Lo que debemos a los sindicalistas

julio 18, 2019

La Confederación Sindical Internacional (CSI) acaba de dar a conocer su Indice Global de Derechos. Tras echarle un ojo, lo primero que destaca es que España no es de los peores países del planeta, aunque sí ocupa puestos de cola cuando nos comparamos exclusivamente con los países europeos. Estamos entre los países en los que se producen vulneraciones regulares y habituales de los derechos laborales.

Nada que ver con esos países como Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, Pakistán, Filipinas, o Zimbabwe, donde se han producido asesinatos de sindicalistas. Pero no todo es crimen organizado por los ricos y poderosos contra los sindicalistas. En el 85% de los países se vulnera el derecho de huelga. En cuatro de cada cinco no existe pleno derecho a la negociación colectiva. En 107 países se excluye a los trabajadores del derecho a crear sindicatos y en más del 70 % no pueden defender sus derechos ante la justicia.

La violencia contra los sindicalistas, incluidos crímenes y desapariciones, la prohibición de reunirse, realizar asambleas, plantear sus reivindicaciones, inscribir sindicatos, defender derechos ante los tribunales, son prácticas frecuentes en muchos países del planeta.

En el continente europeo, España se encuentra entre esos países como Rusia, Bulgaria, Hungría, Polonia, Albania, o Reino Unido, en los que se producen frecuentes violaciones de los derechos laborales. Un nivel mejor que el de Rumanía, Bielorrusia, Ucrania, o Grecia, pero mucho peor que el de Francia, Alemania, Suecia, Irlanda, Noruega, Finlandia, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Austria, Holanda, o Italia, entre otros.

El Indice Global de Derechos pone algunos ejemplos de lo que ocurre en nuestro país. Uno de ellos, la larga trayectoria de Amazon en vulneración de derechos laborales a sus trabajadores, que incluyen recortes salariales, abusos de trabajos en festivo, turnos de noche, sin obviar despidos de sindicalistas. La multinacional, según revela el informe, contrata despachos jurídicos bien relacionados con el poder para limitar los efectos de estas vulneraciones sistemáticas de derechos. Lee el resto de esta entrada »

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En Madrid, ya han pasao

junio 25, 2019

Madrid se ha jugado la vida en cada partida que le ha tocado afrontar, ya fuera la partida de los comuneros, contra Esquilache, el 2 de mayo, frente al absolutismo fernandino, en la Gloriosa, el 14 de abril, o el 18 de julio. Más vale que nos hagamos a la idea. Madrid resistió casi tres años el embate del fascismo desencadenado. Las calles y ventanas se llenaban de pancartas con el lema, No Pasarán.

Al final de aquella triste guerra de exterminio, Celia Gámez, aquella inmigrante argentina triunfadora en la revista española, entonaba aquel chotis chulesco de los vencedores, Ya hemos pasao, que escuché por primera vez en la espléndida película, Canciones para después de una guerra, de Basilio Martín Patino.

Pese a lo que digan, la historia difícilmente se repite, o cuando menos no lo hace de la misma manera. Los mismos mensajes repetidos ahora en algunas redes sociales, con el No pasarán, los Ya hemos pasao y hasta esos Madrid será la  tumba del fascismo, me suenan voluntariosos, pero poco realistas y eficaces. Puede ser que nuestro tiempo pase de nuevo por  la misma latitud, pero lo hace en un punto diferente de la espiral de la historia.

La derecha que se autoproclama ciudadana, la derecha popular y la ultraderecha desvelada, han ganado el poder en la capital de España. Creo que Albert Rivera ha incurrido en un error histórico que pagará más temprano que tarde con escisiones, dimisiones y tensiones internas. Creo que Pablo Casado se ha adentrado en una senda peligrosa al intentar salvar su liderazgo. Ambos han perdido el centro para plegarse a las exigencias de la ultraderecha. Exigencias que no son meramente formales, sino de fondo y cuestionadoras de la convivencia democrática. Posiciones vetadas en Europa por las fuerzas democráticas de todo signo, pero aceptadas por la derecha española. Lee el resto de esta entrada »


Invitación a Marta Harnecker

junio 25, 2019

Acaba de fallecer Marta Harnecker. He visto muchas referencias a ella en las noticias latinoamericanas. Muy pocas en los medios de comunicación  españoles. Tal vez sea cosa del intenso trasiego y mercadeo político que nos traemos entre manos, de la obligación autoimpuesta de olvidar deprisa, o puede que la boda del futbolista y la presentadora, actriz y modelo, empalaga y satura toda nuestra capacidad de atención. La boda reencarnada del torero y la flamenca en la Sevilla eterna.

Me he atrevido a escribir un pequeño adiós, una despedida, un hasta siempre, en las redes sociales. Hay quien lo ha leído y ha callado. Quien recuerda lo jóvenes que éramos cuando cayó en nuestras manos su libro más famoso, Conceptos elementales de materialismo histórico. No falta quien la critica y hasta hay algún conocido compañero que me dedica un escueto, Lo que se aprendió de Marta Hacnecker explica en parte por qué la izquierda está como está.

Valoro en mucho esta opinión, sagaz y medida. He aprendido bastante de él en este bregar del sindicalismo. Le contesto, prudentemente, Maestro, o no sabían leer, o sólo leyeron lo que les interesaba. Inmediatamente me responde, Tal vez, camarada.

No pretendía yo juzgar a la persona, ni tan siquiera sus enseñanzas. Sólo recordar a alguien en el momento de su muerte. Mostrar mi imagen de ella. Recordar su vida. Poco más que dar curso a una necesidad de hacer memoria de aquellos años preconstitucionales, de transición y de comienzos de la democracia. Y van más de 40. Lee el resto de esta entrada »


Autocrítica desde Vallecas

junio 25, 2019

A estas alturas ya se han publicado tantos análisis electorales que es difícil decir algo nuevo. Hasta yo me he atrevido a hacer mis pinitos y escribir sobre el intrincado triunfo del Partido Socialista, sobre los Ciudadanos en su laberinto y hasta sobre la necesidad que tiene este país de una derecha democrática de corte europeo.

Lo de escribir sobre la ultraderecha no me apetece nada. Es algo  genético, hereditario, innato, aprendido también. La ultraderecha me supera como tema para escribir algo racional. Da, tal vez, para una película, una novela, algún cuento, un GIF, pero es imposible describir las perversiones tan sólo desde el entendimiento, la razón, el análisis.

Sin embargo, el retraso en escribir sobre la izquierda a la izquierda del PSOE, obedece a otras razones. No es tan difícil hablar de algo cuando lo miras desde lejos o, al menos, desde fuera. Pero la cosa se torna mucho más complicada cuando hablas de gente conocida, cercana, amigos, vecinos, familiares. Mucho más espinosa cuando entran en juego sus ilusiones, sus ideales y sus necesidades. Lee el resto de esta entrada »


No con nuestro voto

junio 11, 2019

Hace poco, repasando los estantes de mi biblioteca, encontré una vieja joya escrita por Bertrand Russell, El poder en los hombres y en los pueblos, publicada por Losada, una de esas editoriales de Buenos Aires que nos nutría de cuanto nos era negado por el franquismo decadente y almidonado, pero aún cruel y despiadado, que se aprestaba a morir matando. Se trata de la quinta edición, impresa en 1969, aunque la primera se remonta a 1939, en pleno momento histórico de ascenso de los fascismos.

Ojeando y hojeando el libro, compruebo hasta qué punto los pensadores del pasado, ya nos indicaron los principales males que acechan y amenazan nuestra convivencia social y política. Bertrand Russell nos alerta de que toda la ciencia social se ve atravesada por el poder. El amor al poder es universal, aunque no siempre consiga expresarse en su forma absoluta.

Otro pensador poco frecuentado en nuestros tiempos, Erich Fromm, nos advertía de los mecanismos a través de los cuales el miedo a la libertad consigue despejar el camino y abrir las puertas al poder despótico del fascismo, o del estalinismo, bajo sus diversas formas. Lee el resto de esta entrada »


Los cuatro pilares de nuestro futuro

mayo 23, 2019

Acabamos de superar el reto de las elecciones generales y nos hemos adentrado ya en la campaña de las europeas, autonómicas y municipales. El panorama que han dibujado los resultados del 28 de Abril es, en buena parte, una ilusión y un espejismo.

El triunfo del Partido Socialista no es abrumador, ni tan siquiera concluyente. A la división del voto en dos bloques, derecha e izquierda, casi iguales en número de votos, se une la situación desquiciada en Cataluña, el enrocamiento de Ciudadanos en unas posturas cada vez más alejadas del centrismo, para disputar el espacio de la derecha a un Partido Popular que asiste confundido al crecimiento de una fuerza de ultraderecha que hasta el momento vivía agazapada dentro de sus filas.

Una situación a la que viene a sumarse la fractura y atomización de las fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE, incapaces de conciliar las diferencias territoriales, la diversidad de extracciones sociales de sus componentes, las ambiciones personales, la pluralidad de las ideas, la libertad de opinión, el respeto a la discrepancia y a las decisiones adoptadas.

En este panorama, las elecciones europeas quedan desdibujadas, pese a que de Europa provienen buena parte de los marcos normativos a los que tienen que ajustarse y en los que luego hay que desarrollar, las políticas nacionales, autonómicas, o locales. Será en la batalla por el control de las autonomías y los ayuntamientos, donde se decidirán buena parte de los escenarios políticos para los próximos años.

A la hora de tomar una decisión sobre el voto el próximo día 26 pesará, sin duda, el recuerdo del voto en las elecciones celebradas hace menos de un mes, pero también otros elementos como la simpatía personal, el conocimiento, la confianza, la afinidad que sea capaz de suscitar cada uno de los candidatos, o candidatas.

Más allá de todo ello y aunque parezca mucho pedir, me parece que no haríamos mal en tomar en cuenta, además, cómo se pronuncia cada partido sobre los temas esenciales que afectan a nuestras vidas. Los cuatro pilares que terminarán sustentando nuestro futuro. El empleo, la salud, la educación y los servicios sociales. Lee el resto de esta entrada »


Carta abierta a mi alcaldesa

mayo 23, 2019

Querida alcaldesa,

Te escribí una carta cuando se hicieron públicas las conversaciones de unos cuantos policías municipales insultándote a través de una red social. Creo que no es tolerable que representantes del poder, responsables de nuestra seguridad y que además portan armas, se dediquen a exhibir en un chat actitudes xenófobas, racistas, gerontofóbicas y de alabanza al nazismo y a Hitler.

Van llegando las elecciones municipales, que se celebrarán también en buena parte de las Comunidades Autónomas y coincidirán con las elecciones europeas. Todo ello me anima a dirigirte una nueva carta, que hubiera remitido a cualquiera que fuera la persona que rigiera el ayuntamiento en el que me hubiera tocado vivir.

Estoy acostumbrado a leer informes europeos sobre diferentes materias. Cuanto ocurre en Europa nos afecta mucho más de lo que pensamos. En muchos de esos informes se pone el acento en la importancia de que las decisiones europeas sean aplicadas correctamente en cada país y, sobre todo, se busque su traslado y aplicación en los niveles locales, al ser los más cercanos a la ciudadanía.

Hemos entendido la descentralización como el reconocimiento de realidades territoriales que dieron lugar a las Comunidades Autónomas. Construir el Estado Autonómico ha sido un proceso largo y aún inacabado, que ha consumido y consume mucho tiempo y esfuerzos. Sin embargo, las Comunidades Autónomas tienden a comportarse como pequeños reinos de taifas fuertemente centralizados, sin que se hayan establecido procedimientos para transferir competencias hacia los ayuntamientos. Lee el resto de esta entrada »