Es la hora de la política

diciembre 2, 2019

Ya sé que los políticos no gozan de buena fama en nuestros días. No es casual, ni tampoco repentino, o infundado. Han hecho méritos más que suficientes para que casi la mitad de los españoles considere que los políticos son uno de los principales problemas del país, o para que ninguno de nuestros políticos merezca, no digo ya una nota alta, sino al menos un aprobado de la ciudadanía.

Leo muchas opiniones que hablan de la grandeza de los políticos de antaño, capaces de abrir las puertas a los acuerdos que hicieron posible una Transición, una Constitución y cuarenta años de convivencia sin sufrir esa violencia a la que tan habituados estamos los españoles.

Y es que la Transición fue nuestra manera, nuestro camino, para superar la dictadura y comenzar a andar los caminos de la democracia. Hay quien dice que fue modélica en el planeta. No diría tanto, pero fue la nuestra. Ellos hicieron lo que supieron, pudieron, o quisieron y lo que hagamos ahora ya no es cosa suya, es cosa nuestra.

Algunos pelos nos dejamos en la gatera. Por ejemplo, el poder económico que sustentó al franquismo, quedó intacto y, como mucho, dio cabida en sus Consejos de Administración a unos cuantos rojillos que traspasaron las puertas giratorias hacia las moquetas y los nuevos despachos. Las corrupciones, corruptelas y podredumbres, los sobres, maletines, bolsas de basura repletas de billetes sobrevivieron al dictador, pervivieron y hoy un buen director como Berlanga podría dirigir una Escopeta Nacional de los tiempos modernos.

La democracia y la libertad, son siempre subjetivas, pero quien ha vivido en el franquismo, sabe bien que la diferencia es sustancial. Aún quedando mucho por hacer, España y Europa tenemos unas cotas de libertad, democracia, o protección social, incomparables con las que rigen en la mayoría de los países del mundo.

Pero no es menos cierto que todo hay que medirlo, como dice mi amigo anarquista,

-¿Comparado con qué?

Me parece justo, por tanto, que sin dejar de vigilar a los poderosos y milmillonarios del planeta para impedir que nos precipiten definitivamente hacia el abismo de la autodestrucción, nos miremos a nosotros mismos y procuremos entender de dónde vienen la desafección, el desencanto y la indignación con la política y con los políticos.

En mis años jóvenes, cuando buscaba el camino en la vida, dictadura por medio, en sus últimos coletazos, pero dispuesta a morir matando, ejecutando, reprimiendo, fusilando, unos cuantos buenos amigos mayores, me enseñaron que hay profesiones, tareas humanas, destinadas a cuidarse a sí mismo (lo cual no implica ni mayor ni menor profesionalidad) y otras cuyo objetivo era servir a los demás.

En esta categoría última se encontraban algunas personas como los maestros, los médicos, los sindicalistas, o (fíjate cómo cambian los tiempos) los políticos. Sí, los políticos. Se entiende que sólo aquellos que dedican sus días a pensar en los problemas de las personas, hablar con la gente, buscar soluciones y  poner en marcha medidas que las hagan posibles y no de aquellos otros que hicieron de la política una oportunidad para hacer dinero y subirse a un tren de privilegios, cuando no de actos delictivos, del que no se apearán en toda la vida.

Porque la política no es cosa exclusiva de los políticos. La política es todo aquello que afecta a la polis, a la res pública, a lo que es de todas y todos, a la ciudadanía. Cada vez que votamos hacemos política, pero también pagar impuestos, la asistencia sanitaria, la educación de nuestros hijos, la atención a nuestros mayores, una casa donde vivir, las pensiones, los empleos basura, o la limpieza de nuestras calles son política, alta política, la más importante para cada uno de nosotros.

No me parece mal el acuerdo suscrito por PSOE y Unidas Podemos. Me parece que llega tarde, espero que no demasiado tarde. Es un mero enunciado de temas prioritarios que hay que afrontar sin demora. Seguro que hay quien añadiría otra docena de asuntos y a quien alguno de los planteados le parecerá menos importante. Pero, aún no estando todos los que son, sí son prioritarios todos los temas que están en el acuerdo.

No se admiten disculpas de mal pagador. La izquierda nacional, nacionalista, regionalista, o cantonalista no tiene derecho a defraudar a la gente. Los tiempos son lo suficientemente complicados como para que los políticos sepan estar a la altura y dejen de perder y de perderse en el tiempo.


Evo, el líder indígena cocalero

diciembre 2, 2019

-Han permitido que la Biblia vuelva a entrar en el Palacio de Gobierno ¡Primero Dios!

Es la flamante e infamante presidenta golpista de Bolivia tomando el poder. Todo un programa de gobierno. La cruz y la espada de las fuerzas armadas, el dinero, la corrupción y la policía que han desalojado a Evo Morales de la Presidencia. Vuelven los buenos tiempos del fracasado ultraliberalismo de la Escuela de Chicago.

Estoy en la sala de reuniones de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Madrid. En un hoy, que no es hoy. Un día cualquiera de un año indefinido, hace más de una década. Recibo a un líder sindicalista cocalero llamado Evo Morales. Recorre varios países europeos. Se reúne con líderes políticos y sindicales. Difunde los problemas de los indígenas bolivianos. Habla de su intención de presentarse a las elecciones presidenciales.

En Bolivia los campesinos productores de coca defienden sus derechos formando sindicatos. Evo es uno de sus líderes. Los problemas de los indígenas son muchos. Sobre todo la condena de silencio, privados de la tierra, del agua, de los derechos más esenciales a la salud, la educación, una vivienda digna, un empleo que asegure unos ingresos suficientes para vivir.

Han pasado los años y aquel sindicalista de los productores de hoja de coca (no confundir con los industriales de la coca, los traficantes de coca, los gobiernos que protegen el inmenso negocio de la droga) terminó llegando democráticamente a la presidencia de Bolivia.

Desde entonces el Producto Interior Bruto se ha más que triplicado. Evo ha reducido su salario casi en un 60 por ciento, mientras que el salario mínimo se ha multiplicado por 10. Ha reducido la mortalidad infantil a la mitad. Sus campañas de vacunaciones han permitido la casi total eliminación de enfermedades como el sarampión, la polio, la rubeola. Los presupuestos de salud se han triplicado.

Los recursos educativos han pasado de medio millón de dólares a casi tres millones y medio y Bolivia ha sido declarada territorio libre de analfabetismo. Las mujeres ocupan más de la mitad de los puestos en la Asamblea Nacional y poco menos de la mitad en el Senado. Casi el 70 por ciento de ellas son mujeres indígenas. Evo ha creado una pensión pública a partir de los 65 años y un programa de ayudas económicas para todos los estudiantes.

El país es dueño de sus telecomunicaciones, su petróleo, su gas, su telefonía, su electricidad, su tierra, su agua. No quiere decir que el Estado sea el dueño de las empresas, pero participa en las mismas y asegura que los tradicionales abusos sobre la población se hayan eliminado. No hay que olvidar que hacer llegar el agua a cada casa, o instalar un sanitario en cada vivienda, era una conquista impensable antes de llegar Evo.

Durante su mandato se construyeron decenas de fábricas de litio, cemento, automoción, textiles y casi 13.000 cooperativas. 134 nuevos hospitales. Más de 1.100 escuelas, Más de 7.000 centros deportivos y 25.000 kilómetros de nuevas carreteras.

Es la inmensa tarea de un indígena, pobre, sindicalista, que no acabó los estudios primarios, al que el orgullo de clase, las convicciones personales, el compromiso con su pueblo, le llevó a disputar el gobierno y la Presidencia a los que estudiaron en Chicago, Harvard, Oxford, Yale, o en una universidad española. Formados para seguir haciendo lo que siempre habían hecho sus antecesores. Nada nuevo bajo el sol en El Alto.

Dirigir un país tan pobre como Bolivia, obtener los recursos necesarios para acometer las inversiones imprescindibles para su desarrollo, atender y resolver las tensiones entre sectores sociales tradicionalmente enfrentados y con intereses contrapuestos debe ser tremendamente complicado.

Construir una carretera puede ser bueno para el desarrollo de un territorio, pero puede deteriorar el medio ambiente. Cerrar una instalación petrolera en la selva es bueno para el medio ambiente, pero malo para la economía nacional. Dar tierras al campesinado puede ayudar a mucha gente, pero los desmontes e incendios pueden contribuir a que la selva continúe retrocediendo y los problemas ambientales sigan aumentando.

Con todo no ha sido ninguna de estas cosas la que ha conducido al golpe de Estado perpetrado por la policía, el ejército, una parte del empresariado, los corruptos de siempre y la domesticada oposición política, con permiso del imperio del Norte. Los inmensos beneficios económicos de las grandes corporaciones se han visto reducidos, los corruptos se encuentran sometidos a procesos judiciales. Ocho bases estadounidenses han sido cerradas.

Por si faltaba algo en el golpe, resulta que Bolivia es dueña de las mayores reservas de litio del planeta, imprescindible para fabricar las baterías eléctricas de los coches que fabrican masivamente las multinacionales.

Tampoco la jerarquía eclesiástica boliviana ve con buenos ojos que la nueva Constitución haya eliminado el catolicismo como religión de Estado. Evo se declara católico de base y, como la mayoría de los indígenas, practicante del culto de la Pachamama, la Tierra Madre. El Papa visitó Bolivia,

-Pido humildemente perdón no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por todos los crímenes contra los pueblos originarios, durante la llamada conquista de América.

En alguna ocasión Evo ha dejado claro, sobre Francisco,

-Tengo enormes coincidencias sobre el capitalismo, sobre la Madre Tierra, sobre la justicia social. Por eso desde el momento en que lo conocí en Brasil, hace dos años, dije: Ahora sí tengo Papa.

Está ocurriendo en América Latina, desde Chile a Venezuela, pasando por Ecuador, Colombia, o Brasil. Los pueblos aspiran a vivir con dignidad y no soportan el enriquecimiento abusivo, las desigualdades crecientes, la secular pobreza. En el siglo pasado, con la complicidad de los Estados Unidos, proliferaron los golpes militares que impusieron el rancio neocolonialismo y el ultraliberalismo destructor de economías, pueblos y recursos.

Hoy Bolivia, con la complicidad de Trump, vuelve a vivir un golpe de cruz, dinero, espadas militares y botas policiales. Evo es otra de sus víctimas. El pueblo boliviano afronta uno de los periodos más duros de su historia por haberse atrevido a soñar aquello que el Papa de Roma les dijo en su visita, allá por 2015,

-Necesitamos un cambio. Queremos un cambio real. Un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta. No lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la hermana Madre Tierra.

Y Evo responde,

-Mi único pecado es ser Indígena y amar a mi Pueblo.

Así pues este golpe es el de la fuerza bruta y las malas artes del dinero corrupto, dueño de las fakes repetidas sin parar, el de las espadas cruzadas de militares, policías y los omnipresentes asesores estadounidenses. Pero la cruz ya no es suya, ni lo son los pueblos, ni lo es la Tierra.


Sacad las manos de nuestros niños

noviembre 20, 2019

En el periódico,

-A mí me parece bien que les peguen. Están todo el día robando, da miedo salir a la calle,

La vecina de más de 80 años, a la que han robado hace unos días. No es la única en el barrio.

-Pregunta en cualquier sitio y encontrará a alguien a quien le ha pasado.

Les llaman MENAS y se han convertido en leitmotiv a lo largo de la campaña electoral de la ultraderecha. No entiendo lo de llamar MENAS a niños que se encuentran en España sin la compañía de sus padres. Es feo esto de construirse acrónimos para enmascarar las más tristes realidades. Menores-No-Acompañados, MENAS.

-En ningún centro me han ayudado. Ni con papeles, ni con permiso de residencia, ni estudiar. Aquí no nos dan ni para el abono de transportes, ni calzoncillos, ni calcetines. Ni una pastilla por la noche para el dolor de muelas. Somos muchos, dormimos en colchones en el suelo, en los pasillos.

El chaval intenta explicarse a sí mismo, ante el periodista, viene de lejos, ya no tiene marcha atrás. En Marruecos sería un fracasado. Si vuelve tiene que hacerlo con dinero, un buen coche, salvador de su familia. Ni más ni menos que el campesino manchego, extremeño, andaluz, que marchaba a Suiza, Francia, Cataluña, o Madrid. Lo mismo. Es la imaginería popular la que le empuja a la salvación, la muerte, la resurrección. A ambas cosas.

En el descampado, cuenta el periodista,

-Yo soy gitano, español, y aquí estoy con un payo arreglando el coche. ¿Racismo? No es racismo, lo que ha pasado es normal, porque la gente está cansada de ellos.

De buena mañana, un lunes, una dirigente de la ultraderecha cañí se planta en Sevilla, en el barrio de la Macarena, habla de inseguridad, graves problemas, libertad,

-Esto se tiene que controlar y no puede haber todos los años un número sin control de menas que cuando cumplen 18 años acaban en nuestros barrios sin ningún tipo de tutela, sin haber sido integrados y sin ninguna posibilidad de futuro, porque como no tienen papeles, tampoco pueden tener acceso a un trabajo y una vivienda.

Lo curioso del asunto es que la ultraderechista en cuestión no nació en España, sino en Cuba, de padre cubano y madre española. Eso sí, sus padres no la convirtieron en MENA, porque eran dueños de una potente azucarera y con el tiempo su padre trajo a España la fraquicia KFC, la de la comida rápida, a base de pollo. Ella no fue técnicamente una mena, pero sí una menor emigrante.

Menos mal que en esta España, no sólo hay mujeres como ella, de ultraderecha, tipo Sección Femenina reconvertida. Todavía quedan mujeres sevillanas, trianeras, cigarreras, nacidas en lo más profundo de la Serranía de Ronda, como la Carmen de la novelita de Merimée y la ópera de Bizet.

Y quedan aragonesas como Agustina, madrileñas como Manuela, la de Malasaña, o la Mariana, de Granada, la que se apellidaba Pineda. Y Milagritos, como la del Cantón de Cartagena, la que se apellidaba Rueda. Hasta alguna Rosario queda, como la de ahí al lado, la de Villarejo de Salvanés, que si fuera necesario (nadie lo quiera, ni lo alimente con sus palabras ni sus obras), volvería a ser Dinamitera.

Como esa gaditana, Teresa, a la que escucho ahora clamar indignada,

-Les gusta decir MENAS porque así se nos olvida que no son otra cosa que niños y niñas solos. No puede haber más cobardía que el que se enfrenta a un niño o una niña que vive solo. No puede haber más crueldad ¡Que son nuestros niños y nuestras niñas, que están bajo nuestra tutela!

La propia arquitecta ultraderechista en cuestión cuenta en sus palabras lo que hay que hacer, aunque al negarlo lo afirma. Niñas, niños que necesitan acogida, formación, papeles, integración, trabajo, vivienda. Lo mismo que quería cualquier español y española obligado a emigrar en los años sesenta. Lo mismo que queremos para cualquier hija, o hijo nuestro, que tiene que escapar a buscarse la vida en cualquier país, siguiendo el ejemplo de Madrileños por el Mundo, Españoles por el Mundo.


Violencia desparramada

noviembre 20, 2019

-No te pego, porque eres mujer.

Así, de entrada, en el autobús, nadie hace nada, todo el mundo calla, el conductor manifiesta luego que ni se ha dado cuenta de que pasase nada.

-Sinvergüenza, a tu puto país.

Tal vez el puto país al que se refiere el joven que grita sea España, si la mujer en cuestión es española. Pero no importa. Una patada por la espalda y a la puta calle.

En el diario,

La reyerta se ha producido sobre las 23´20 horas entre bandas latinas que se han enfrentado con armas de fuego y blancas y que se extendió por distintas calles del barrio como Peña Gorbea, Ciudad de Barcelona y El Cafeto.

Aquí, al lado. Pero también en otros lugares,

-En esta ocasión un grupo de neonazis ha acorralado a un joven entre las callesBalmes y Roselló de la Ciudad Condal.

-Un ultra ha sido herido después de haber sido agredido por antifascistas en la calle Muntaner de Barcelona.

Tres jóvenes en prisión por violar en Mataró a una chica de 17 años discapacitada; en Cádiz seis menores detenidos por abusar de dos niñas de 12 y 13 años; cuatro hombres acusados de violar en Gran Canaria a una turista; otros diez detenidos por violar a tres chicas de 14, 15 y 17 años en Alicante.

-El menor tutelado, de 17 años, ingresó en el hospital con el cráneo hundido tras ser víctima de una brutal paliza en el barrio del Actur de Zaragoza.

-Durante dos noche consecutivas, un grupo de dominicanos trató de asaltar el Centro de Hortaleza con el objetivo de agredir a los menas.

El imperio de la fuerza bruta, la violencia desparramada, amplificada, propagada, difundida, como islas de plástico que van cubriendo la superficie toda de la vida ciudadana.

La violencia es siempre la expresión de un problema, un conflicto no resuelto, mal resuelto, a lo peor irresoluble. La violencia estalla cuando el problema negado, enquistado, re-negado, da la cara. No es la primera vez que pasa. Puede volver a pasar. Somos sociedades complejas, complicadas, de equilibrios delicados.

Siglo pasado. Años 90. Comenzaba la década. Un Consorcio de Administraciones construye un poblado cerca de Perales del Río y Villaverde Bajo para realojar a 88 familias chabolistas, mayoritariamente gitanas. Estalla la movilización vecinal,

-Bastante tenemos con el trapicheo que hay en los prefabricados de la rivera de San Fermín y en la chabolas del Rancho del Cordobés.

Comienzan las manifestaciones, encierros, marchas vecinales, cortes de la carretera de Andalucía,

-¡A la carretera!

La policía carga, les disuelve, pero ya no son tiempos de dictadura. Es complicado cargar contra el vecindario indignado. Su líder se llama Nicanor y a ellos los llaman los nicanores. Se explican,

-No se trata de un problema de payos y gitanos, sino de droga.

-Es una protesta contra los gitanos que venden droga, pero también contra los camellos payos.

-Si alguien se atreve a decirnos racistas porque estamos en contra de la droga, ¡Viva el racismo!, clama Nicanor ante miles de vecinos.

Cuando el tigre anda suelto y te montas en él, lo difícil es gobernarlo y, por encima de todo, lo más complicado es bajarse de él. Tarde o temprano aparece la violencia y la confrontación civil. Menudean primero las agresiones, las embestidas puntuales. Luego dejan de ser aves de paso y se convierten en parte de lo cotidiano.

Nicanor dimite, se va, abandona.

Un vecino contrario al movimiento desencadenado,

-Se les ha escapado de las manos. Han estado cuatro meses llamando a la venganza particular contra yonquis y camellos y, al final, alguien ha captado el mensaje y ha iniciado las agresiones.

Es fácil dejar que el conflicto se enquiste, probar a envolverse en una bandera, integrarse en una banda, sentirse más valiente. Es fácil intentar imponer tus criterios, tus visiones, tus soluciones. Por ser impuestas y de parte, han dejado ya de ser soluciones.

Lo difícil es dar un primer paso, dirigir primero la palabra, sentarse a negociar, romper la negociación y volver a sentarse a hablar. Una y otra vez. Escuchar, explicarse, transaccionar, acordar. Construir un acuerdo, que mañana será de nuevo conflicto y volver a sentarse y negociar hasta acordar de nuevo. Aceptar el imperio de la ley. Hacer que la ley funcione.

No hay más. Aquí, en la Cochinchina, o en Cataluña. No hay otra. Todo, menos la violencia desparramada.


Economía electoral

noviembre 20, 2019

Estamos en plena y nueva campaña electoral. Más corta, eso sí. Poco más de una semana. Reconcentrada, acelerada, comprimida, amontonada. Si ya es difícil que en una campaña al uso se debata sobre algo más que los cuatro tópicos al uso, podemos intuir que ésta se nos va a ir en rebajas fiscales, alianzas poselectorales y Cataluña, mucha Cataluña. Algunos guiños a colectivos como pensionistas, o autónomos, que se supone pueden decantar al triunfo hacia uno u otro lado en el último momento.

Los trabajadores parece que han desaparecido del mapa y de la agenda de los partidos, como si se diera por supuesto que se hubieran plegado a aceptar un destino masivo de precariedad, temporalidad, incierto futuro y no necesitaran otra promesa que tener un trabajo, cualquier trabajo, con cualquier salario y en cualquier condición. Mansedumbre, sumisión, un Sorry we missed you profetizado por Ken Loach,

-El sistema ha llegado a la perfección, el obrero obligado a explotarse a sí mismo.

Si hace décadas el modelo de producción modélico era el fordismo en el que el trabajador se hacía máquina, parte de una cadena infinita de producción continuamente alimentada, en intensivos turnos laborales, en inmensas factorías, hoy, vuelvo a Loach,

-El modelo Amazon destruye al individuo y al planeta.

Acaba con las personas, las familias, el Amazonas, el planeta todo.

Antes los trabajadores se organizaban en sindicatos, paraban la cadena, obtenían mejoras laborales y mejores retribuciones, participación en las ganancias y beneficios empresariales. En la película de Loach, hay atomización, solidaridad reducida a la mínima expresión, evaporación de cualquier tipo organización de la resistencia, de sindicato.

Nadie recordará que la media de paro en la zona euro no llega al 7´4%, mientras en España seguimos siendo cola de ratón, con casi un 14% de desempleo, tan sólo superados por Grecia. Silencio. Hablemos de la trashumante tumba del tirano, o de Cataluña. Sí, mejor de Cataluña. Donde va a parar, mucho menos deprimente, mucho más entretenido, sobre todo con una caña en la mano.

Nadie introducirá en la campaña electoral que la temporalidad, compuesta muchas veces de contratos de semanas, días, horas, ronda el 28% mientras que en la media europea no llega ni de lejos al 15. Son efectos de las sucesivas reformas laborales que no se arreglarán cambiando  de nombre a los contratos, como proponen algunas fuerzas de la derecha. Llamemos fijo a lo que es temporal y todo solucionado. Una temporalidad que, en el caso de los jóvenes, alcanza al 60%, el doble también que la media europea.

Nuestro empleo es la consecuencia de un modelo de producción, servicios, negocio, que apuesta muy poco por los trabajadores, a los que algunos denominan capital humano, recursos humanos, pero al que se considera exclusivamente como un mal necesario en el que hay que invertir lo menos posible, al que hay que formar lo imprescindible. Lo justito y mínimamente necesario.

Vivimos en un país, no sé si alguien  lo dirá a lo largo de la campaña, en el que poco más del 28 por ciento de las empresas de más de 10 trabajadoras o trabajadores son innovadoras. Más del 60% de esa inversión en innovación se ejecuta en Madrid y en Cataluña. Más del 70% si incorporamos la inversión en Euskadi. El resto de España es un desierto innovador.

Una buena muestra de esta situación es que nuestras tasas de abandono educativo temprano y fracaso escolar se encuentran muy por encima también de los datos europeos. Uno de cada cuatro jóvenes de entre 18 y 24 años no estudia nada, cuando la media europea no llega al 13%. La Formación Profesional para el Empleo (FPE) sigue durmiendo el sueño de los justos, sin que nadie se atreva a garantizar ese derecho a lo largo de toda la vida.

Uno de los peores efectos de las reformas laborales es que los contratos a tiempo parcial, no deseados, ni escogidos, se han duplicado hasta superar el 60% de este tipo de contratos y afectan ya a una de cada tres mujeres trabajadoras y a uno de cada seis hombres.

Pocos insistirán en que el deterioro de las condiciones laborales hace que trabajar no sirva de salvavidas contra la pobreza, hasta el punto de que un 13% de quienes trabajan viven en la pobreza, casi cuatro puntos porcentuales más que en Europa.

Son cifras y números, datos tediosos, cansados, demoledores pero cansinos, aburridos, fastidiosos. De esos que lucen poco, porque nadie puede sacar pecho a cuenta de ellos, ni envolverse en tamaña bandera como carta de presentación. Cifras que desvelan retos, carencias, problemas de difícil solución y que los partidos saben que exigen complicarse la vida, proponer, ensayar, equivocarse, cometer errores, aprender de ellos, hasta terminar acertando.

De todas estas cosas no hablarán en campaña los partidos de la derecha y los de izquierda hablarán menos de lo que yo quisiera. Sin embargo son esos los temas y asuntos que van sembrando el malestar, el descontento, la indignación, el resentimiento callado. Esa clase de problemas que terminan estallando cuando salta cualquier chispa en el ambiente cargado de sustancias volátiles y altamente  explosivas.

Este país ha alimentado ya demasiadas tensiones artificiales, ha echado demasiada tierra sobre los problemas reales, o los ha tapado con banderas y banderías, como para que ahora la campaña electoral vaya a convertirse en un circo mediático, una nueva oportunidad perdida. Sobre todo para la izquierda, a la que seguiré votando, que se lo juega todo pegada al  terreno que la clase trabajadora pisa cada día.


Campaña electoral y competencia navideña

noviembre 20, 2019

Ahí vamos de cabeza a un nuevo proceso electoral. Los candidatos, que todos son hombres, recorren España de punta a punta, reuniendo a sus feligreses, pronunciando animados discursos, disertaciones de diseño, elaboradas prédicas, enaltecidas arengas y trucadas argumentaciones, mientras van concediendo entrevistas a programas de entretenimiento, de debate entretenido y de alegre divertimento.

Los envanecidos líderes y su corte de comparsas llamados a ocupar puestos relevantes en las listas electorales, se sienten llamados a proclamar a los cuatro vientos las grandes promesas que todo el mundo sabe que nunca serán cumplidas, al menos en su totalidad, ni tampoco de inmediato.

En una de esas, el alcalde de Madrid y el de Vigo coinciden en un evento y la competencia electoral se desencadena. El de Madrid, deseoso de notoriedad, cualquier notoriedad y a cualquier precio, entra al cuerpo a cuerpo con el gallego,

-Desde Vigo vas a ver las luces de Madrid.

Las de Navidad, se entiende, que ya hicieron famoso al ponteareano y ahora alcalde de Vigo, Abel Caballero, del que nadie recuerda que fuera ministro, o diputado, ni mucho menos Presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, pero que será mundialmente reconocido por sus gritos de guerra navideños,

-With the lights, with the music, very welcome everybody here.

Ya se ve lo provechoso de la educación bilingüe, que permite evitar el dilema de pronunciar un discurso en gallego, o en castellano, utilizando el universal lenguaje anglosajón. No contento con ello, el alcalde vigués se lanza directamente al spanglish para demostrar aún mejor su conocimiento de mundo,

-La música y la luz van a vivir en Vigo en el árbol in our Crhistmas time. So, we are going to listen just Happy Christmas, de John Lennon.

Cómo evitar que un alcalde chulapo y castizo como Almeida se lance a una justa competencia, a más de cara. Barato no puede ser que las luces de Vigo lleguen a verse desde Nueva York, tal como promete Abel Caballero.

Este año el árbol navideño de Vigo no tendrá 31 metros, sino más, los que haga falta. Los 1.000 arcos de luces se convertirán en 2.700. Los 9 millones de lámparas LED serán este año 10. Los 325 árboles iluminados pasarán a ser 465  y habrá 337 calles iluminadas, en lugar de 307. Una noria de 60 metros, un poblado navideño, tres mercadillos.

El madrileño Almeida no lo va a tener fácil, pero seguro que echa la casa por la ventana. Que no falte de nada. Esta competencia alucinante y alucinada atraerá visitantes, turismo, más turismo, dinero. Cualquier esfuerzo es poco, parece pensar, mientras Caballero, el de Vigo sube la apuesta turística,

-Como van a ser mejores las de Vigo, yo invito a todo Madrid y a toda España a que vengan a verlas.

Todo sea por la causa.

El problema es que la causa me sabe a poco. Una luz navideña y cegadora no va evitar que un disparo de nieve siga congelando la vida de muchas, demasiadas personas y familias en Vigo, o en Madrid. Los ayuntamientos enmascaran las cifras, pero las luces navideñas no son sólo consumo eléctrico y el coste total supone varios millones de euros.

No seré yo quien sostenga que no haya que poner luces en Navidad y distribuirlas equitativamente por todos los barrios de la ciudad, pero me gustaría que, puestos a ello, le dieran una vuelta a cómo mitigar el frío de tantas familias condenadas a la la pobreza energética.

Me gustaría que Almeida y Caballero pensaran en la pobreza infantil en sus ciudades, en la gente que duerme en la calle, en las personas que no pueden pagar un alquiler a “precio de mercado”, que es el precio abusivo que alguien está dispuesto a pagar por un alquiler en cualquier gran ciudad. En las personas mayores que carecen de ayuda a domicilio, atención digna a la dependencia y pasan en soledad la Nochebuena y todos los demás días del año.

Me gustaría ver a los dos retarse para ver quién consigue una mejor cobertura de las necesidades de su ciudadanía y un mejor Indice de Desarrollo Humano. Lo demás, a estas alturas de la campaña electoral, me parece que suma poco y resulta bochornoso y hasta un poco humillante para demasiadas personas.

En Vigo preocupa mucho el futuro de su factoría automovilística ahora que la italiana-estadounidense FIAT-Chysler y la francesa PSA se fusionan. En Madrid preocupa que la Operación Chamartín del BBVA y San José, o el Paseo de la Dirección de Florentino apaguen las luces del equilibrio Norte-Sur y se conviertan en enormes pelotazos, agujeros negros para el dinero público.

Soy votante de la izquierda, no es novedad alguna. Por eso me preocupa esa mentalidad política que evita mirar de frente a los problemas. De estas cosas mejor no hablar en campaña. Las luces navideñas son un tema mucho más accesible, despierta pasiones patrioteras y termina dando votos, deben pensar los personajes en cuestión. Me apena la política de luces, focos y fuegos artificiales.


La insoportabilidad de Cuelgamuros

noviembre 3, 2019

Me asomaba a la pequeña terraza. Al fondo, a la derecha, una cruz se alzaba en el horizonte de la Sierra. Ha formado parte del paisaje de mi infancia y la infancia es la única patria reconocible. Así están las cosas. Así son si así os parecen.

No quiero decir que me parezca mal hacer caso a Gibson y realizar una voladura controlada. Ya he perdido muchos paisajes que vienen de las nieves de mi infancia,

-Los lobos han bajado esta noche, entre la nieve y han matado unas vacas en la dehesa,

La dehesa boyal, la de todo el pueblo, fue vendida hace muchos años a los constructores y ahora hay un montón de chalets sobre el pasto del ganado.  Los lobos desaparecieron, luego han vuelto, pero no bajan por el momento hasta las urbanizaciones.

Santos Juliá pontifica que sólo las ruinas del monumento serían dignas de perdurar, como simbólicos despojos de la dictadura. La dictadura franquista, en realidad, nunca estuvo en ruinas. Como no lo estuvieron nunca las dictaduras comunistas del Este de Europa. Los viejos ricos siguieron siendo ricos y asimilaron, mediante la utilización de abundantes puertas giratorias, a muchos de los nuevos políticos democráticos que acabaron sentados en sus viejos consejos de administración, como nuevos ricos.

Los pobres corrieron la misma suerte de siempre y desde entonces siguen preparándose para desempeñar el papel de víctimas de uno u otro bando, cuando las guerras civiles vuelvan a declararse, aunque sean menos cruentas, más controladas,  acotadas en el tiempo y en el espacio, más a la catalana. Lee el resto de esta entrada »