La sanidad pública vota inversión y cambio

mayo 8, 2021

Cuando vienen mal dadas, cuando escasea el empleo, cuando las rentas nos son negadas y, sobre todo, cuando la muerte nos acecha, todos echamos de menos que haya alguien, qué se yo, un gobierno, unos gobernantes, un partido de gobierno, una oposición política, un dios menor, o un dios proveedor en toda regla, que venga en nuestra ayuda.

La llegada de la pandemia nos ha demostrado que durante años la derecha gobernante, especialmente la llegada al poder con el golpe del Tamayazo, esa derecha extrema encabezada por la madrina del charco de ranas de la corrupción en España, había ido arrasando los recursos públicos para entregarlos al sector privado.

La pandemia ha demostrado que los dineros no estaban invertidos en la sanidad pública, que ha demostrado ser imprescindible para combatir con éxito al coronavirus. El gobierno ha sido incapaz de garantizar que hubiera los rastreadores necesarios para detectar la enfermedad en sus fases iniciales, lo cual hubiera permitido contener la expansión de los brotes, o que tuviéramos suficientes equipos de protección individual, o suficientes tests y pruebas PCR.

Lee el resto de esta entrada »

Esa izquierda, esos sindicatos

abril 17, 2021

Al contrario de lo ocurrido con la crisis financiera de nuevo tipo desencadenada en 2008, en esta ocasión los gobiernos han renunciado a los recortes de recursos públicos y rescates crueles y se han empeñado en regar dinero sobre los pueblos golpeados por la pandemia de una forma desconocida desde hace muchas décadas.

Basta prestar atención y comprobar cómo hace una docena de años los ultraliberales de moda se liaron la manta a la cabeza y dejaron abandonada a su suerte a millones de personas, sembrando nuestras vidas de precariedad y  empleos basura. Pero no, esta vez no, con la pandemia no.

Esta vez las medidas de protección se han multiplicado. Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) han venido a taponar los efectos brutales de la paralización, o de las restricciones temporales, de actividades económicas afectadas por el confinamiento. Medidas a las que han venido a sumarse otras como la aprobación de un subsidio extraordinario para personas paradas que han agotado su periodo de prestación.

Lee el resto de esta entrada »

Mujer, pandemia y 8 de marzo

marzo 14, 2021

Allá vamos, al primer 8 de Marzo inmerso en la pandemia. Habrá quien diga que el año pasado el Día Internacional de la Mujer Trabajadora ya estuvo marcado por la pandemia, pero aún por aquellas fechas poco podíamos intuir la que se nos venía encima en forma de enfermedad, muerte, confinamientos, penurias económicas, pérdida de empleo.

Aún estamos echando cuentas de los daños producidos y los que aún se encuentran en curso. Comenzamos a contar con algunos datos que nos permiten algo más que la valoración del día a día, para entrar en análisis más desagregados que nos permitan conocer cómo ha afectado la pandemia a jóvenes, o mayores, mujeres y hombres, pobres y ricos.

Una de las primeras conclusiones es que la pandemia golpea de forma distinta a las mujeres que a los hombres, las mujeres de cualquier edad han visto aumentar las desigualdades. No es algo nuevo, ya lo habíamos visto a menor escala en epidemias anteriores.

Lee el resto de esta entrada »

Mayores como Paquita

noviembre 22, 2020

Hace ya tres años publicaba en este mismo espacio, al que los amigos de @infoLibre han decidido llamar Plaza Pública, una Carta abierta a Paquita. Me parecía que, con más de 90 años, esta mujer luchadora, perseverante y libre merecía unas cuantas palabras de agradecimiento.

Ella y toda esa generación que tuvo que bandearse y mantener el tipo en los dolorosos días de la guerra de España, la despiadada posguerra (Paquita visitaba a su padre en la cárcel en aquellos mismos días en los que mi madre visitaba a la suya en la cárcel de Ventas), la agotadora dictadura franquista, la insoportable represión y esa tan denostada transición, en la que consiguieron anteponer el huevo a cualquier fuero y pusieron los bueyes por delante de la carreta.

La generación de Paquita era la de las 13 Rosas, o la de María Luisa Suárez, la fundadora del primer despacho laboralista madrileño en la calle de la Cruz. Pegadas a sus faldas crecieron Lola González Ruiz, Cristina Almeida, Manuela Carmena, Begoña San José, y muchas mujeres como Paquita, Josefina y otras más jovencitas como Salce Elvira y su hermana Mari Cruz, Dolores Sancho y tantas otras, como la recientemente fallecida Susana López.

Lee el resto de esta entrada »

Una dependencia de juguete

octubre 29, 2020

El Coronavirus ha puesto a prueba la resistencia, la calidad y la fortaleza de la protección social en nuestro país. La atención a las situaciones de dependencia, sin ir más lejos, ha demostrado sus carencias, insuficiencias, debilidades y escasas fortalezas. Estamos ante una red de protección condenada a la precariedad, sin procesos de cualificación permanente, infradotada económicamente y entregada a los intereses del negocio privado.

El valor de la atención a la dependencia depende de la importancia que concedamos al trabajo de quienes realizan esas tareas y desde los primeros momentos de la pandemia hemos comprobado cómo se prestaba atención mediática a los hospitales, a los centros de salud, a sus profesionales, a los cuales aplaudíamos desde las ventanas cada tarde. Lee el resto de esta entrada »


Teléfono escacharrado

octubre 16, 2020

Es un juego de niños, el teléfono escacharrado digo, ya sabes, los niños y niñas están en fila, alguien dice algo al oído del de al lado en voz baja, éste lo repite al oído del siguiente y así sucesivamente hasta que el último repite lo que ha escuchado. Es un juego que causa mucha risa entre la chavalería por las tremendas confusiones que se producen en la trayectoria de los mensajes.

Parece que la pandemia nos ha devuelto a una infancia revenida y envenenada en la que cualquier comunicación entre partidos políticos se ha convertido en un teléfono escacharrado. Y eso aunque los empresarios y los sindicatos, negociando con el gobierno, han hecho todo lo que han podido para contener los efectos de la crisis, utilizando los ERTES para suspender temporalmente la actividad laboral, a la espera de que se restablezcan las condiciones para recuperar los empleos.

Han puesto en marcha, como mejor han podido, medidas a favor de la igualdad, de colectivos especiales como los autónomos, de las familias más desfavorecidas que han sufrido el golpe de no poder pagar los alquileres, de ver agotados todos sus ahorros, de haber perdido todas sus fuentes de ingresos. Lee el resto de esta entrada »


Teletrabajo en el centro de la pandemia

septiembre 12, 2020

Atentos a los cambios en los sistemas de producción y en los empleos, los sindicatos vienen reclamando desde hace tiempo la regulación de algunas nuevas formas de trabajo, desde los modernos porteadores que atraviesan la jungla urbana a lomos de una bicicleta, a los que eufemísticamente llamamos riders, a los falsos autónomos condenados a ser asalariados que asumen todos los riesgos de su actividad laboral (hermosa película, aquella Sorry we missed you, de Ken Loach), pasando por quienes trabajan desde casa en eso que se denomina teletrabajo.

Sin embargo, de todos estos nuevos empleos, probablemente el teletrabajo era el que menos preocupación real suscitaba y, por lo tanto, su regulación se venía postergando sine díe. Bien conocidos son los vicios de presencialismo de la economía española, que hace que muchos patronos prefieran tener menos productividad pero con el trabajador al alcance de la vista, antes que lograr más productividad utilizando sistemas como el teletrabajo en los que el contacto directo es más difuso.

Los horarios de trabajo presencial han marcado y condicionado, nuestras formas de convivencia familiar, la conciliación, los horarios escolares, las vacaciones, durante décadas y hasta durante siglos. Sin embargo la pandemia ha cambiado nuestras vidas cotidianas, nuestras costumbres, nuestros empleos, nuestras escuelas, nuestras vacaciones veraniegas, o nuestras formas de convivencia. Lee el resto de esta entrada »


Mucho miedo y muy poca vergüenza

abril 29, 2020

Me lo decía mi madre cuando liaba una trastada, me pillaba, yo compungido y ella,

-Mucho miedo y muy poca vergüenza

Me acuerdo de esto ahora, en este encierro forzoso que vivimos, cada casa se ha convertido en celda y pensar en el barrio de al lado, en el pueblo cercano, no te digo ya en una playa, una montaña, un viaje al extranjero, se me antoja como algo irreal, un sueño lejano, el recuerdo de un tiempo pasado que tal vez no vuelva.

Está muriendo gente, mucha gente, no más que otras veces, pero algo es distinto ahora, porque nos encierran. Algo es distinto ahora, puede que este nuevo virus con corona sea micho más peligroso porque es muy rápido en su difusión, de un país a otro, de una persona a otra, con enorme facilidad, además de ser muy selectivo, busca nuestros puntos débiles, los que ni nosotros mismos conocemos y se ceba con ellos.

Es muy rápido, hoy te sientes mal, mañana no tan mal y de repente, como dicen los médicos, estás comprometido, al borde del colapso. No hay tratamientos generalizados, no hay antivirales probados, no hay vacuna, ni la habrá hasta dentro de un año, como muy poco, así están las cosas.

Encerrados, confinados, aislados. O cortamos su avance o no hay sistema sanitario que soporte la presión de miles de pacientes en cuidados intensivos. Es cuestión de dar oportunidad y tiempo a los que más lo necesiten. Aquí tenemos el primer problema.

Mantenemos un buen sistema sanitario, pero empequeñecido, recortado en sus raíces, como los bonsais, con menos camas hospitalarias, menos profesionales y menos recursos. Los franceses cuentan con 6´5 camas por cada 1.000 habitantes, los alemanes con 8´3. Los italianos tienen 3´4, los españoles 3, los madrileños 2´7. Ahora adivina quien colapsará antes si las infecciones aumentan sin control. Alemania atiende enfermos de países cercanos, nosotros no alcanzamos a atender a los nuestros.

Si miramos los  profesionales sanitarios por cada 1000 habitantes, o el gasto por habitante, o el porcentaje de Producto Interior Bruto dedicados a sanidad pública, siempre estamos un poquito por debajo de Italia, muy lejos de la media, a enorme distancia de Alemania, Austria, Bélgica, o Francia. Siempre a la cola de Europa. Lee el resto de esta entrada »


Brechas, leyes y mujer

marzo 12, 2020

8 de Marzo marcado por la polémica. Procuro fijar mi atención en aquello que me resulta más cercano. Madrid presume de ser la comunidad motor de España, la que más empresas crea, la que más empleo crea. Sin embargo cuando hablamos de igualdad, ya no son tan halagüeñas. Así lo demuestra el balance sobre la situación laboral y social de la mujer, que cada año presenta CCOO de Madrid en las inmediaciones del 8 de Marzo.

La tasa de actividad de los hombres, por ejemplo, sigue siendo casi 9 puntos superior a la de la mujer que supera levemente el 59 por ciento. En cuanto a quienes están ocupados, sólo una de cada dos mujeres tienen empleo, mientras que en el caso de los hombres son tres de cada cinco los que cuentan con un puesto de trabajo.

En Madrid hay más mujeres que hombres, pero hay más trabajadores que trabajadoras y, para colmo, hay más paradas que parados. La mayoría de los contratos indefinidos son para hombres y la mayoría de los temporales para mujeres. Las mujeres acaparan los contratos a tiempo parcial, mientras la mayoría de los contratos a tiempo completo son para hombres.

Reparemos en los salarios. Las mujeres ganan una media de 24.030 euros al año, 5.881 euros menos que los hombres madrileños. Cuanto mayor, peor. La brecha entre hombres y mujeres pensionistas indica que los hombres cobran una pensión media de 22.033 euros anuales, frente a los 14.913 de las mujeres. Hasta en el riesgo de pobreza las mujeres lo tienen peor que los hombres. Lee el resto de esta entrada »


Sacad las manos de nuestros niños

noviembre 20, 2019

En el periódico,

-A mí me parece bien que les peguen. Están todo el día robando, da miedo salir a la calle,

La vecina de más de 80 años, a la que han robado hace unos días. No es la única en el barrio.

-Pregunta en cualquier sitio y encontrará a alguien a quien le ha pasado.

Les llaman MENAS y se han convertido en leitmotiv a lo largo de la campaña electoral de la ultraderecha. No entiendo lo de llamar MENAS a niños que se encuentran en España sin la compañía de sus padres. Es feo esto de construirse acrónimos para enmascarar las más tristes realidades. Menores-No-Acompañados, MENAS.

-En ningún centro me han ayudado. Ni con papeles, ni con permiso de residencia, ni estudiar. Aquí no nos dan ni para el abono de transportes, ni calzoncillos, ni calcetines. Ni una pastilla por la noche para el dolor de muelas. Somos muchos, dormimos en colchones en el suelo, en los pasillos.

El chaval intenta explicarse a sí mismo, ante el periodista, viene de lejos, ya no tiene marcha atrás. En Marruecos sería un fracasado. Si vuelve tiene que hacerlo con dinero, un buen coche, salvador de su familia. Ni más ni menos que el campesino manchego, extremeño, andaluz, que marchaba a Suiza, Francia, Cataluña, o Madrid. Lo mismo. Es la imaginería popular la que le empuja a la salvación, la muerte, la resurrección. A ambas cosas.

En el descampado, cuenta el periodista,

-Yo soy gitano, español, y aquí estoy con un payo arreglando el coche. ¿Racismo? No es racismo, lo que ha pasado es normal, porque la gente está cansada de ellos.

De buena mañana, un lunes, una dirigente de la ultraderecha cañí se planta en Sevilla, en el barrio de la Macarena, habla de inseguridad, graves problemas, libertad,

-Esto se tiene que controlar y no puede haber todos los años un número sin control de menas que cuando cumplen 18 años acaban en nuestros barrios sin ningún tipo de tutela, sin haber sido integrados y sin ninguna posibilidad de futuro, porque como no tienen papeles, tampoco pueden tener acceso a un trabajo y una vivienda.

Lo curioso del asunto es que la ultraderechista en cuestión no nació en España, sino en Cuba, de padre cubano y madre española. Eso sí, sus padres no la convirtieron en MENA, porque eran dueños de una potente azucarera y con el tiempo su padre trajo a España la fraquicia KFC, la de la comida rápida, a base de pollo. Ella no fue técnicamente una mena, pero sí una menor emigrante.

Menos mal que en esta España, no sólo hay mujeres como ella, de ultraderecha, tipo Sección Femenina reconvertida. Todavía quedan mujeres sevillanas, trianeras, cigarreras, nacidas en lo más profundo de la Serranía de Ronda, como la Carmen de la novelita de Merimée y la ópera de Bizet.

Y quedan aragonesas como Agustina, madrileñas como Manuela, la de Malasaña, o la Mariana, de Granada, la que se apellidaba Pineda. Y Milagritos, como la del Cantón de Cartagena, la que se apellidaba Rueda. Hasta alguna Rosario queda, como la de ahí al lado, la de Villarejo de Salvanés, que si fuera necesario (nadie lo quiera, ni lo alimente con sus palabras ni sus obras), volvería a ser Dinamitera.

Como esa gaditana, Teresa, a la que escucho ahora clamar indignada,

-Les gusta decir MENAS porque así se nos olvida que no son otra cosa que niños y niñas solos. No puede haber más cobardía que el que se enfrenta a un niño o una niña que vive solo. No puede haber más crueldad ¡Que son nuestros niños y nuestras niñas, que están bajo nuestra tutela!

La propia arquitecta ultraderechista en cuestión cuenta en sus palabras lo que hay que hacer, aunque al negarlo lo afirma. Niñas, niños que necesitan acogida, formación, papeles, integración, trabajo, vivienda. Lo mismo que quería cualquier español y española obligado a emigrar en los años sesenta. Lo mismo que queremos para cualquier hija, o hijo nuestro, que tiene que escapar a buscarse la vida en cualquier país, siguiendo el ejemplo de Madrileños por el Mundo, Españoles por el Mundo.