Porteadores de la modernidad

julio 18, 2018

Son tantos los cambios que se producen en nuestras vidas cotidianas, tan acelerados, inmediatos, imperceptibles, o impactantes, que tendemos a aceptarlos sin crítica alguna, sin oponer objeciones, como inevitables y hasta necesarios.

He caído en la cuenta, como quien cae de un guindo, de la cantidad de vehículos motorizados o de tracción animal, por más que el animal en cuestión sea racional, que circulan por nuestras calles acarreando productos de todo tipo.

Compras de supermercado, comidas de restaurantes, pizzas, hamburguesas, productos variados y selectos, son entregados a domicilio por unos modernos porteadores que conducen bicicletas y motos tuneadas, o a las que se han incorporado todo tipo de modelos estrafalarios de cajones para el transporte de productos perecederos, o no. Eso ya es lo de menos.

A pleno sol, o diluviando, mañana, tarde y noche, haga frío, o se frían huevos sobre el asfalto, hemos aceptado la imagen conmovedora de jóvenes y no tan jóvenes, mujeres y hombres, más o menos uniformados, llamando a los porteros automáticos para hacer entrega de bienes de todo tipo. Ahí quedan sus vehículos, aparcados frente a la puerta. Un perro llega, olisquea, marca su terreno sobre el carruaje, para que su imperio se expanda por toda la ciudad, sembrando la envidia de otros canes propios y extraños.

Un buen día leo que algunos de estos porteadores que se adentran en la selva urbana acarreando todo tipo de bultos, han denunciado a su empresa, que tal vez se defina a sí misma como una empresa colaboradora, por contratarles como autónomos y no como asalariados. La diferencia entre lo uno y lo otro es sustancial y no sólo en salario, sino en propiedad de los medios de producción, en seguridad social, condiciones de trabajo, vacaciones, o derecho a paro y a una futura pensión.

Los jueces no lo han dudado. Eso no es ser autónomo, sino falso autónomo. Con lo cual la exitosa empresa se ha visto obligada a contratar laboralmente a los porteadores y dejar de utilizar la contratación mercantil entre empresas. Es buena noticia, pero hablamos de una entre cientos de empresas que hacen negocio de esta forma, aprovechando las necesidades de empleo y de ganar algún dinero, aunque sea sometiéndose a fórmulas de moderna esclavitud.

Porque una cosa es el libre mercado y la libre competencia y otra, muy distinta, el pelotazo del negocio de la nueva economía a costa de aprovechar las necesidades y la inexistencia de reglas del juego claras. Para cuando estas regulaciones llegan, los emprendedores inasequibles al desaliento, huyen porque ya han encontrado una nueva fuente de negocio con la que hacer dinero utilizando nuevas remesas de manos porteadoras. Lo llaman modernidad.

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Carmelo Plaza, reconocimiento a un sindicalista

diciembre 19, 2017

Mi amigo Carmelo Plaza ha sido distinguido con el Reconocimiento en Prevención de Riesgos Laborales de la Comunidad de Madrid, instituido por primera vez este año. La entrega del reconocimiento se realizó el pasado 22 de noviembre, en el marco de la conmemoración del 20 aniversario del Instituto Regional de Salud y Seguridad en el Trabajo (IRSST) y con motivo de una Jornada sobre Buenas Prácticas en Prevención de Riesgos Ergonómicos.

La creación del IRSST fue fruto de esa cultura de diálogo social que se abrió camino en el conjunto del Estado como fruto de la Huelga General del 14-D de  1988. Los gobiernos, ya fuera en Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, o a nivel Central, se dieron cuenta de que ganar unas elecciones y vertebrar la voluntad política de la ciudadanía, tal como establece el artículo 6 de la Constitución, no justificaba hacer sordina en torno al contenido del artículo 7, que considera a las organizaciones sindicales y empresariales como vertebradoras de los intereses de los colectivos a los que representan.

Tampoco legitima a los partidos políticos para prescindir del artículo 9, que establece que los poderes públicos deben gobernar asegurando la participación de la ciudadanía y de las organizaciones sociales en las que se organiza. Esta nueva concepción del gobierno desde el diálogo ha tenido muchas virtudes y algunos inconvenientes de los que hablaré en otro momento.

Entre las virtudes, se encuentra, en el caso de Madrid, la creación de instrumentos institucionales para asegurar la participación social, como el IRSST, el Consejo Económico y Social, el Instituto Madrileño de la Formación, el Ingreso Madrileño de Integración. Primero Joaquín Leguina y luego su sucesor en la presidencia de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se mantuvieron fieles a esta forma de entender la política.

Luego llegó Esperanza Aguirre, como si de una guerrera bárbara se tratase, desmontando, o suprimiendo, uno por uno, estos instrumentos, con el argumento de ahorrar unos costes marginales que luego nos hemos enterado que eran sobradamente sobreutilizados en mamandurrias de sus gentes de absoluta confianza, como Granados, o Ignacio González, en operaciones como Lezo, ático, Púnica, Gürtel, y demás.

Sin embargo, de la quema se salvó el Instituto Regional de Seguridad y Salud en el Trabajo. Gentes como Carmelo Plaza han tenido mucho que ver en ello, trabajando, acertadamente, en los años más duros de la crisis y de los recortes aguirristas, en la búsqueda de consensos del gobierno, sindicatos y empresarios para mantener un Plan Regional de Prevención de Riesgos Laborales, que ha contribuido a que las condiciones de Seguridad y Salud en las empresas cumplan la Ley de Prevención, con la ayuda y colaboración imprescindible de instituciones como la inspección de trabajo  y la justicia.

Carmelo siempre tuvo muy claro, desde su responsabilidad como Secretario de Salud Laboral de CCOO de Madrid, que no quería dedicarse a contar accidentes, sino a prevenirlos. Que no quería dedicarse sólo a valorar estadísticas de accidentes laborales leves, graves, muy graves, o mortales, sino a acordar las medidas que asegurasen que cuanto puede ser previsto, cuente con las medidas de seguridad adecuadas. Que los accidentes no podían ocultar la lacra de las enfermedades profesionales, esas auténticas desconocidas, que ni aparecen en las estadísticas. ¿Te duele el hombro? ¡Cuidado con el carrito de la compra! Qué importa que seas cajera y realices miles de veces al día el mismo movimiento mecánico.

Creen los dirigentes que su gran trabajo mejora las cosas y contribuye al éxito de sus organizaciones. Yo, en esto, soy más de la opinión de Hammerstein, el general alemán que no se acostumbró nunca a convivir con un monstruo como Hitler. Creo que un dirigente tiene que saber otear el horizonte, visualizar el camino y sus riesgos, seleccionar bien a quienes van a ocuparse de organizar el viaje y depositar en ellos la confianza para que su libertad se ponga en movimiento a favor de un empeño común.

Carmelo Plaza aceptó, sin condiciones, ocuparse de la Secretaría de Salud Laboral de las CCOO de Madrid, allá por 2004 y ha mantenido el tipo durante trece años. Eran aquellos años muy duros, por el alto número de accidentes laborales y porque la crisis abierta en el sindicato con el cese de Rodolfo Benito (mi antecesor en el cargo de Secretario General) al frente de sus tareas en la Confederación de CCOO, había abierto un frente interno, que no tenía que comprometer el trabajo cotidiano en defensa de la clase trabajadora.

A lo largo de todos estos años ha mimado la cultura del diálogo, sin renunciar a los objetivos y los intereses de quienes dependían de su buen trabajo. Ha creado un buen equipo de sindicalistas comprometidos con la salud laboral en sus empresas. Le he visto defender sus posiciones frente a la patronal, frente a las administraciones, frente a las empresas y, en ocasiones, en el propio ámbito sindical.

Tal vez por eso la propuesta de que fuera él quien recibiera el primer reconocimiento de la Comunidad de Madrid a quienes han contribuido a difundir una cultura de la prevención y a incentivar soluciones para mejorar las condiciones de seguridad y salud y bienestar en el trabajo, ha contado con el apoyo de organizaciones sindicales y empresariales, el IRSST y la propia administración laboral de la Comunidad de Madrid.

Un merecido premio para un hombre que representa, como pocos, la firme decisión de unidad de la diversidad y hasta de la discrepancia (si no qué gracia tiene la unidad), la capacidad de elaborar propuestas sensatas, movilizar voluntades, negociar con rigor y firmeza y mantener el compromiso con los acuerdos alcanzados.

Un hombre que ha hecho mejores a cuantos hemos compartido trabajo con él y que ha realizado, con incansable responsabilidad, un trabajo del cual dependen la vida, la salud y las condiciones de trabajo de muchas personas en Madrid. Un hombre de las CCOO. De esos que convierten en amplias las alamedas por las que transitan.


Ruidos nocturnos de Rajoy

agosto 8, 2017

Liberamos las fuerzas destructoras

y controlamos las productivas.

Exterminamos lo inferior

y aumentamos lo útil.

El huevo de la serpiente

Ingmar Bergman

Antes de que comiences a leer, ten en cuenta que cuanto aquí se cuenta no tiene que ver, en absoluto, con una realidad que casi con toda probabilidad será más dura y tendrá mucha menos gracia. Que cualquier parecido con la realidad será pura coincidencia. Que debes entender que te encuentras ante una parábola, similar a las evangélicas, probablemente helicoidal.

Comenzaremos así, Erase una vez… Mi primo Paco, al que de pequeño llamábamos Paquito en la familia y que ahora vive frente a las numerosas vías de los trenes que parten de la Estación de Atocha. Me cuenta sus cuitas mi primo, con la misma confianza con la que el primo de Rajoy le cuenta al Presidente sus impresiones más variadas sobre asuntos tan transcendentales como el cambio climático. Me cuenta, decía, que casi todas las noches, cuando la actividad ferroviaria desaparece de la estación de Atocha, monstruos de metal se adueñan de las vías, con enormes ojos luminosos y emitiendo bufidos, ruidos, rugidos de todo tipo.

Cuando esos engendros se desplazan de un lugar a otro cercano, para continuar su actividad frenética, devoradora de vías, emiten aullidos estridentes de todo tipo y de diferentes frecuencias, según el tamaño y envergadura del monstruo que se desplaza lentamente. Una ruidosa ocupación bélica que dura, muchas noches, hasta las tres o las cuatro de la mañana.

Durante el invierno, con las ventanas cerradas, el ruido es soportable, algo más que un molesto murmullo. Pero durante los meses de verano, con las ventanas abiertas, el primer sueño de los habitantes del lugar es sustituido por un estado de nervios permanente, que dura horas, hasta que alguien, en el ejército agresor, decide parar el combate hasta el día siguiente.

Mi primo ha escrito al Ministerio de Fomento, a Mariano Rajoy, a la Comunidad de Madrid, al Ayuntamiento de Madrid, a la Defensoría del Pueblo, a la Policía Municipal, al Concejal del Distrito, al de Medio Ambiente, a la Asociación de Vecinos, a ADIF, a RENFE, al Presidente de la Comunidad de Vecinos y a alguien más, que seguro, seguro, que se me olvida. Ha utilizado todos los correos electrónicos que ha encontrado disponibles desde la alta dirección, hasta atención al cliente y toda clase de servicios de reclamación y quejas.

Se supone, por tanto, que Presidentes, Presidentas, Ministros, Alcaldesas, consejeros y consejeras, diputados y diputadas, administrativos, jefes de servicio y de negociado, de todas las administraciones, han recibido en algún momento su reclamación, queja, o sugerencia. Porque mi primo sugiere soluciones, que permitan un pacto entre familias enteras que quieren dormir y los responsables de las contratas, subcontratas y contratas de las subcontratas que se esconden dentro de los monstruos que desencadenan su furia nocturna.

Sin embargo, nadie contesta. Alguna vez un correo automático indica la cantidad de meses que tardará como máximo, en responder, el servicio al que se ha dirigido. En otras ocasiones el servicio responde amablemente que no es cosa suya y que debe dirigirse a otro sitio, que procederá a remitir un nuevo correo electrónico indicando nuevos plazos. Hasta una vez aparecieron unos amables policías municipales, desprovistos de cualquier medidor de ruidos y recomendaron cerrar las ventanas y poner el aire acondicionado, porque, pese a las quejas vecinales, ellos no podían entrar en las instalaciones ferroviarias y los operarios de la contrata de la subcontrata de la contrata manifestaban tener todos los permisos de sus jefes para continuar devorando vías ferroviarias.

Lo peor, dice mi primo, aun estaba por llegar cuando, tras conciliar el sueño a las tres de la madrugada, una mala mañana, la contrata de la subcontrata de la contrata municipal de mantenimiento del arbolado, emprendió a las ocho en punto de la mañana, durante varias mañanas, motosierras en mano, el ataque contra las ramas sanas de los árboles, debe suponerse que acusados de ser demasiado frondosos. Es sabido que las podas se realizan en invierno, pero en este caso, debe de tratarse de una operación de saneamiento urgente que justifique la existencia de la contrata de la subcontrata de…

De nuevo a las quejas, reclamaciones, sugerencias en las que mi primo pregunta si no sería posible comenzar la poda en un parque, para luego entrar, motosierra en ristre, en el casco urbano. En fin, no debería ser tan difícil, pero la respuesta consiste de nuevo y, como mucho, en correos automáticos fijando plazos de respuesta, o descargando la responsabilidad en otro departamento. Como siempre, en la mayor parte de las ocasiones la respuesta es el silencio.

Cree mi primo, que los habitantes de su bloque tal vez se encuentran sometidos a un experimento similar al de los protagonistas de la película El huevo de la serpiente de Ingmar Bergman, cuyo objetivo último puede ser el de observar la capacidad de resistencia del ser humano al ruido, la falta de sueño y otras torturas similares. No en vano la película se sitúa en el Berlín, años veinte, en una sociedad anestesiada, que ha perdido el rumbo y que comienza a ser preparada por científicos, que luego servirán a los nazis en su holocausto, para liberar las fuerzas destructoras.

Por calmarle, a la vista de que lleva las cosas demasiado lejos, como si estuviera obcecado y sufriera los efectos de verse sometido a algún experimento social, le digo que no hay para tanto. Que somos españoles y no disciplinados y obedientes germanos. Que bien pudiera ser, sin más, que todos los políticos del país se estén ateniendo rigurosamente a lo expresado por nuestro sabio Presidente del Gobierno en su comparecencia (como testigo, quede claro que sólo como testigo) ante los tribunales de justicia, donde sentó jurisprudencia al afirmar que él solo sabe de política y afirmando claramente, con ese gracejo que le caracteriza, que no sabe de compatibilidades, de contabilidades y, se sobreentiende, que tampoco de ruidos nocturnos.

Y si así ocurre con el Presidente, cómo no ha de ocurrir lo mismo de ahí para abajo. De política todos sabemos un montón, pero de cuentas y de ruidos nocturnos, ya es otro cantar. No hay que buscar nada foráneo para explicar estas cosas que sólo ocurren en España.

Bueno, parece que le he dejado más tranquilo, pero yo no puedo ocuparme de él cada noche. Sería bueno que alguien en algún ministerio, una presidencia de alguna Comunidad Autónoma, o en una alcaldía, algún jefecillo en eso de lo ferroviario, el propio Mariano Rajoy (que he comprobado que conoce lo suficiente de cuentas y contabilidad como para permitirse asegurar que el crecimiento económico, el empleo y otro montón de cosas, marchan de maravilla), se ocupase de saber qué está pasando frente a las vías del tren, o en los jardines cercanos a las urbanizaciones.

No sea que los experimentos terminen saliendo mal. Que se les vaya de la mano, o la mano entera hasta que a mi primo se le vaya la olla. Mi primo siempre ha sido gente sensata, amante de negociar ante cualquier conflicto. Pero, de verdad, le he visto muy alterado con esto de los ruidos. Y yo es que le quiero mucho.


15-D y 18-D A LA CALLE POR LAS PERSONAS Y SUS DERECHOS

diciembre 13, 2016

 

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La memoria es efímera. Vivimos en un mundo en el que el bombardeo de noticias hace difícil el recuerdo hasta de lo más inmediato. Un mundo en el que lo individual ha suplantado a lo colectivo, que ha sido relegado al último rincón de nuestra memoria, hasta el punto de que me encuentro personas que me preguntan qué han hecho los sindicatos durante la crisis. Para empezar les digo que tres Huelgas Generales. Entonces, van a internet, consultan la Wiki y confirman la existencia de esas tres huelgas generales.

Luego les hablo del papel sindical en cada movilización por los derechos laborales en las empresa, por el convenio, en las movilizaciones  contra los despidos, contra los ERE. En las luchas contra las privatizaciones y el trasvase de recursos públicos al sector privado. En las mareas blancas, en las mareas verdes, en las mareas negras, en cada maremoto que se desencadena.

En la pelea contra la pobreza energética. En la exigencia de una renta mínima para las personas que carecen de todo tipo de recursos. Contra la violencia de género. Las concentraciones ante los tribunales de justicia para exigir que los juicios contra sindicalistas, por participar en movilizaciones, no produzcan condenas inaceptables y la necesidad de derogar el artículo 315.3 del código penal que hace posibles esas condenas.

De nuevo tienen que ir a internet y confirmar que todo ello es real. Que el mundo virtual ratifica que en todas estas luchas diarias estamos los sindicatos. Que aunque no aparezcan en las televisiones, esas batallas se libran cotidianamente. Que las perdemos, o las ganamos, cada día. Que si no fuera porque hay sindicalistas organizados en sindicatos, que dan la cara cada día, el silencio de los corderos sobre los derechos sociales y laborales sería una ley de hierro que se aplicaría casi sin contestación.

Ahí tenemos a los compañeros y compañeras de Coca-Cola en lucha contra los desmanes de una multinacional omnipresente y omnipotente. Ahí Pedro Galeno , o los 8 de Airbús, jugándose su libertad por defender la de todas y todos. Ahí las camareras de piso y las mujeres de ayuda a domicilio y las personas que nos atienden telefónicamente. Son sólo algunas de las miles de cusas en las que miles de sindicalistas están comprometidos y comprometidas, todos lo días en este país. No acaparan páginas, ni portadas en los periódicos, pero están, existen, luchan, siguen luchando.

Hemos pasado un año con un gobierno en funciones. Se acaba de constituir un gobierno continuista, pero en un terreno que hace difícil que la soberbia, el deprecio del diálogo y el autoritarismo demostrados por el PP, a lo largo de los últimos años pueda tener continuidad. La recesión puede que haya acabado, pero las crisis económica, de empleo, social y política, tienen mucho recorrido por delante. El horizonte es incierto y no son pocos, en las propias filas del conservadurismo, los que reconocen que se les ha ido la mano con las reformas, los recortes, el destrozo de la negociación colectiva y los ataques a las rentas salariales y los derechos de la clase trabajadora.

Después de tanto negar la evidencia, ahora nos vienen con que es necesario subir los salarios, porque sin salarios no hay ventas. Y que es necesario un empleo más estable, porque están destrozando el futuro de generaciones enteras y porque sin estabilidad no hay ventas a largo plazo. Y que es necesario asegurar el futuro de las pensiones porque millones de personas no pueden quedar relegadas a la pobreza y la miseria en las últimas etapas de su vida. Se les ha ido la mano, mucho, brutalmente y tienen que reflexionar.

Pero esta reflexión, obligada y necesaria, no llegará a buen puerto por sí sola, si no cuenta con el respaldo de millones de personas que con su voz, con su acción, con su movilización, trazan el camino a seguir a quienes tienen las responsabilidades de gobierno. Los próximos días 15 de diciembre, los sindicatos, con el apoyo de numerosas fuerzas políticas y sociales, saldremos a las calles de toda España en manifestaciones y concentraciones. El 18 de diciembre tomaremos las calles de Madrid en una gran manifestación.

Acaba de constituirse un Gobierno, que no puede ser más de lo mismo. Un Gobierno que tiene que cambiar el rumbo de sus políticas económicas y sociales, para que las personas sean lo primero y los derechos arrebatados sean repuestos. Para que los problemas del desempleo, la pobreza, los bajos salarios, la precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos que sostienen derechos constitucionales como la sanidad, la educación, los servicios sociales, la atención a la dependencia, la vivienda, el transporte público, encuentren soluciones justas y cuenten con los recursos necesarios.

Cuando veo la prisa con la que este Gobierno acude al rescate de los intereses de los grandes propietarios de la autopistas de peaje, con el dinero de todas y todos los españoles y la desidia que demuestran a la hora de cubrir las necesidades de las personas desempleadas y sin recursos, el abandono de nuestras personas mayores, los salarios de miseria y los abusos laborales, me ratifico en la necesidad de apretar los dientes.

Cuando escucho a la ministra del ramo hablar de acabar la jornada laboral a las 6 de la tarde, obviando que es su reforma laboral la que produce prolongaciones de jornada, horas extraordinarias no cobradas, salarios indignos para contratos basura, pienso que habrá que hacer mucho más que enseñar los dientes.

Dentro de unos años, pocos probablemente, alguien volverá a preguntarme, qué hicieron los sindicatos durante la crisis y volveré a contarles estas mismas cosas. Y ese alguien espero que no tenga que ir a internet a comprobar que no miento. Espero que recuerde, incluso, que asistió a una gran manifestación en Madrid un 18 de diciembre de 2016, convocada por los sindicatos CCOO y UGT, para exigir una salida justa de la crisis, con más empleo, con mejor empleo y con derechos laborales y sociales recuperados y efectivamente aplicados.

Y quisiera que pudiera recordar que aquella manifestación, que parecía una más de las cientos y miles de manifestaciones que se producen al año en Madrid, marcó un antes y un después, porque la voz de las personas comenzó a ser lo primero y sus derechos volvieron a ser respetados.

Francisco Javier López Martín


LA INTRANSITABLE CARTOGRAFIA DE LOS RECORTES

junio 14, 2016

javier lopez recortesUn reciente informe de CCOO pone de relieve que uno de los peores efectos de la crisis ha sido que los ingresos públicos han disminuido brutalmente. Así, las cuentas del Estado, que se saldaban en 2007 con un superávit de 21.620 millones de euros, arrojaban en 2009 un déficit de 118.237 millones de euros. La caída de los ingresos fue de casi 70.000 millones de euros, pero las rebajas fiscales descontroladas puestas en marcha desde 1994, también tienen mucho que ver.

La solución de los recortes es la más fácil, pero la que más pone en riesgo la estabilidad y cohesión de cualquier país. En las cuentas formales, el gasto de las Administraciones Públicas disminuyó en 30.824 millones de euros entre 2009 y 2014. Pero este dato oculta un desequilibrio más complejo. Así, mientras los intereses de la deuda, el gasto energético, o las pensiones crecieron en 47.000 millones de euros, el resto del gasto público bajó en 78.000 millones de euros (casi 8 puntos del Producto Interior Bruto). Si tomamos en cuenta la inflación acumulada, el gasto público ha caído entre un 21% y un 30%.

Y el golpe no lo han sufrido exclusivamente los empleados públicos en forma de rebajas salariales y pérdida de empleo. Tan sólo en el capítulo de inversiones en transportes hemos perdido 13.000 millones de euros, 4.400 millones en vivienda, 4.000 en inversiones sanitarias y educativas, o 4.600 millones en políticas sectoriales. Las políticas de Investigación y Desarrollo (I+D+i) han perdido en su conjunto más de 1.700 millones.

Esto sólo en las inversiones, porque si miramos el retroceso de la dotación de servicios como la salud y la educación se han gastado, en 2014, 18.400 millones menos que en 2009. Pero se trata de recortes desequilibrados- Mientras la educación pública ve retroceder sus inversiones en un 70%, los conciertos con centros privados caen un 1,2%.

Los gastos con mayor componente social han sido el principal objetivo del PP a lo largo de los últimos años. Ya sea la incapacidad laboral, el apoyo a las familias y la infancia, las políticas sociales de vivienda, la protección del medio ambiente, las políticas sectoriales de impulso a la economía.

En definitiva, una orientación de la política de gasto presupuestario, que nos está colocando en los últimos puestos de la Unión Europea en nuestra capacidad de proteger a las personas y las familias frente a los efectos de la crisis.

Corregir esta deriva de empobrecimiento que fractura cada vez más a la sociedad, sería el trabajo urgente de cualquier Gobierno. Ese Gobierno que lleva ya seis meses sin constituirse y que veremos cuanto tarda en llegar después del 26j. Un lujo, que no deberíamos permitirnos como país, pero que nos estamos permitiendo. Y es que la lógica política no parece tener mucho en común con la lógica de las necesidades de la sociedad. Con el agravante de que en este caso, como en muchos otros, el tiempo solo puede empeorar las cosas.
Francisco Javier López Martín


20 puntos, 20 son… Y si no Chirrín, Chirrán

junio 8, 2016

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Vamos directos a unas nuevas elecciones generales. No tengo ni idea de qué va a pasar en ellas. Puede que se repitan los mismos resultados, con leves variaciones y los partidos se vean en la misma tesitura que hace seis meses, o puede que no. Vaya usted a saber. No conviene hacerse demasiadas ilusiones en uno u otro sentido, porque el voto es caprichoso y se decide en función de tendencias inescrutables que se van generando, diseñando, calando, o no calando, en cientos de miles de personas. Hay quienes dicen que no van a votar, pero luego votan y quienes dicen y hacen lo contrario.

Lo único cierto y verdadero es que quienes tengan que gobernar este país, a partir del 26 de junio, se van a encontrar un país electoralmente exprimido, pero social y políticamente muy activo. Un país dispuesto a perseguir hasta las madrigueras los rastros de la corrupción. Un país y unos paisanos que comienzan a entender que la salida de la crisis sólo es realidad para unos pocos, porque estos mismos pocos han diseñado un futuro de precariedad, temporalidad, bajos salarios, escasos derechos y ningún horizonte de futuro hacia el que dirigir nuestros esfuerzos de supervivencia.

Y no estamos dispuestos a acostumbrarnos a esa realidad, por mucho que la alabe el Presidente de la CEOE, el Gobernador del Banco de España, o cualquiera de aquellos que blindan férreamente sus salarios, sus beneficios y sus pensiones, ante cualquier eventualidad futura. Personajes de éxito que burlan la ley hasta que el escándalo es insoportable, e insostenible. Y aun así es casi seguro que no irán a la cárcel, porque en un país con una justicia diseñada para robagallinas, sólo va a la cárcel ese joven que se gastó 79 euros con una tarjeta falsa.

Hay cosas que queremos que cambien y vamos a empujar para que cambien, sea cual sea el signo (izquierda-derecha, arriba-abajo, acá-allá, colorao-descolorío) del partido, o partidos, que se encuentre (o encuentren) en condiciones de formar gobierno a partir del 26 de junio.

Hay 20 puntos que los sindicatos hemos presentado a los partidos políticos, ante esta nueva campaña electoral. Parafraseando a Carlos Puebla, en su famosa canción… 20 puntos, 20 son/ ni uno menos ni uno más/ Si quieren me los aceptan/ y si no chirrín, chirrán. Ese chirrín-chirrán, por cierto,no se lo tomen a guasa. Allá en Cuba viene a significar que hasta aquí hemos llegado. Que lo nuestro se acabó. Tomen ustedes nota, así pues, de las 20 actuaciones que no admiten demora, dilación, ni escamoteo, a partir del día en que votemos de nuevo.

Esos 20 puntos empiezan por el empleo. Este país necesita un Plan de Choque para crear empleo. A continuación la derogación de las reformas laborales impuestas y no negociadas, porque nos dejan a los pies de los caballos del empresariado. En tercer lugar, basta ya de austeridad para los más y derroche y corrupción para unos pocos. Queremos un Salario Mínimo decente que evite que cada vez haya más trabajadores con empleo y en la pobreza. Y una política fiscal justa, porque aquí sólo pagamos nosotros, los que trabajamos, mientras quienes más tienen dejan limosnas en la Hacienda Pública, a base de deducciones, desgravaciones, bonificaciones y maquinaciones fiscales a las que llaman ingeniería o viaje al paraíso.

En séptimo lugar queremos que haya unos mínimos, un suelo, de gasto social reconocido en la Constitución. Queremos recuperar, consolidar y fortalecer el gasto social, porque ese gasto en servicios sociales, en sanidad, en educación, en pensiones, en rentas mínimas, es lo que construye ciudadanía unida, en torno a un proyecto común. No se puede, decimos en noveno lugar, jugar con las pensiones, hay que recuperar el Pacto de Toledo, que el gobierno del PP ha inutilizado.

Y tras el desastre de la ley Wert, hay que derogar la LOMCE y abrir un diálogo sereno y no partidista sobre la educación. Queremos igualdad entre mujeres y hombres. Y no jugarnos la vida y la salud en el puesto de trabajo. Que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales deje de ser papel mojado en muchos lugares.

Para quienes no tienen nada, queremos una Renta Mínima. Y queremos políticas reales de lucha contra la pobreza, la vieja pobreza y las nuevas formas de pobreza. Para ello es necesario reforzar los servicios sociales y que actúen de manera integral. Un buen ejemplo es la necesidad de acabar con el abandono, retraso, infradotación, al que se ha sometido a la ley de Dependencia. Las personas mayores y con alguna discapacidad lo necesitan ya.

Este país necesita invertir en su sistema productivo, en su industria, en la calidad de sus servicios. Y este país necesita defender la calidad de su democracia, acabando con leyes mordaza y artículos como el 315.3 del código penal que conducen a la cárcel a los huelguistas.

Necesitamos un gobierno que diga basta a la indecencia de las políticas de una Europa que no respeta los derechos humanos y los derechos sociales. Dramas como el de los refugiados no pueden formar parte de la memoria de Europa que dejemos a nuestros hijos e hijas. Como necesitamos un gobierno que nos defienda de los excesos que anuncian los tratados de libre comercio, que se negocian de espaldas a la gente y que sitúan las vidas y los derechos por debajo de los intereses de las grandes corporaciones. Y con esto acaban los 20 puntos a los que no vamos a renunciar, sea cual sea el gobierno. Vuelvo a parafrasear a Carlos Puebla…No somos intransigentes/ni nos negamos a hablar/pero aceptan nuestros puntos/ o no hay nada que tratar. Ya saben, que sea cual sea el nombre del partido, o partidos, agraciados con la lotería electoral… 20 puntos, 20 son, ni uno menos, ni uno más. Si quieren me los aceptan. Y si no chirrín, chirrán.

 

Francisco Javier López Martín


LA CLASE OBRERA QUIERE UNA CARTA DE DERECHOS

diciembre 10, 2015

carta de derechos

Ya les hemos dicho a los candidatos que España necesita una nueva política económica, con menos austeridad impuesta y más inversión acordada, para crear empleo de calidad, crecer de manera sana y sostenible y sentar las bases para mantener el Estado de Bienestar.

Eso pasa por ser más productivos en base a la innovación y la inversión y no explotando miserablemente a los trabajadores y trabajadoras. Hay que mejorar la formación continua y la educación en todos sus ciclos. Necesitamos un sector público fuerte, sano eficiente, que ayude e impulse al sector privado. Hay que producir mejor para mejorar la calidad y promover las exportaciones. Crecer en forma sostenible y equitativa. No sólo los más ricos. Lee el resto de esta entrada »