Los relatos de Atocha

enero 23, 2020

Construir el relato. Esa ha sido la palabra mágica durante todo este largo proceso electoral que hemos vivido. Pareciera que iba a ganar las elecciones y gobernar el país quien mejor relato fuera capaz de contar al público en general y a su electorado indeciso en particular, con la ayuda de publicistas, consultores, asesores y demás personajes de la farándula del márketing.

Pero no. No me refiero a ese tipo de relato. Me refiero a los relatos que construyen, edifican, sacan del olvido, imaginan, unos cuantos seres, hombres y mujeres de todas las edades, en la soledad acompañada de una habitación, una mesa de bar, una biblioteca, o en el banco de un parque.

Me refiero a ese puñado de jóvenes menores de 35 años, cerca de cien, que han concurrido al Premio Internacional de Relato Joven de los Abogados de Atocha 2020. Los premios siempre tienen algo de capricho del destino. Hay buenos relatos que se caen en cualquiera de las votaciones del jurado y otros buenos relatos que van superando votaciones hasta que al final alguno de ellos se alza con el triunfo.

Así ha ocurrido una vez más con los  tres relatos premiados este año. Los tres hablan de nosotras, de nosotros, de nuestras vidas, de nuestros sueños. El relato ganador, Días de Otoño, nos mete en un piso de esos que llaman pre-residenciales, donde mujeres mayores cuadran y organizan su solidaridad para evitar el desastre. Lee el resto de esta entrada »


El ejemplo de los Abogados de Atocha

enero 23, 2020

El joven universitario, se llama Manuel, elige tema de investigación para su tesina. Ha estudiado y escrito algo sobre el final de los  Tribunales de Orden Público (TOP) de la dictadura. Su interés ha comenzado a centrarse en la violencia política durante la Transición española.

Decide que el tema que va a investigar es el asesinato de los Abogados de Atocha, aquel 24 de enero de 1977, en el despacho laboralista de la calle Atocha, 55, que unos llaman atentado, otros crimen, magnicidio, unos cuantos masacre y no pocos matanza.

Por el camino acabará escribiendo un par de artículos titulados, El imaginario colectivo de la Transición a través de la violencia política y otro, El sentimiento de impunidad ultraderechista frustrado: la matanza de Atocha. Porque eso que hemos llamado Transición, edulcorando las crónicas patrias, fue más complejo, conflictivo y violento de lo que nos cuentan.

No lo sabe aún, pero durante los próximos nueve años, Manuel se va a adentrar en un proceso complicado de entrevistas sometidas a la memoria siempre perfeccionada del entrevistado, actas judiciales, artículos que sostienen unas opiniones y otros tantos que defienden tesis contrarias y contradictorias. Hay también unos pocos que apuntan a nuevas pistas que le obligan a retomar el hilo allí donde amenaza con haberse cortado.

Los Abogados de Atocha parecen un tema diáfano, claro, con abundante documentación al alcance, en los tribunales, las hemerotecas, en los archivos del Partido Comunista de España y de CCOO y un buen número de personas  que vivieron aquellos siete días de enero dispuestos a contar su versión. Lee el resto de esta entrada »


Atocha, la memoria necesaria

enero 23, 2020

Durante demasiados años la memoria de los Abogados de Atocha se veía bien definida por el título de aquel libro escrito por Alejandro Ruiz-Huerta, La memoria incómoda (Los Abogados de Atocha). Como si España hubiera decidido olvidar cuantas tragedias hubo de vivir en su reciente pasado para entrar en una nueva y feliz etapa de festejos inolvidables y legendarios.

Nuestro ingreso en la Unión Europea, precedido por la controvertida entrada en la OTAN. La Expo del 92, en Sevilla, Las Olimpiadas de Barcelona, los turnos de gobierno, las recesiones, las crisis, las etapas de crecimiento, los pelotazos inmobiliarios. Una nueva España, eso sí, con todos los ingredientes, vicios y virtudes del pasado olvidado.

Las recesiones, las crisis, el desempleo rampante. Hasta el terrorismo etarra, el del islamismo radical (primero en las Torres Gemelas de Nueva York, luego en los trenes de Atocha), apenas consiguieron empañar el éxito de una pretendidamente modélica Transición encabezada, al parecer, por unos pocos y gigantescos personajes políticos que decidieron acabar con la dictadura y entregar a los humanos las tablas de la Constitución Española del 78, grabada a fuego por los Padres Fundadores.

En tan mítico relato no cabían esos estudiantes y trabajadores muertos en las calles, ni los abogados ejecutados por el tardofranquismo en el despacho laboralista de Atocha. Tristes accidentes provocados por el nerviosismo de unos ultraderechistas que, en el caso de Atocha, sólo querían dar una lección a los sindicalistas  de CCOO del transporte para que se dejasen de huelgas.

Pero no, nada fue tan sencillo, ni estuvo tan planificado, en aquellos días en los que aún nada estaba decidido. Había un gobierno provisional que acababa de recibir permiso para iniciar un incierto proceso de reforma política. Un runrún confuso de pronunciamientos militares en las salas de bandera de los cuarteles. Un monótono y macabro desencadenamiento de atentados y secuestros de prebostes civiles y militares del régimen. Un desfile de pistoleros de ultraderecha por las calles a cara descubierta, con impunidad de vencedores altaneros. Lee el resto de esta entrada »


Desde el salar al bosque austral

enero 23, 2020

En el aeropuerto de París un puñado de chilenos, unos cuantos franceses,  entonan una canción, El Pueblo Unido, el himno compuesto en 1973 por Sergio Ortega, junto a los integrantes del grupo Quilapayún, justo antes de que los militares golpistas recibieran el visto bueno de la CIA, vía Valparaíso, para acabar con el experimento de socialismo en libertad protagonizado por el gobierno de coalición de la izquierda encabezado por Salvador Allende,.

Alguien graba el canto y las redes sociales lo replican en millones de dispositivos. Hoy llaman viralidad a esa capacidad de propagarse como un virus aunque nadie sabe muy bien cómo funcionan. Algunos escriben tratados, artículos, tesis y hacen negocio, carrera y profesión de la actividad de transformar en viral cuanto tocan. Convertir en viral cualquier cosa se puede aprender y planificar, pero la casualidad tiene un importante papel en este juego de la multiplicación mágica de los panes y los peces virtuales.

El caso es que la casualidad de aquellos chilenos en el aeropuerto Charles De Gaulle me emocionaba, traía prendido el recuerdo de algo vivido junto a gente, mucha gente, hace tiempo, mucho tiempo. Allí estábamos, tal vez en una plaza, una calle, un estadio, un local cerrado, unidos, unos junto a otros muchos, cada uno venciendo su miedo, deseando alguna cosa que no teníamos, que nunca habíamos tenido, pero que deseábamos casi más que nada en nuestras vidas, tal vez porque nos era prohibida y estaba perseguida por ley. Lee el resto de esta entrada »


El año del fin del mundo

enero 6, 2020

Nada que celebrar en el nuevo año, España se va a la ruina, dice el famoso cuñado con el que compartimos mesa, mantel y cuanto sobre ella colocamos en cada cena navideña. En otro lugar un tal Zulueta, que debe considerarse alguien importante, paga tuits publicitarios en los que dice que Sánchez e Iglesias tumban la confianza de los empresarios al nivel de la crisis.

Lo cierto es que mientras duró la crisis se multiplicó por 6 el número de millonarios en España. Ni tan mal les fue a algunos con la famosa crisis. Y la crisis continúa. La recesión va y viene, pero la crisis se ha convertido en escenario costumbrista entre nosotros, a base de precariedad en los empleos, los salarios, las vidas.

La reforma laboral les ha puesto en bandeja a los amantes de los altos y rápidos beneficios, la posibilidad de contar con una mano de obra atemorizada, temporal y de bajo coste. Así no hay que invertir en mejoras productivas, aunque el precio sea el no futuro, porque las empresas que no invierten en productividad y formación de sus trabajadores no tienen futuro.

La bolsa baja, dicen otros, por culpa del miedo que produce un gobierno de izquierdas. Pero lo cierto es que la bolsa baja y luego sube, en función de factores y miedos aleatorios, como un bombardeo de Trump, o una guerra comercial. Una bolsa como la española, en la que los inversores internacionales no aconsejan apostar, es un póker con las cartas marcadas, en el que siempre pierden los mismos, los pequeños inversores a los que alguien ha convencido de que son parte esencial del sistema y en la que ganan los que siempre ganan, la banca, siempre la banca.

La economía, como esencia de la vida es una enfermedad mortal, porque un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito. No hacía falta esperar a Greta para venir a contarlo, ya lo dijo Erich Fromm hace medio siglo. Por eso hay que repartir, difuminar, difundir, inventar miedos. Lee el resto de esta entrada »


Repasos de barrio

enero 6, 2020

Es lo que tienen las redes sociales. Son como un gran mentidero de la villa donde te informas de todo lo que se mueve. Así es como me he enterado, a través de un buen amigo de Villaverde, Javi Cuenca, de la noticia de que su asociación de vecinos, La Incolora, mantiene una actividad de Apoyo Escolar un par de tardes por semana.

No es la única Asociación de Vecinos que realiza este tipo de actividad en muchos pueblos y barrios, pero  pasé mi juventud en Villaverde y me trae viejos recuerdos, venidos desde un lugar situado en el mismo espacio, hace más de cuarenta años.

Eran otros tiempos y era otro mundo, pero es curioso que los problemas de las gentes sencillas sigan siendo los mismos, como si el paso del tiempo no cambiase las vidas de las gentes en algunos lugares que transforman su fisonomía sin modificar su esencia profunda.

Unos cuantos jóvenes quinceañeros, en un barrio aún industrial y aún en dictadura, por el que patrullaban de forma incesante las lecheras de los nacionales y los Dyane 6 de los guardias civiles, donde abundaban las inundaciones, el barro, la falta de colegios, ambulatorios y donde sobraba fracaso escolar, vidas destrozadas, consumidas y pobreza, que no miseria, porque sólo los pobres saben que se puede ser pobre pero no miserable.

Nos juntábamos en parroquias y asociaciones vecinales (que entonces se llamaban de cabezas de familia), leíamos a la retranca textos clandestinos y no tanto, de Marx, Helder Cámara, Camus o Franz Fanon. Devorábamos indiscriminadamente y con la misma convicción la Pedagogía del Oprimido de Paulo Freire, la Escuela del Trabajo de Makarenko, o la Sociedad Desescolarizada de Ivan Illich. Lee el resto de esta entrada »


Destrucción del trabajo y cambio climático

diciembre 12, 2019

Miles de vehículos recorren cada día la ciudad. Días que a veces se prolongan durante semanas, en los que el ambiente es insoportable. Dicen que es cosa de la inversión térmica que forma una capa de aire frío sobre las calles heladas y que impide la circulación, el movimiento, el arrastre de las partículas suspendidas, el polvo, el humo. Se agravan las dolencias, aumentan las muertes. Luego dicen que si la abuela fuma. Aparecen nuevas dolencias, epidemias, enfermedades crónicas, que dan mucho trabajo a los boticarios.

Una boina gris, marrón, cada vez más oscura, se forma sobre la ciudad. Es invierno. Los humos de las chimeneas de empresas industriales y calefacciones, los olores que brotan de las alcantarillas, o que llegan desde las plantas incineradoras de basura, lo llenan todo. Hedor, asfixia. Comienzan a reciclarse los residuos. Van siendo trasladados de un lugar a otro. Muchos acaban en un mar que, harto de invasiones indeseables, los devuelve a tierra violentamente, o crea nuevos territorios, islas y pequeños continentes.

Las crisis, en un mundo de comercio internacional desenfrenado y dependencia energética desaforada, produce hambrunas, regímenes dictatoriales, tortura, cárcel, enfermedad, conflictos, desempleo, guerras, desaparición de los horizontes de futuro, desplazamientos de población en forma de emigrantes y refugiados que huyen de la muerte, que buscan la supervivencia en la gran ciudad, por contaminada que se encuentre.

Los hay de todos los colores, de todos los países, de cualquier creencia religiosa y convicción ideológica. Cambian la muerte segura por la explotación cierta. Llegan desolados, rescatados de los mares, muertos de frío, húmedos de miedo, hundidos en sí mismos, dispuestos a dormir en las calles, a ser engullidos por los barrios más miserables, hacinados en viviendas destartaladas de alquiler impagable y a aceptar trabajos que nadie quisiera para sí mismo, o para sus hijos, piden limosna a la puerta del supermercado, venden por las calles. Luego dicen que el pescado es caro. Mejor de pedir que de robar, decían hace muchos, muchos, años en mi barrio. Lee el resto de esta entrada »