Destrucción del trabajo y cambio climático

diciembre 12, 2019

Miles de vehículos recorren cada día la ciudad. Días que a veces se prolongan durante semanas, en los que el ambiente es insoportable. Dicen que es cosa de la inversión térmica que forma una capa de aire frío sobre las calles heladas y que impide la circulación, el movimiento, el arrastre de las partículas suspendidas, el polvo, el humo. Se agravan las dolencias, aumentan las muertes. Luego dicen que si la abuela fuma. Aparecen nuevas dolencias, epidemias, enfermedades crónicas, que dan mucho trabajo a los boticarios.

Una boina gris, marrón, cada vez más oscura, se forma sobre la ciudad. Es invierno. Los humos de las chimeneas de empresas industriales y calefacciones, los olores que brotan de las alcantarillas, o que llegan desde las plantas incineradoras de basura, lo llenan todo. Hedor, asfixia. Comienzan a reciclarse los residuos. Van siendo trasladados de un lugar a otro. Muchos acaban en un mar que, harto de invasiones indeseables, los devuelve a tierra violentamente, o crea nuevos territorios, islas y pequeños continentes.

Las crisis, en un mundo de comercio internacional desenfrenado y dependencia energética desaforada, produce hambrunas, regímenes dictatoriales, tortura, cárcel, enfermedad, conflictos, desempleo, guerras, desaparición de los horizontes de futuro, desplazamientos de población en forma de emigrantes y refugiados que huyen de la muerte, que buscan la supervivencia en la gran ciudad, por contaminada que se encuentre.

Los hay de todos los colores, de todos los países, de cualquier creencia religiosa y convicción ideológica. Cambian la muerte segura por la explotación cierta. Llegan desolados, rescatados de los mares, muertos de frío, húmedos de miedo, hundidos en sí mismos, dispuestos a dormir en las calles, a ser engullidos por los barrios más miserables, hacinados en viviendas destartaladas de alquiler impagable y a aceptar trabajos que nadie quisiera para sí mismo, o para sus hijos, piden limosna a la puerta del supermercado, venden por las calles. Luego dicen que el pescado es caro. Mejor de pedir que de robar, decían hace muchos, muchos, años en mi barrio. Lee el resto de esta entrada »


Antonio Albarrán, la sonrisa de un hombre

diciembre 12, 2019

Se ha marchado, como ha vivido. Sin hacerse notar demasiado, sin anunciarlo, dejando en las hojas del otoño una lágrima y una sonrisa. Sólo eso, un rastro, unas pocas fotos, el afecto de quienes le conocimos. No recuerdo a Antonio sin sonrisa. He buscado la noticia en internet. No hay noticia. Alguna reseña apresurada de alguien como yo. Alguna página que se hace eco. No aparece en medios escritos, digitales, una radio, un corte televisivo. No aparece noticia actualizada de su fallecimiento en wikipedia. No hay ni entrada a su nombre en wikipedia.

Un portal de esquelas digitales da cuenta de su fallecimiento y ofrece encender una vela (digital), una esquela (digital), confeccionar un ramo (digital), escribir una condolencia (digital). De paso, por si fuera necesario, gestionar la herencia, localizar testamento, cancelar redes sociales, cobrar seguros, consultas, trámites. Es todo.

Decididamente este país maltrata a sus hijos, sus pequeños lares, manes y penates, dioses menores que cuidan y protegen nuestras insignificantes vidas. Podemos recordar vívidamente agravios históricos lejanos, mientras olvidamos a aquellas gentes que amamantaban la democracia sin saber qué narices terminaría siendo aquello. Con mucho miedo a que desde cualquiera de los cuarteles que rodeaban Madrid partieran columnas capaces de dar al traste con aquella incipiente transición democrática.

Esas madres y padres de Villaverde, por ejemplo. En el colegio de la UVA de Villaverde. Otro día os cuento qué eran las UVAs. Dábamos clases por la mañana a los hijos y por la tarde a los padres que no habían obtenido el graduado escolar que necesitaban cada vez más para encontrar un trabajo, o para mejorar su categoría profesional. Lee el resto de esta entrada »


Inteligencia y cambio climático

diciembre 12, 2019

El problema no es montarse en un tigre. Mal que bien puedes hacerlo. El verdadero problema es bajarse del tigre sin que te devore. El mundo ha alcanzado un ritmo vertiginoso, sometido a un desarrollo tecnológico imparable. Un consumo desaforado al que todos creemos tener derecho.

Celebramos la Cumbre del Clima en un Madrid cuyo alcalde cantaba hace escasos meses las bondades de llegar hasta el centro en coche particular. Con una presidenta de comunidad enamorada de los atascos de fin de semana, a las tres de la madrugada, a los que considera una seña de identidad de nuestra ciudad.

Los negacionistas de ayer han quedado, de repente, reducidos a los ultraderechistas que tampoco pierden la oportunidad de darse una vuelta por la COP25 para posar en los photoshop de la pasarela mediática en defensa del planeta. Pero no han dejado de pensar lo que pensaban.

Simplemente las tendencias han cambiado, porque las grandes fortunas y los poderosos han decidido traspasar la responsabilidad a la ciudadanía sobre el estado actual del planeta, al borde de la quiebra, en el horizonte de sucesos del agujero negro del colapso.

-¿Cuándo llegará el colapso?, pregunta alguien y otro alguien responde, No te preguntes cuándo, porque el colapso ya ha llegado.

Mi bienintencionado vecino ha recogido cinco litronas junto al banco del parque donde los jóvenes las dejan abandonadas. Enfundadas en una bolsa de plástico se encamina hacia el contenedor de vidrio. Me las enseña y me invita a reflexionar cómo sería el mundo si todos pusiéramos un poquito de nuestra parte. Le felicito sinceramente por su sentido de la responsabilidad social. Lee el resto de esta entrada »


La independencia del Sur

diciembre 12, 2019

Escribo un artículo sobre federalismo, cantonalismo y unidad de España. Un amigo me manda el enlace a una noticia. Abro el enlace y me encuentro con un titular que viene a decir,

El alcalde de León pide la independencia.

Busco más referencias y los titulares de las noticias que encuentro son de traca, dependiendo de la línea editorial del medio. Hay de todo, desde un ¡Madre mía cómo está el PSOE!, hasta, El PSOE exige un referéndum para la independencia de León, pasando por un titular más ajustado a la realidad, El alcalde de León reclama una Comunidad Autónoma propia.

Parece ser que el susodicho alcalde quiere emparentar con esa suerte de nacionalismo leonés que siempre ha anidado en la provincia y que ahora, bien trabado con la ola de la España vaciada, debe considerar que le va a reportar notables réditos electorales. Es verdad que no quiere la independencia de España, sino una Comunidad Autónoma separada de la actual Castilla y León.

El alcalde sabe que el extinto reino de León era mucho más que la provincia en cuestión y por eso cree que debe unir fuerzas con Salamanca y Zamora. Ya he leído el titular de opinión de una salmantina indignada que se declara charra y española. Con el alcalde de Valladolid no cuenta porque está encantado con la capitalidad de facto. Y el condado de Castilla le pilla lejos, tierra de por medio. La siguiente bronca, si el leonés se saliera con la suya, sería dónde ponemos la capital. En León, claro. ¿O en Salamanca? Lee el resto de esta entrada »


Canal 33, o la voluntad

diciembre 12, 2019

25 años no son pocos. Vale que 20 años son nada, pero 25 apuntan maneras. Además, hay que recordar que los años tienen mucho que ver con la intensidad y con la velocidad. Quien quiera saber algo más sobre esto deberá recurrir a Albert Einstein, porque yo sé poco más sobre el asunto de la relatividad, me quedé en sus formulaciones más sencillas

-Cuando cortejas a una bella muchacha una hora parece un segundo, pero cuando te sientas sobre carbón al rojo vivo un segundo parecerá una hora. Eso es la relatividad.

25 años en la vida de Canal33, la televisión madrileña que acaba de cumplir esa edad con un hermoso acto de reconocimiento a personas, organizaciones, instituciones y a numerosos medios de comunicación locales. Agradecí que uno de los reconocimientos llevase mi nombre. Bueno, realmente aquel nombre no era yo, o no yo solo.

Era un premio a cuanto el sindicalismo de clase ha batallado a lo largo de estos años complicados, duros, acelerados, despiadados, dolorosos. Un premio a la clase trabajadora madrileña en cada crónica, noticia, imagen, entrevista, canutazo, que ha emitido Canal33, dirigido por Enrique Ribóo.

Desde la acampada de Sintel en la Castellana, hasta las movilizaciones de los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola, pasando por los problemas desencadenados por la ranas de Aguirre, los intentos de cierre y privatización de Telemadrid, el conflicto desencadenado por Lamaela en el Severo Ochoa para terminar dejando abierto el camino al negocio privado, a costa de la Sanidad Pública, o la privatización del agua del Canal de Isabel II.

No faltaron ni a una de las Huelgas Generales, que no fueron pocas. Estaban cuando a principios de siglo los inmigrantes se encerraban en iglesias, o en la sede de CCOO, pidiendo papeles y procesos de regularización y cuando en nuestros días los refugiados malviven las frías noches en las calles. Lee el resto de esta entrada »


Iberia desencontrada, entre Saramago y Antunes

diciembre 12, 2019

-Quizá el éxito no sea más que un fracaso que llega más tarde.

Cosas de Antonio Lobo Antunes cuando le preguntan por ese Premio Nobel siempre aplazado. La historia entreverada de un desencuentro con los premios,

-¿Qué más puedo desear? Lo único que me importa de los premios es el dinero, cada vez que me llaman diciendo que he ganado uno, lo primero que pregunto es: ¿Cuánto?

Y con aquel otro portugués que sí viajó a Estocolmo, José Saramago. Aunque ahora las críticas se centran mucho más en los premios que en Saramago. Cosas de quien ha recibido la visita de la muerte y ha visto morir al adversario,

-La grandeza de un pueblo se mide por la grandeza de sus enemigos.

Los indios americanos sabían bien que cuando desaparece el enemigo, también tú emprendes el camino hacia el Gran Espíritu, que todo lo abarca. Lee el resto de esta entrada »


Federalismo, cantonalismo y unidad de España

diciembre 12, 2019

Hace 40 años nos dotamos de un marco constitucional que ha funcionado razonablemente bien hasta que la famosa crisis ha roto las costuras del traje que nos habíamos confeccionado a medida, en la sastrería del 78. Cuando menos, parece que tendremos que volver a hacer unos arreglos para adaptarlo a nuestras nuevas medidas.

Es evidente que la Constitución del 78 no tenía que ver con mandamientos divinos que los legisladores bajaron del monte Sinaí. Eran un pacto posible, deseable, en ocasiones contradictorio y no pocas veces ambivalente e interpretable. No  debería ser imposible darle una vuelta, porque los años no pasan en vano y las cosas, las personas, las circunstancias cambian.

-El sistema empieza a no funcionar, o a funcionar mal. Hay un descontento por cómo funciona el modelo territorial y pensamos que sólo podemos salir de la situación actual desde una perspectiva federal. Federar es unir, no dividir.

Nicolás Sartorius ha sido y sigue siendo una mente lúcida y sus argumentos aportan en cada  intervención algo nuevo,

-Siempre que la democracia se ha abierto camino en España ha tendido a fórmulas federalizantes de organización del Estado, mientras que con las dictaduras se ha impuesto el centralismo más estrecho.

Ahora bien, para avanzar por ese camino será necesaria una capacidad de diálogo, negociación y acuerdo, una lealtad entre personas e instituciones, de las que nuestros líderes y partidos están dando muy pocas muestras, entregados como están al ejercicio de bailar al son de unos tiempos desnortados, cambiantes y convulsos. Incapaces de ejercer un liderazgo menos personalista y con más calado social.

Lo que nos llega del pasado no es muy alentador. Una Primera República Federal que se decantó rápidamente hacia el cantonalismo y el ¡Viva Cartagena! Sin olvidarse tampoco de guerras civiles peninsulares a las que llamaban carlistas y otras de despojos imperiales en Cuba.

Entre todos la mataron y el imaginario caballo de Pavía entró en el Congreso disfrazado de tropa de la Guardia Civil y expidió el certificado de defunción. Una Segunda República que intentó avanzar un Estado Federal que inauguró en Cataluña y Euskadi, anunció en Andalucía y Galicia y hasta llegó a plantear en Extremadura, antes justo de verse ahogada en sangre y pisoteada por las botas militares.

Los pueblos peninsulares somos extraños, excepcionales para unos y autodestructivos para todos. Ya lo tenía claro aquel historiador llamado  Pompeyo, contemporáneo de Tito Livio,

-Los hispanos prefieren la guerra al descanso y si no tienen enemigo exterior lo buscan en casa.

Unos con Roma y otros con Cartago. Unos abriendo las puertas a las tropas musulmanas y otros a Carlomagno, unos a los franceses y otros a los ingleses, unos liberales y otros carlistas, unos nacionales y otros rojos. Pero sin demasiadas fidelidades de por medio, pocas, pero muy flexibles y abiertos al cambio de alianzas. Hoy domingo de Ramos, mañana te veo en el Gólgota. Para muestra el botón de aquellos catalanes del siglo XVII buscando ayuda de los centralistas borbones franceses contra los austrias de por aquí y, pocas décadas después, con los austrias de Austria contra los borbones.

En mitad de la confusión en torno a Cataluña, por cierto, me parece seria la reflexión y la propuesta de Joan Garcés,

-La solución es mucho más compleja que un referéndum entre independencia sí o independencia no. Creo que la solución pasa por reformas profundas dentro del Estado español, que incluyan también a Cataluña y por ofrecer esas reformas a los ciudadanos de Cataluña y del resto del Estado.

En fin, que el debate está abierto y sólo la izquierda puede torear este morlaco, por mucho que la fiesta nacional no sea lo nuestro. Lo queramos, o no, vivir unidos sólo es posible si reconocemos nuestras diferencias y aceptamos que podemos entendernos, pero en diversas lenguas, variadas culturas y hasta instituciones distintas. Vivimos una historia en común porque la casualidad y los avatares nos nacieron aquí. Como les ocurre a todos en este planeta.

Así las cosas, me admira, por ejemplo ese empeño en fomentar el bilingüismo castellano-inglés, o el catalán-inglés, mientras desconocemos y hasta despreciamos lo básico del euskera, el gallego, el catalán, en cada rincón de España. Lo cortés no quita lo valiente, pero clama al cielo esa desatención insensata del legado del poeta Gabriel Aresti,

-Sólo es español quien sabe las cuatro lenguas de España.

Ser federales, así de entrada, visto lo visto, me parece buena opción. Pero los mimbres con los que contamos para hacerla posible, no son de lo mejor que hay en el mercado. Bien aprendida tenía la lección aquel inglés llamado Wellington,

-España es el único lugar del mundo donde 2 y 2 no suman 4.

Hay que tomarlo en cuenta porque decir federalismo es plantear la unidad de lo diverso y plural y eso es sólo una declaración de intenciones. Un concepto en el que caben muchas realidades. Pluralidad de naciones dentro de un Estado, por ejemplo. Aunque también, si vamos a ello, pluralidad de naciones, cantones, dentro de cada uno de los Estados. Un Estado de Estados formados por Estados. Y siempre con el problema de hacer compatible la igualdad efectiva de los derechos, con la diversidad territorial.

Para empezar convendría ponerse de acuerdo sobre si vamos a Rolex, o a setas. Sobre todo para que, cuando nos dé por abrir el debate y nos sentemos a una mesa, no haya quienes, cada dos por tres, abran sesudas disquisiciones sobre la ruptura o la reforma, la monarquía o la república, la derecha o la izquierda, la unidad o la independencia, la consulta, el referéndum, la amnistía, o las nacionalidades que caben en la punta de un alfiler. Las buenas intenciones nunca bastan y, no pocas veces van empedrando el camino que lleva al infierno.

El tiempo no lo soluciona todo. Por eso todos estos problemas no deben desanimarnos. La izquierda debe dar los primeros pasos, con prudencia pero con determinación porque, como ya quedó dicho, nadie va a hacerlo por nosotros.