San Isidro, en mitad de mayo y del coronavirus

mayo 19, 2020

Llevamos dos meses confinados, encerrados, atrincherados en casa, mientras realizamos esporádicas salidas para comprar y, últimamente, para realizar cortos paseos de una hora, a un kilómetro de distancia, una vez al día, como mucho con una persona que conviva con nosotros. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus y la renta de las personas

mayo 19, 2020

Tras casi dos meses de confinamiento, vividos como inesperada experiencia desquiciante, la sociedad española se lanza hacia un desconfinamiento competitivo en el que quien más quien menos quiere volver a la calle y retomar la fiesta, en el nivel que cada uno la dejara cuando el coronavirus decidió aprovechar nuestra invitación y volar en nuestros propios aviones para visitarnos desde los más lejanos lugares del mundo

(cosas de la globalización y la facilidad de los desplazamientos),

-Me voy de vacaciones a China, Vietnam, Tailandia y Camboya, un circuito todo incluido, superbarato.

-Cursos de chino mandarín para empresarios financiados por la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Cámara de Comercio.

Esto es una pandemia, nada que ver con la crisis del 2008, la quiebra de Lehman Brothers, las hipotecas basura, los desquiciados fondos buitre, la crisis financiera, de la construcción, de sus industrias auxiliares, de la industria en general, de los empleos, las ventas de coches, la disminución de los ingresos del estado, los recortes presupuestarios en sanidad, educación, servicios sociales, los rescates europeos, las rebajas salariales, el paro, la precariedad laboral y de las vidas, las pensiones.

La crisis duró una década y se saldó con un millón de millonarios en España,

(seis veces más de los que había antes de la crisis)

y 12 millones de persona en riesgo de pobreza

(uno de cada cuatro españoles vive en el filo de la navaja),

un crecimiento sin precedentes de las desigualdades económicas en el reparto de las rentas y las brechas y fracturas sociales.

Esta crisis es mucho más profunda porque, de forma acelerada, va a obligar a repensar cada actividad económica y nuestras más arraigadas costumbres sociales. Lo que llaman nueva normalidad va a ser una nueva realidad en la que tendremos que reinventarlo casi todo.

Durante los últimos años el debate sobre las consecuencias de la crisis económica en los empleos y en la calidad de vida de las personas en Europa ha fomentado debates como la aplicación de un impuesto a las empresas tecnológicas, la creación de una renta básica más o menos universal, la necesidad de sostener unos servicios públicos de calidad.

Los recortes habían debilitado el sistema sanitario, el educativo y colocado a los pies de los caballos los servicios sociales que aseguran la atención a nuestros mayores, las pensiones, las situaciones de dependencia, las redes de protección social, o de lucha contra la pobreza. Lee el resto de esta entrada »


Culpables del coronavirus

mayo 19, 2020

Nos gusta encontrar culpables casi tanto como a los italianos, si es un gobierno mejor que mejor,

-Piove, porco governo

(literalmente,

-Está lloviendo, cerdo gobierno).

Siempre hay que buscar un culpable, porque nos libera de nuestras responsabilidades y, aunque no solucione nada, nos permite dar rienda suelta a la rabia acumulada, al malestar crecido, al miedo desbocado. No es la primera vez que vivimos pandemias despiadadas, pero son invasiones que se producen cada muchas generaciones y no las recordamos ni estudiando historia, aprendemos la I Guerra Mundial y sus 10 millones de muertos a su final en 1918, pero no la Gripe española de Kansas que mató a partir de 1918 a 50 millones,

(olvidar, no hablar de ello a nuestros hijos, no mentar la enfermedad, la muerte, la pandemia, como si el silencio evitase que siguieran existiendo).

Siempre que nos ha acometido una devastación tipo peste negra, bubónica, aviar, porcina, la de cristal de la varicela, la del sarampión, o la gripe española, cada vez que la hambruna ha llegado sin previo aviso a nuestras casas, hemos reaccionado con indignación y nos hemos alzado inclementes, hemos quemado algún convento (con o sin monjas dentro), hemos asaltado un palacio (con o sin un Esquilache, o un Godoy,  dentro), o hemos saqueado, desvalijado e incendiado la judería (con sus judíos dentro), aunque desde que los expulsamos, tuvimos que emprenderla a mamporros (hogueras incluidas) con los conversos, cristianos nuevos, judaizantes, blasfemos, marranos, brujas, herejes, masones, sodomitas y rojos en general.

Sin embargo, aunque algunos señalen con el dedo, se enzarcen en caceroladas, acusen al gobierno en el Parlamento, o en los medios de comunicación, cualquiera que tenga dos dedos de frente puede darse cuenta de que, te gusten más los unos, o losç otros, no podemos más que compadecer a cualquiera de nuestros gobernantes, desde la presidencia del gobierno al más humilde de los concejales del más pequeño pueblo de España y desde el responsable de la sanidad, al de las residencias. Se van a comer un marrón de esos que sólo se producen una vez cada bastantes generaciones. Lee el resto de esta entrada »


Mayores frente al coronavirus

mayo 12, 2020

La pandemia, esta peste moderna, nos ha invadido así, de golpe, de forma tan inesperada, sembrando el desconcierto. Pensábamos que el mundo se había desbocado porque la globalización y las nuevas tecnologías estaban acelerando de tal manera nuestras vidas, que no nos dimos ni cuenta de que los verdaderos cambios los produce la propia Naturaleza cuando despreciamos sus reglas, sus lógicas internas y despreciamos a los virus deseosos de expandirse por el planeta utilizando como transporte a los animales, hongos, seres humanos, bacterias y hasta otros virus.

El mundo que salga de este desastre no sólo será distinto, sino que tendrá que repensar seriamente sus relaciones económicas, sociales y las del género humano con el resto de los seres vivos del planeta. La primera tentación será olvidar deprisa y repetir la fiesta, como si nada hubiera pasado.

Pensando en un futuro deseable quiero detenerme en cómo han tenido que vivir (cómo viven aún) nuestros mayores este complicado proceso en el que nos hemos metido, no diré que sin comerlo ni beberlo, pero sí, al menos, sin olerlo, ni verlo venir por ninguna parte. Lo que ha ocurrido con las personas mayores (de otra manera también con los niños) les ha convertido en víctimas propiciatorias ofrecidas a los dioses de la muerte desbocada e incontrolable.

Se veía venir. Con cada vez mayor frecuencia queremos controlar la vida de nuestros mayores. Es cierto que hay motivos de seguridad en juego. Escuché recientemente a un hijo (experto en seguros) que las noches de su padre y sus frecuentes visitas al baño, sin atinar con el alejado interruptor de la luz, le habían acarreado varias caídas, sin consecuencias, pero con el temor de que llegue el momento en que esa caída sea más grave.

Encontraron una solución contratando uno de esos asistentes virtuales que permiten decirle al móvil que encienda la luz desde la cama y zas, la luz se enciende. Desde ese momento se acabó el problema de las caídas de su padre. Hasta aquí todo bien. El problema comienza cuando invadimos la intimidad de nuestros mayores y les colocamos un dispositivo para saber su qué, cómo, cuándo y dónde y hasta el por qué de cada momento de su día. Lee el resto de esta entrada »


La caída de los nazis, la normalidad y el coronavirus

mayo 12, 2020

Escucho a los tertulianos, a los políticos, opinadores, influencers, profesores, expertos, hablar incansablemente de la nueva normalidad, me parece algo así como una invitación desesperada, desengañada y monótona para que terminemos aceptando el descubrimiento de una nueva realidad, la hemos liado (la han liado con nuestra cooperación indispensable y necesaria) y ahora hay que resignarse a que cambiemos todo en nuestras vidas para que no cambie nada en las suyas, siguiendo los más elementales principios del gatopardismo lampedusiano. He leído,

-La normalidad es la muerte.

Ahora vas y me analizas la frase de Theodor Adorno, citada en ingles por los estudiosos de su vida y de su obra,

-Normality is death.

Aunque lo más probable es que aquel buen músico y compositor de origen judío (que terminó deviniendo filósofo durante sus intensos y juveniles años 20 en Viena), no lo formulase en inglés, sino en su alemán natal de Fráncfort del Meno, en el corazón del estado de Hesse,

-Normalität ist der Tod

Y bien pudiera ser que, aquel marxista que criticaba la sociedad capitalista y defendió la libertad hasta sus últimos días y hasta las últimas consecuencias, no estuviera formulando una metáfora filosófica, sino pensando en las rejas de entrada de Auswichtz,

-Arbeit macht frei Lee el resto de esta entrada »


Homenaje a las víctimas del coronavirus

mayo 12, 2020

Con la naturaleza no se juega, si la provocas, la desafías, no respetamos sus leyes, sus reglas, sus normas, el precio que terminamos pagando es el de nuestras propias vidas, o el de un buen número de vidas de nuestra misma especie.

La contaminación acaba con millones de personas cada año en el planeta y provoca innumerables enfermedades crónicas, o procesos cancerígenos de todo tipo. Cada vez que entramos en una selva virgen para deforestar, extraer petróleo, oro, minerales, capturar especies exóticas, instalar industrias ganaderas, o cultivos transgénicos, nos traemos de vuelta bacterias, virus y otros especímenes vivos y muertos, o medio vivos y medio muertos, para los que nuestro organismo no está preparado.

Les pasó a los indios americanos con la viruela que los diezmó cuando nos la llevamos puesta en la conquista imperial y nos pasa a nosotros con estos virus, cada vez más afinados y perfectos, que pasan de un animal a otro y luego acaban en un ser humano, tarde o temprano se lo contagiamos a un animal y éste a otro y lo volvemos a recibir transmutado, renovado, modificado para hacernos daño de nuevo.

Las industrias farmacéuticas podrían investigar, invertir, dedicar tiempo, dinero y recursos a prevenir, pero prevenir no da beneficios. Gastas dinero y creas productos baratos que previenen antes de que la enfermedad llegue. ¿Dónde está el negocio? No hay negocio.

Lo que da dinero es curar, esperar a que aparezcan los daños, cunda la alarma, dejar que la tensión aumente y el miedo haga su trabajo. Entonces se aceleran las tareas de investigación para encontrar un remedio, una vacuna, un antiviral, que justifican el alto precio de los medicamentos. Lee el resto de esta entrada »


El destrozo económico y social del coronavirus

mayo 12, 2020

Algunos economistas se han convertido en obligada referencia en no pocos programas televisivos especializados en echar carnaza al circo donde los tertulianos se enzarzan a mamporros de amañada lucha americana, en defensa de tal o cual partido, de tal o cual líder político. Luego acaba el espectáculo, se saludan, se toman juntos una cervecita, cobran y se van para casa, solos, o acompañados, pese al confinamiento

(esa desgarbada figura que cruza en ropa interior ante la cámara por detrás del pretencioso tertuliano online)

-Hay dos clases de economistas, los que no saben hacer predicciones y los que no saben que no saben hacer predicciones.

(dice Xabier Sala i Martin en su libro Economía liberal per a no economistes i no liberals)

Recuperación en V, recuperación en U, recuperación en L, ya no sé cuantas clases de recuperaciones llevamos escaladas y desescaladas. Parece evidente que nuestros economistas no han vivido nunca antes (nosotros tampoco) una situación como la que padecemos en estos momentos. No vivieron la Gran Crisis del 29,

(esa que llamaron Gran Depresión, Crac, Jueves Negro, Lunes Negro, Martes Negro)

más parecida a la que se desencadenó con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, de la que aún no acabábamos de salir y que sigue instalada entre nosotros, con sus secuelas de precariedad laboral e inestabilidad económica, con periodos frecuentes y alternos de crecimiento, desaceleración y recesión.

Tampoco vivieron las consecuencias de la crisis generada por la Gripe Española de Kansas. Curiosa la historia de esa gripe estadounidense exportada por las tropas que acudían a combatir en la I Guerra Mundial y que se expandió por todo el planeta, cuando la contienda terminó y los jóvenes, felices, e infectados soldados, volvieron a sus casas repartidas todo el mundo

(algo así como 500 millones de infectados, casi un tercio de los habitantes del planeta y más de 50 millones de muertos, más jóvenes que mayores, más jóvenes que niños, muchos más pobres que ricos).

Los países en guerra no hablaban de fallecimientos de tropas, pero en la España neutral no había problemas para informar, por lo cual el mundo acabó creyendo que el virus venía de España y terminamos dando nombre a la famosa gripe, Spanish Influenza

(La fiebre de los tres días. En Madrid hay 80.000 atacados. S.M. el Rey enfermo. El Sol, martes 28 de mayo 1918). Lee el resto de esta entrada »