El clima, la pandemia y la libertad

junio 1, 2021

Cuentan que vivimos en el Antropoceno, este periodo geológico que parece que nos ha tocado en suerte, marcado por el brutal impacto de la actividad humana, depredadora, extractiva, industrializadora, carbonizante, capaz de abocar a la extinción de nuestra especie sobre el planeta.

De eso se trata en estos momentos. No tanto de la protección y preservación del planeta, sino de la supervivencia del ser humano en el mismo. El planeta no necesita ser salvado porque sobrevivirá a nuestra especie. Otras especies colonizarán los valles, las colinas y los mares. Seremos nosotros los que desapareceremos, si no hacemos algo y pronto, para evitarlo.

Como bien nos recuerda Leopoldo Abadía,

-No paramos de preguntarnos qué mundo dejaremos a nuestros hijos, cuando la cuestión es qué hijos dejaremos al mundo.

Serán ellos los que tengan que aprender que no nos encontramos en una encrucijada de muchos caminos, porque en realidad no hay más que dos caminos posibles, el de la construcción de un mundo libre, justo, democrático y sostenible, o la continuidad de nuestro suicida empeño de agotar los recursos, agravar las desigualdades, imponer globalmente las nuevas dictaduras del capitalismo de vigilancia, profetizado por Shoshana Zuboff, el desprecio de los derechos humanos, la destrucción de nuestra vida como especie.

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Vivir peligrosamente

enero 23, 2021
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2021, nosotros y el abismo

enero 16, 2021

En agosto de 2020, aquel en que dio comienzo la pandemia, se cumplieron 75 años desde la explosión de la primera bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki. Ya en aquellos momentos el físico Robert Openheimer, uno de los participantes en el Proyecto Manhattan, los que serían conocidos después como padres de la bomba atómica, revelaba,

-Los físicos han conocido el pecado y este es un conocimiento que ya no pueden perder.

El estallido de aquellas dos primeras bombas atómicas tendría que haber movido de tal manera las conciencias que nunca debió ser posible la guerra fría, la carrera de armamentos, otras guerras como las de Corea, Vietnam, esos cientos de conflictos silenciosos y silenciados, alrededor de todo el planeta, en los que se dirimía la explotación de los recursos naturales a cargo de las grandes potencias, ni accidentes como el de Chernóbil, o el de Fukushima.

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Mayores como Paquita

noviembre 22, 2020

Hace ya tres años publicaba en este mismo espacio, al que los amigos de @infoLibre han decidido llamar Plaza Pública, una Carta abierta a Paquita. Me parecía que, con más de 90 años, esta mujer luchadora, perseverante y libre merecía unas cuantas palabras de agradecimiento.

Ella y toda esa generación que tuvo que bandearse y mantener el tipo en los dolorosos días de la guerra de España, la despiadada posguerra (Paquita visitaba a su padre en la cárcel en aquellos mismos días en los que mi madre visitaba a la suya en la cárcel de Ventas), la agotadora dictadura franquista, la insoportable represión y esa tan denostada transición, en la que consiguieron anteponer el huevo a cualquier fuero y pusieron los bueyes por delante de la carreta.

La generación de Paquita era la de las 13 Rosas, o la de María Luisa Suárez, la fundadora del primer despacho laboralista madrileño en la calle de la Cruz. Pegadas a sus faldas crecieron Lola González Ruiz, Cristina Almeida, Manuela Carmena, Begoña San José, y muchas mujeres como Paquita, Josefina y otras más jovencitas como Salce Elvira y su hermana Mari Cruz, Dolores Sancho y tantas otras, como la recientemente fallecida Susana López.

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El teorema del relato

noviembre 22, 2020

Asistí recientemente a una reunión de la Tertulia Indio Juan, la tertulia de autor del Ateneo 1º de Mayo, que hemos recuperado en formato digital en estos tiempos de pandemia. El encuentro del día se producía con Manuel Rico, escritor de una docena de poemas y otra docena de novelas, además de ensayos, libros de viajes, artículos, merecedor de un buen puñado de premios literarios y presidente de la Asociación Colegial de Escritores de España.

Manuel recitaba alguno de sus poemas, se formulaban preguntas, escuchaba respuestas que hablaban de los barrios populares de Madrid, de los patios en las antiguas casas, los tranvías, las formas de entender la poesía en nuestro tiempo, la necesidad de contar nuestras historias, convertirlas en poemas, relatos, novelas, para que nuestras vidas no se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia, tal como diría el replicante Roy Batty en Blade Runner.

Ya antes de esta pandemia, no pocos avisaban de que el mundo moderno es guiado por fuerzas que conocen todo sobre nuestras necesidades y nuestros pensamientos, predicen lo que vamos a necesitar y qué vamos a pensar y son capaces de desarrollar la propaganda y la publicidad hasta límites insospechados y planificar qué necesitaremos y hasta qué ideas tendremos.  Ya no es necesario mantener policías y desplegar tropas en la calle para controlarnos, sólo es necesario predecir nuestras necesidades, crear sensaciones, diseñar tendencias, utilizando el ingente potencial de datos que regalamos cada día.  

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De fifís, fresas, pirrurris y piojas resucitadas

octubre 5, 2019

Una de las cosas buenas que tiene el verano es que cambiamos las rutinas habituales impuestas por el trabajo, el colegio de los niños, la atención a las necesidades personales y familiares cotidianas. De repente puedes prestar atención a personas que aparecen en el horizonte, camino a cualquier parte del mundo. Incluso puedes entretenerte en buscar el sentido de cosas que, en circunstancias normales, no podrías pararte a pensar.

Así me ha pasado uno de estos días de verano, cuando se ha cruzado en mi camino una mujer mexicana que aprovecha el verano para visitar a sus hijos desperdigados por Europa. Viene de Puebla, uno de los 32 Estados que conforman los Estados Unidos de México. Sus rasgos indígenas y cuanto refiere sobre su vida me trae a la cabeza las imágenes en blanco y negro de Cleo, esa mujer a la que este año hemos conocido en su vida de criada a través de la película Roma, dirigida por Alfonso Cuarón.

Hablar con personas que vienen de otros lugares lejanos permite conocer otras formas de entender la vida y las palabras que las definen. Así me ha ocurrido con algunas expresiones que me ha enseñado y que desconocía como fifí, fresa, pirrurri, o pioja resucitada, que sin embargo son, al parecer, muy comunes en México. Palabras que podemos encontrar en el diccionario de la Real Academia, o de la Academia Mexicana de la Lengua, pero que no forman parte de nuestro argot cotidiano.

Fifís parecen ser aquellas personas presumidas, de clase media y alta, que sólo se ocupan de seguir las modas. La palabra, según me he ido enterando más tarde, tiene variados orígenes y procedencias. Uno de ellos, el cuento Mademoiselle Fifí de Guy de Maupassant, que nos cuenta la vida de un marqués de maneras afeminadas y no por ello menos duro, fiero y brutal. Lee el resto de esta entrada »


EMPLEOS, SALARIO Y PROTECCION

mayo 9, 2014

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-La fuerzas que actúan contra la gente corriente son implacables y poderosas. Son destructivas. No les importa nada el bien común. Les mueve su propio interés y su avaricia insaciable.

(es Rosa Pavanelli, Secretaria General de la Internacional de Servicios Públicos de la Confederación Sindical Internacional-CSI)

-Son las mujeres, la juventud, mano de obra y sus familias quienes están pagando el precio del aumento del desempleo y del recorte radical de servicios públicos vitales.(concluye Rosa)

Siete años de crisis están demostrando que el capitalismo globalizado es incapaz de asegurar empleos estables y sostenibles. Incapaz de garantizar unos ingresos seguros y mínimos. Incapaz de proteger a las personas y las sociedades.

Devastación climática, avance de los desiertos, aumento de las temperaturas. 200 millones de personas paradas y un 40 por ciento de las personas trabajadoras buscando sus ingresos en sectores informales, sin contratos, sin convenios, sin derechos laborales. El 78 por ciento de la población mundial considera que sus salarios se han reducido por debajo del crecimiento del coste de la vida.

Son muchos los lugares en el planeta en los que la educación, la sanidad, no son gratuitas y son inalcanzables. Donde los transportes, los servicios públicos, son caros y se colocan al servicio de intereses privados. Donde se pone en peligro el acceso a una pensión. Donde no existe protección por desempleo. Donde la corrupción campa a sus anchas en el escenario al que se accede por esas poderosas puertas giratorias que fraguan los consorcios constituidos por empresas y poderes públicos.

Mientras tanto la mayoría de los pueblos quieren una sanidad y una educación públicas y gratuitas, cuidados infantiles, pensiones dignas, prestaciones por desempleo. Leyes laborales y salarios justos. Las gentes quieren empleos sostenibles, ingresos seguros, protección social a las personas.

-En total, 6´8 millones de docentes deberían ser contratados de aquí a 2015 para ofrecer una educación adecuada a todos los niños y niñas en edad escolar de educación primaria.

(es ahora el Secretario de la Internacional de Educación, el holandés Fred Van Leeuwen quien habla).

1.200 millones de personas sobreviven con menos de 1´25 dólares al día. Las mujeres son la mitad de la población, pero sólo el 30 por ciento de la fuerza laboral. 168 millones de niños no estudian, no van a la escuela, trabajan. 2.600 millones carecen de saneamientos adecuados. Ese es el planeta que tenemos encomendado y el que dejaremos a nuestros hijos, si no hacemos algo urgentemente. Si no reaccionamos ya.

-Necesitamos un salario mínimo. Todo el mundo lo dice hoy en día, pero no todos realmente creen lo que dicen.

(Michael Sommer, Presidente de la DGB alemana, marca uno de los caminos para la CSI en los próximos años)

-Hemos venido organizando a trabajadores y trabajadoras en el sector informal, con la convicción de que ser algo más que una organización sindical.

(Francisca Jiménez organiza en la República Dominicana a trabajadoras y trabajadores de la economía informal. Servicio doméstico, conductores, artesanos, peluqueras…)

La CSI celebra a mediados de mes su Congreso en Berlín, buscando el compromiso de todo el sindicalismo del planeta en la defensa de empleos estables y sostenibles, ingresos seguros, protección social básica garantizada. Porque el empleo es nuestro futuro, los salarios justos son la calidad de nuestras vidas, la protección social a las personas es nuestra mejor barrera contra la miseria y el empobrecimiento.

El capitalismo mundial, globalizado y depredador, ya ha demostrado su incapacidad para solucionar los problemas del planeta. Ahora es la unidad de los trabajadores y las trabajadoras, la que tiene la obligación de abrir las puertas a un futuro de libertad, empleo, justicia y derechos laborales y sociales.

Francisco Javier López Martín