Es la hora de la política

diciembre 2, 2019

Ya sé que los políticos no gozan de buena fama en nuestros días. No es casual, ni tampoco repentino, o infundado. Han hecho méritos más que suficientes para que casi la mitad de los españoles considere que los políticos son uno de los principales problemas del país, o para que ninguno de nuestros políticos merezca, no digo ya una nota alta, sino al menos un aprobado de la ciudadanía.

Leo muchas opiniones que hablan de la grandeza de los políticos de antaño, capaces de abrir las puertas a los acuerdos que hicieron posible una Transición, una Constitución y cuarenta años de convivencia sin sufrir esa violencia a la que tan habituados estamos los españoles.

Y es que la Transición fue nuestra manera, nuestro camino, para superar la dictadura y comenzar a andar los caminos de la democracia. Hay quien dice que fue modélica en el planeta. No diría tanto, pero fue la nuestra. Ellos hicieron lo que supieron, pudieron, o quisieron y lo que hagamos ahora ya no es cosa suya, es cosa nuestra.

Algunos pelos nos dejamos en la gatera. Por ejemplo, el poder económico que sustentó al franquismo, quedó intacto y, como mucho, dio cabida en sus Consejos de Administración a unos cuantos rojillos que traspasaron las puertas giratorias hacia las moquetas y los nuevos despachos. Las corrupciones, corruptelas y podredumbres, los sobres, maletines, bolsas de basura repletas de billetes sobrevivieron al dictador, pervivieron y hoy un buen director como Berlanga podría dirigir una Escopeta Nacional de los tiempos modernos.

La democracia y la libertad, son siempre subjetivas, pero quien ha vivido en el franquismo, sabe bien que la diferencia es sustancial. Aún quedando mucho por hacer, España y Europa tenemos unas cotas de libertad, democracia, o protección social, incomparables con las que rigen en la mayoría de los países del mundo.

Pero no es menos cierto que todo hay que medirlo, como dice mi amigo anarquista,

-¿Comparado con qué?

Me parece justo, por tanto, que sin dejar de vigilar a los poderosos y milmillonarios del planeta para impedir que nos precipiten definitivamente hacia el abismo de la autodestrucción, nos miremos a nosotros mismos y procuremos entender de dónde vienen la desafección, el desencanto y la indignación con la política y con los políticos.

En mis años jóvenes, cuando buscaba el camino en la vida, dictadura por medio, en sus últimos coletazos, pero dispuesta a morir matando, ejecutando, reprimiendo, fusilando, unos cuantos buenos amigos mayores, me enseñaron que hay profesiones, tareas humanas, destinadas a cuidarse a sí mismo (lo cual no implica ni mayor ni menor profesionalidad) y otras cuyo objetivo era servir a los demás.

En esta categoría última se encontraban algunas personas como los maestros, los médicos, los sindicalistas, o (fíjate cómo cambian los tiempos) los políticos. Sí, los políticos. Se entiende que sólo aquellos que dedican sus días a pensar en los problemas de las personas, hablar con la gente, buscar soluciones y  poner en marcha medidas que las hagan posibles y no de aquellos otros que hicieron de la política una oportunidad para hacer dinero y subirse a un tren de privilegios, cuando no de actos delictivos, del que no se apearán en toda la vida.

Porque la política no es cosa exclusiva de los políticos. La política es todo aquello que afecta a la polis, a la res pública, a lo que es de todas y todos, a la ciudadanía. Cada vez que votamos hacemos política, pero también pagar impuestos, la asistencia sanitaria, la educación de nuestros hijos, la atención a nuestros mayores, una casa donde vivir, las pensiones, los empleos basura, o la limpieza de nuestras calles son política, alta política, la más importante para cada uno de nosotros.

No me parece mal el acuerdo suscrito por PSOE y Unidas Podemos. Me parece que llega tarde, espero que no demasiado tarde. Es un mero enunciado de temas prioritarios que hay que afrontar sin demora. Seguro que hay quien añadiría otra docena de asuntos y a quien alguno de los planteados le parecerá menos importante. Pero, aún no estando todos los que son, sí son prioritarios todos los temas que están en el acuerdo.

No se admiten disculpas de mal pagador. La izquierda nacional, nacionalista, regionalista, o cantonalista no tiene derecho a defraudar a la gente. Los tiempos son lo suficientemente complicados como para que los políticos sepan estar a la altura y dejen de perder y de perderse en el tiempo.


Evo, el líder indígena cocalero

diciembre 2, 2019

-Han permitido que la Biblia vuelva a entrar en el Palacio de Gobierno ¡Primero Dios!

Es la flamante e infamante presidenta golpista de Bolivia tomando el poder. Todo un programa de gobierno. La cruz y la espada de las fuerzas armadas, el dinero, la corrupción y la policía que han desalojado a Evo Morales de la Presidencia. Vuelven los buenos tiempos del fracasado ultraliberalismo de la Escuela de Chicago.

Estoy en la sala de reuniones de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Madrid. En un hoy, que no es hoy. Un día cualquiera de un año indefinido, hace más de una década. Recibo a un líder sindicalista cocalero llamado Evo Morales. Recorre varios países europeos. Se reúne con líderes políticos y sindicales. Difunde los problemas de los indígenas bolivianos. Habla de su intención de presentarse a las elecciones presidenciales.

En Bolivia los campesinos productores de coca defienden sus derechos formando sindicatos. Evo es uno de sus líderes. Los problemas de los indígenas son muchos. Sobre todo la condena de silencio, privados de la tierra, del agua, de los derechos más esenciales a la salud, la educación, una vivienda digna, un empleo que asegure unos ingresos suficientes para vivir.

Han pasado los años y aquel sindicalista de los productores de hoja de coca (no confundir con los industriales de la coca, los traficantes de coca, los gobiernos que protegen el inmenso negocio de la droga) terminó llegando democráticamente a la presidencia de Bolivia.

Desde entonces el Producto Interior Bruto se ha más que triplicado. Evo ha reducido su salario casi en un 60 por ciento, mientras que el salario mínimo se ha multiplicado por 10. Ha reducido la mortalidad infantil a la mitad. Sus campañas de vacunaciones han permitido la casi total eliminación de enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola. Los presupuestos de salud se han triplicado.

Los recursos educativos han pasado de medio millón de dólares a casi tres millones y medio y Bolivia ha sido declarada territorio libre de analfabetismo. Las mujeres ocupan más de la mitad de los puestos en la Asamblea Nacional y poco menos de la mitad en el Senado. Casi el 70 por ciento de ellas son mujeres indígenas. Evo ha creado una pensión pública a partir de los 65 años y un programa de ayudas económicas para todos los estudiantes.

El país es dueño de sus telecomunicaciones, su petróleo, su gas, su telefonía, su electricidad, su tierra, su agua. No quiere decir que el Estado sea el dueño de las empresas, pero participa en las mismas y asegura que los tradicionales abusos sobre la población se hayan eliminado. No hay que olvidar que hacer llegar el agua a cada casa, o instalar un sanitario en cada vivienda, era una conquista impensable antes de llegar Evo.

Durante su mandato se construyeron decenas de fábricas de litio, cemento, automoción, textiles y casi 13.000 cooperativas. 134 nuevos hospitales. Más de 1.100 escuelas, Más de 7.000 centros deportivos y 25.000 kilómetros de nuevas carreteras.

Es la inmensa tarea de un indígena, pobre, sindicalista, que no acabó los estudios primarios, al que el orgullo de clase, las convicciones personales, el compromiso con su pueblo, le llevó a disputar el gobierno y la Presidencia a los que estudiaron en Chicago, Harvard, Oxford, Yale, o en una universidad española. Formados para seguir haciendo lo que siempre habían hecho sus antecesores. Nada nuevo bajo el sol en El Alto.

Dirigir un país tan pobre como Bolivia, obtener los recursos necesarios para acometer las inversiones imprescindibles para su desarrollo, atender y resolver las tensiones entre sectores sociales tradicionalmente enfrentados y con intereses contrapuestos debe ser tremendamente complicado.

Construir una carretera puede ser bueno para el desarrollo de un territorio, pero puede deteriorar el medio ambiente. Cerrar una instalación petrolera en la selva es bueno para el medio ambiente, pero malo para la economía nacional. Dar tierras al campesinado puede ayudar a mucha gente, pero los desmontes e incendios pueden contribuir a que la selva continúe retrocediendo y los problemas ambientales sigan aumentando.

Con todo no ha sido ninguna de estas cosas la que ha conducido al golpe de Estado perpetrado por la policía, el ejército, una parte del empresariado, los corruptos de siempre y la domesticada oposición política, con permiso del imperio del Norte. Los inmensos beneficios económicos de las grandes corporaciones se han visto reducidos, los corruptos se encuentran sometidos a procesos judiciales. Ocho bases estadounidenses han sido cerradas.

Por si faltaba algo en el golpe, resulta que Bolivia es dueña de las mayores reservas de litio del planeta, imprescindible para fabricar las baterías eléctricas de los coches que fabrican masivamente las multinacionales.

Tampoco la jerarquía eclesiástica boliviana ve con buenos ojos que la nueva Constitución haya eliminado el catolicismo como religión de Estado. Evo se declara católico de base y, como la mayoría de los indígenas, practicante del culto de la Pachamama, la Tierra Madre. El Papa visitó Bolivia,

-Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por todos los crímenes contra los pueblos originarios, durante la llamada conquista de América.

En alguna ocasión Evo ha dejado claro, sobre Francisco,

-Tengo enormes coincidencias sobre el capitalismo, sobre la Madre Tierra, sobre la justicia social. Por eso desde el momento en que lo conocí en Brasil, hace dos años, dije: Ahora sí tengo Papa.

Está ocurriendo en América Latina, desde Chile a Venezuela, pasando por Ecuador, Colombia, o Brasil. Los pueblos aspiran a vivir con dignidad y no soportan el enriquecimiento abusivo, las desigualdades crecientes, la secular pobreza. En el siglo pasado, con la complicidad de los Estados Unidos, proliferaron los golpes militares que impusieron el rancio neocolonialismo y el ultraliberalismo destructor de economías, pueblos y recursos.

Hoy Bolivia, con la complicidad de Trump, vuelve a vivir un golpe de cruz, dinero, espadas militares y botas policiales. Evo es otra de sus víctimas. El pueblo boliviano afronta uno de los periodos más duros de su historia por haberse atrevido a soñar aquello que el Papa de Roma les dijo en su visita, allá por 2015,

-Necesitamos un cambio. Queremos un cambio real. Un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. No lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra.

Y Evo responde,

-Mi único pecado es ser Indígena y amar a mi Pueblo.

Así pues este golpe es el de la fuerza bruta y las malas artes del dinero corrupto, dueño de las fakes repetidas sin parar, el de las espadas cruzadas de militares, policías y los omnipresentes asesores estadounidenses. Pero la cruz ya no es suya, ni lo son los pueblos, ni lo es la Tierra.


La patria es un invento

noviembre 20, 2019

-El que se siente patriota, el que cree que pertenece a un país, es un tarado mental.

No soy yo, no me odien así de entrada nacionales, o nacionalistas. No lo dije yo. Es cosa de Martín, el protagonista de Martín (Hache). Tampoco es de él. Martín es una ficción. Martín es Federico Luppi. Siempre recordaremos esta frase como la declaración de principios vitales de Federico Luppi. El inmenso actor, argentino, español, apátrida, que falleció hace un par de años. Poco más de ochenta años a sus espaldas.

Falleció, murió. Pero no. Son frecuentes las vidas que contienen muchas vidas. Más aún si las muchas vidas son las del actor y sus personajes. En ese caso hay que escuchar a Oscar Wilde, El que vive más de una vida debe morir más de una muerte. Vidas que se encadenan, son interpretadas, reinterpretadas. Muertes que nunca son la definitiva porque siempre hay alguien dispuesto a decir aquello que dijiste, recordar  cada palabra, remedar tus gestos, plagiar sin falsificar tu estampa, impostar tu voz,

-Eso de extrañar, la nostalgia y todo eso, es un verso. No se extraña un país, se extraña un barrio en todo caso, pero también lo extrañarás si te mudas a diez cuadras. ¡La patria es un invento! ¿Qué tengo que ver yo con un tucumano o con un salteño? Son tan ajenos a mí como un catalán o un portugués. Una estadística, un número sin cara. Uno se siente parte de muy poca gente; tu país son tus amigos y eso sí se extraña, pero se pasa.

Impresionante esa entrevista viral que circula de grupo en grupo, de red en red. La señora con su lacito amarillo en la solapa, mira a la cámara con gesto decidido, segura de sí misma,

-Yo soy independentista total

-¿Y de dónde eres?

-¡De Albacete!

Los seres humanos despertamos una ternura infinita. Va a tener razón la madre de Joan Manuel Serrat,

-Yo soy de donde trabajan mis hijos

También soy un Martín, literalmente los consagrados a Marte. Y un López, los hijos del lobo. El hijo del lobo consagrado a Marte, el dios de la guerra. Pero no. En la guerra sí, de la guerra no. Mis abuelos eran castellanos. Uno de ellos acabó su guerra civil defendiendo Cataluña de las tropas que más tarde tomarían Madrid. Luego pasó la frontera y se perdió en un mundo que transmutaba de guerras civiles a guerras mundiales.

Qué queréis que os diga, Nunca he tenido sentimientos nacionalistas. Por lo menos de los de banderitas, lazos, banderines de enganche, tumulto callejero, desfile patriótico, fiestas nacionales. Creen muchos que los nacionalismos desaparecen con la globalización. Y es verdad que todos los habitantes del planeta terminamos pasando por las mismas cajas del supermercado, para pagar los mismos productos. O nos los traen a casa los mismos repartidores que trabajan para Amazon en Sorry we missed you de Ken Loach.

Pero no, tampoco. Cuanto mayor es la inseguridad y mayor la percepción de amenaza real, o confusa, o difusa, más fácil es encontrar refugio  en un grupo de whas, entre los seguidores-seguidos de instagram, envuelto en una bandera, acorralando a un mena, empujando un contenedor, corriendo delante de la policía, pegándonos antes y después del partido y si es posible en mitad del partido, aún mejor en mitad del partido. Eso es banda, bandería, turba, chusma, clan, pero bien puede pasar confundida, en los tiempos que corren, por patria.

Cataluña es lo que es, como es, ahora, en este preciso momento, gracias a Pujol. Si aquel Pujol y sus Pujol Ferrusola hubieran podido continuar sus negocios, más allá de Banca Catalana, o sin que un imprudente Maragall espetase aquello del tres per cent, las ranas hubieran seguido pactando a izquierda y derecha hasta el infinito. Pero el padre de la patria tal como hoy la conocemos y sus descendientes directos, o adoptados, necesitarán ser amnistiados cuando la justicia termine su trabajo. Qué mayor triunfo y orgullo nacional que liberar de sus cadenas al padre de la patria.

No hay más. No parece mucho, pero no es poco. Lo suficiente para construir eso que ahora llaman un relato con el cual la burguesía catalana, bastante desnaturalizada y desindustrializada a estas alturas, hará lo que siempre ha hecho. Exacerbar el regionalismo, el separatismo, el nacionalismo, alzar la voz, salir a la calle, poner gestos, enseñar el oficio a sus hijos, hasta ser llamados a Madrid para ocupar ministerios, o recibir prebendas y dineros añadidos.

A veces se les iba la mano y se liaba parda por Barcelona. Los obreros ocupaban las calles, levantaban barricadas, quemaban iglesias, entonces sí quemaban iglesias y sacaban las momias de las monjas a las ramblas. Líderes bien asentados en la tierra, como Lerroux,

-Jóvenes bárbaros de hoy: entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie.

Entonces la burguesía, Cambó, unos años más tarde el propio Lerroux en plena República, terminaban reclamando la llegada de tropas desde Zaragoza, Madrid, o cualquier cuartel cercano, para aplastar las revueltas, bombardear barricadas de las de verdad, detener a miles de revoltosos y ejecutar a unos cuantos cabecillas reales o inventados. La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, lo cuenta magníficamente. Su Ciudad de los Prodigios no se queda corta.

La realidad supera con creces la ficción y La Semana Trágica de Barcelona, en 1909, las ejecuciones de líderes obreros a manos de sindicatos patronales bajo la protección, connivencia y ayuda del general Martínez Anido, no podrían nunca ser imaginadas por un escritor, un cineasta, un autor teatral.

El bueno de Luppi terminaría diciendo,

-Que la patria es un verso estoy de acuerdo,

Otro sabio como Joan Garcés remata recientemente,

-Creo que la situación es mucho más compleja que un referéndum entre independencia sí o independencia no. Creo que la solución pasa por reformas profundas dentro del Estado español, que incluyan también a Cataluña y por ofrecer esas reformas a los ciudadanos de Cataluña y del resto del Estado.

Por mi parte, nada que añadir.


Campaña electoral y competencia navideña

noviembre 20, 2019

Ahí vamos de cabeza a un nuevo proceso electoral. Los candidatos, que todos son hombres, recorren España de punta a punta, reuniendo a sus feligreses, pronunciando animados discursos, disertaciones de diseño, elaboradas prédicas, enaltecidas arengas y trucadas argumentaciones, mientras van concediendo entrevistas a programas de entretenimiento, de debate entretenido y de alegre divertimento.

Los envanecidos líderes y su corte de comparsas llamados a ocupar puestos relevantes en las listas electorales, se sienten llamados a proclamar a los cuatro vientos las grandes promesas que todo el mundo sabe que nunca serán cumplidas, al menos en su totalidad, ni tampoco de inmediato.

En una de esas, el alcalde de Madrid y el de Vigo coinciden en un evento y la competencia electoral se desencadena. El de Madrid, deseoso de notoriedad, cualquier notoriedad y a cualquier precio, entra al cuerpo a cuerpo con el gallego,

-Desde Vigo vas a ver las luces de Madrid.

Las de Navidad, se entiende, que ya hicieron famoso al ponteareano y ahora alcalde de Vigo, Abel Caballero, del que nadie recuerda que fuera ministro, o diputado, ni mucho menos Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero que será mundialmente reconocido por sus gritos de guerra navideños,

-With the lights, with the music, very welcome everybody here.

Ya se ve lo provechoso de la educación bilingüe, que permite evitar el dilema de pronunciar un discurso en gallego, o en castellano, utilizando el universal lenguaje anglosajón. No contento con ello, el alcalde vigués se lanza directamente al spanglish para demostrar aún mejor su conocimiento de mundo,

-La música y la luz van a vivir en Vigo en el árbol in our Crhistmas time. So, we are going to listen just Happy Christmas, de John Lennon.

Cómo evitar que un alcalde chulapo y castizo como Almeida se lance a una justa competencia, a más de cara. Barato no puede ser que las luces de Vigo lleguen a verse desde Nueva York, tal como promete Abel Caballero.

Este año el árbol navideño de Vigo no tendrá 31 metros, sino más, los que haga falta. Los 1.000 arcos de luces se convertirán en 2.700. Los 9 millones de lámparas LED serán este año 10. Los 325 árboles iluminados pasarán a ser 465  y habrá 337 calles iluminadas, en lugar de 307. Una noria de 60 metros, un poblado navideño, tres mercadillos.

El madrileño Almeida no lo va a tener fácil, pero seguro que echa la casa por la ventana. Que no falte de nada. Esta competencia alucinante y alucinada atraerá visitantes, turismo, más turismo, dinero. Cualquier esfuerzo es poco, parece pensar, mientras Caballero, el de Vigo sube la apuesta turística,

-Como van a ser mejores las de Vigo, yo invito a todo Madrid y a toda España a que vengan a verlas.

Todo sea por la causa.

El problema es que la causa me sabe a poco. Una luz navideña y cegadora no va evitar que un disparo de nieve siga congelando la vida de muchas, demasiadas personas y familias en Vigo, o en Madrid. Los ayuntamientos enmascaran las cifras, pero las luces navideñas no son sólo consumo eléctrico y el coste total supone varios millones de euros.

No seré yo quien sostenga que no haya que poner luces en Navidad y distribuirlas equitativamente por todos los barrios de la ciudad, pero me gustaría que, puestos a ello, le dieran una vuelta a cómo mitigar el frío de tantas familias condenadas a la la pobreza energética.

Me gustaría que Almeida y Caballero pensaran en la pobreza infantil en sus ciudades, en la gente que duerme en la calle, en las personas que no pueden pagar un alquiler a “precio de mercado”, que es el precio abusivo que alguien está dispuesto a pagar por un alquiler en cualquier gran ciudad. En las personas mayores que carecen de ayuda a domicilio, atención digna a la dependencia y pasan en soledad la Nochebuena y todos los demás días del año.

Me gustaría ver a los dos retarse para ver quién consigue una mejor cobertura de las necesidades de su ciudadanía y un mejor Indice de Desarrollo Humano. Lo demás, a estas alturas de la campaña electoral, me parece que suma poco y resulta bochornoso y hasta un poco humillante para demasiadas personas.

En Vigo preocupa mucho el futuro de su factoría automovilística ahora que la italiana-estadounidense FIAT-Chysler y la francesa PSA se fusionan. En Madrid preocupa que la Operación Chamartín del BBVA y San José, o el Paseo de la Dirección de Florentino apaguen las luces del equilibrio Norte-Sur y se conviertan en enormes pelotazos, agujeros negros para el dinero público.

Soy votante de la izquierda, no es novedad alguna. Por eso me preocupa esa mentalidad política que evita mirar de frente a los problemas. De estas cosas mejor no hablar en campaña. Las luces navideñas son un tema mucho más accesible, despierta pasiones patrioteras y termina dando votos, deben pensar los personajes en cuestión. Me apena la política de luces, focos y fuegos artificiales.


Teníamos un plan

noviembre 3, 2019

Me llama la atención cómo han cambiado los tiempos. Hace no tantos años, no más de veinte, la política urbanística se regía por decisiones políticas que se plasmaban en un Plan. Madrid tenía un Plan General de Ordenación Urbana y hasta Gallardón, al frente de la Comunidad de Madrid, se esforzaba en consensuar un Plan Regional de Estrategia Territorial.

Parecen cosas del pasado. Aquellos tiempos en los que el alcalde Tierno Galván presentaba el Plan General del 85, que habían redactado y sometido a consulta los responsables de urbanismo municipal, herederos de Eduardo Mangada, que había sido primer teniente de Alcalde y concejal de urbanismo en la primera corporación democrática,

-El hecho es que el Plan se fue configurando y vi que era la ciudad reducida a texto, lo mismo que la teología es la divinidad reducida a texto. Así como la textualidad de lo divino es la teología, el Plan es la textualidad de la ciudad. Pero hace falta un texto para leer la realidad, que es la tarea intelectual más alta, convertir la realidad en texto legible.

De eso se trataba, en palabras del viejo profesor,

-Leer significa entender,

La ciudadanía, las mujeres y hombres que habitan la ciudad, aprendiendo a leer, interpretar, juzgar la realidad del territorio que habitan, decididos a transformarla. Recuerdo movilizaciones, allá por el 87 del siglo pasado, contra la desrucción de espacios industriales integrados en la ciudad, para ser recalificados como suelo para construcción de viviendas, caras por supuesto. Lee el resto de esta entrada »


Turismo de calidad

noviembre 3, 2019

El turismo ha sido, desde los años 60, una de las locomotoras que han impulsado la economía nacional. Para poder desarrollar económicamente un país atrasado hay que buscar capitales para invertir. El franquismo los encontró, principalmente, de dos maneras. Mandando trabajadores al extranjero para que repatriaran dinero abundante con el que mantener a las familias que habían dejado atrás y aprovechando la única industria disponible y no obsoleta en España, el sol.

Así fue como el turismo, junto a la emigración, aportaron los capitales necesarios para afrontar inversiones en la construcción de viviendas, de instalaciones hoteleras, o infraestructuras de otro tipo. Carreteras, pantanos, vías ferroviarias. En menor medida, para la industrialización de España.

Pero la emigración ya no es lo que era. Quienes se fueron ya han retornado, o se han instalado definitivamente con sus familias en los países de acogida. Volverán tras jubilarse, si la atención a los nietos se lo permite. En cuanto a la industrialización tuvo su ascenso durante esta etapa de desarrollismo, sus procesos de reconversión y declive a partir de los años 80 y la globalización le ha dado la puntilla definitiva, quedando enquistada en valores bajos en comparación con países europeos con los que podríamos compararnos.

Para más inri, la industria es muy dependiente de las decisiones corporativas de las grandes multinacionales que pueden producir, deslocalizar, o instalar, sus factorías en cualquier lugar del planeta. Lo hemos visto recientemente con Coca-Cola. Esas decisiones condicionan el futuro de una ingente cantidad familias y de pequeñas y medianas empresas auxiliares industriales y de servicios.

La construcción, bien. Campeona de Europa. Es un sector tradicional que, a falta de industria textil, minera, metalúrgica, o electrónica, ha encontrado en el suelo, su recalificación, la edificación sobre el mismo, los servicios complementarios de mantenimiento, la base de negocio que permite la acumulación de capital en unas pocas manos. Hoy las antiguas grandes constructoras gestionan además jardinería, recogida de basuras, seguridad privada y hasta servicios sociales. Lee el resto de esta entrada »


Carta abierta a Isabel Díaz Ayuso

octubre 28, 2019

Isabel,

He decidido escribir esta carta cuando te me has cruzado en el Parlamento Regional con una respuesta aparatosa, desmedida, injusta y descortés, como poco. No era necesario sacar pecho de esta manera para contestar a la ultraderecha regional que te preguntaba por tu silencio ante la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica y la sentencia del Tribunal Supremo sobre la exhumación de los restos del Dictador.

Atribuiste a Pedro Sánchez y a una supuesta hoja de ruta de la izquierda el que hablemos, en estos momentos, de la memoria y de la salida del tirano de su tumba en el Valle de los Caídos. Según tú, las izquierdas andan empeñadas en acabar con la Transición, la Corona, la Constitución, la unidad de España, la fortaleza de las instituciones y la convivencia entre los españoles. Se me antojan demasiadas tareas simultáneas para una izquierda tan fracturada.

Es entonces cuando soltaste la injusta frase, A mí me espanta la Ley de Memoria Histórica. Te quedaste tan fresca, tras leer aplicadamente los apuntes del papelito que llevabas entre las manos. Y no contenta seguiste leyendo, ¿Será lo siguiente la Cruz del Valle, todo el Valle, las parroquias del barrio arderán como en el 36? Sin emoción alguna, como recitando en clase un texto que no habías escrito, como una niña buena a la que le obligan a leer un párrafo poseído de Regan McNeil en El Exorcista. Lee el resto de esta entrada »