Vuelve el eterno pelotazo

abril 5, 2019

Vivimos en un país que ha hecho de la necesidad negocio. Una de esas necesidades es la de la vivienda, contemplada como derecho constitucional. Sobre esa necesidad se han construido inmensos negocios que han sostenido el crecimiento económico entre crisis y crisis.

Cuentan que la Regente María Cristina reunió a mediados del siglo XIX a los empresarios de la Villa y Corte, poco habituados a adentrarse en negocios mineros, siderúrgicos, comerciales, textiles, o de cualquier índole productiva y les vino a decir algo así como, Madrid no tiene industria, pero sí tiene mucho suelo disponible. Hagamos industria del suelo.

Hacía referencia a que los vascos, o los catalanes, habían buscado actividades sobre las que sustentar su crecimiento económico y social, mientras que la capital seguía siendo una ciudad de servicios a la Corte, cuarteles, talleres artesanos, manufacturas militares, aristócratas, criadas, pequeños comerciantes y mucha gente malviviendo y buscándose la vida en trapicheos varios. Lee el resto de esta entrada »

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Mujer y brecha de rentas

marzo 10, 2019

Se acerca el 8 de Marzo. Las fotos de los perfiles en las redes sociales de partidos políticos y organizaciones de todo tipo, hasta las empresariales, se tiñen de morado. Resulta una curiosidad de nuestro tiempo que nadie se corte un pelo a la hora de presumir, sin contemplaciones ni pudor alguno, de aquello de lo que carece. Vivimos el tiempo de los lobos con piel de cordero.

En lugares como Madrid, tan grandes, tan capitalinos, pero tan desmadrados e incontrolables, la simulación y el postureo adquieren tintes grotescos y extravagantes. Nadie intentará negar, durante un día, que el salario medio de la mujer es inferior al del hombre en más de 5.700 euros. Significa que en Madrid una mujer cobra un 20 por ciento menos que un hombre.

Según el informe anual de CCOO de Madrid sobre brecha salarial y mercado laboral, la diferencia de salarios entre mujeres y hombres disminuye en la industria, pero crece en los servicios. La diferencia es mayor, de un 26 por ciento entre hombres y mujeres con contrato indefinido, pero baja en los contratos temporales, en los que la brecha salarial entre mujeres y hombres se sitúa en el 10 por ciento. Lee el resto de esta entrada »


La igualdad empieza por el empleo

marzo 10, 2019

Las fake news, las noticias falsas, marcan el signo de nuestro tiempo. Cada día nos vemos sorprendidos por una batería de primicias inventadas y opiniones manipuladas, vertidas en las redes sociales, en tertulias televisivas o radiofónicas, en artículos de opinión y luego difundidas en conversaciones, grupos, barras de bar. Van creando tendencias negacionistas de la verdad, a base de repetir mentiras, o medias verdades, que calan en la sociedad y terminan por configurar realidades paralelas que nunca confluyen, fracturando la sociedad, cerrando las puertas a cualquier transacción, negociación, acuerdo, o diálogo.

Así parece ocurrir con la igualdad de la mujer en nuestra sociedad, especialmente cuando llegan fechas como el 8 de Marzo, que deberían permitir una confluencia de toda la ciudadanía en torno a unas cuantas ideas compartidas que harían posible dar pasos hacia la puesta en marcha de actuaciones políticas, sociales, personales, que resolvieran los problemas.

Es cierto que, año tras año, vamos asistiendo a avances, fruto de la constante reivindicación de mayores cotas de igualdad, pero no es menos cierto que esos avances son demasiado lentos en un mundo acelerado como el que vivimos. Por eso es necesario recordar unas cantas ideas que no pueden verse tapadas por el discurso negacionista, ni mucho menos por el postureo al uso, que tiñe de morado los perfiles de quienes poco hacen por alentar la igualdad. Lee el resto de esta entrada »


Hacia la libertad, hacia el 8 de Marzo

marzo 10, 2019

Vivimos tiempos extraños. De esos malos tiempos de los que hablaba Dürrenmatt, en los que hay que volcar un ingente esfuerzo en demostrar lo evidente. Parece algo increíble en momentos de sobresaturación informativa y expansión del Big Data tendente al infinito.

Probablemente sea ese exceso de datos el que determina nuestra incapacidad para detenernos a pensar con dos dedos de frente y nos conduce, indefectiblemente, a aceptar como verdad, la mentira mil veces repetida, siguiendo el inestimable consejo del jefe de la propaganda nazi Joseph Goebbels.

Es cierto, como escucho a una tertuliana de reality show (obsérvese que para escucharla tengo que verla, por más que luego diga que pasaba por allí), que vivimos tiempos de auge de las mujeres. Y, sin embargo, aunque pudiera parecer lo contrario, las desigualdades siguen persistiendo y las violencias en manada siguen arreciando.

Si miramos hacia el interior de las familias, comprobamos que las mujeres siguen dedicando el doble de tiempo que los hombres a tareas domésticas de todo tipo. Tareas que no son agradecidas, ni reconocidas, ni mucho menos pagadas. Es cierto que las cosas han cambiado, pero me parece observar que sigue persistiendo el concepto de ayudar a la mujer, en lugar de asumir el de la corresponsabilidad. Lee el resto de esta entrada »


25N Contra la violencia de género

diciembre 3, 2018

Me invitaron los compañeros y compañeras de Castilla y León a participar, en Burgos, en una mesa redonda para reflexionar sobre las relaciones del movimiento feminista con el sindicalismo y con el resto de movimientos sociales. Acompaño a dos ponentes de lujo: Begoña San José y Paula Guisande.

Begoña comenzó en el trabajo doméstico, la contrataron más tarde en la fábrica Osram, militó en las clandestinas CCOO y en el PCE. Es detenida, despedida, se incorpora al Movimiento Democrático de Mujeres. Fue la primera Secretaria de la Mujer de CCOO de Madrid, en 1976 y de CCOO de España desde 1977, inaugurando así la andadura legal del sindicalismo español.

Estudia derecho, se prepara las oposiciones de Secretaria de Ayuntamiento y con ello se gana la vida. Dedica su tiempo al movimiento feminista y ha ocupado cargos como el de subdirectora de la Dirección General de la Mujer, o Presidenta del Consejo de la Mujer de Madrid.

Paula Guisande, por su parte, no se queda atrás. Ha sido Secretaria de Juventud, más tarde asumió también las Relaciones Internacionales en CCOO de Madrid y es actual Secretaria de Política Social y Movimientos Sociales de la Confederación de CCOO.  Tiene raíces en Italia, Francia, España, Brasil, Argentina y seguro que olvido algún país más. Acaba de traspasar esas raíces a un precioso niño. No hace ascos a nada porque como mujer y sindicalista, todo le interesa y todo le preocupa. Lee el resto de esta entrada »


La igualdad no admite demoras

abril 1, 2018

Han pasado tan sólo unos días desde la celebración de la Huelga Feminista del 8 de Marzo y ya todos los partidos se apuntan los resultados de la misma. Y es que la movilización ha sido un éxito incuestionable, por más que haya quien durante el día de la huelga, fuera diciendo que había tenido un escaso seguimiento laboral, tal vez en un intento de exprimir, hasta el límite, el argumentario antihuelga que el PP lanzó desde su Oficina de Información.

El argumentario no tiene desperdicio. De entrada, acusa a las organizaciones convocante de apostar por el enfrentamiento de mujeres y hombres. De promover una huelga insolidaria, irresponsable y elitista, que pretende, nada menos, que romper nuestro modelo de sociedad occidental.

Y todo ello, para terminar reconociendo los altos niveles de paro de las mujeres, su infrarrepresentación en cargos de dirección, sus dificultades para promocionar en sus trabajos, la brecha salarial con respecto a los hombres, la brecha en las pensiones de miseria que perciben mayoritariamente y la lacra permanente de la violencia de género.

Un argumentario frente a la Huelga Feminista que ha conducido a declaraciones y posicionamientos que rozan el absurdo. La Ministra Tejerina, con su “huelga a la japonesa”, que no existe ni en Japón. Apoyada de inmediato por la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, que también se inspiró en el Imperio del Sol Naciente, aunque luego negara haber dicho lo que había dicho. Un Presidente que no quería meterse en eso de la “brecha salarial”, pero luego desautorizó las influencias niponas en su partido.

En éstas andábamos cuando llegó la ministra responsable de los asuntos de igualdad, Dolors Montserrat, que sabe mucho de nacionalismo catalán, pero que considera que esto del feminismo es una etiqueta que se ponen algunas mujeres y a ella no le gustan las etiquetas. Para colmo, apareció Maroto, uno de los Vices del PP, poniendo de vuelta y media la “manifestación de Podemos”. Cuando vio la que se venía encima, cambió radicalmente, hasta admitir respetar la posición que cada ciudadano pueda tener.

El partido de Rivera se dio cuenta también, o fue alertado, de que iba por mal camino, cuando Inés Arrimadas denunciaba maniobras ideológicas anticapitalistas en el feminismo, al tiempo que la responsable parlamentaria de Igualdad de Ciudadanos identificaba a las feministas convocantes  de la movilización con el comunismo, al grito de “Yo soy feminista, pero no comunista”.

A la vista de lo que se avecinaba, el jefe Albert decidió hacer un quiebro y reclamar un “movimiento transversal feminista” para intentar mitigar el golpe, lo cual no impidió que se llevasen algún que otro rapapolvo, al paso de su cortejo, durante la manifestación madrileña.

No era ésta una huelga al uso. Era huelga de no consumir, de no atender los cuidados familiares, de no estudiar y de no trabajar. Las organizaciones convocantes, sociales y sindicales, eran conscientes de que no era fácil, con un tejido empresarial mayoritariamente compuesto por microempresas y pequeñas empresas y con el grado de precariedad laboral y temporalidad agudizado durante los años de la crisis, alcanzar un alto nivel de paro laboral.

El éxito de la huelga se ventilaba en los centros de trabajo, en los centros de estudio, pero también en el despliegue masivo por las calles y las plazas, en las impresionantes manifestaciones que recorrieron las ciudades españolas y en el alto nivel de debate y conciencia social que se ha desplegado, en torno al problema de la igualdad.

Por eso, ahora, cuando ni los que se opusieron a la Huelga Feminista son capaces de negar el éxito de la misma y, aún menos, las causas que han llevado a millones de mujeres y hombres a participar en las miles de movilizaciones convocadas el 8 de Marzo, es el momento de que nadie se entregue  a la tarea de echar arena sobre el problema.

Si el problema existe y la sociedad ha demostrado que es consciente del mismo y que exige soluciones y cambios reales, lo que toca es presentar soluciones políticas que incidan en lo laboral y en todos los aspectos que forman parte de nuestra convivencia social. Habrá que hablar de contrataciones, de educación, servicios públicos, servicios sociales, dependencia, pensiones, violencia de género y muchas cosas más.

Por favor, no nos distraigan con viejos trucos, ni con novedosas argucias, demoras, desidias. Si la igualdad es el problema no resuelto, vamos a negociar ya cómo la alcanzamos.


Acosos

febrero 23, 2018

Fueron primero algunas actrices de Hollywood como Nicole Kidman, Jennifer Lawrence, Salma Hayek, o Margot Robbie, las que destaparon abiertamente, numerosos casos de acoso y abusos sexuales. Las denuncias apuntan a actores, directores y productores hacia los que se dirige un claro mensaje, I will not be silent (No voy a estar en silencio). El discurso de Oprah Winfrey contra el racismo y el acoso sexual durante la ceremonia de entrega de los Globos de Oro, pasará a nuestra historia. El movimiento Me Too (Yo también) sigue siendo noticia cada día, con nuevas denuncias y revelaciones.

Luego, actrices españolas como Aitana Sanchez Gijón, Carla Hidalgo, Ana Gracia, o Maru Valdivieso, afirmaron haber sufrido acoso sexual en el cine español. En este caso los nombres de los acosadores han permanecido en una zona oscura. En la ceremonia de los Goya los discursos se han volcado más en la infrarrepresentación de las mujeres y la brecha salarial entre mujeres y hombres en nuestro cine.

Día sí, día también, ministros, jueces, abogados, empresarios, políticos, militares, son acusados aquí y más allá de nuestras fronteras, de protagonizar actos de acoso y abusos sexuales. Las instituciones públicas y las empresas privadas aparecen con frecuencia en estas denuncias y escándalos. Un informe reciente pone de relieve que hasta uno de cada cinco trabajadoras y trabajadores del Parlamento Británico ha sufrido, o presenciado, casos de acoso sexual y eso tan sólo en el último año.

Claro que estas cosas ocurren por Europa, o Estados Unidos. Lo que ocurre en España es un misterio. Sin embargo todo un río de podredumbre debe recorrer las cloacas del país, si hacemos caso al Informe de la Unión Europea realizado en sus 28 estados miembros, según el cual más de la mitad de las mujeres europeas ha sufrido alguna forma de acoso sexual a lo largo de la vida y una de cada tres indica que el acosador era un compañero de trabajo, un superior, o un cliente.

Aunque parezca mentira, el acoso no aparece como un asunto menor entre mujeres que ocupan puestos de alta dirección, o de alta cualificación, entre las que tres de cada cuatro (el 75 por ciento) manifiestan haber sufrido acoso sexual. Con este panorama no creo que en España estemos mejor que en la media de la Unión Europea. Pero esto debe ser material clasificado.

Para colmo de males, hubo quien creyó que la pedofilia, el abuso y el acoso sexual, afectaba tan sólo a algunos pervertidos, entre los que se encontraban unos cuantos curas y frailes de la Iglesia. De pronto nos despertamos con que aparecen denuncias y casos en organizaciones dedicadas a paliar los males del mundo, como la ONU, el Programa Mundial de Alimentos, o como ONUSIDA.

Para remate, descubrimos que el hasta ahora impoluto e irreprochable mundo de las ONG tampoco se libra de casos de pedofilia, abusos, o contratación de servicios de prostitutas, con dinero procedente de fondos públicos. Organizaciones como Oxfam, Save The Children, o Cruz Roja. La Ministra de Cooperación de Reino Unido ha anunciado que investigará y retirará toda financiación pública a las entidades que no garanticen cumplir los requisitos y salvaguardias mínimos para impedir estos escándalos.

Los abusos, el acoso, la violencia de género, son problemas transversales que afectan a todo tipo de relaciones laborales, políticas, sociales. Porque si es verdad la afirmación de Oscar Wilde (Todo en la vida trata sobre el sexo, excepto el sexo. El sexo trata sobre el poder), podremos comprender que nos encontramos ante situaciones que incorporan elementos que tienen que ver con la posición de poder en cualquier ámbito de relaciones personales o sociales.

La inmensa mayoría de los políticos, directores de cine, productores, empresarios, sindicalistas, periodistas, o voluntarios de las ONG, no son acosadores. Pero algo no funciona cuando la tapadera del silencio se impone durante años sobre la denuncia y la erradicación de esos comportamientos.

Algo se ha avanzado en Estados Unidos y en algunos países europeos. En España, parece que habrá que esperar para comenzar a destapar el problema, abrir el debate oculto, debatir en el conjunto de la sociedad y buscar soluciones en todos los ámbitos donde el problema aparece. Desde la familia al parlamento, desde el cine a los medios de comunicación, desde las empresas a las instituciones, desde los partidos a las ONG y a la Iglesia, desde los sindicatos a las organizaciones empresariales.