la pobreza energética.

Me gustaría que Almeida y Caballero pensaran en la pobreza infantil en sus ciudades, en la gente que duerme en la calle, en las personas que no pueden pagar un alquiler a “precio de mercado”, que es el precio abusivo que alguien está dispuesto a pagar por un alquiler en cualquier gran ciudad. En las personas mayores que carecen de ayuda a domicilio, atención digna a la dependencia y pasan en soledad la Nochebuena y todos los demás días del año.

Me gustaría ver a los dos retarse para ver quién consigue una mejor cobertura de las necesidades de su ciudadanía y un mejor Indice de Desarrollo Humano. Lo demás, a estas alturas de la campaña electoral, me parece que suma poco y resulta bochornoso y hasta un poco humillante para demasiadas personas.

En Vigo preocupa mucho el futuro de su factoría automovilística ahora que la italiana-estadounidense FIAT-Chysler y la francesa PSA se fusionan. En Madrid preocupa que la Operación Chamartín del BBVA y San José, o el Paseo de la Dirección de Florentino apaguen las luces del equilibrio Norte-Sur y se conviertan en enormes pelotazos, agujeros negros para el dinero público.

Soy votante de la izquierda, no es novedad alguna. Por eso me preocupa esa mentalidad política que evita mirar de frente a los problemas. De estas cosas mejor no hablar en campaña. Las luces navideñas son un tema mucho más accesible, despierta pasiones patrioteras y termina dando votos, deben pensar los personajes en cuestión. Me apena la política de luces, focos y fuegos artificiales.


La insoportabilidad de Cuelgamuros

noviembre 3, 2019

Me asomaba a la pequeña terraza. Al fondo, a la derecha, una cruz se alzaba en el horizonte de la Sierra. Ha formado parte del paisaje de mi infancia y la infancia es la única patria reconocible. Así están las cosas. Así son si así os parecen.

No quiero decir que me parezca mal hacer caso a Gibson y realizar una voladura controlada. Ya he perdido muchos paisajes que vienen de las nieves de mi infancia,

-Los lobos han bajado esta noche, entre la nieve y han matado unas vacas en la dehesa,

La dehesa boyal, la de todo el pueblo, fue vendida hace muchos años a los constructores y ahora hay un montón de chalets sobre el pasto del ganado.  Los lobos desaparecieron, luego han vuelto, pero no bajan por el momento hasta las urbanizaciones.

Santos Juliá pontifica que sólo las ruinas del monumento serían dignas de perdurar, como simbólicos despojos de la dictadura. La dictadura franquista, en realidad, nunca estuvo en ruinas. Como no lo estuvieron nunca las dictaduras comunistas del Este de Europa. Los viejos ricos siguieron siendo ricos y asimilaron, mediante la utilización de abundantes puertas giratorias, a muchos de los nuevos políticos democráticos que acabaron sentados en sus viejos consejos de administración, como nuevos ricos.

Los pobres corrieron la misma suerte de siempre y desde entonces siguen preparándose para desempeñar el papel de víctimas de uno u otro bando, cuando las guerras civiles vuelvan a declararse, aunque sean menos cruentas, más controladas,  acotadas en el tiempo y en el espacio, más a la catalana. Lee el resto de esta entrada »


A propósito de los bancos y sus comisiones

noviembre 3, 2019

Recibo la comunicación de una entidad bancaria. Me cuentan que a partir de tal fecha actualizan el importe mínimo de una nómina domiciliada para acceder a las ventajas de tener una cuenta abierta sin comisiones. Al parecer el mínimo sube unos 250 euros.

Luego me cuentan que la medida no me afecta, que seguiré disfrutando de la exención de las comisiones, pero entienden que esta comunicación puede ser de mi interés. Al principio no entiendo por qué puede ser de mi interés si no me afecta. Pero luego pienso que, si me lo comunican será por algo. Me invitan a preocuparme por el tema.

Me dedico a trastear por internet con este asunto de las comisiones, por si realmente fuera de mi interés. Sobre todo porque el aviso procede de una entidad bancaria que ha recibido cuantiosos fondos públicos para sanear su situación durante la crisis. No es cosa de despreciar las indicaciones de este tipo de bancos.

La crisis comenzó siendo financiera, para convertirse luego en económica, de empleo, social, política y hasta cultural. Una crisis de la que no hemos salido. Puede que vivamos momentos de crecimiento económico, o de nuevas recesiones, pero el estado de crisis permanente, se ha instalado entre nosotros, para quedarse.

El caso es que me entero de que los que tenemos cuentas en los bancos, cualquier banco, estamos pagando las famosas comisiones que nos cobran por tener abierta una cuenta en su entidad. Al parecer pagamos con ellas casi la totalidad de los gastos de personal de la banca. Antes daban algo de dinero, aunque fuera poco, por tener el dinero en sus oficinas. Ahora nos lo cobran. Lee el resto de esta entrada »