Trabajo, IA y Coronavirus

junio 5, 2020

He comentado en alguno de estos artículos, antes de que el mundo se desplomase sobre nosotros, que los cambios introducidos por la Inteligencia Artificial (IA) hacían que un buen número de trabajadoras y trabajadores europeos sintieran que la amenaza se cernía sobre sus empleos actuales.

Una realidad que muchos de ellos ya han percibido en sus puestos de trabajo, viendo cómo una parte de sus funciones han cambiado, han sido asumidas por las máquinas, o que han tenido que reciclarse para asumir nuevas tareas y métodos, o directamente han perdido su empleo a causa de la automatización de la mayor parte de su anterior actividad laboral.

Desde tiempos de los luditas (esos trabajadores que destruían las máquinas que les quitaban el trabajo, ya fueran cosechadoras, o telares de vapor), hemos comprobado que los puestos de trabajo sustituidos por las máquinas no siempre significan el fin de los empleos, sino a veces su sustitución por otros empleos, generalmente más cualificados.

Sin embargo, una de las características de la revolución tecnológica es la tremenda rapidez con la que se produce. El fuego, la rueda, la escritura, la imprenta, o incluso la máquina de vapor, produjeron profundos cambios, pero a lo largo de miles de años, o como mínimo, en unas cuantas generaciones. Lee el resto de esta entrada »


Ingreso vital y pandemia

junio 5, 2020

Hace treinta años, tras la Huelga General del 14-D de 1988, los sindicatos nos metimos en el debate del salario social en toda España. En nuestra Propuesta Sindical Prioritaria planteábamos una herramienta que constituyera la última red de protección social frente a las crisis cíclicas del capitalismo y para ayudar a todas esas personas que de forma transitoria, o permanente, eran arrojadas fuera del mercado laboral y de cualquier tipo de acceso a ingresos regulares. Condenados a la marginación, la exclusión social y la pobreza.

No fue fácil, porque incluso en la izquierda había quienes ponían serias objeciones, considerando que la puesta en marcha de las Pensiones No Contributivas (PNC) eran más que suficientes para dar por cerrado el círculo de la protección social. Aún recuerdo las presiones que sufrió Joaquín Leguina, presidente de la Comunidad de Madrid para no poner en marcha el Ingreso Madrileño de Integración (IMI), porque era mejor enseñar a pescar que dar peces, algo que desmontaron luego estudiosos como Mario Gaviria, asesor del gobierno madrileño desde la Universidad de Navarra, en aquel magnífico libro La Caña y el pez, estudio sobre los Salarios Sociales en todas las Comunidades Autónomas bajo unas u otras denominaciones. Lee el resto de esta entrada »


Vísteme despacio que llevo prisa

junio 5, 2020

El Coronavirus no es ninguna broma. Lo hemos aprendido a costa de muchas muertes, mucho dolor y no pocos errores. Nadie sabe muy bien cómo se comporta cada virus hasta que impacta sobre nosotros. Los hay muy virulentos y otros cuyos efectos son mucho más leves, algunos dan la cara de inmediato y otros tardan tiempo en hacerse notar en cada organismo, unos son muy contagiosos, otros son selectivos y atacan especialmente a jóvenes (como la gripe española), o a mayores (como este Covid19), otros pasan casi desapercibidos. Unos se detienen con el calor, otros no.

Pueden mantenerse latentes durante miles de años bajo el permafrost siberiano, en las profundidades de una selva y, de pronto, se derrite el hielo, o nos adentramos en un bosque intrincado y el virus pasa a un animal, a un hongo, una planta, una bacteria, otro virus y decide acompañarnos de vuelta, amablemente lo transportamos en nuestros aviones y luego depende tan sólo de la suerte que tengamos que pase de largo, o que se instale entre nosotros, que nos enferme, o nos mate.

Cada país ha adoptado unas medidas para contenerlo, con mayor o menor fortuna, con más o menos confinamiento, nadie sabía si iba a acertar porque ha dependido de la suerte que hayan tenido nuestros asesores científicos, nuestros expertos, los investigadores. Al final parece que han acertado los que han buscado con tests a los contagiados asíntomáticos, los han aislado a tiempo y han adoptado medidas para mantener las distancias y usar mascarillas (yo no te contagio, tu no me contagias), medidas como el cierre de actividades que implican contacto social. Lee el resto de esta entrada »


Educación digital en tiempos del COVID

junio 4, 2020

No seré yo quien diga que la pandemia es otra cosa que un desastre que se ha llevado por delante vidas, ha golpeado la economía y los empleos, ha demostrado las insuficiencias dramáticas de una sanidad pública sometida a esos recortes presupuestarios que se llevaron los recursos y el personal para alimentar las insaciables fauces de los inversores privados. El Estado y sus administraciones autonómicas y locales habían debilitado los sistemas de protección hasta tal punto que ha habido que acudir a las colas de la beneficencia para taponar el hambre de las familias.

No puedo decir que el Coronavirus es una oportunidad porque sería una broma macabra, como no lo fue ninguna anterior pandemia, guerra, ni catástrofe planetaria. Sin embargo, lo cierto es que el COVID19 ha puesto delante de nosotros la desnudez, la debilidad, la imprevisión y las miserias humanas de las que nos hemos ido adornando durante demasiados años, creyendo que el dinero lo podía todo y que todo lo justificaba. En este país, del rey abajo, todos vamos desnudos por un mundo que se rompe, se agota, se desgaja, a causa de la avaricia desmedida y el descontrol absoluto de unos cuantos bribones a los que hemos entregado los mandos.

La pandemia ha obligado a abordar retos que, de otra manera, hubiéramos aplazado indefinidamente. Me detendré en la educación. Hace décadas, aún antes de que llegase la Inteligencia Artificial (IA), la reflexión sobre los necesarios cambios en la enseñanza estaba abierta. Un sistema educativo basado en alumnos y alumnas sentados en la aulas durante las jornadas laborales de sus padres para no dejarlos solos en casa seguía instalada entre nosotros desde los comienzos de la historia. Y si la jornada escolar no bastaba se ponían en marcha actividades extraescolares, las que hiciera falta. Lee el resto de esta entrada »


En cualquier selva del mundo, en cualquier calle

junio 4, 2020

Le ha preguntado a mi sombra

a ver cómo ando, para reírme

mientras el llanto, con voz de templo

rompe en la sala regando el tiempo.

Silvio compuso la canción, La era está pariendo un corazón, pensando en el Ché

(había muerto ejecutado en Bolivia, en la escuelita de La Higuera en 1967)

y la grabó en 1968, acompañado por su guitarra, por el órgano de Leo Brower y la batería de Enrique Plá.

No está de moda pensar en aquellos jóvenes que recorrieron su mundo compartiendo los días y las noches con un pueblo que vivía con las venas abiertas, mientras los ricos patriotas crecían, los poderosos patriotas apoyaban golpes militares y las grandes corporaciones estadounidenses

(por definición sin patria, sin fronteras, por encima del bien y del mal)

acaparaban y destruían sus recursos naturales, al tiempo que reclamaban el apoyo de la CIA para aplastar cualquier foco de resistencia, armada o pacífica, daba igual, a golpe de juntas militares, secuestros, desaparecidos, torturas, asesinatos, fosas por toda América Latina. Lee el resto de esta entrada »


Me voy de escrache con mi cacerola

junio 4, 2020

Cling, clang, clinc, clanc, clong, clong, clang, clan, clan, clan, klong, klang, clinc

Andan de cacerolada, liados, muy liados, el malestar va por barrios, las mentiras, los bulos, la incertidumbre, el miedo, van haciendo su tarea, incansables, pertinaces, persistentes, cualquiera anda cabreado, se nos ha ido la vida tal como la teníamos pensada,

(ni tan siquiera pensada, para ser más exactos como nos la habían pensado otros),

los pobres para ser pobres, eso no ha variado mucho la verdad, los que llaman clases medias para irse acostumbrando a la nueva normalidad del precariado de las vidas, los trabajos y los ingresos,

(eso era ya así antes de que el coronavirus campara a sus anchas entre nosotros, esa era la herencia, el resultado prefabricado, de la crisis que comenzó en 2008)

los ricos nada, no cuentan para el caso, siguen a lo suyo, algunas pequeñas molestias, recluidos en sus pisacos, sus áticos, sus chalets, sus cortijos, cada vez más, siguen creciendo y cuanta más crisis más ricos, 979.000 el año pasado, 172.000 en 2010, cuando estábamos comenzando a notar los efectos de la crisis.

Y, sin embargo, han sido ellos los que primero han escuchado el llamamiento, han aprendido en qué armario de cocina se encuentran los cazos y se han lanzado a los caminos, la cruzada de los ricos, cacerola en mano dispuestos a reconquistar España y librarla del azote de los advenedizos de izquierdas que amenazan el orden establecido, la unidad y la grandeza, sobre todo la suya, la de los grandes de España. Lee el resto de esta entrada »


San Isidro, en mitad de mayo y del coronavirus

mayo 19, 2020

Llevamos dos meses confinados, encerrados, atrincherados en casa, mientras realizamos esporádicas salidas para comprar y, últimamente, para realizar cortos paseos de una hora, a un kilómetro de distancia, una vez al día, como mucho con una persona que conviva con nosotros. Lee el resto de esta entrada »


En el momento de la partida de Juan Genovés

mayo 19, 2020

Por causas naturales dice la noticia, Juan Genovés ha fallecido esta noche (este viernes, dicen en otros lugares) por causas naturales en su domicilio madrileño (en un hospital madrileño, dicen otros medios). Lo que duele es que ha muerto un hombre al que queremos mucho y debemos mucho. No el único con el que tenemos deudas, pero sí uno de los que se ha ganado a pulso el reconocimiento de la inmensa mayoría de las mujeres y hombres que  vivimos en este país al que llamamos España.

En las casas de quienes aspirábamos, hace más de 40 años, a que la dictadura cuartelaria (que había durado otros 40) dejara paso a algo distinto, a eso que llamábamos democracia (aunque la gran mayoría no teníamos ni idea de a qué sabía tal cosa), teníamos colgado en la pared el cuadro del Abrazo, el mismo que la Junta Democrática había acordado que fuera símbolo de la deseada Amnistía y punto de llegada de la política de Reconciliación Nacional que el Partido Comunista había adoptado como estrategia de futuro desde 1956.

El cuadro fue comprado por un coleccionista particular al poco de ser terminado por Genovés, al final recuperado por el Estado español en la etapa democrática, eso sí, tuvo bastante menos suerte que el Guernica de Picasso que terminó expuesto en un espacio relevante del Museo Reina Sofía,  mientras que El abrazo fue encerrado en los almacenes del museo.

Al final, la presión de Izquierda Unida, de Comisiones Obreras de Madrid y de la Fundación Abogados de Atocha, consiguió rescatar la obra de los sótanos para ser expuesto en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados, junto a los retratos de los reyes de España, o los bustos de Niceto Alcalá Zamora, Clara Campoamor y Manuel Azaña, hace cuatro años.

Allí, ante el cuadro, se han hecho algunas fotos nuestros políticos cuando han querido trasladar una voluntad de encuentro, tal vez no estaría mal que para superar los efectos de esta pandemia que vivimos volviéramos a elegir el lugar para suscribir los Pactos del Abrazo, si nuestros políticos consiguen demostrar la grandeza y la responsabilidad de aquellos que protagonizaron la tan denostada Transición.

El mismo cuadro cuya reproducción se encontraba en el despacho de los abogados laboralistas de la calle Atocha, 55, donde aquel 24 de enero de 1977 un comando ultraderechista cometió el atentado que acabó con la vida de cinco jóvenes y dejó gravemente heridos a otros cuatro. Lee el resto de esta entrada »


Los invisibles, el coronavirus y la Inteligencia Artificial

mayo 19, 2020

El coronavirus nos ha situado ante la realidad de una revolución digital que podíamos percibir pero de cuya profundidad y dimensiones no habíamos tomado conciencia. Como si de un iceberg se tratase, lo que era una punta visible se ha convertido en un inmenso espacio virtual en el que hemos vivido el confinamiento

Desde el trabajo al entretenimiento, desde los estudios a las actividades culturales, de las compras a las gestiones administrativas y buena parte de nuestra información (desinformación a veces) los hemos realizado utilizando internet y las nuevas tecnologías. El confinamiento hubiera sido otro muy distinto sin estas herramientas. Aún así sus potencialidades, sus problemas, lagunas, e insuficiencias, también han quedado en evidencia.

Eso que llaman ciencia de datos ha demostrado ser muy útil para las grandes corporaciones económicas privadas, sin embargo no lo está siendo tanto para las organizaciones sociales y para las personas que padecen las peores consecuencias de la desigualdad. Los invisibles lo son hoy más que nunca y la brecha que los recluye en la pobreza es cada vez mayor.

Hasta en la muerte la brecha está presente. Con unos u otros criterios los muertos europeos por coronavirus serán contabilizados. Los muertos por COVID19 en países como Ecuador sólo se contabilizarán si se producen en un hospital. Los demás no existirán.

En Europa nos preocupa que el Gran Hermano nos vea, controle, utilice nuestros datos más de la cuenta, invada nuestra privacidad. Reclamamos el derecho al olvido, como la posibilidad de borrar todos nuestros datos de internet. Sin embargo, lo hemos comprobado también con el coronavirus, el problema para muchas personas consiste en conseguir ser vistas, un poco vistas, entrevistas al menos.

Miles de millones de personas en este planeta son invisibles, no podrían demostrar su existencia (dónde nacieron, cuando, quienes eran sus padres), a veces ni papeles tienen que demuestren su identidad, dónde viven, ni tener una cuenta bancaria, ni comprar una vivienda, contratar un seguro, o un teléfono móvil, ni conseguir un trabajo regular, ni tan siquiera votar, no acceden a la educación, ni al sistema sanitario, ni viajar pueden. Lee el resto de esta entrada »


El coronavirus y la renta de las personas

mayo 19, 2020

Tras casi dos meses de confinamiento, vividos como inesperada experiencia desquiciante, la sociedad española se lanza hacia un desconfinamiento competitivo en el que quien más quien menos quiere volver a la calle y retomar la fiesta, en el nivel que cada uno la dejara cuando el coronavirus decidió aprovechar nuestra invitación y volar en nuestros propios aviones para visitarnos desde los más lejanos lugares del mundo

(cosas de la globalización y la facilidad de los desplazamientos),

-Me voy de vacaciones a China, Vietnam, Tailandia y Camboya, un circuito todo incluido, superbarato.

-Cursos de chino mandarín para empresarios financiados por la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Cámara de Comercio.

Esto es una pandemia, nada que ver con la crisis del 2008, la quiebra de Lehman Brothers, las hipotecas basura, los desquiciados fondos buitre, la crisis financiera, de la construcción, de sus industrias auxiliares, de la industria en general, de los empleos, las ventas de coches, la disminución de los ingresos del estado, los recortes presupuestarios en sanidad, educación, servicios sociales, los rescates europeos, las rebajas salariales, el paro, la precariedad laboral y de las vidas, las pensiones.

La crisis duró una década y se saldó con un millón de millonarios en España,

(seis veces más de los que había antes de la crisis)

y 12 millones de persona en riesgo de pobreza

(uno de cada cuatro españoles vive en el filo de la navaja),

un crecimiento sin precedentes de las desigualdades económicas en el reparto de las rentas y las brechas y fracturas sociales.

Esta crisis es mucho más profunda porque, de forma acelerada, va a obligar a repensar cada actividad económica y nuestras más arraigadas costumbres sociales. Lo que llaman nueva normalidad va a ser una nueva realidad en la que tendremos que reinventarlo casi todo.

Durante los últimos años el debate sobre las consecuencias de la crisis económica en los empleos y en la calidad de vida de las personas en Europa ha fomentado debates como la aplicación de un impuesto a las empresas tecnológicas, la creación de una renta básica más o menos universal, la necesidad de sostener unos servicios públicos de calidad.

Los recortes habían debilitado el sistema sanitario, el educativo y colocado a los pies de los caballos los servicios sociales que aseguran la atención a nuestros mayores, las pensiones, las situaciones de dependencia, las redes de protección social, o de lucha contra la pobreza. Lee el resto de esta entrada »