Paco Frutos, la muerte de un comunista

julio 30, 2020

Cuando alguien muere nos afanamos en llegar los primeros a las redes sociales con nuestra condolencia y ya de paso glosar la figura siempre insustituible de quien fallece. Han muerto muchas personas conocidas y reconocidas en coronavirus y algunas con coronavirus.

Se nos han ido muchos, Aute, Ennio Morricone, Anguita, Chato Galante, Luis Sepúlveda, sólo por dejar ahí colgados algunos nombres, sin entrar en más personas, más detalles, sin situar unas vidas por encima de las otras que no quedan aquí inscritas. Ahora Francisco Frutos, Paco para amigos y no tan amigos.

Pocos serán quienes dediquen en este duro momento una sola línea a criticar a quien se ha ido de entre nosotros. Como mucho existirán clamorosos silencios que pasarán desapercibidos en el fragor de los ruidos que entorpecen la escucha en las redes y que impiden la percepción de los silencios. Lee el resto de esta entrada »


La marcha de Sacco y Vanzetti

julio 30, 2020

En estos días de desasosegado encierro y desbandada, proceso interminable de confinamiento y desconfinamiento, brotes y rebrotes, ha muerto Ennio Morricone, un comunista que compuso algunos de los más hermosos temas y bandas sonoras del cine reciente. No recuerdo la primera la versión de Joan Baez, la Balada de Sacco y Vanzetti,

Here´s to you Nicola and Bart

Rest forever here in our hearts

The last and final moment is your

That agoni is your triumph!

(ahí seguís en nuestros corazones, este último, extremo y final momento convierte vuestra agonía en triunfo)

Ni tan siquiera recuerdo en qué año se estrenó la película en España, parece que en Italia en 1971, pero para esas fechas en nuestro país el franquismo estaba preparando sus más estruendosos coletazos, la detención de la cúpula de las CCOO, con Marcelino Camacho a la cabeza, en el convento de los Oblatos de Pozuelo de Alarcón, que dio lugar al famoso proceso 1001, con unas condenas particularmente duras para sindicalistas cuya única culpa era organizar pacíficamente a los trabajadores y a las trabajadoras para defender sus derechos laborales,

(las condenas fueron tan duras porque un atentado etarra contra el almirante Carrero Blanco, Jefe del Gobierno y mano derecha del dictador, acabó con su vida el mismo día en que comenzaba el juicio contra los sindicalistas, la Operación Ogro convirtió en monstruo al Presidente del Tribunal,

-Si por mí fuera los fusilaba a todos ahora mismo)

los últimos fusilamientos en vida del 27 de septiembre del 75, los fusilamientos del 24 de enero del 77 en el despacho laboralista de Atocha, así andaban las cosas, como para estrenar una película de sindicalistas, dirigida por un comunista heterodoxo, pero comunista al fin, como Giuliano Montaldo, por mucho que Riccardo Cucciola mereciese el premio a mejor actor en Cannes por su papel como Nicola Sacco, o aunque Ennio Morricone hubiera compuesto  la hermosa Balada a Sacco y Vanzetti, interpretada por Joan Baez, no, no eran tiempos de estrenos de películas de sindicalistas.

Yo la primera versión que recuerdo es la del meteco Moustaki, griego en tierras francesas,

Maintenant Nicola et Bart

Vous dormez au fon de nos coeurs

Vous etiez tous seuls dans la mort

Mais par elle vous vaincrez!

(dormís en lo más hondo de nuestros corazones y a pesar de la soledad de vuestra muerte, ella os convierte en vencedores).

Ferdinando Nicola Sacco, Bartolomeo Vanzetti, jóvenes, emigrantes italianos en Massachusetts, zapatero el primero, pescadero el segundo, anarquistas, sindicalistas, acusados de asesinato y robo a mano armada en 1920, sentenciados por un juez

(no recordaré su nombre, como no recordaré el del franquista que juzgó a los sindicalistas del 1001, sus nombres no merecen ser recordados)

que dejó claro desde el principio sus intenciones,

-Este hombre, Vanzetti, aunque en realidad no haya cometido ninguno de los crímenes que se le atribuyen, es sin duda culpable porque es un enemigo de nuestras instituciones.

Tú vives, caminas, trabajas,

miras, hablas, cantas,

luego viene alguien

y te ata manos y pies

y te cierra la boca

y te cierra los ojos.

De nada sirvieron las peticiones de revisión de aquella farsa de juicio, los comités ciudadanos de apoyo, las masivas manifestaciones, huelgas, disturbios internacionales, en Londres, Tokio, Nueva York, Amsterdam, Ginebra, Johanesburgo, o las principales capitales de Sudamérica, Berlín, París.

De nada sirvieron las peticiones de clemencia de personalidades como Upton Sinclair, Einstein, Roman Rolland, Miguel de Unamuno, Orson Welles, o Sigmund Freud, ni que otro sospechoso se declarara culpable, ni la endeblez de las cuestionables pruebas balísticas presentadas, o el boicot, las coacciones, los chantajes a la declaración de varios testigos de la defensa, al final el 27 de agosto de 1927 Sacco y Vanzetti fueron ejecutados,

(de nada sirvieron tampoco las palabras de Bartolomeo Vanzetti,

-No le desearía a un perro o a una serpiente, a la criatura más baja y desafortunada de la tierra, a ninguno de ellos, lo que he sufrido por cosas de las que no soy culpable. Pero mi convicción es que he sufrido por cosas de las que soy culpable. Sufro porque soy un radical, sí soy un radical, he sufrido porque soy italiano, sí soy italiano. Si me pudieran ejecutar dos veces y si pudiera volver a nacer dos veces, volvería a vivir cuanto he vivido).

En 1977, Michael Dukakis, el gobernador de Massachussets

(se cumplían 50 años del asesinato de Sacco y Vanzetti),

reconoció públicamente que el juicio no fue justo, ni equitativo, ni los funcionarios de justicia fueron imparciales, además de haberse desarrollado en una atmósfera racista, marcada por los prejuicios contra los trabajadores extranjeros.

Juicios como los de Sacco y Vanzetti, los mártires de Chicago, Joe Hill, en Estados Unidos, o como el de la Semana Trágica de Barcelona en 1909, del cual salieron cinco condenados a muerte,

(entre ellos el pedagogo anarquista Ferrer i Guardia, fundador de la Escuela Moderna, Nueva, Racionalista, Librepensadora, que de todas las formas se puede denominar esa original experiencia educativa)

siempre me han hecho dudar de unas instituciones y de una justicia que aparentan disparar a ciegas, a bulto, pero que siempre atinan a alcanzar a las mismas víctimas.

Para quien no quiera comenzar con juicios, reclusiones, asesinatos legales y víctimas del Estado, puede comenzar con la banda sonora de Cinema Paradiso,

(a fin de cuentas esto de la revolución va más de ternura, de sentimientos, de ansias de libertad que de revueltas violentas y ejecuciones masivas sumarias),

luego hay mucho donde elegir del mismo compositor, tal vez La Misión,

(para adentrarte en la defensa de los Derechos Humanos y el uso, manejo y apropiación del Estado y la religión por parte de los poderosos y los ricos corruptos para acabar con las comunidades indígenas)

puedes seguir con cualquier spaghetti western de los de Clint Eastwood como El bueno, el feo y el malo, aunque si prefieres las policiacas puedes ver Los Intocables, o La Línea del fuego, si eres muy de Almodóvar acertarás con Átame, pero si te gusta Passolini vayamos con el Decamerón, o Saló y los 120 días de Sodoma, por fin puede que ya quieras atreverte con Novecento, Sostiene Pereira, La Batalla de Argel, o Sacco y Vanzetti.

Tampoco yo sabía que éste impresionante tipo había tocado tantos palos, aunque, si lo piensas bien, siempre compuso lo mismo, canciones de vida, amor, libertad y justicia, baladas y marchas para animarnos a sentirnos vivos y hermanos, pequeños himnos de entreguerras.

Se resistió Hollywood a darle un Oscar, después de 500 bandas sonoras y 6 nominaciones, terminaron por concedérselo por la banda sonora de la película de Tarantino, The Hateful Eight,

(literalmente Los odiosos ocho, en España, Los ocho más odiados, en Latinoamérica)

eso de dar premios a comunistas, nunca ha estado del todo bien visto en según qué sitios.

Para vosotros, Nicola y Bart,

Para ti Ennio,

descansad para siempre aquí,

en nuestros corazones.


COVID y Derechos Humanos

julio 29, 2020

No esgrimiré la teoría de la conspiración y no porque dude que hay conspiradores, muchos y de toda clase de pelajes y convicciones ideológicas. No la esgrimiré porque, por buenos que sean en su empeño los tales conspiradores, al final todo se acaba sabiendo y las grandes maniobras terminan abortadas, o produciendo desastres inesperados. Todo porque la vida es mucho más compleja de lo que cualquier algoritmo pudiera determinar.

No diré, por lo tanto, que la pérdida de derechos producida a cuenta del coronavirus, sea consecuencia y efecto planificado, preparado, de diseño, fruto de los ensayos previos en el tratamiento de las cada vez más abundantes y frecuentes pandemias.

La protección de la salud ha obligado a la restricción de derechos como el de desplazarse libremente. El confinamiento ha sido una medida inevitable para controlar la expansión de la pandemia, pero hay quienes han tenido la oportunidad de opinar e influir en que las restricciones hayan sido las mínimas y proporcionales, mientras que otros han tenido que sufrirlas de forma desproporcionada. Especialmente las personas mayores y los niños. Lee el resto de esta entrada »


Educación modo pandemia

julio 27, 2020

Creí que estos meses de extraño confinamiento iban a dar de sí para repensar algunas cosas. Así lo afirmaban algunos tertulianos (no pocas tertulianas también), los numerosos supuestos expertos asiduos en todas las cadenas televisivas. Vamos a aprender, vamos a ser de otra manera, el mundo ya no va a aser el mismo. Pero ha acabado el estado de alerta, alarma, excepción y confinamiento para que todo pretenda volver a su ser.

Los mismos tertulianos ultraliberales (y no pocos de los otros) que nos dejaron la sanidad pública (y los servicios públicos en general) como unos zorros, famélicos, incapaces de contener los terribles efectos de la pandemia, han vuelto a la cantinela sempiterna de la recuperación de la confianza, la vuelta a la senda del crecimiento y las bajadas de impuestos para promover la inversión y el retorno del consumo.

No hemos repensado nada y cada cual pretende volver a las andadas allí donde las había dejado. Se me ocurre que una de las cosas que deberíamos repensar y fortalecer (además de la sanidad, claro), sería la educación. Nadie va a ofrecer viajes gratis, ni considerar héroes tipo Princesa de Asturias,  a esos profesionales de la docencia que han tenido que reinventar la enseñanza y reinventarse a sí mismos, para seguir dando clases con sus propios ordenadores, inventando programas educativos  y aprendiendo a enseñar olvidando lo aprendiendo. No serán considerados héroes, pero sí han sido revolucionarios, partisanos, innovadores de los de verdad. Lee el resto de esta entrada »


Intratable pueblo de cabreros

junio 18, 2020

Así nos definía el tío catalán de Esperanza Aguirre, Jaime Gil de Biedma, cuando pensaba en esa media España que había ocupado España entera con la vulgaridad, con el desprecio total de que es capaz, frente al vencido, un intratable pueblo de cabreros.

Pasan los cabreros por ser gente libre porque andan con caprichosos rebaños que van buscando los brotes tiernos, las jugosas hojas que nacen al final de las ramas de los árboles. Esa manía de las cabras, a la que llaman ramoneo, tiene al parecer un papel importante en la prevención de incendios.

Algo de cierto debe haber. Cabreros han sido hombres libres como Miguel Hernández, o como el cantaor flamenco José Domínguez Muñoz, más conocido precisamente  por su oficio, El Cabrero. He compartido algún que otro día de infancia y de verano con cabreros de la Sierra de Gredos y las cabras dejan tiempo para la contemplación, para disfrutar del paisaje, comer junto al arroyo que baja de la sierra y hasta para leer.

Mientras las cabras vagan libres por el monte abierto todo va bien, el problema es cuando un día hay que sacarlas por caminos y veredas en las que su caprichosa actitud ante la vida las conduce a invadir campos particulares a fuerza de saltar ágilmente las tapias. Entonces el cabrero ya no es tan libre y tiene que andar con mil ojos, antes de que los vecinos vengan más tarde a visitarle en su casa para trasladarle sus quejas. Lee el resto de esta entrada »


Respetar a los virus

junio 11, 2020

Nos extraña el funcionamiento de los virus, no habíamos reparado en estos ínfimos pequeños seres a los que no todos consideran vivos, a los que nadie considera completamente muertos. Algo me ha explicado mi primo veterinario, por mensajes de móvil,

-Hola, primo, mira los seres vivos tenemos tres tipos de ARN en nuestras células, el Mensajero, el de Transferencia y el Ribosomal, cada uno tiene una función diferente.

Comenzamos a meternos en el lío. Algo me suena de cuando estudiaba biología en el instituto. Nuestro código genético se encuentra en el núcleo de cada una de nuestras células y, en nuestro caso, está formado por 2 cadenas de ADN.

Los virus son mucho más variados, aunque sean las partículas vivas, medio vivas, o casi muertas, más pequeñas que se conocen. En esto de vivas o muertas no hay acuerdo, porque al no poder autorreproducirse parece que les falta esta capacidad que caracteriza a los seres vivos.

Son un código genético encapsulado. Eso sí, su código genético puede estar formado por una cadena (o dos) de ARN, o por una cadena (o dos) de ADN y hasta los hay mixtos, con una cadena de ADN y otra de ARN. Algunos se buscan complementos como este coronavirus rodeado de salientes de proteína para facilitar su invasión de las células. Lee el resto de esta entrada »


Mayores frente al coronavirus

mayo 12, 2020

La pandemia, esta peste moderna, nos ha invadido así, de golpe, de forma tan inesperada, sembrando el desconcierto. Pensábamos que el mundo se había desbocado porque la globalización y las nuevas tecnologías estaban acelerando de tal manera nuestras vidas, que no nos dimos ni cuenta de que los verdaderos cambios los produce la propia Naturaleza cuando despreciamos sus reglas, sus lógicas internas y despreciamos a los virus deseosos de expandirse por el planeta utilizando como transporte a los animales, hongos, seres humanos, bacterias y hasta otros virus.

El mundo que salga de este desastre no sólo será distinto, sino que tendrá que repensar seriamente sus relaciones económicas, sociales y las del género humano con el resto de los seres vivos del planeta. La primera tentación será olvidar deprisa y repetir la fiesta, como si nada hubiera pasado.

Pensando en un futuro deseable quiero detenerme en cómo han tenido que vivir (cómo viven aún) nuestros mayores este complicado proceso en el que nos hemos metido, no diré que sin comerlo ni beberlo, pero sí, al menos, sin olerlo, ni verlo venir por ninguna parte. Lo que ha ocurrido con las personas mayores (de otra manera también con los niños) les ha convertido en víctimas propiciatorias ofrecidas a los dioses de la muerte desbocada e incontrolable.

Se veía venir. Con cada vez mayor frecuencia queremos controlar la vida de nuestros mayores. Es cierto que hay motivos de seguridad en juego. Escuché recientemente a un hijo (experto en seguros) que las noches de su padre y sus frecuentes visitas al baño, sin atinar con el alejado interruptor de la luz, le habían acarreado varias caídas, sin consecuencias, pero con el temor de que llegue el momento en que esa caída sea más grave.

Encontraron una solución contratando uno de esos asistentes virtuales que permiten decirle al móvil que encienda la luz desde la cama y zas, la luz se enciende. Desde ese momento se acabó el problema de las caídas de su padre. Hasta aquí todo bien. El problema comienza cuando invadimos la intimidad de nuestros mayores y les colocamos un dispositivo para saber su qué, cómo, cuándo y dónde y hasta el por qué de cada momento de su día. Lee el resto de esta entrada »


Pactos de la Moncloa, o de lo que quieras

abril 29, 2020

Segundas partes nunca fueron buenas, vaya por delante, por eso no podremos reeditar unos Pactos de la Moncloa, por mucho que nos empeñemos, ha llovido mucho desde entonces, los actores no son los mismos, la guerra civil queda mucho más lejos y hay demasiados intereses políticos y económicos en juego.

Los Pactos de la Moncloa se produjeron al calor de una crisis económica que producía subidas de los precios de más del 27% al año, el modelo de Transición hacia la democracia no estaba decidido, la Constitución no había sido aprobada, el franquismo seguía matando

(el asesinato de los Abogados de Atocha, el impresionante y pacífico entierro, la demostración pacífica de organización y fuerza del PCE y de las CCOO, abrieron las puertas a la legalización definitiva del Partido Comunista y luego, al final, de los sindicatos, de las Comisiones Obreras)

las tensiones políticas y sociales arreciaban, buena parte de la derecha política añoraba el franquismo, mientras los poderes económicos emanados de los privilegios franquistas necesitaba legitimidad y seguridad para sus fortunas y los torturadores necesitaban seguir siendo policías y recibiendo méritos y condecoraciones.

La Ley de Amnistía y los Pactos de la Moncloa son de octubre del 77

(vaya qué casualidad, la amnistía el 15 y los Pactos el 25)

y hoy, con más de cuarenta años de por medio, me admira cómo creímos que la Ley de Amnistía limpiaba todos los juicios, expedientes, fichas policiales, de los cientos de miles de rojos juzgados, condenados y asesinados por el franquismo, pero no,

(ahí siguen las condenas, ahí siguen las fosas)

limpiamos la imagen de Billy el Niño y todas las bandas de cuatreros torturadores y asesinos de la dictadura. Lee el resto de esta entrada »


Mucho miedo y muy poca vergüenza

abril 29, 2020

Me lo decía mi madre cuando liaba una trastada, me pillaba, yo compungido y ella,

-Mucho miedo y muy poca vergüenza

Me acuerdo de esto ahora, en este encierro forzoso que vivimos, cada casa se ha convertido en celda y pensar en el barrio de al lado, en el pueblo cercano, no te digo ya en una playa, una montaña, un viaje al extranjero, se me antoja como algo irreal, un sueño lejano, el recuerdo de un tiempo pasado que tal vez no vuelva.

Está muriendo gente, mucha gente, no más que otras veces, pero algo es distinto ahora, porque nos encierran. Algo es distinto ahora, puede que este nuevo virus con corona sea micho más peligroso porque es muy rápido en su difusión, de un país a otro, de una persona a otra, con enorme facilidad, además de ser muy selectivo, busca nuestros puntos débiles, los que ni nosotros mismos conocemos y se ceba con ellos.

Es muy rápido, hoy te sientes mal, mañana no tan mal y de repente, como dicen los médicos, estás comprometido, al borde del colapso. No hay tratamientos generalizados, no hay antivirales probados, no hay vacuna, ni la habrá hasta dentro de un año, como muy poco, así están las cosas.

Encerrados, confinados, aislados. O cortamos su avance o no hay sistema sanitario que soporte la presión de miles de pacientes en cuidados intensivos. Es cuestión de dar oportunidad y tiempo a los que más lo necesiten. Aquí tenemos el primer problema.

Mantenemos un buen sistema sanitario, pero empequeñecido, recortado en sus raíces, como los bonsais, con menos camas hospitalarias, menos profesionales y menos recursos. Los franceses cuentan con 6´5 camas por cada 1.000 habitantes, los alemanes con 8´3. Los italianos tienen 3´4, los españoles 3, los madrileños 2´7. Ahora adivina quien colapsará antes si las infecciones aumentan sin control. Alemania atiende enfermos de países cercanos, nosotros no alcanzamos a atender a los nuestros.

Si miramos los  profesionales sanitarios por cada 1000 habitantes, o el gasto por habitante, o el porcentaje de Producto Interior Bruto dedicados a sanidad pública, siempre estamos un poquito por debajo de Italia, muy lejos de la media, a enorme distancia de Alemania, Austria, Bélgica, o Francia. Siempre a la cola de Europa. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus no es una guerra

abril 20, 2020

Este famoso coronavirus ha viajado por el mundo a la velocidad de nuestros aviones, ha dejado desiertas las avenidas de nuestras ciudades, las calles de nuestros pueblos, como en mitad de un bombardeo, sin explosiones, sin casas derruidas, ni fuego, ni llamaradas, pero con una metralla microscópica que siembra la muerte sin regueros de sangre.

No me gustan las comparaciones de esta crisis sanitaria con la guerra, por mucho que así pretendan convocarnos en calidad de obedientes y heroicos soldados, no me siento ni lo uno, ni lo otro, esto no es una guerra, como mucho una que nos hemos declarado a nosotros mismos, los virus siempre han estado ahí, hay quien no los considera ni formas de vida, estaban aquí antes que nosotros, se encuentran en planetas a los que nunca llegaremos  y continuarán en este planeta, ya no me atrevo a decir nuestro, cuando las condiciones hagan imposible que nosotros podamos sobrevivir por estos parajes.

Tampoco es la primera pandemia que han producido, cada cierto tiempo mutan, o invadimos

(para cortar árboles, para extraer petróleo, colonizar tierras para nuevos cultivos, arrancar minerales, construir industrias ganaderas)

lugares donde se encontraban recluidos, las selvas amazónicas, o las asiáticas, se vienen con nosotros, con sus eficaces sistemas de expansión, su capacidad de mutación, su eficiencia mejorada para introducirse en nuestras células y convertirlas en nuestras enemigas.

Son mecanismos que conocemos y hemos estudiado, ha sido la soberbia humana la que nos ha incitado a la imprudencia de ignorar las reglas de la vida, los peligros que nos acechan, nosotros que doblegamos a la Naturaleza, la sometemos, la provocamos, por eso esta crisis está siendo más dura que cualquier crisis económica, en ella nos va la vida. Lee el resto de esta entrada »