Cultura de la Integridad, no hay excusas

mayo 3, 2017

No hay excusas, rezaba el lema sindical del 1º de Mayo de 2017. Es una verdad a gritos. No hay excusas para quienes nos trajeron la crisis por acción, avaricia, u omisión. Ni para los políticos que toleraron el enorme pelotazo del ladrillo y las finanzas, ni para quienes, cual cigarras depredadoras, hicieron todo el dinero del mundo, sin crear riqueza y alimentaron la burbuja de unos precios de las viviendas que nada tenían que ver con el valor real de las mismas.

No hay excusas para cuantos crearon los consorcios político-empresariales que manejaban cada cotarro a base de comisiones, sobres y maletines, pasando de las musas al teatro, sin solución de continuidad. Hoy Consejero de Sanidad y mañana Consejero Delegado de una importante empresa sanitaria. Hoy Directivo de empresas de armamentos, o del transporte, o energética y mañana responsable político de esos mismos asuntos.

No hay excusas para esa década y media de aguirrismo, en la que la crisis económica y de paro y recortes para la mayoría, se convirtió en oportunidad de negocio para unos pocos cortesanos. Cuentan que la lideresa reprochaba, a quienes la venían con el cuento del enriquecimiento acelerado de algunos de sus acólitos, que tuvieran envidia de que sus compañeros de partido se enriquecieran.

No hay excusas para la soledad que algunas personas y organizaciones vivimos cuando le afeamos públicamente su asalto a la dignidad de los profesionales del Hospital Severo Ochoa. O cuando combatimos sus operaciones privatizadoras en los hospitales y centros de salud. Cuando nos vestimos de verde para parar sus políticas educativas y convocamos huelgas educativas contra las concesiones arbitrarias de suelos y recursos para construir centros concertados y contra los recortes en la educación pública. Cuando luchamos contra la privatización del Canal de Isabel II y contra el destrozo de Telemadrid, con cerca de mil profesionales despedidos.

Dijimos no a las radiales y seguimos pagando radiales, a Eurovegas y aún padecemos el furor de construir prostíbulos y casinos por doquier en cualquier solar cercano a un aeropuerto. Siempre con la mentira de que lloverá dinero y puestos de trabajo. Hasta le afeamos la mediocridad de un miniparque Nacional de Guadarrama, que terminó contando con un tercio de la superficie del inicialmente proyectado. Se empeñó en poner a sus lugartenientes al frente de Cajamadrid y le cortamos el paso.

Nuestra voz clamaba en el desierto del silencio decretado, a base de anuncios y publicidad bien regada sobre algunos medios de comunicación. Hoy muchos y muchas dicen, en las tertulias y en los artículos, que sabían. Habría que preguntar por qué callaban, mientras unos pocos dábamos la cara y recibíamos los palos. Basta repasar los artículos de mi blog en esos años, para comprobar que fuimos Juan el Bautista, predicando en el desierto, mientras Herodías y sus Herodes hacían y deshacían a su antojo, entre risas, gracias y no pocos aplausos.

Nuestras cabezas fueron puestas a precio. Nos convirtieron en salteadores de caminos que robaban bancos de dineros de la formación. Comedores de mariscadas. Bebedores de cañas tras las manifestaciones. Militantes de un ejército de liberados a sueldo de Moscú.

Hubo un tiempo en el que algún fotógrafo me perseguía. Un día me sacaba fotos cuando salía del sindicato. Me acerqué y le pregunté de dónde era. Me respondió, con gracejo, que de Puertollano. Cuando le pregunté para quien trabajaba, me espetó que no podía decírmelo, que le habían encargado este trabajo de hacerme fotos y él lo hacía. No era cosa de rechazar un trabajo. Lo mismo harían los funcionarios nazis. Lo mismo justificaron ante el tribunal de Nuremberg. Obediencia debida.

Madrid es muy pequeño. Pronto pude ver al fotógrafo haciendo otras fotos para el periódico de Marhuenda. Eran los tiempos en los que ese periódico aclaraba, en las fotos de las pancartas sindicales, donde colocaban en portada a los Secretarios Generales de los sindicatos, que el de la derecha es el “sindibanquero”, el siguiente es el de los “rolex”, el tercero el de los “cruceros” y por último Javier López que no se ha atrevido a convocar una Huelga General. De esta guisa eran las cosas en los tiempos no  tan lejanos. En tiempos tan presentes y de actualidad.

Hoy ya sabemos que (presuntamente, siempre, con presunción de inocencia) Aneri era el pepero cordobés que vino a Madrid a montar negocios de formación en los que recibía dinero para formar trabajadoras y trabajadores, sin que hubiera cursos, con la complicidad y la pasta de organizaciones empresariales, procedentes de subvenciones.

Y sabemos que Lamela o Güemes, primero fueron Consejeros de Sanidad y ahora siguen en el negocio sanitario, después de haber esquilmado la sanidad pública. Algunos como Güemes presume de que nuestra oposición le hizo famoso y deseado por los grandes consorcios sanitarios privados, como asesor de todo tipo de privatizaciones. Y que Granados, al que alguien debió de encargarle de ese negociado, cobraba (presuntamente, siempre presuntamente) a tanto alzado, por cada colegio concertado concedido al sector privado.

Y ahora sabemos que el Presidente convertía el agua en presuntos chorros de oro. Y su señora, y la familia, y los amigos Arturo, o Cerezo, o Javier López (ese otro que se pasea con mi nombre y que no soy yo, aunque algunos periodistas se empeñen en seguirle confundiendo con el sindicalista) formaban un consorcio en el que los negocios y la política, el dinero y el poder, son todo uno y hunden sus raíces en las esencias mismas de una “capital” que es ejemplo, en lo bueno y lo malo, en vicios y virtudes, para toda España.

Han salido los trabajadores y trabajadoras, el 1º de mayo, a las calles de toda España para exigir lo de siempre: Empleos estables, salarios justos, pensiones dignas, protección para las personas. Estuve en la manifestación de Madrid hasta el final. Toxo, que pronunció su último discurso del 1º de mayo, como Secretario General de CCOO, estuvo corto y comedido, pero no quiso irse de la tribuna sin dejar clavadas sus palabras en el centro de la Puerta del Sol, “Con las actuales tasas de paro, desigualdad, pobreza y corrupción, la nuestra es una sociedad gravemente enferma”.

De eso se trata, por encima de cualquier otro problema, en estos momentos. La corrupción contamina la vida económica, envenena la política, ensucia la verdad porque siembra la sombra de la duda y la sospecha, aumenta la fractura social, convierte a cada persona en sospechosa,  a unos vecinos en enemigos de otros. No importa la corrupción si los corruptos son votados hasta que los jueces los saquen de sus poltronas.

No importa la corrupción si la economía comienza a despegar y se atisban nuevos pelotazos en el horizonte y todos podremos vivir a la sombra de los saqueadores, pendientes de las migajas que caigan de sus mesas. Será verdad para siempre la España de Chirbes y el presentimiento de Manuel Vicent, Si salimos de ésta, repetiremos la fiesta. La España eterna que ya nos describía Quevedo y que aún podemos escuchar  encarnado en Juan Echanove, representando los Sueños.

No se me ocurre excusa alguna. No se me ocurre otra manera. No creo que haya nada más patriótico en nuestros días, que combatir la corrupción. A quienes corrompen y a quienes aceptan ser corrompidos. Alguien dijo que tenemos una justicia diseñada para robagallinas. Que persigue el pequeño fraude, el pequeño robo y deja impune al gran delincuente. Empecemos por ahí. Y reforcemos, a continuación, la necesidad de hablar y actuar para crear desde todos los lugares y responsabilidades  una cultura de la integridad. Parece poca cosa, pero empecemos por ahí, día tras día, año tras año y seguro que algo cambia en este país.

Francisco Javier López Martín

Secretario de Formación de CCOO


FPE (2) Las reformas impuestas no funcioanan

marzo 26, 2017

La llegada al poder del PP, con mayoría absoluta,  supuso, en el caso de la Formación Profesional para el Empleo, la puesta en marcha de un proceso de negociación para afrontar los problemas acumulados. En principio, la intención parecía positiva, pero vino precedida de una campaña mediática, que sembraba dudas sobre el papel de los sindicatos y las organizaciones empresariales en la formación.

Ahora, cuando los tribunales van deshaciendo entuertos, va quedando claro que las verdaderas responsabilidades sobre la corrupción en la formación, se encuentran en la permisividad, cuando no connivencia, de algunas administraciones con determinadas empresas de formación, surgidas al calor de las ayudas públicas para obtener beneficios injustificables, en un régimen de subvenciones. Empresas frecuentemente denunciadas por CCOO, como ha ocurrido con el caso Aneri en Madrid, o el caso Ojeda, en Andalucía.

Pero basta repetir la mentira mil veces y a través de todos los medios posibles, para que adquiera apariencia de verdad. Así, esta campaña de deterioro de la imagen de sindicatos y empresarios sirvió como disculpa para excluir a los agentes sociales, no sólo de la gestión de los recursos de la formación, sino del propio gobierno del sistema de Formación Profesional para el Empleo (FPE). Se ignora, de esta manera, que la formación de los trabajadores y trabajadoras funciona mejor en aquellos países en los que el diálogo social goza de buena salud y donde la formación forma parte de la agenda de trabajo compartida de las organizaciones sociales y los gobiernos.

El gobierno del PP ha recorrido un camino inverso al de nuestros socios europeos más avanzados. Del diálogo social ha transitado hacia la imposición de políticas de reforma y recorte, como ha ocurrido con la Reforma Laboral y, posteriormente, la de la formación para el empleo, reduciendo de paso los fondos dedicados a la mejora de la cualificación de trabajadores y trabajadoras, ya sean ocupados o desempleados.

Hasta algún aspecto positivo de dichas reformas, como el reconocimiento del permiso de formación retribuido de 20 horas anuales para cada trabajador o trabajadora, permanece en el más absoluto de los ostracismos y desconocimiento. Lo mismo ha ocurrido con la cuenta de formación que debía de servir para inscribir y registrar, de forma personalizada, los cursos y los procesos de formación de cualquier persona, independientemente de las empresas por las que vaya pasando.

Incluso cuando el gobierno se ha comprometido, con su firma, a promover el diálogo social y la negociación colectiva para desarrollar el Sistema de Formación Profesional para el Empleo y contar con financiación suficiente, estable y equitativa, el resultado es que han terminado imponiendo medidas como la famosa “concurrencia competitiva”, que funciona, paradójicamente, en un mercadillo cerrado de proveedores de formación y que ignora la necesaria participación de empresarios y sindicatos en la detección de las necesidades reales en las empresas y en los sectores, en la programación de acciones formativas ajustadas a dichas necesidades y en el control, seguimiento y evaluación de la formación.

El negocio ha vuelto a situarse por encima de las necesidades reales, una vez más. Son los más astutos y bien informados los que saben cómo conseguir más puntos, mientras los centros públicos y las universidades son excluidos de hecho, porque la calidad no tiene al final nada que ver con los trucos para conseguir una subvención. Son los pícaros los que saben cómo obtener subvención, aunque luego no ejecuten, renuncien a parte de la formación menos rentable. Todo un mundillo cerrado de picaresca a la carta.

Ha presumido el gobierno de un amplio apoyo parlamentario a su reforma de la Formación para el Empleo ( la Ley 30/2015). Pero ese apoyo vino condicionado por la inclusión de enmiendas parlamentarias del resto de los grupos políticos, que recogían, en buena medida, las propuestas planteadas por los sindicatos. Enmiendas como la que recoge la participación de los centros públicos en un sistema de formación monopolizado por los centros privados y que cierra las puertas a la incorporación del potencial formativo de universidades, centros de FP, o centros de educación de personas adultas, lo cual constituye una excepción inaceptable en nuestro entorno europeo. La Formación para el Empleo no puede seguir siendo un mercado cautivo y exclusivo.

Enmiendas como las que recogen las sentencias del Tribunal constitucional y del Tribunal de cuentas que aseguran el carácter finalista de la cuota de formación. Es decir, que esa cuota que pagamos empresas y trabajadores, sólo puede gastarse en formación y que deben reanualizarse los fondos no ejecutados, o recuperados. Otras enmiendas que reconocen el papel de las Estructuras Paritarias Sectoriales, nacidas de la Negociación Colectiva, en la formación de trabajadores y trabajadoras en los sectores y empresas, o el reconocimiento del papel de las organizaciones sindicales y empresariales en el gobierno del sistema.

Han pasado dos años y nada de esto se ha desarrollado. El gobierno tenía mucha urgencia en la reforma, pero luego se ha olvidado de ella por completo, hasta el punto de que no se ha aprobado, a lo largo de todo este tiempo, ni una sola de las normas de regulación y desarrollo del nuevo sistema de formación, que aparecen en la ley. El año 2015 no hubo convocatoria de Formación y la convocatoria 2016 viene marcada por una situación general de inseguridad jurídica, transitoriedad y desorden.

No hay Real Decreto de desarrollo de la Ley. No hay órdenes que establezcan las bases reguladoras de aspectos tan importantes como la financiación, la concesión de ayudas, la formación de los empleados públicos, la formación impartida por centros públicos, los módulos económicos aplicables, el papel y funcionamiento de las Estructuras Paritarias… No hay nada. Inseguridad y desorden. Ahora, deprisa y corriendo, querrán aprobar una nueva chapuza que ponga algún parche en el boquete creado, en el destrozo que ellos mismos han provocado.

Una situación legal de bloqueo de la formación profesional para el Empleo, que tiene su correspondencia con una situación presupuestaria fuera de control, absolutamente irrespetuosa con las sentencias de Tribunal Constitucional y el Tribunal de Cuentas. Situación económica y presupuestaria que analizaremos a continuación.

Francisco Javier López Martín


El indicador de la política de la miseria (IPREM)

febrero 27, 2017
foto; Fran Lorente

foto; Fran Lorente

En julio de 2004 el primer gobierno Zapatero creó el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM) como un mecanismo para sustituir el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) como referente para la concesión de ayudas, becas, subvenciones, subsidios.

Hasta ese momento el SMI era la renta que se tomaba en cuenta a la hora de fijar acceso a becas, tasas, justicia gratuita, viviendas de protección oficial, mínimos exentos en materia fiscal, etc.

Dicho de otra manera, el SMI era un salario miserable para evitar efectos presupuestarios, liberado de los cuales podría situarse en niveles más altos. Sin embargo, años después, el Salario Mínimo en España incumple los criterios de la Carta Social Europea suscrita por nuestro país. Es uno de los más bajos de la eurozona y se encuentra por debajo de la referencia del 60% del salario medio.

En cuanto al IPREM, creció anualmente siguiendo los objetivos de inflación del Banco Central Europeo y fue manteniendo su poder adquisitivo hasta 2009. A partir de ahí, con la justificación de la crisis económica, el IPREM ha acumulado pérdidas de hasta 6,4 puntos en 2016. Congelar el IPREM ha supuesto devaluar la protección social y especialmente la protección por desempleo.

De nuevo se vulnera el Real Decreto Ley 3/2004, que establece la previsión de inflación como el umbral mínimo para fijar el IPREM. De nuevo se deprecia la participación, la capacidad de propuesta, la negociación, con los interlocutores sociales, empresarios y sindicatos. Mera consulta, cuando no mera información.

Si otros años la disculpa era la crisis, este año la congelación del IPREM busca la nueva moda de que no hay presupuesto aprobado, argumento generalizado para justificar la inactividad y la desidia. El Salario Mínimo se sitúa en unos insuficientes 707,7 euros/mes. El IPREM permanece congelado desde 2010 en 532,51 euros/mes. El poder adquisitivo perdido está haciendo que la lucha contra la pobreza, o la protección social por desempleo, no se vean mejoradas en una nueva situación más favorable de salida de la crisis.

Recuperar los 6,4 puntos porcentuales perdidos, añadiendo al menos el 1,4% previsto de crecimiento de los precios en 2017 sería esencial y, junto a ello, no podemos seguir dejando en manos de los Gobiernos de turno las subidas anuales del SMI, o del IPREM, porque la experiencia nos da buenas muestras de la mediocridad y la miseria que estos gobiernos demuestran, aplicando decenas de miles de millones en rescate a la banca, mientras se muestran mezquinos en el rescate a quienes más lo necesitan, precisamente en los momentos más duros.

Es absolutamente necesario, por lo tanto, establecer un mecanismo de actualización del IPREM que permita, en todo caso, corregir las desviaciones entre IPC real y el incremento que se haya producido en el IPREM.

La calidad de una sociedad se mide por su capacidad de atender a quienes requieren de la protección frente a la pobreza, la injusticia, la miseria. El IPREM es uno de esos indicadores de calidad que en España sigue dejando mucho que desear. Somos una sociedad injusta y desigual, que cada día agudiza sus problemas.

Francisco Javier López Martín


2015, NO SE ME OCURRE OTRA MANERA

enero 3, 2015

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Y ha llegado 2015, como el niño deseado por todos. El año en el que comenzará la recuperación económica y podremos permitirnos algunas limosnas de ingeniería social, recuperando un buen puñado de votos perdidos, piensan unos. El año en el que consolidaremos un nuevo líder y romperemos la mala racha que nos dejaron los inexistentes brotes verdes, piensan otros. El año en el que se hará realidad el fenómeno mediático, se prometen felices unos terceros, aunque para ello haya que retranquear las protuberancias programáticas y limar las aristas que asustan al público en general. El año en el que lo que era pequeño, será grande y, en muchos casos, llave inevitable para la gobernabilidad de Ayuntamientos, Comunidades y el mismísimo Estado que, por más estigmatizado que se encuentre, no deja de ser menos deseado y deseable.
Son los sueños de los políticos. Porque 2015 es un sueño que se libra en la cama de la política. Estamos ante un año electoral y todo sueño que se precie aspira al poder que emana de las urnas. Tiene su lógica. Es el momento de la política. Tal vez por eso muchos de cuantos han emergido, a lo largo estos años, desde las filas de una sociedad hastiada de los recortes, aplicados como indiscriminada receta para superar la crisis, recomponiendo los beneficios y procurando un nuevo reparto de la riqueza en favor de los más ricos, se preparan para intervenir en política. Tal vez porque son muchos y muchas, los que no quieren que la desigualdad y la libertad sean las víctimas propiciatorias de todo este montaje al que llaman crisis.
Muchos líderes surgidos de los movimientos sociales, algunos de ellos nacidos del descontento, la indignación y el hartazgo de una política endogámica, cargada de vicios y acostumbrada a un devenir que poco o nada tiene que ver con el del común de los mortales, se presentarán al concurso político, junto a otros que esperaban su momento, recluidos en universidades, o en tareas profesionales. Se han sentido llamados a participar en la regeneración de una forma de entender la política que muestra signos evidentes de agotamiento, tras 35 años de trayectoria democrática y que acusa los golpes de una crisis económica, social y política con pocos precedentes.
No es malo que la política renueve sus caras, e incorpore gentes venidas de otros espacios. Muy al contrario, parece saludable la permeabilidad entre la cosa política y la marea de una sociedad en constante transformación. No es un mero asunto de renovación generacional, porque muchos de los nuevos actores políticos llevan toda su vida, más corta o más larga, interviniendo como actores sociales. Eran jóvenes concejales, asesores políticos, dirigentes de organizaciones sociales, líderes estudiantiles, profesionales con larga trayectoria, profesores de universidad, dirigentes sindicales.
Tampoco me parece que se trate, tan sólo, de poner en marcha una nueva política, aunque sí de aplicar nuevas formas de hacer política. Los nuevos órganos de dirección que surgen de los procesos de renovación en las fuerzas políticas tradicionales, o en los nuevos fenómenos políticos, no parecen especialmente preocupados por integrar la diversidad y la pluralidad de la sociedad que les nutre. Las direcciones que se configuran suelen ser monolíticas y abundan los llamamientos a los perdedores, para que se aparten a un lado, cuando no a que se vayan, en el caso de no compartir el proyecto ganador.
Hasta las primarias dejan muy poco margen a otra renovación que no sea la de las caras que figurarán en la cartelería electoral. No es poco, pero tampoco mucho, cuando comprobamos que parecen ser los aparatos internos, de uno u otro signo, más viejos o más nuevos, los que terminan imponiéndose a la hora de elegir no sólo al líder, al cabeza de turco en el caso de una derrota en las urnas, sino en la decisión sobre el resto de la lista electoral. Haz tu la ley y déjame los reglamentos, cuentan que decía Romanones.
Bien, en todo caso, por la renovación de personas, bien por la incorporación de jóvenes, bien por el ensayo de nuevas formas de hacer política que permitan más transparencia y participación. Sobre todo si consiguen establecer los controles y cortafuegos necesarios para acabar con la corrupción instalada en el centro de las instituciones.
Pero ni todo lo pasado fue malo, ni todos los políticos fueron corruptos, ni todo lo nuevo será bueno y mejor. Pensar lo contrario supondría que diéramos por bueno a Lampedusa y su famoso eslogan “revolucionario”, Que todo cambie para que todo siga igual. Y no parece que sea eso lo que necesitamos como país y como sociedad.
Por eso creo que, aunque vivamos tiempos de política electoral, conviene fijar la atención en algunas de las raíces del problema que tenemos. La crisis española tiene componentes propios y hunde sus raíces en vicios que tienen que ver con un modelo de crecimiento poco sano, por no decir enfermizo. La alianza entre sectores inmobiliarios, financieros y políticos ha creado y mantenido, durante décadas, un espejismo de crecimiento con escasa base productiva y poco interés por la innovación, la investigación, la industria, la calidad de nuestros productos y servicios.
Pero además, la sociedad ha perdido protagonismo, interlocución, influencia en la política. Basta comprobar cómo dos huelgas generales y manifestaciones masivas contra las reformas y recortes laborales han sido ninguneadas sistemáticamente. Basta comprobar cómo protestas ciudadanas contra las políticas de recortes aplicadas en la educación, la sanidad, los servicios sociales, no surten efecto político alguno, salvo que se acerque un periodo electoral.
No se trata sólo de que las manifestaciones sean masivas, sino que no obtienen lectura alguna por parte de una política entregada a la autocomplacencia del gobierno de turno. Al principio parece que no pasa nada por proceder de esta manera, pero, mas temprano que tarde, comienzan a aparecer la incertidumbre, el desapego, la indignación y el rechazo, ante una política y unos políticos que no han entendido que son elegidos como representantes, que no como dictadores cuatrienales y que tienen la obligación de gobernar desde el diálogo permanente con la sociedad.
No es un problema constitucional, porque es nuestra Constitución la que asigna a los partidos políticos un papel vertebrador de la voluntad política y a los empresarios y sindicatos, a las organizaciones sociales, el de representar los intereses que les son propios. Es nuestra Constitución la que establece la obligatoriedad de los poderes públicos de asegurar la participación social en la política.
Solemos pensar que elegimos a alguien para gobernar y si lo hace mal lo cambiamos. Parece una fórmula sencilla y hasta útil, pero no lo es y además es nefasta. La política, como cualquier tarea humana que afecta a nuestras vidas, es tan importante para las personas, que no puede dejarse en manos exclusivas de los políticos.
Estamos ya en 2015. Se avecinan importantes citas políticas. Hay quienes anuncian grandes cambios de todo tipo. Esperemos que esos cambios no consistan en consolidar las injusticias perpetradas durante y en nombre del combate contra la crisis. Esperemos que los derechos usurpados sean restituidos y no pasen a formar parte del inventario de los beneficios de los ganadores de la crisis. Esperemos que tanto cambio no se ventile con un nuevo pacto entre la política y la economía, tras el que pervivan los problemas de fondo y todo quede reducido a un cambio de apariencias. Ya se sabe que las apariencia engañan.
Esperemos que esos cambios que se anuncian y avecinan, aseguren que el futuro de este país se asiente sobre bases económicas, educativas y sociales más sólidas y que esas bases vayan impregnadas de una cultura de la convivencia, que tenga que ver más con la honestidad y la dignidad, que con el pelotazo y el todo vale. Una cultura de la libertad, la igualdad y la solidaridad.
Y para que esto sea así no basta esperar a que las cosas ocurran. No basta elegir nuevos gobernantes. Será necesario algo más que manifestarse en las calles y protestar con ahínco renovado. Necesitamos construir una sociedad vertebrada y organizada que hable de tu a tu a la política. Que defienda sus intereses en la calle y en la propuesta creíble y realizable. Que desarrolle y consolide el Estado Social y Democrático de Derecho que establece la Constitución.
Necesitamos una sociedad que dialogue con el poder político y unos políticos que desarrollen su capacidad de mirar, escuchar y dialogar con la sociedad. El acuerdo entre los representantes de la sociedad y aquellos que son elegidos por la ciudadanía para gobernar un país, una comunidad autónoma, no debería ser algo excepcional, sino el pan nuestro de cada día.
Por eso, en estas primeras horas de 2015, no se me ocurre otra manera que ser sindicalista. No digo con ello que todos tengan que serlo, aunque no sería malo que quienes trabajan, o han trabajado, o se encuentran en el paro, se agrupasen en sindicatos para defender los valores y los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras.
No niego que haya en la sociedad tareas tan dignas como ésta de ser sindicalista. Muy al contrario, creo que ha llegado precisamente el momento de que cada cual se enfrente al deber y la responsabilidad, puesto que la libertad es el ejercicio de una responsabilidad, de hacer bien aquello para lo que se encuentre más preparado. Ya sea la ciencia, la cultura, la albañilería, el comercio, la producción industrial, la enseñanza, la sanidad, o cualquier otra tarea humana.
Hablo, por lo tanto, en primera persona y a título personal. No se me ocurre otra manera que defender a los compañeros y compañeras de @cocacolaenlucha. A cuantos son perseguidos por ejercer su derecho a la huelga y la manifestación. A esas mujeres que combaten sin descanso por la dignidad de su trabajo, en las grandes superficies y cadenas comerciales, en la ayuda a domicilio, en la limpieza de edificios y locales, en los comedores escolares y de empresa. A cuantos ven amenazado su empleo, a quienes lo han perdido, a quienes nunca lo han tenido. A esas personas golpeadas por la crisis a las que se les niega el futuro.
En 2015, en esta España cargada de demonios, No se me ocurre otra manera que seguir en pie de guerra, en la lucha sindical. En mi caso, en las CCOO. Por lo demás, Feliz Año, a todas y todos.
Francisco Javier López Martín


POESIA EN CUNDINAMARCA

agosto 5, 2014

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Recibo un correo electrónico de la Red de Bibliotecas de Sopó. Dice así, Para la organización del XII Concurso de Poesía Eduardo Carranza, en Sopó, departamento de Cundinamarca, Colombia, es satisfactorio reportar a usted que ha sido el feliz ganador del primer puesto en la categoría General o adultos en esta XII versión del concurso.
No hay nada casual en esta vida, decía Indio Juan. Mi primer premio literario lo gané en una biblioteca de Hervás (Cáceres). Había escrito un cuento sobre los templarios en Hervás y el jurado creyó que el autor era alguien del pueblo. Existe una raza de bibliotecarios, enamorados de la escritura, a la que conciben como en ser vivo que termina por unir a los seres vivos entre sí y al que hay que cuidar y alimentar a base de lecturas, tertulias, encuentros con escritores, concursos literarios.
No es casual que estos bibliotecarios sean incansables servidores públicos. Defensores de lo público, de lo que es de todos, de cuanto nos une y acerca como seres humanos. Se adaptan a los nuevos tiempos. Mantienen blogs. Se adentran en las redes sociales. Abren sus convocatorias a manuscritos enviados por correo electrónico.
A través de una página web me enteré de la convocatoria y por correo electrónico mandé el poemario, junto a centenares de escritores de decenas de países de lengua hispana. Por correo electrónico me ha reportado el fallo del jurado Francy, bibliotecóloga de la biblioteca municipal Eduardo Carranza.
Ser premiado es cuestión de suerte. Seguro que muchos otros los hubieran merecido. Pero nada es casual. Cundinamarca es uno de esos departamentos de la Colombia acosada por la guerra y la dureza de las condiciones de vida de la ciudadanía, donde la Fundación Paz y Solidaridad de CCOO de Madrid mantiene proyectos de cooperación orientados al fortalecimiento de la actividad de la sociedad civil, de las organizaciones del movimiento social, en favor de la Paz y los Derechos Humanos.
Son estas Asambleas por La Paz las que han ido removiendo las dificultades para avanzar en el camino de La Paz y evitar que miles de personas sigan viviendo bajo la amenaza guerrillera, de las tropas del ejército, o de los grupos paramilitares. Miles de vidas humanas ha consumido esa guerra silenciada y silenciosa. Muchos de ellos sindicalistas de la CUT que han pagado con su vida la defensa de los mínimos derechos laborales y sociales en sus comunidades.
Estamos en verano. Es tiempo de vacaciones para muchas personas. Es momento para la lectura. Tal vez para recuperar la poesía. Esas vacaciones, esas lecturas aplazadas, esa poesía, esas músicas que nos acompañan. Cualquier forma de arte forma parte del esfuerzo de muchas personas en todo el planeta para mantener fortalecer cuanto nos une en la defensa de la libertad, la vida y los derechos.
Te dejo el poemario que un día mandé a Sopó, Cundinamarca y deseo que te ayude, sea cual sea tu situación en este verano. En una playa, en el campo, en el trabajo, en el paro, en un hospital, cuidando a los nietos… Que te ayude a sentirte parte de una lucha por seguir viviendo con dignidad y con decencia.

NEGRA

A

La tierra entera me niega.
La desértica faz que habéis construido
a fuerza de brújulas, de iones atómicos,
de domar los mares y alcanzar los cielos,
vive de espaldas al país del sufrimiento
de donde procedo.

Tus oídos son sordos
al clamor de mi torrente,
a la sangre que convoca
todas las aguas del mundo
en un solo manantial,
donde saciar la sed del fuego sagrado
que arde en las carnes rojas.

Bastarda,
escribiste con tu mente.
En mis papeles
tu mano escribió: extranjera.

Antes mi corazón
era una aldea de frescas sombras,
una hoguera en la noche.
Ansiaba tus manos, tus ojos y tu pelo.
Deseaba tu boca y tu falo.
Ahora mi corazón está frío,
mi alma es un hondo surco.

Has violado mi cuerpo todo.
Mi carne era hermosa,
ahora es amarga,
como toda entera la tierra de Africa.
Me siento sola, muy sola.
¡Tan sola aquí!

F

Reclamo la noche y los recuerdos
como si de una anciana se tratara.
Exijo los ruidos y las voces
de quien todo lo calla en la mañana.

Anuncio, como torpe visionaria,
que acudirán las sombras en tu busca
cuando no las esperes, y tus ojos
se cerrarán cansados, y tus manos
se aferrarán a las luces sin asirlas.

Grito a veces, cuando nadie me escucha,
y, sin embargo, el mundo se comporta
como si temiera mi locura
urgente y apremiante cuando sangra
desde cada nación un sucio Estado,
que destierra la vida y la proscribe.

Me acerco a las pequeñas hendiduras
desde donde me acechan ilusiones
pertinaces y ocultas, recurrentes
mensajes relegados al lugar
más oscuro de las mentes sometidas
al trabajo maquinal de ir elevando,
con ladrillos de muerte, la muralla
virtual de lo aparente.
Recurro
a las imágenes del sueño de un amor
imposible y decadente.
Me escondo
en lo más hondo de mi abismo
y, cuando me proclamo la hija
del Sur clarividente, no soy
más que un río desbordado,
que quisiera mirarse en unos ojos
ciegamente enamorados.

R

Negra.
Soy negra.
Invisible presencia
más allá de la línea de sombra.
Implacable destino
más allá de tu línea de sueños.

Hija del Sol,
vivo en la noche,
recluida en los turbios miedos
del agua ancestral
que anega el fondo de tu inconsciente.

El tuyo
el de todos los blancos,
el de todos los negros-blancos,
el de todos los hombres.

Mujer.
Soy mujer.
Invisible presencia
más allá de la historia de sombras.
Implacable destino,
más allá de tu imperio de sueños.

Hija de la Luna,
me adentro en el día,
sembrando el asfalto de tus sucias calles
con mis pies descalzos
y mi blanca risa, de dientes voraces,
rasga los volcanes
de sangre en tus sienes.

I

Negra,
como la ceguera
que nació con el parto mismo.
Aún antes vivida
en el vientre oscuro.

Negra,
como lo es
tu peor pensamiento,
y la toga hiriente
del juez que me expulsa
más allá del mar,
extirpando el sueño recurrente y dulce,
de una vida nueva
que venciera al tiempo.

C

DISCURSO DE BLANCO

Tus nalgas hermosas.
Tu pelo rizado.
Tus pechos son grandes
y tu risa blanca.
Tus labios carnosos.
Tus piernas columnas
que aguantan el cosmos.
Tus dientes marfil.
Tu sexo es ardiente.
Tus manos las garras
de fiera pantera.

Naciste en la choza.
Creciste en la selva.
Tu hablar es “negrito”.
Te hablamos “negrito”.

Tu alma es de tierra.
Con la tierra piensas.
Sufres con la carga
del dolor del mundo.

Algo hiciste mal,
o lo hicieron los tuyos,
tu raza o tu gente.

Andamos senderos partidos.

Tú tienes el ritmo
que interpreta el mundo.
Mía es la palabra
que creó en la nada.
Yo dicto la ley
y tuya es la danza.

Tus dioses son muchos,
tres en uno el mío.

Un día, el último,
se abrirá mi cielo,
arderá tu tierra.
Porque yo soy blanco
porque tú eres negra.

A

DISCURSO DE NEGRA

A Toni Morrison,
a Nadine Gordimer.

Señor de la Gran Barba Blanca
que pactaste con el semita
y hablaste por boca de tu hijo,
al hombre blanco diste tu furor.

Tu alcoba es grande
y está brillantemente iluminada.
Vives allí agasajado
y tu esposa, mujer y esclava,
sigue tus designios y vive
bajo el poderoso manto
de tu ley.

Desde tu inasible calma triangular,
anclado en la fortaleza de tus tres poderes,
escupes tu desprecio sobre mi cara
y tu voz de amo
me condena al silencio.

*****

Como alcohol en la herida,
como mi alma hundida
en los sombríos y antiguos ríos,
guardo en mí el recuerdo de Africa,
la tierra amarga y roja
y la carne ardiente del cielo,
la marisma y los brazos de arcilla,
la cabaña de mi abuela,
los perfumes del matorral,
la inaudible serenidad de los antepasados
y los espíritus que me guían
por caminos de tinieblas
hacia el vientre lunar de mi aldea.

*****

No guarda mi corazón
el amargo sabor del odio.
No temas por tus hijos,
aunque tus manos
estén rojas
a causa de mi sangre
y de la sangre de mi sangre.
El destino me ha unido a ti,
mi negrura no es una condena.
No seré ya más esclava
siempre obsequiosa y obediente.
Reniego de los maléficos tabúes
del color de la piel.
Jornalera blanca o negra,
el trabajo, la derrota y el dolor,
el amor, la rebelión y el deseo,
el reguero de las lágrimas
y los escombros de nuestras soledades
¿son acaso tan distintos?

*****

Se conmueve mi sangre
y he jurado que mis manos
amasarán la carne mestiza del mundo.
Mis brazos abarcarán
la superficie toda de la tierra.
Mis pechos serán silos
y mis pies danzarán
sobre las prisiones, las cadenas,
más allá de las fronteras
del río o la cordillera.
Al final nuestros cuerpos
se amarán y serán viento que danza
entre la Luna y el Sol,
en el lecho marino,
negro y brillante,
de las constelaciones.

*****


Salvar lo Público

octubre 30, 2013

lo publico

Asistimos a una campaña permanente, orquestada y perfectamente organizada al servicio de intereses privados que consiste en desacreditar los servicios públicos, y explicar por activa y por pasiva que son insostenibles, como demuestra la crisis.

Una campaña alimentada por  mucho dinero privado, invertido en propaganda tertuliana, para cobrarse la presa de esos cuantiosos recursos públicos que incrementarían las cuentas de beneficios de muchas empresas.

La campaña es tan machacona que muchos podemos terminar pensando que acceder a un Servicio Público es un abuso, un privilegio y no un derecho universal en una sociedad democrática.

Esto ocurre, además, en un país que figura a la cola del gasto público europeo.  En concreto el puesto 13 de la Europa de los 15.  España gasta el 43,3% de su Productor Interior Bruto (PIB) frente al 49’9% de media que se produce en la Unión Europea.  Nuestro vecino Portugal invierte un 48,6% y Francia, Dinamarca o Finlandia se sitúan a la cabeza, por encima del 55%.

Claro que nadie explica que, si hay países que gastan más en sostener sus servicios públicos, es porque ingresan más en sus impuestos.  La media de ingresos fiscales de la Europa de los 15 supone, como media, un 46,1% de su PIB.  En Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia o Suecia, los ingresos de la Hacienda Pública suponen más del 50% de su PIB.  Sin embargo, en España, sólo ingresamos el 36,5% del PIB en la Hacienda Pública..

Y si ingresamos menos, es por el tremendo fraude fiscal y por los incontables regalos y deducciones fiscales, que cada gobierno autonómico, municipal, o central, han puesto en marcha para beneficiar a grandes empresas y grandes fortunas. Por la vía de los hechos y prácticas fiscales España se comporta como un auténtico paraíso fiscal para grandes empresas y fortunas. No es extraño el interés de defraudadores internacionales como Adelson, por encontrar su lugar en España.

Con estos mimbres, tenemos mucho más difícil sostener los servicios públicos que otros países de nuestro entorno.  Pero cuando los servicios públicos desaparecen, lo que al principio es más barato, termina siendo más caro.  La privatización siempre es menos transparente, más propensa a la corrupción, con menor calidad.  La privatización es un despilfarro que un país moderno no puede permitirse.

Por eso CCOO ha puesto en marcha una campaña en defensa de lo público.  Porque lo público es tuyo, y de toda la ciudadanía. La defensa de lo público es una lucha por el empleo público, que se ha destruido sistemáticamente y de forma programada. Pero, sobre todo, es una lucha por el sostenimiento de un modelo de economía y sociedad, concebido para asegurar la vida, la salud, la formación y la seguridad de la cuidadanía.  Merece la pena luchar por lo público,  por lo que tuyo, lo que es de todas y todos.

Francisco Javier López Martín


EL DOS DE MAYO

mayo 1, 2013

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Llegamos al 1º de Mayo de 1808, día en el que el desfile de Murat y sus tropas francesas es acogido por la bronca y los silbidos del pueblo de Madrid. El 2 de Mayo, los franceses intentan sacar de Palacio al menor de los hijos de Carlos IV. Un grupo de madrileños intenta impedirlo, hasta que un batallón de la guardia dispara la artillería contra ellos. Esta refriega enciende toda la ciudad.

La población intenta bloquear los accesos a Madrid por la calle de Alcalá, hasta que son empujados por la caballería hacia la Puerta del Sol. Mal armados, los madrileños responden, con todo lo que tienen a mano, a las embestidas de las tropas de mamelucos egipcios, en una refriega que quedaría inmortalizada por Goya en la Carga de los Mamelucos.

Al final, los cañones impusieron su ley y, a los muertos de la revuelta popular, se suman de inmediato los ejecutados en el claustro de la iglesia del Buen Suceso. La venganza continúa durante la noche por toda la ciudad. Es también Goya, quien mejor ha retratado aquellos fusilamientos del 3 de Mayo.

El pintor, hasta ese momento, había realizado cartones para tapices, con escenas festivas y luminosas, en las que no deja de reflejar la realidad social, como en el Albañil Herido. También eran reconocidos sus retratos, en los que refleja cruelmente las bajezas y defectos de buena parte de la familia real -en los que solo se salvan los niños-, o de personajes ilustrados afines a sus ideas, como Jovellanos, escritores como Moratín, actrices como la Tirana, toreos como Pedro Romero, o las majas.

A partir del 2 de Mayo, Goya quedará marcado por la crueldad de la represión y los Desastres de la Guerra, las Pinturas Negras, los Caprichos y Disparates, que podemos admirar en el Prado, marcarán su trayectoria pictórica y reflejarán la amargura que se apodera de su carácter, acentuada por la tristeza y desesperanza del régimen absolutista impuesto por Fernando VII.

Huyendo de esa España, más negra que nunca, se refugia en Burdeos, donde antes de morir recupera la paz perdida y, a sus 80 años, se inicia en la técnica litográfica, recogiendo de nuevo escenas populares y festivas, como la serie de Toros de Burdeos, y nos lega una pequeña obra maestra como la Lechera de Burdeos, precursora del impresionismo.

Pocos pintores entendieron como él, plasmaron y sufrieron con tal intensidad, con tanta compasión, las alegrías y el dolor del pueblo madrileño.

Volvamos al 3 de Mayo. La campana del Buen Suceso tocó interminablemente a muerto. Los cadáveres fueron enterrados en los propios fosos de la iglesia, que fueron cegados. Paños negros cubrieron el lugar.

Bien se puede decir de Madrid, al igual que en la canción dedicada a Asturias, que ha tenido dos ocasiones de jugarse la vida en una partida y las dos se la jugó. El 2 de Mayo y el No Pasarán son mucho más que símbolos madrileños y forman parte de la cultura humana de la lucha por la libertad.

Francisco Javier López Martín