Mayores frente al coronavirus

mayo 12, 2020

La pandemia, esta peste moderna, nos ha invadido así, de golpe, de forma tan inesperada, sembrando el desconcierto. Pensábamos que el mundo se había desbocado porque la globalización y las nuevas tecnologías estaban acelerando de tal manera nuestras vidas, que no nos dimos ni cuenta de que los verdaderos cambios los produce la propia Naturaleza cuando despreciamos sus reglas, sus lógicas internas y despreciamos a los virus deseosos de expandirse por el planeta utilizando como transporte a los animales, hongos, seres humanos, bacterias y hasta otros virus.

El mundo que salga de este desastre no sólo será distinto, sino que tendrá que repensar seriamente sus relaciones económicas, sociales y las del género humano con el resto de los seres vivos del planeta. La primera tentación será olvidar deprisa y repetir la fiesta, como si nada hubiera pasado.

Pensando en un futuro deseable quiero detenerme en cómo han tenido que vivir (cómo viven aún) nuestros mayores este complicado proceso en el que nos hemos metido, no diré que sin comerlo ni beberlo, pero sí, al menos, sin olerlo, ni verlo venir por ninguna parte. Lo que ha ocurrido con las personas mayores (de otra manera también con los niños) les ha convertido en víctimas propiciatorias ofrecidas a los dioses de la muerte desbocada e incontrolable.

Se veía venir. Con cada vez mayor frecuencia queremos controlar la vida de nuestros mayores. Es cierto que hay motivos de seguridad en juego. Escuché recientemente a un hijo (experto en seguros) que las noches de su padre y sus frecuentes visitas al baño, sin atinar con el alejado interruptor de la luz, le habían acarreado varias caídas, sin consecuencias, pero con el temor de que llegue el momento en que esa caída sea más grave.

Encontraron una solución contratando uno de esos asistentes virtuales que permiten decirle al móvil que encienda la luz desde la cama y zas, la luz se enciende. Desde ese momento se acabó el problema de las caídas de su padre. Hasta aquí todo bien. El problema comienza cuando invadimos la intimidad de nuestros mayores y les colocamos un dispositivo para saber su qué, cómo, cuándo y dónde y hasta el por qué de cada momento de su día. Lee el resto de esta entrada »


El destrozo económico y social del coronavirus

mayo 12, 2020

Algunos economistas se han convertido en obligada referencia en no pocos programas televisivos especializados en echar carnaza al circo donde los tertulianos se enzarzan a mamporros de amañada lucha americana, en defensa de tal o cual partido, de tal o cual líder político. Luego acaba el espectáculo, se saludan, se toman juntos una cervecita, cobran y se van para casa, solos, o acompañados, pese al confinamiento

(esa desgarbada figura que cruza en ropa interior ante la cámara por detrás del pretencioso tertuliano online)

-Hay dos clases de economistas, los que no saben hacer predicciones y los que no saben que no saben hacer predicciones.

(dice Xabier Sala i Martin en su libro Economía liberal per a no economistes i no liberals)

Recuperación en V, recuperación en U, recuperación en L, ya no sé cuantas clases de recuperaciones llevamos escaladas y desescaladas. Parece evidente que nuestros economistas no han vivido nunca antes (nosotros tampoco) una situación como la que padecemos en estos momentos. No vivieron la Gran Crisis del 29,

(esa que llamaron Gran Depresión, Crac, Jueves Negro, Lunes Negro, Martes Negro)

más parecida a la que se desencadenó con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, de la que aún no acabábamos de salir y que sigue instalada entre nosotros, con sus secuelas de precariedad laboral e inestabilidad económica, con periodos frecuentes y alternos de crecimiento, desaceleración y recesión.

Tampoco vivieron las consecuencias de la crisis generada por la Gripe Española de Kansas. Curiosa la historia de esa gripe estadounidense exportada por las tropas que acudían a combatir en la I Guerra Mundial y que se expandió por todo el planeta, cuando la contienda terminó y los jóvenes, felices, e infectados soldados, volvieron a sus casas repartidas todo el mundo

(algo así como 500 millones de infectados, casi un tercio de los habitantes del planeta y más de 50 millones de muertos, más jóvenes que mayores, más jóvenes que niños, muchos más pobres que ricos).

Los países en guerra no hablaban de fallecimientos de tropas, pero en la España neutral no había problemas para informar, por lo cual el mundo acabó creyendo que el virus venía de España y terminamos dando nombre a la famosa gripe, Spanish Influenza

(La fiebre de los tres días. En Madrid hay 80.000 atacados. S.M. el Rey enfermo. El Sol, martes 28 de mayo 1918). Lee el resto de esta entrada »


Coronavirus, tecnologías y bienestar social

mayo 12, 2020

Uno de los grandes debates sobre el acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) se centra en la ética de quienes utilizan la capacidad de esta nueva y poderosa herramienta para mejorar la vida de las personas y el bienestar del conjunto del planeta, o para anteponer el beneficio económico, el enriquecimiento acelerado, a cualquier otra consideración.

Quienes defienden la neutralidad de los algoritmos olvidan intencionadamente que los resultados del algoritmo dependen de los datos que introducimos, datos sesgados conducen a conclusiones sesgadas. Este olvido puede conducir a la “distancia moral”, esa buena concia de quien dispara a bulto y no se interesa por saber quién se encontraba detrás del matorral, aún a sabiendas de que tras el matorral siempre mueren los mismos.

Un viejo debate formulado ya por el Concilio de Letrán, hace casi mil años, que tuvo que discernir si era moral el uso de la ballesta, esa nueva y terrible arma que abatía enemigos irreconocibles en la distancia. Al final decidieron prohibir esta herramienta del diablo que mataba a cualquiera, bueno sólo prohibida si se usaba entre cristianos, si eran moros la cosa era ya distinta y se podía permitir su uso.

Está claro que los cuerpos de ballesteros, mucho más eficaces que los arqueros y mucho más fáciles de formar,

(carga, apunta, dispara, carga, apunta, dispara, poco más que aprender y te quitas de enmedio a un conde, un barón, o un vasallo y, si se pone a tiro, al mismísimo rey) Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus, la propaganda, los algoritmos y el terror

abril 20, 2020

Es tal la magnitud de la crisis sanitaria que estamos viviendo que el gobierno toma medidas al ritmo que los científicos, expertos, epidemiólogos aconsejan. No haría mal el gobierno adoptando las medidas económicas y de empleo al ritmo que aconsejen los empresarios y sindicatos, las medidas políticas tras consultar al resto de partidos, las medidas sociales escuchando al conjunto de la sociedad

(comienzan a abundar las voces que reclaman que vuelvan los Pactos de la Moncloa, esos mismos que abrieron las puertas a ese tan recientemente denostado Régimen del 78. Cosas que nos traen los tiempos cambiantes, las ideas versátiles, el futuro incierto y los virus mutantes)

No parece que vayan por ahí los tiros, de momento. Más bien aparenta que buena parte de los partidos políticos andan empeñados en hacerse fotos con la patente de su verdad sin que importe demasiado la cantidad de mentiras que cueste conseguirlo

(los nazis cayeron hace 75 años, pero el nazismo se quedó entre nosotros como componente esencial de la publicidad del consumo incontinente yel reclamo político),

Goebbels, ministro de Propaganda y Educación Pública, lo mismo da que me da lo mismo, propaganda y educación entendidas como la misma cosa,

-Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad

Bueno yo no diría tanto, tal vez ni aún repetida hasta la saciedad se pueda  convertir en verdad, sí al menos conseguir que parezca verdad, será bastante, pero ya Lincoln, Lee el resto de esta entrada »


Los nuevos empleos, el dinosaurio y el coronavirus

marzo 25, 2020

Qué años aquellos, remotos y pasados, en los que alguien se esforzaba por adquirir una formación para desempeñar un tipo de trabajo y podía aspirar a ganarse un salario decente con una profesión durante toda la vida, con unas cuantas actualizaciones derivadas de cambios tecnológicos que se producían cada cierto tiempo.

Hoy los cambios tecnológicos se han acelerado y las competencias son tan obsolescentes como lo es la obsolescencia programada de los electrodomésticos, como lo son las actualizaciones de los sistemas operativos de nuestros ordenadores y nuestros teléfonos. Un buen número de trabajadores y trabajadoras siente miedo de que la Inteligencia Artificial, la digitalización, dejen desfasados sus conocimientos y amenacen sus puestos de trabajo.

El problema lo viven con la misma intensidad, aunque con percepciones y perspectivas distintas, tanto quienes cuentan con cualificaciones más elevadas, como quienes tienen unos niveles bajos de formación. Para estos segundos, la automatización de tareas se les presenta como un reto que exigirá largos periodos de paro, arduos procesos de adaptación, para poder desempeñar nuevas tareas. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia artificial y cambios en el empleo

marzo 11, 2020

Cuando hayan pasado unos años los analistas, economistas, los opinadores profesionales de cada día, en cada cadena de televisión, o tertulia radiofónica, los que saben de todo y los que no entienden de nada, vendrán a contarnos que ya anunciaron, profetizaron, intuyeron las profundas transformaciones que la Inteligencia Artificial (IA) ha aportado a los empleos de hoy en día dentro de unos años.

Pero eso será en un incierto mañana. Ahora mismo nadie sabe hasta donde llegarán los cambios. Hay quien avanza que en espacios económicos como el europeo sólo el 14% de los empleos se verán afectados gravemente hasta el punto de que los procesos de automatización los hagan desaparecer para los seres humanos, a causa de que los algoritmos se encontrasen en condiciones de sustituir la mayor parte de las tareas que ahora realizan las personas.

Pero claro, estamos hablando, tan sólo, de los puestos de trabajo con alto riesgo de desaparecer. Algunas cadenas de montaje, operadores de maquinaria, sectores de componentes eléctricos y electrónica, los que realizan tareas como operadores y conductores de maquinaria en plantas de almacenaje, clasificación y distribución. Lee el resto de esta entrada »


Un relator de la pobreza

marzo 11, 2020

Ha tenido que llegar un australiano de apellido Alston y de nombre Philip, para más señas profesor de Derecho en la Universidad de Nueva York, a pintarnos el panorama social del país en que vivimos. Cuanto ha dibujado ante nosotros lo hemos escuchado antes en boca de organizaciones sociales de todo tipo, sindicatos y hasta algún partido político.

Pero la cosa parece que resulta más creíble si alguien venido de fuera, embutido en su armadura de  relator de la ONU, va y lo cuenta. Claro que eso de ser relator, puede no estar bien visto en una parte de este país. Basta recordar la que liaron las derechonas catalanofóbicas en Colón a cuenta y a costa del relator que aparecía en la Declaración de Pedralbes. La fijación de estas gentes con Cataluña, o con Venezuela, es enfermiza.

Este relator de la ONU es otra cosa. Elegido por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un profesional independiente que, sin ser personal de las Naciones Unidas, ni cobrar sueldo por su trabajo, se encarga de analizar, estudiar y emitir informes sobre la situación de un determinado derecho en el conjunto del planeta, o sobre un tema concreto en un país determinado. Lee el resto de esta entrada »