Derecho a la vivienda

julio 31, 2021

Uno de los compromisos de este gobierno es dar solución a los problemas de acceso a una vivienda digna. Hay demasiadas viviendas que no reúnen condiciones de habitabilidad, que no pueden ser reformadas para garantizar que el consumo energético es óptimo.

Existen demasiadas personas que atraviesan malos momentos económicos y no pueden pagar el precio del alquiler. Tan sólo en el primer trimestre del año parece que se han producido casi 11.000 desahucios y eso aún cuando seguimos en un periodo de moratoria, originado por la pandemia.

Es cierto que no todos los propietarios son fondos buitre, ni que todos los inquilinos padecer situaciones de necesidad cuando dejan de pagar un alquiler, tampoco todos los okupas son familias que carecen de recursos y tienen que ocupar una vivienda para no dormir en la calle, pero el problema existe y sigue sin resolverse, lo cual supone una vulneración de los Derechos Humanos y de la Constitución Española que contempla expresamente el derecho a una vivienda digna.

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Requisar vivienda, construir vivienda social

abril 7, 2021

Mis abuelos huían de las Tierras de Talavera, con un burro, cuatro cosas y cinco hijos. No era cosa de quedarse en el pueblo para ser fusilados, después de haber sido responsables, como jefes de las Juventudes Socialista Unificadas de haber requisado tierras, mansiones y hasta la iglesia del pueblo.

De hecho, en el juicio que se siguió contra mi abuelo, al acabar la guerra, uno de los testimonios fundamentales, para justificar cárcel preventiva, palizas brutales una condena, a falta de poder cargarle haber ordenado muerte alguna,  consistía en demostrar que había organizado bailes públicos en aquella iglesia, a la vista de las imágenes de Santiago Apostol, de Jesús Nazareno con la Cruz, de San Bartolomé y de dos Vírgenes, una de pie ante la cruz y la otra en plena Asunción a los cielos, en cuerpo y alma, además de una Cruz de Mayo, todo ello en madera primorosamente tallada y adecuadamente bendecida.

Aquellos refugiados de la guerra acabaron en Tresjuncos, donde tuvieron que vivir en casas “requisadas”, a fin de cuentas Madrid estaba petado de gente que venía huyendo de las matanzas perpetradas y el terror organizado por las tropas franquistas, pueblo tras pueblo, Andalucía, Extremadura, Castilla, hasta situarse a las puertas de Madrid.

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Pobreza energética y capital

marzo 19, 2021

Ha pasado lo más duro del invierno y en un lugar como la Cañada Real más de 7.000 personas, entre las que se encuentran cerca de 2.000 niñas y niños han padecido el corte de suministro eléctrico y, con ello, la falta de luz, la falta de calefacción, de frigorífico y todo tipo de aparatos que funcionen con electricidad. Pienso, por ejemplo, en la falta de clases, o la semipresencialidad en la asistencia a los centros educativos y esos chavales me parecen la clara visualización de la brecha digital y las desigualdades educativas.

Sin embargo, la Cañada Real es, tan sólo la punta del iceberg de la pobreza energética en Madrid. Recientes informes elaborados por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), revelan que son los distritos periféricos como Villaverde, Vallecas, o San Blas, los que presentan un mayor porcentaje de habitantes en riesgo de sufrir pobreza energética.

En la capital hasta un 6% de la población se encuentra en una situación crítica, es decir más de 215.000 personas. Son los barrios de aluvión, surgidos durante el franquismo para alojar la inmigración de otras regiones de España, los que presentan peores calidades de construcción y las rentas familiares más bajas, con lo cual la ineficiencia energética se multiplica, tanto en los edificios como en las instalaciones de calefacción.

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Alquileres sociales

noviembre 12, 2020

Parece que tendremos una ley de vivienda que va a establecer topes al alquiler. Me parece bien. Ya sé que hay quienes defienden que un piso es una propiedad privada y que nadie debe intervenir en materia de propiedad privada, pero eso es una trampa, especialmente cuando a la propiedad privada le unimos el libre mercado.

No se nos ocurriría, en ningún caso, dejar en manos de la propiedad privada y del libre mercado la salud, la educación, los servicios sociales, la atención a la dependencia, pero sí dejamos mangonear el derecho al acceso universal a una vivienda digna que establece  nuestra Constitución.

En nombre de la propiedad privada y del libre mercado se defiende que los grandes propietarios de vivienda puedan jugar a su favor con los precios de venta, o de alquiler. Estamos hablando de los famosos fondos buitre que han invertido decenas de miles de millones de euros para hacerse con decenas de miles de viviendas de alquiler en nuestro país, controlando el mercado y los precios con mano de hierro.

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Todo lo que puede empeorar

noviembre 4, 2018

Recuerdo la hilaridad que despertaba en algunos contertulios, la propuesta de la Ministra de Vivienda del Gobierno Zapatero, allá por el año 2005, de construir pisos de protección oficial de 25, o 30 metros cuadrados, para solucionar los problemas de vivienda de nuestra juventud.

Se ve que los responsables ministeriales se habían dado una vuelta por Europa y traían en la mochila la idea de construir viviendas modulares para jóvenes, ampliables al piso de al lado, si las circunstancias familiares cambiaban. Edificaciones con espacios comunes para lavandería, salas de usos múltiples y actividades comunes, portería… hasta espacios deportivos, o piscina comunitaria, podrían añadirse a los proyectos.

La Ministra, Trujillo se apellidaba, su nombre María Antonia, llegó a firmar un convenio con el ITEC (Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña), con el fin de realizar un estudio sobre tipologías, características y requisitos de habitabilidad de estas casas protegidas.

La hilaridad con la que fue recibida la propuesta se completó cuando la Ministra se embarcó en otra idea aún más atrevida. Regalar unas zapatillas kelifinder para ayudar a nuestra juventud a patease las calles en busca de vivienda, Si la encontraban, podían acceder luego a algún tipo de ayuda para alcanzar su sueño.

Todo aquello nos parecía un poco desatinado, cuando menos, en aquellos momentos. Hasta que se desencadenó la crisis, con sus recortes y sus retrocesos sociales. Una crisis que convirtió la precariedad en entorno y paisaje estructural de nuestras vidas.

Ahora, una docena de años después, se nos presentan, como gran avance hacia la modernidad, los alojamientos colmena, las viviendas burbuja, los smart-zulos, las casas ataúd, las mini-houses. Soluciones de cubículo, habitáculo y covachuela, inspiradas en las habitaciones cápsula que tan acostumbrados estamos a ver en los documentales sobre hoteles japoneses.

Innovadoras empresas pretenden ofrecer, en nuestras grandes ciudades, antros, cuartuchos y cuchitriles de 2 metros de largo, por 120  centímetros de ancho y otros 120 de alto. No como alojamiento provisional, turístico, de paso, sino como residencia permanente para nuestros jóvenes. Eso sí, con derecho a un inestable somier elevable, para poder guardar maletas, ropa y enseres, ínfima mesa plegable, estantería exigua, un enchufe y un cargador USB, además de una cabecera-almacén.

Habrá espacios comunes de desahogo, para calentar comida, aseo personal y unas estrictas normas de convivencia que, al parecer, incorporan el control de ruidos y llamadas telefónicas molestas, la prohibición del consumo de sustancias ilegales, o el préstamo a amigos y familiares.

Alquileres baratos para personas con pocos recursos que quieran disponer de un chiscón, desván, almacén, garito, o leonera, donde aguardar en precario, siempre en precario, el momento de la muerte. El Ayuntamiento de Barcelona ha negado las licencias, por razones de habitabilidad e incumplimiento de la normativa, pero estas empresas cuentan con inversores poderosos y potentes abogados. El tiempo dirá.

Con todo, lo más alarmante es que, si en 12 años hemos pasado de “soluciones habitacionales” de 30 metros cuadrados a poco más de dos metros cuadrados y de rodillas, ¿qué terminaremos ofreciendo a nuestra juventud en 2030? Todo lo que puede empeorar, termina empeorando y ya sólo nos queda poner a trabajar a nuestros arquitectos de futuro en proyectos de cuartos-sarcófago, o féretros de diseño, desde donde nuestros precarizados y empobrecidos jóvenes, puedan asomar la cabeza y respirar la inmensa paz de esos grandes y bernanianos cementerios bajo la luna.


Máster en Villaverde

septiembre 30, 2018

Me llega a través de una red social, Hola Javier. No te acordarás de mí, pero mis padres se sacaron el graduado contigo hace un montón de años. Un abrazo. No, claro que no me acuerdo de él. En la foto de su perfil no parece que llegue a los cuarenta años y, a decir verdad, si sus padres se sacaron el graduado conmigo, eso debió de ocurrir hace más de 35 años. Tampoco el perfil incorpora apellidos, ni otra ubicación que un genérico, Madrid.

No puedo dejar ahí la cosa. Como no me sigue, me apresuro a seguirle yo y le envío un mensaje, también público, Pues un orgullo seguir a su hijo después de casi 40 años. Cómo se llamaban? Siguen bien? A lo cual el joven contesta, Jajajaa, sí. Son Rafa y Magdalena, de la librería Cumi. Doy nombres, aunque no es mi costumbre, porque la conversación es publicada y pública y no a través de mensaje privado. Espero que no se molesten por ello.

Ha saltado esa chispa eléctrica de conexiones neuronales que permite el recuerdo. Localizados. Villaverde Alto, finales de los años 70. Colegio San Roque de la Unidad Vecinal de Absorción. Renace la alegría de volver a un tiempo perdido en un paisaje conocido, que aún no ha desaparecido. Me apresuro a contestarle, Claro, alguna vez los he visto por el barrio. Pero no airees mucho lo de la obtención del graduado. No sea que alguien piense que era un máster de la Rey Juan Carlos y comience a investigarlo. Qué tiempos aquellos de estudios nocturnos gratuitos. Dales un abrazo muy fuerte!

A grandes trazos, la situación educativa durante la Transición dejaba mucho que desear. Eran muchas las mujeres y los hombres del barrio que trabajaban en las industrias y servicios, en la construcción, sin haber terminado la enseñanza “elemental”. Muchas madres y padres del colegio no habían conseguido el “graduado escolar” y lo necesitaban para encontrar un trabajo, mantener su empleo, o mejorar en el mismo. Había, además, pocos centros de educación de personas adultas.

En ese momento el Ministerio de Educación puso en marcha un programa extraordinario para cursar el graduado escolar, por las tardes, impartidos por profesorado de EGB, en horario extraescolar, para personas que carecieran del título. Los sindicatos pusimos el grito en el cielo, porque significaba aceptar realizar horas extraordinarias mal pagadas, sin crear nuevos puestos de trabajo.

La queja era lógica y el programa duró poco. Los Centros de Educación de Personas Adultas fueron creciendo y asumiendo el tremendo reto que tenía el país en la cualificación de su ciudadanía. Pero, en ese tiempo, en aquel Colegio San Roque de Villaverde, un buen número de madres y padres del Centro se sacaron el Graduado Escolar.

Venían cada tarde, aunque sus trabajos y sus obligaciones, a veces lo impedían. No existía el online, ni tan siquiera era un programa a distancia. Fuimos duros en la formación y flexibles con los exámenes. No regalamos nada. Les entregamos lo que era suyo. Lo que les reconocía una Constitución recién aprobada.

Rafa y Magdalena, entre ellos. Como buenos soñadores montaron una librería y mal que bien la han mantenido hasta este momento en el que se acercan a la jubilación, según me cuenta su hijo. Y cuando se jubilen, su hijo quisiera seguir con el proyecto de una de las librerías que aparece con cinco estrellas en los buscadores. El problema es que tanto esfuerzo da malamente para un salario.

Como bien me cuenta al final de nuestra conversación en las redes, que también es posible mantenerlas, Nos cuesta pagar la cultura, pero para otras cosas no nos duele tanto derrochar. Ahora, cuarenta años después de aquellos hechos, cuando han llovido títulos de máster por los sembrados de la representación política, empiezo a añorar aquellos tiempos en los que la democracia incipiente nos acuciaba y provocaba para mejorar nuestra formación, nuestros trabajos, nuestras vidas y las vidas de los nuestros.