Trabajo, IA y Coronavirus

junio 5, 2020

He comentado en alguno de estos artículos, antes de que el mundo se desplomase sobre nosotros, que los cambios introducidos por la Inteligencia Artificial (IA) hacían que un buen número de trabajadoras y trabajadores europeos sintieran que la amenaza se cernía sobre sus empleos actuales.

Una realidad que muchos de ellos ya han percibido en sus puestos de trabajo, viendo cómo una parte de sus funciones han cambiado, han sido asumidas por las máquinas, o que han tenido que reciclarse para asumir nuevas tareas y métodos, o directamente han perdido su empleo a causa de la automatización de la mayor parte de su anterior actividad laboral.

Desde tiempos de los luditas (esos trabajadores que destruían las máquinas que les quitaban el trabajo, ya fueran cosechadoras, o telares de vapor), hemos comprobado que los puestos de trabajo sustituidos por las máquinas no siempre significan el fin de los empleos, sino a veces su sustitución por otros empleos, generalmente más cualificados.

Sin embargo, una de las características de la revolución tecnológica es la tremenda rapidez con la que se produce. El fuego, la rueda, la escritura, la imprenta, o incluso la máquina de vapor, produjeron profundos cambios, pero a lo largo de miles de años, o como mínimo, en unas cuantas generaciones. Lee el resto de esta entrada »


Me voy de escrache con mi cacerola

junio 4, 2020

Cling, clang, clinc, clanc, clong, clong, clang, clan, clan, clan, klong, klang, clinc

Andan de cacerolada, liados, muy liados, el malestar va por barrios, las mentiras, los bulos, la incertidumbre, el miedo, van haciendo su tarea, incansables, pertinaces, persistentes, cualquiera anda cabreado, se nos ha ido la vida tal como la teníamos pensada,

(ni tan siquiera pensada, para ser más exactos como nos la habían pensado otros),

los pobres para ser pobres, eso no ha variado mucho la verdad, los que llaman clases medias para irse acostumbrando a la nueva normalidad del precariado de las vidas, los trabajos y los ingresos,

(eso era ya así antes de que el coronavirus campara a sus anchas entre nosotros, esa era la herencia, el resultado prefabricado, de la crisis que comenzó en 2008)

los ricos nada, no cuentan para el caso, siguen a lo suyo, algunas pequeñas molestias, recluidos en sus pisacos, sus áticos, sus chalets, sus cortijos, cada vez más, siguen creciendo y cuanta más crisis más ricos, 979.000 el año pasado, 172.000 en 2010, cuando estábamos comenzando a notar los efectos de la crisis.

Y, sin embargo, han sido ellos los que primero han escuchado el llamamiento, han aprendido en qué armario de cocina se encuentran los cazos y se han lanzado a los caminos, la cruzada de los ricos, cacerola en mano dispuestos a reconquistar España y librarla del azote de los advenedizos de izquierdas que amenazan el orden establecido, la unidad y la grandeza, sobre todo la suya, la de los grandes de España. Lee el resto de esta entrada »


Pactos de la Moncloa, o de lo que quieras

abril 29, 2020

Segundas partes nunca fueron buenas, vaya por delante, por eso no podremos reeditar unos Pactos de la Moncloa, por mucho que nos empeñemos, ha llovido mucho desde entonces, los actores no son los mismos, la guerra civil queda mucho más lejos y hay demasiados intereses políticos y económicos en juego.

Los Pactos de la Moncloa se produjeron al calor de una crisis económica que producía subidas de los precios de más del 27% al año, el modelo de Transición hacia la democracia no estaba decidido, la Constitución no había sido aprobada, el franquismo seguía matando

(el asesinato de los Abogados de Atocha, el impresionante y pacífico entierro, la demostración pacífica de organización y fuerza del PCE y de las CCOO, abrieron las puertas a la legalización definitiva del Partido Comunista y luego, al final, de los sindicatos, de las Comisiones Obreras)

las tensiones políticas y sociales arreciaban, buena parte de la derecha política añoraba el franquismo, mientras los poderes económicos emanados de los privilegios franquistas necesitaba legitimidad y seguridad para sus fortunas y los torturadores necesitaban seguir siendo policías y recibiendo méritos y condecoraciones.

La Ley de Amnistía y los Pactos de la Moncloa son de octubre del 77

(vaya qué casualidad, la amnistía el 15 y los Pactos el 25)

y hoy, con más de cuarenta años de por medio, me admira cómo creímos que la Ley de Amnistía limpiaba todos los juicios, expedientes, fichas policiales, de los cientos de miles de rojos juzgados, condenados y asesinados por el franquismo, pero no,

(ahí siguen las condenas, ahí siguen las fosas)

limpiamos la imagen de Billy el Niño y todas las bandas de cuatreros torturadores y asesinos de la dictadura. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia y cambio climático

diciembre 12, 2019

El problema no es montarse en un tigre. Mal que bien puedes hacerlo. El verdadero problema es bajarse del tigre sin que te devore. El mundo ha alcanzado un ritmo vertiginoso, sometido a un desarrollo tecnológico imparable. Un consumo desaforado al que todos creemos tener derecho.

Celebramos la Cumbre del Clima en un Madrid cuyo alcalde cantaba hace escasos meses las bondades de llegar hasta el centro en coche particular. Con una presidenta de comunidad enamorada de los atascos de fin de semana, a las tres de la madrugada, a los que considera una seña de identidad de nuestra ciudad.

Los negacionistas de ayer han quedado, de repente, reducidos a los ultraderechistas que tampoco pierden la oportunidad de darse una vuelta por la COP25 para posar en los photoshop de la pasarela mediática en defensa del planeta. Pero no han dejado de pensar lo que pensaban.

Simplemente las tendencias han cambiado, porque las grandes fortunas y los poderosos han decidido traspasar la responsabilidad a la ciudadanía sobre el estado actual del planeta, al borde de la quiebra, en el horizonte de sucesos del agujero negro del colapso.

-¿Cuándo llegará el colapso?, pregunta alguien y otro alguien responde, No te preguntes cuándo, porque el colapso ya ha llegado.

Mi bienintencionado vecino ha recogido cinco litronas junto al banco del parque donde los jóvenes las dejan abandonadas. Enfundadas en una bolsa de plástico se encamina hacia el contenedor de vidrio. Me las enseña y me invita a reflexionar cómo sería el mundo si todos pusiéramos un poquito de nuestra parte. Le felicito sinceramente por su sentido de la responsabilidad social. Lee el resto de esta entrada »


El via crucis de nuestros mayores

mayo 7, 2019

Debo confesaros que siempre he sentido prevención, desconfianza y miedo ante instituciones que tienen la capacidad de dirigir nuestras vidas, controlarlas, arruinarlas, si a mano viene. Deben ser sensaciones arrastradas desde la infancia, o que se generaron a base de meterme en el papel de Jack Nicholson, en una de las mejores actuaciones de su carrera, interpretando a McMurphy, en aquella inolvidable película, Alguien voló sobre el nido del cuco.

Me he topado, cuando ya estábamos embocando los vía crucis y los pasos procesionales, con las imágenes de esa anciana maltratada en una residencia de ancianos y todos mis miedos  vuelven a la carga. Causan sensación, son impactantes, aunque serán pronto olvidadas en este marasmo de conmociones sucesivas en las que se ha convertido nuestra vida, mirando por la ventana de los medios de comunicación.

Mi primera reacción es cargar contra esas dos trabajadoras que vejan y maltratan a una anciana, cuando saben que no podrá quejarse, porque ha perdido su autonomía personal y su capacidad de expresar su malestar. Mi primera reacción es el cabreo contra una dirección del centro residencial, que ha ignorado las quejas de los familiares. Y hasta con el presidente de ese grupo de residencias, que anuncia querellas contra el familiar que ha grabado el agravio, en lugar de presentar investigaciones depuradoras de responsabilidades. Las imágenes son muy duras. La indignación inevitable. Lee el resto de esta entrada »


La parcialidad del machismo y los derechos recortados

abril 2, 2018

Leí una noticia de la BBC, acompañada de un vídeo, convertido en viral durante estos días de Huelga Feminista, en los que la igualdad se ha situado en el centro del debate público y político en nuestro país.  El artículo hablaba de un acertijo cuyo contenido aproximado es el siguiente:

Un padre y un hijo van en su coche y sufren un accidente. A consecuencia del mismo, el padre muere y el hijo es trasladado urgentemente a un centro hospitalario, en estado muy grave. Necesita una operación muy complicada y llaman a una eminencia médica, que acepta desplazarse cuanto antes al hospital. Pero, cuando entra en el quirófano, dice: No puedo operarlo, es mi hijo. ¿Cuál es la explicación de esta situación?

Las respuestas al acertijo son de lo más ocurrentes. Da igual que vengan de trabajadores manuales, estudiantes universitarios, mujeres, hombres, jóvenes, o personas de edad, machistas, feministas, inmigrantes, o no, de derechas, o de izquierdas. Pocas personas terminan acertando que la tal “eminencia médica” sea la madre del joven y, la mayoría, opta por explicaciones rocambolescas mucho menos lógicas y plausibles.

Al parecer, esta incapacidad, bastante extendida, para resolver el acertijo, se encuentra en algo que los científicos llaman “parcialidad implícita”, o inconsciente. Es decir, desde la más tierna infancia, se establecen conexiones entre nuestra neuronas que se automatizan y son, luego, difíciles de cambiar.

Esa automatización hace que no tengamos que andar pensando cada operación cotidiana que realizamos en nuestra vida. Pero también ocurre que otros aprendizajes sean también automatizados. Lo que percibimos, sentimos, vemos en la tele, escuchamos, o experimentamos desde muy pequeñas y pequeños, es muy difícil de replantear de forma distinta a como lo aprendimos.

Las tareas importantes de liderazgo, las ocupaciones más reconocidas socialmente, son asumidas por hombres. Los cometidos de cuidado, atención a la familia, servicios sociales, educación, sanidad, son adjudicadas a las  mujeres. Pero incluso en una profesión tan feminizada como la sanidad y pese a formularse la adivinanza en femenino, la “eminencia médica” es automáticamente asociada con un hombre.

La huelga feminista, en sus cuatro modalidades (laboral, de cuidados, estudiantil y de consumo) ha resultado un éxito español que ha adquirido dimensiones planetarias y ha llenado las calles con impresionantes manifestaciones, pese a sus dificultades iniciales, lo novedoso e inexplorado de la convocatoria, la multiplicidad de los convocantes y hasta los mensajes dispersos sobre las características de la movilización (de mujeres, de mujeres y hombres, de dos horas por turno, de 24 horas).

Pero a los pocos días, precisamente cuando hay que prestar especial atención a que las reivindicaciones sean escuchadas y atendidas, cuando habría que iniciar la negociación de las soluciones, la Huelga Feminista  ha sido sustituida en los noticiarios, en las tertulias, en los programas de debate, o entretenimiento, por noticias inesperadas y sobrecogedoras, como el drama terrible de Gabriel, el Pescaíto, aprovechado además por la derecha para desviar la atención hacia un terreno mediáticamente favorable a la “prisión permanente revisable” (esto de revisable ha pasado, incluso a segundo plano), o por las justas y masivas movilizaciones de las personas mayores en defensa de las pensiones.

La insoportable levedad de lo cotidiano, por importante que sea, el carácter líquido de nuestras sociedades, no pueden ser automatizados, ni aceptados sin más. Aceptar la futilidad de cuanto ocurre, vivirlo intensamente mientras dura, para sustituirlo inmediatamente por una nueva noticia, una nueva preocupación, un renovado quehacer.

Las encuestas mensuales del CIS nos van dando cuenta de estas fluctuaciones en las preocupaciones de los españoles. Y, sin embargo, más allá de las modas, las tendencias y los cambios de momentos, no nos permiten afirmar que los problemas se vayan solucionando. Más bien podríamos decir que, tras vivirlos con vehemencia y apasionamiento, los abandonamos en un cajón de sastre (también un poco desastre), donde permanecen ocultos, o desde donde pueden volver a saltar a la palestra, deformados y amplificados.

La crisis nos ha dejado un buen puñado de estos problemas. La política de recortes y contrarreformas de todo tipo, hace que, ahora que el propio Presidente del Gobierno señala la senda de la recuperación, quien más y quien menos nos sentimos llamados a participar en la tierra de leche y miel que se nos anuncia cada día.

Mujeres, jóvenes, mayores, personas desempleadas, no nos resignamos a la parcialidad inconsciente, ni a la insoportable levedad que quieren que nos habite. Queremos libertad, derechos, un empleo digno, una vida decente. No pedimos mucho. Pero no estamos dispuestos a nada menos que eso. Prepárense que allá vamos.


Carmelo Plaza, reconocimiento a un sindicalista

diciembre 19, 2017

Mi amigo Carmelo Plaza ha sido distinguido con el Reconocimiento en Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid, instituido por primera vez este año. La entrega del reconocimiento se realizó el pasado 22 de noviembre, en el marco de la conmemoración del 20 aniversario del Instituto Regional de Salud y Seguridad en el Trabajo (IRSST) y con motivo de una Jornada sobre Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Ergonómicos.

La creación del IRSST fue fruto de esa cultura de diálogo social que se abrió camino en el conjunto del Estado como fruto de la Huelga General del 14-D de  1988. Los gobiernos, ya fuera en Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, o a nivel Central, se dieron cuenta de que ganar unas elecciones y vertebrar la voluntad política de la ciudadanía, tal como establece el artículo 6 de la Constitución, no justificaba hacer sordina en torno al contenido del artículo 7, que considera a las organizaciones sindicales y empresariales como vertebradoras de los intereses de los colectivos a los que representan.

Tampoco legitima a los partidos políticos para prescindir del artículo 9, que establece que los poderes públicos deben gobernar asegurando la participación de la ciudadanía y de las organizaciones sociales en las que se organiza. Esta nueva concepción del gobierno desde el diálogo ha tenido muchas virtudes y algunos inconvenientes de los que hablaré en otro momento.

Entre las virtudes, se encuentra, en el caso de Madrid, la creación de instrumentos institucionales para asegurar la participación social, como el IRSST, el Consejo Económico y Social, el Instituto Madrileño de la Formación, el Ingreso Madrileño de Integración. Primero Joaquín Leguina y luego su sucesor en la presidencia de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se mantuvieron fieles a esta forma de entender la política.

Luego llegó Esperanza Aguirre, como si de una guerrera bárbara se tratase, desmontando, o suprimiendo, uno por uno, estos instrumentos, con el argumento de ahorrar unos costes marginales que luego nos hemos enterado que eran sobradamente sobreutilizados en mamandurrias de sus gentes de absoluta confianza, como Granados, o Ignacio González, en operaciones como Lezo, ático, Púnica, Gürtel, y demás.

Sin embargo, de la quema se salvó el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Gentes como Carmelo Plaza han tenido mucho que ver en ello, trabajando, acertadamente, en los años más duros de la crisis y de los recortes aguirristas, en la búsqueda de consensos del gobierno, sindicatos y empresarios para mantener un Plan Regional de Prevención de Riesgos Laborales, que ha contribuido a que las condiciones de Seguridad y Salud en las empresas cumplan la Ley de Prevención, con la ayuda y colaboración imprescindible de instituciones como la inspección de trabajo  y la justicia.

Carmelo siempre tuvo muy claro, desde su responsabilidad como Secretario de Salud Laboral de CCOO de Madrid, que no quería dedicarse a contar accidentes, sino a prevenirlos. Que no quería dedicarse sólo a valorar estadísticas de accidentes laborales leves, graves, muy graves, o mortales, sino a acordar las medidas que asegurasen que cuanto puede ser previsto, cuente con las medidas de seguridad adecuadas. Que los accidentes no podían ocultar la lacra de las enfermedades profesionales, esas auténticas desconocidas, que ni aparecen en las estadísticas. ¿Te duele el hombro? ¡Cuidado con el carrito de la compra! Qué importa que seas cajera y realices miles de veces al día el mismo movimiento mecánico.

Creen los dirigentes que su gran trabajo mejora las cosas y contribuye al éxito de sus organizaciones. Yo, en esto, soy más de la opinión de Hammerstein, el general alemán que no se acostumbró nunca a convivir con un monstruo como Hitler. Creo que un dirigente tiene que saber otear el horizonte, visualizar el camino y sus riesgos, seleccionar bien a quienes van a ocuparse de organizar el viaje y depositar en ellos la confianza para que su libertad se ponga en movimiento a favor de un empeño común.

Carmelo Plaza aceptó, sin condiciones, ocuparse de la Secretaría de Salud Laboral de las CCOO de Madrid, allá por 2004 y ha mantenido el tipo durante trece años. Eran aquellos años muy duros, por el alto número de accidentes laborales y porque la crisis abierta en el sindicato con el cese de Rodolfo Benito (mi antecesor en el cargo de Secretario General) al frente de sus tareas en la Confederación de CCOO, había abierto un frente interno, que no tenía que comprometer el trabajo cotidiano en defensa de la clase trabajadora.

A lo largo de todos estos años ha mimado la cultura del diálogo, sin renunciar a los objetivos y los intereses de quienes dependían de su buen trabajo. Ha creado un buen equipo de sindicalistas comprometidos con la salud laboral en sus empresas. Le he visto defender sus posiciones frente a la patronal, frente a las administraciones, frente a las empresas y, en ocasiones, en el propio ámbito sindical.

Tal vez por eso la propuesta de que fuera él quien recibiera el primer reconocimiento de la Comunidad de Madrid a quienes han contribuido a difundir una cultura de la prevención y a incentivar soluciones para mejorar las condiciones de seguridad y salud y bienestar en el trabajo, ha contado con el apoyo de organizaciones sindicales y empresariales, el IRSST y la propia administración laboral de la Comunidad de Madrid.

Un merecido premio para un hombre que representa, como pocos, la firme decisión de unidad de la diversidad y hasta de la discrepancia (si no qué gracia tiene la unidad), la capacidad de elaborar propuestas sensatas, movilizar voluntades, negociar con rigor y firmeza y mantener el compromiso con los acuerdos alcanzados.

Un hombre que ha hecho mejores a cuantos hemos compartido trabajo con él y que ha realizado, con incansable responsabilidad, un trabajo del cual dependen la vida, la salud y las condiciones de trabajo de muchas personas en Madrid. Un hombre de las CCOO. De esos que convierten en amplias las alamedas por las que transitan.


Crisis, temporalidad y contrato a tiempo parcial

septiembre 5, 2017

Durante las crisis económicas se produce una caída de los salarios, es cierto. Pero en esta crisis económica, parte de esa caída de los salarios se produce porque empleos a tiempo completo están siendo sustituidos por empleo a tiempo parcial. No es necesario que el precio de la hora trabajada se reduzca, para que disminuya el salario cobrado por aquellos trabajadores que antes trabajaban a tiempo completo. Ahora sólo trabajan unas cuantas horas, porque su contrato ha sido realizado o reconvertido en tiempo parcial.

Durante la crisis han crecido el número de trabajadores y trabajadoras que se han visto obligados a firmar un contrato a tiempo parcial de carácter involuntario, porque es lo que había, aunque ellos hubieran preferido encontrar un empleo a tiempo completo. Conviene preguntarse por qué ocurre esto durante esta crisis.

Para encontrar la respuesta hay que remontarse a 2013, cuando el PP reforma el contrato a tiempo parcial, ampliando el número de horas complementarias de las que puede disponer libremente el empresario hasta un 30 por ciento. Pero es que además este número total de horas puede incrementarse un 15 por ciento voluntariamente y hasta un 30 por ciento, si se acuerda en convenio colectivo. El periodo de preaviso para utilizar estas horas complementarias pasa de 7 a 3 días.

Es muy atractivo, desde esta reforma, para el empresario, contratar a tiempo parcial, cuando tiene a sus trabajadores, o trabajadoras, permanentemente a disposición de la empresa. Eso aumenta la rentabilidad empresarial, aunque sea a costa de la compatibilidad con una vida personal y la conciliación familiar. Eso sí, cada momento de trabajo se convierte en intenso y los tiempos muertos desaparecen.

Al aumento de los contratos a tiempo parcial, se viene a sumar el carácter temporal de la inmensa mayoría de los nuevos contratos y muy especialmente en actividades económicas poco productivas. Ha sido el PP, quien con su reforma laboral y su política económica, ha incentivado un empleo precario y un crecimiento de bajo valor añadido, sin apuestas públicas por la investigación, la innovación y el desarrollo. Sienta así las bases de nuevos fenómenos especulativos y futuras crisis económicas.

A lo hecho por el gobierno, hay que añadirle unas prácticas empresariales nunca puestas en cuestión, que prefieren un modelo laboral con empleo temporal y a tiempo parcial, porque esa temporalidad y precariedad le permiten ajustar rápidamente los gastos y la caída de la demanda, reduciendo los costes laborales, utilizando el despido fácil y barato y fomentando la rotación de personas en puestos de trabajo que no requieren gran cualificación. Un modelo que pervive en una clase empresarial obsoleta.

Salir de la recesión económica impidiendo que los trabajadores y trabajadoras puedan recuperar salarios y derechos laborales y sociales, puede conducirnos a una salida injusta y desequilibrada, con aumento de las desigualdades y a instalarnos en una crisis permanente, no sólo económica, sino de modelo social, con inevitables consecuencias políticas y la aparición de conflictos con difícil solución.

Volveremos al crecimiento económico. A los beneficios empresariales. A encontrar nuevas fuentes de especulación, burbujas y pelotazos varios. Se creará empleo, malo y mal pagado, pero abundante. Volveremos al consumo y al endeudamiento de empresas y familias. Pero nadie debería hacerse ilusiones. Pan para hoy y hambre para mañana.

Mientras gobierno y empresariado condenen a buena parte de la ciudadanía a la precariedad laboral, la pérdida de derechos y los bajos salarios, no habremos asumido que el final de la recesión anuncia también el final de un modelo de país que se ha agotado. No tenemos demasiado tiempo para definir ese modelo del país que queremos, en lo político, lo económico y lo social, antes de que el arroz se pase. Podemos hacerlo en torno a una mesa, dialogando, o en el inevitable conflicto en las calles, en las empresas, en la política. De ambas cosas tenemos sobradas experiencias y quien más, quien menos, sabe que la segunda opción es siempre más incierta y menos deseable.


EL EMPLEO, PRIORIDAD ABSOLUTA

mayo 26, 2011

 Tras tres largos años de crisis económica, sin tregua alguna, Madrid ha perdido 212.000. empleos netos. Nuestra tasa de personas ocupadas ha retrocedido en -5´5%, hasta situarse en el 54´3%, que en el caso de las mujeres no llega al 49%. Mientras que hemos visto crecer el paro en 313.000 personas, hasta superar las 522.000.
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EL AMIANTO SIGUE MATANDO

abril 11, 2011

 

Hace más de 3.000 años el hombre ya trabajaba con el amianto. Restos de este material han sido encontrados en una zona arqueológica de Finlandia. En Grecia, Egipto y Persia también fue utilizado. Fueron precisamente los griegos los que le dieron el nombre, que significa inextinguible. Utilizaban el amianto, pero eran conocedores de sus efectos nocivos para la salud. Así el griego Estrabón dejó constancia de las enfermedades pulmonares que sufrían los esclavos que trabajaban con el amianto.

 

 Su resistencia al fuego, sus propiedades ignífugas, lo convertían en un material apreciado, que era extraído de las minas y tratado para fabricar ropas o utensilios resistentes al fuego. Estos trabajos eran realizados por esclavos que morían o enfermaban a temprana edad, con la consiguiente pérdida para sus dueños de no poder ser vendidos o empleados para otras tareas. Lee el resto de esta entrada »