Trabajo, IA y Coronavirus

junio 5, 2020

He comentado en alguno de estos artículos, antes de que el mundo se desplomase sobre nosotros, que los cambios introducidos por la Inteligencia Artificial (IA) hacían que un buen número de trabajadoras y trabajadores europeos sintieran que la amenaza se cernía sobre sus empleos actuales.

Una realidad que muchos de ellos ya han percibido en sus puestos de trabajo, viendo cómo una parte de sus funciones han cambiado, han sido asumidas por las máquinas, o que han tenido que reciclarse para asumir nuevas tareas y métodos, o directamente han perdido su empleo a causa de la automatización de la mayor parte de su anterior actividad laboral.

Desde tiempos de los luditas (esos trabajadores que destruían las máquinas que les quitaban el trabajo, ya fueran cosechadoras, o telares de vapor), hemos comprobado que los puestos de trabajo sustituidos por las máquinas no siempre significan el fin de los empleos, sino a veces su sustitución por otros empleos, generalmente más cualificados.

Sin embargo, una de las características de la revolución tecnológica es la tremenda rapidez con la que se produce. El fuego, la rueda, la escritura, la imprenta, o incluso la máquina de vapor, produjeron profundos cambios, pero a lo largo de miles de años, o como mínimo, en unas cuantas generaciones. Lee el resto de esta entrada »


El destrozo económico y social del coronavirus

mayo 12, 2020

Algunos economistas se han convertido en obligada referencia en no pocos programas televisivos especializados en echar carnaza al circo donde los tertulianos se enzarzan a mamporros de amañada lucha americana, en defensa de tal o cual partido, de tal o cual líder político. Luego acaba el espectáculo, se saludan, se toman juntos una cervecita, cobran y se van para casa, solos, o acompañados, pese al confinamiento

(esa desgarbada figura que cruza en ropa interior ante la cámara por detrás del pretencioso tertuliano online)

-Hay dos clases de economistas, los que no saben hacer predicciones y los que no saben que no saben hacer predicciones.

(dice Xabier Sala i Martin en su libro Economía liberal per a no economistes i no liberals)

Recuperación en V, recuperación en U, recuperación en L, ya no sé cuantas clases de recuperaciones llevamos escaladas y desescaladas. Parece evidente que nuestros economistas no han vivido nunca antes (nosotros tampoco) una situación como la que padecemos en estos momentos. No vivieron la Gran Crisis del 29,

(esa que llamaron Gran Depresión, Crac, Jueves Negro, Lunes Negro, Martes Negro)

más parecida a la que se desencadenó con la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008, de la que aún no acabábamos de salir y que sigue instalada entre nosotros, con sus secuelas de precariedad laboral e inestabilidad económica, con periodos frecuentes y alternos de crecimiento, desaceleración y recesión.

Tampoco vivieron las consecuencias de la crisis generada por la Gripe Española de Kansas. Curiosa la historia de esa gripe estadounidense exportada por las tropas que acudían a combatir en la I Guerra Mundial y que se expandió por todo el planeta, cuando la contienda terminó y los jóvenes, felices, e infectados soldados, volvieron a sus casas repartidas todo el mundo

(algo así como 500 millones de infectados, casi un tercio de los habitantes del planeta y más de 50 millones de muertos, más jóvenes que mayores, más jóvenes que niños, muchos más pobres que ricos).

Los países en guerra no hablaban de fallecimientos de tropas, pero en la España neutral no había problemas para informar, por lo cual el mundo acabó creyendo que el virus venía de España y terminamos dando nombre a la famosa gripe, Spanish Influenza

(La fiebre de los tres días. En Madrid hay 80.000 atacados. S.M. el Rey enfermo. El Sol, martes 28 de mayo 1918). Lee el resto de esta entrada »


Sindicalismo y elecciones

noviembre 3, 2019

Vamos hacia unas nuevas elecciones políticas que se van convirtiendo en costumbre, rutina y hasta manía. Elecciones poco ilusionantes para la izquierda que esperaba un gobierno de coalición, confluencia, cooperación, o como hubiera querido llamarse, pero con un programa de progreso que superase los recortes, o al menos repartiera los esfuerzos equitativamente.

Elecciones convertidas en segunda oportunidad para una derecha que daba por descontados unos cuantos años de gobierno de la izquierda y que se ha encontrado de bruces con la posibilidad de recomponer la figura y rehacer el mapa político nacional.

Elecciones que parece que lavarán definitivamente la cara de un bipartidismo que se apresta a beneficiarse de las contradicciones, dudas, indefiniciones, incapacidades de una autodenominada nueva política que ha envejecido a pasos agigantados. Los vaticinios no son halagüeños para riveristas, pablistas, ni tampoco para el errejonismo surgido de la dispersión y fractura de Podemos, sus confluencias y mareas.

Si otro beneficiario colateral pudiera haber en todo este inmenso disparate sería el de la ultraderecha emergente que no ha tenido tiempo de desgastarse y que representa lo más oscuro del pasado que había estado, hasta el momento, agazapada y cazando a la retranca en los apacibles cotos aznaristas y del aguirrismo.

Como siempre, los grandes perdedores serán las trabajadoras y trabajadores y sus organizaciones. No me refiero sólo a sus sindicatos, que también, sino a toda clase de organizaciones sociales, ya sean vecinales, ecologistas, culturales, deportivas, o de cualquier otro tipo.

Las luchas sindicales de los últimos años han combatido las reformas laborales, sus efectos en la negociación colectiva y la pérdida de derechos conquistados. Junto a otras organizaciones sociales, los sindicatos han construido plataformas, mareas, cumbres, para hacer frente a los recortes sanitarios, educativos, en servicios sociales, o defender el sistema público de pensiones. Lee el resto de esta entrada »


El atasco de la formación

septiembre 26, 2019

Acabó el periodo vacacional. Los políticos desaparecidos vuelven a reaparecer sin dar muestra alguna de haber aprovechado el descanso para resituar sus posiciones. Ni en la derecha, ni en la izquierda, parece que hayamos avanzado un ápice en restablecer un mínimo de eso que denominan el sentido de Estado que permita formar un gobierno que evite una nueva convocatoria de elecciones. Es como si todos se encontraran en funciones, afrontando los prolegómenos de una nueva cita electoral.

Hablan de España. Opinan sobre jubilaciones, peroran sobre los autónomos, disertan sobre el desempleo, profieren sentencias sobre los refugiados y los inmigrantes, negocian ministerios, comentan los asuntos sucios de los demás, ocultan los turbios negocios propios. Saben de todo. De todo opinan. De todo, menos de la formación. La formación ha perdido fuelle, pié, interés en el debate político. Hasta el Ministerio de Educación, el mismo que ocuparon ministros como Marcelino Domingo, Joaquín Ruiz-Jiménez, Fernando de los Ríos, Salvador de Madariaga, o Alfredo Pérez Rubalcaba, parece tener poco rédito político.

Cuando haya un Gobierno, cualquiera que sea su signo político final, presagio que sus responsables comenzarán diciendo que en la formación se encuentra el futuro del empleo en nuestro país.  No les faltará razón, aunque todos sabremos que se tratará tan sólo una cortina de humo para ganar tiempo hasta que los verdaderos negocios de la política comiencen a funcionar.

Vivimos un mundo de cambios acelerados. En una Europa en la que dos de cada cinco trabajadores y trabajadoras han vivido ya cambios tecnológicos importantes en sus puestos de trabajo y casi la mitad ha visto como cambiaban la organización de su trabajo y las formas de desempeñar las tareas a lo largo de los últimos cinco años. Dos tercios de quienes hoy están comenzando sus estudios obligatorios terminarán trabajando en nuevas profesiones de las cuales hoy no tenemos ni idea. Lee el resto de esta entrada »


Podemos tener una casita en el campo

junio 3, 2018

Este artículo es de esos que siempre te traen problemas. Existe la vieja costumbre nacional de justificar lo que el líder de turno hace, o dice, mientras que los mismos actos, salidos de las manos, o de la boca, de otros nos parecerían errores de bulto. Aunque, no es menos cierto que, cuando el líder cambia, todo cambia y donde dije digo, digo Diego. Así, Espe ya no es lo que era, Cifuentes ha dejado de ser lo que era y hasta Casado va camino de no llegar a ser lo que todos pronosticaban que fuera.

No es cuestión de derechas, o de izquierdas, porque esta característica especial de la marca España, funciona indistintamente a base de utilizar fuego amigo, o enemigo y cuando menos se los esperan los protagonistas. La verdad es que la condición humana hace que, quien más, quien menos, en una u otra ocasión, hayamos hecho algo reprobable, aunque sólo sea una infracción de tráfico.

Pero claro, el nivel de corrupción ha sobrepasado todos los límites, hasta el punto de que las exigencias para ocupar, o mantenerse en, una responsabilidad pública, han crecido mucho. Antes éramos laxos inasequibles al desaliento, hasta el punto de considerar natural que hubiera casos de corrupción y hasta corruptos de reconocido prestigio y ahora exigimos dimisiones ante cualquier desliz. Y no quiero decir, en ningún caso que muchos de esos deslices no lo merezcan.

Ahora le toca el turno a la familia Iglesias-Montero (o Montero-Iglesias). Parece que se han comprado un chalet en Galapagar (ellos prefieren decir Casa de Campo) y han desatado las iras de algunos propios y casi todos los ajenos. Es verdad que no es un ático en Marbella, ni un chalet en La Moraleja. También es verdad que tienen perfecto derecho a la intimidad y que pueden hacer lo que quieran con su dinero. Pero, como reconocen en el comunicado que han emitido, toca asumir que hoy la actividad política está sometida al escrutinio público. Y aceptar que les criticarán, hagan lo que hagan.

Probablemente, si esos más de 600.000 euros los hubieran invertido en un adosado en Rivas, en un pisazo en Puente de Vallecas, un ático en Lavapiés, o un chalet en Mejorada del Campo, las críticas parecerían tener menos fundamento. Y, sin embargo, el dinero es el mismo. Además no son los primeros en la izquierda que se van en busca de aires más limpios y espacios más abiertos.

Y, sin embargo, ellos dos son los líderes de un partido que quiere dar la vuelta a la tortilla en España y, en sus declaraciones pasadas, han dado buena cuenta de ese rollo de los políticos que viven en Somosaguas, en chalets, que no saben lo que es coger el transporte público.

En fin, que cada uno y cada una es muy libre de vivir donde quiera y hacer con su dinero lo que le da la gana, siempre que lo haya ganado honestamente. Pero también es cierto que, en la derecha se presupone el egoísmo y en la izquierda la solidaridad y la coherencia. Por eso, difícilmente, las fotos del chalet (o casa de campo), su piscina, su casita de invitados, su parcela, pueden tener, al final, una lectura de suma cero. Tal vez no por cuestión de ética, sino por cuestión de estética. Ya los romanos sabían que la mujer del César no sólo tiene que ser honrada, sino además parecerlo.


19-F Por un salario digno, contra el desprecio al trabajo

febrero 17, 2017

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La fijación anual del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) parece que fuera una concesión administrativa de los Gobiernos de turno, o el fruto de un acuerdo entre dos partidos que  sumen la mayoría necesaria en un Parlamento. Es lo que ha ocurrido cuando, año tras año, un gobierno en mayoría absoluta ha aprobado congelaciones del Salario Mínimo Interprofesional, o cuando, como en esta ocasión, un pacto PP-PSOE ha conducido a una subida del 8%, pero lejos de las propuestas de CCOO y UGT, obviando la participación de sindicatos y empresarios en el proceso.

Las miserables subidas de los últimos años han producido pérdidas del poder adquisitivo del Salario Mínimo de 2,7 puntos y subidas de menos de 14 euros acumulables en los últimos cinco años y todo ello, en una España en la que más del 28% de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión.

Dirá el Gobierno, en su autocomplacencia infinita, que lo hace cumpliendo el Estatuto de los Trabajadores, que establece que es el Gobierno quien fija el SMI “previa consulta con las organizaciones sindicales y asociaciones empresariales más representativas”.

Los Gobiernos españoles de turno se acostumbran a cumplir el trámite con una reunión informativa en la que escucha a los sindicatos y empresarios. Pero algo más que esto exige la OIT cuando, para la fijación de los salarios mínimos, su convenio 131 suscrito por el Gobierno español habla de que se consulte “exhaustivamente” con las organizaciones representativas de emprendedores y trabajadores interesadas.

Algo más parece que exige también la Comisión de Expertos de la OIT que espera que el gobierno se esfuerce en tener en cuenta las necesidades de los trabajadores y las trabajadoras y de sus familias y no únicamente los objetivos de política económica, a la hora de fijar los reajustes anuales del poder adquisitivo del Salario Mínimo Interprofesional.

Existe, además, un Real Decreto Ley, el 3/2004, que habla de estas cosas y que establece que temas como la fijación  del Salario Mínimo deben ser aprobados en el marco del diálogo social.  Y el diálogo social no es derecho a información exclusivamente, sino derecho a propuesta, negociación y búsqueda de acuerdo.

Por eso CCOO y UGT presentamos una reclamación ante la OIT que exige el cumplimiento del convenio 131. Porque no basta informar. La fijación de un SMI que cubra las necesidades de los trabajadores, trabajadoras y sus familias, debe producirse tras un proceso de consultas exhaustivas con organizaciones sindicales y empresariales.

El Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas se ha visto obligado a recordar  al Gobierno de España que tiene obligación de garantizar un SMI que permita condiciones de existencia dignas que se ajusten al coste de la vida, tras constatar que el SMI en España no asegura un nivel de vida digno y decente.

Pero estas cosas, en España, son poco tenidas en cuenta por gobiernos que parecen pensar que, tras ser elegidos tienen barra libre para hacer las cosas de espaldas, incluso, a la sociedad, cuando no en contra de ella.

Antes, porque tenían una mayoría absoluta que parecía autorizar todo tipo de desmanes y ahora porque pactando, con unos o con otros, se sienten autorizados para despreciar el diálogo social y las recomendaciones, consideraciones y obligaciones derivadas de informes elaborados y convenios firmados en ámbitos internacionales, de las Naciones Unidas, hasta la OIT.

Mal íbamos, mal seguimos. Que no esperen silencio, ni resignación, ante tanto desprecio del diálogo social y olvido de las necesidades de la clase trabajadora. El 19 de febrero vamos a las calles a defender salarios dignos. Contra la carestía de la vida y contra la precariedad de nuestros empleos.

 

Francisco Javier López Martín


LA MITAD DE LOS TRABAJADORES MADRILEÑOS NO LLEGA A MILEURISTA

enero 9, 2012

Acabamos de presentar un Informe sobre los salarios en Madrid que resulta demoledor para cuantos acusan a eso que denominan el mercado laboral de desestabilizar aún más nuestra maltrecha economía, para reclamar a continuación una nueva reforma laboral que abarate el despido, precarice el empleo y ponga a los trabajadores a los pies de los caballos de unos capataces que buscan mano de obra casi esclavizada en las plazas de los pueblos. Estampas e imágenes de una España que, desgraciadamente no han desaparecido por completo.
En primer lugar cabe destacar que la masa salarial, es decir el total de las rentas salariales de los madrileños, ha disminuido a lo largo de 2010 en un 2´20 por ciento, mientras que el salario medio anual de los madrileños ha creció en 11 euros al mes con respecto al año anterior. No parece, por lo tanto, que las rentas salariales hayan conducido al aumento de la inflación. La subida de los precios tiene más que ver con el mantenimiento, en ocasiones especulativo, de los beneficios empresariales.
Un segundo dato, también alarmante, es el mantenimiento de la brecha salarial entre hombres y mujeres. Por término medio, una mujer cobra 7.952. euros menos que un hombre, es decir un 28 por ciento menos. Con respecto al año anterior esa brecha se ha reducido, tan sólo, en un 0´2% .
En cuanto al diferencial de salarios entre un trabajador extranjero y un trabajador español, la brecha es aún mayor que la de sexo, hasta el punto de que un trabajador extranjero cobra un 51´2% menos que un trabajador español; lo cual supone cobrar13.578. euros menos. Un extranjero cobra menos de la mitad que un español.
Otro colectivo especialmente golpeado por la crisis, la precariedad laboral, la temporalidad y el paro es el de los jóvenes madrileños. En este caso la brecha salarial con respecto a los trabajadores mayores de 56 años es de 22.482 euros. Para entendernos, un joven, menor de 26 años cobra una media de 8.929 euros, frente a los 30.935 de media de un mayor de 56 años.
Hay sectores especialmente discriminados salarialmente, que suelen corresponderse con sectores feminizados, con presencia de jóvenes o de inmigrantes. La agricultura y ganadería, el comercio y hostelería, los servicios a las empresas, los servicios personales y de ocio, se encuentran muy por debajo de las medias salariales regionales, aún más cuando diferenciamos por sexos.
El resultado dinal, pone de relieve que que, con datos de la Agencia Tributaria en la mano el 47 por ciento de los trabajadores madrileños no llegan a mileuristas, mientras que casi el 59%, más de 1.709. trabajdores madrileños obtuvieron rentas inferiores a los 1.000 euros al mes. Una situación compatible con que existen algo más de 128.000. trabajadores que cobraron ingresos superiores a los 66.000. euros anuales, de los cuales más de 60.000. cobraron más de 157.000. euros al año.
Las desigualdades y las brechas salariales que hemos descrito, no se encuentran justificadas en la cualificación, en la responsabilidad de las tareas acometidas en cada puesto de trabajo, sino en la precarización del empleo en muchos sectores de la producción y especialmente de los servicios. En la desregulación de las condiciones de trabajo, en el debilitamiento de la negociación colectiva. Mucho paro y bajos salarios, precariedad laboral, son el peor caldo de cultivo para un mayor consumo y una reactivación económica. Mantener estas condiciones es apostar por alargar la crisis y endurecerla.
Cuando se habla de reformas laborales, se debería estar pensando en corregir estas diferencias, desigualdades y discriminaciones y no en todo lo contrario, como muchos plantean. Reforzar el dialogo social para atender prioritariamente los problemas del empleo, los problemas de los trabajadores, mejorar el poder adquisitivo de los más débiles, de los colectivos más golpeados por la crisis, son condiciones ineludibles para superar cuanto antes la crisis y hacerlo fortaleciendo la cohesión social. Esa el la apuesta de las CCOO en un momento crítico como el que vivimos.
Francisco Javier López Martín
Secretario General de CCOO


UN SALARIO MINIMO INJUSTO E INDECENTE

enero 3, 2011

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en España es uno de los más bajos de la Europa de nuestro entorno, 633,3 euros. La media mensual de 14 pagas anuales elevaría la media mensual a 738,9 euros. La Europa del Este cuenta con Salarios mínimos aún más bajos, pero en la Europa de los 15, sólo Portugal cuenta con un Salario Mínimo Interprofesional inferior, 734,2 euros. Lee el resto de esta entrada »