Los cuatro pilares de nuestro futuro

mayo 23, 2019

Acabamos de superar el reto de las elecciones generales y nos hemos adentrado ya en la campaña de las europeas, autonómicas y municipales. El panorama que han dibujado los resultados del 28 de Abril es, en buena parte, una ilusión y un espejismo.

El triunfo del Partido Socialista no es abrumador, ni tan siquiera concluyente. A la división del voto en dos bloques, derecha e izquierda, casi iguales en número de votos, se une la situación desquiciada en Cataluña, el enrocamiento de Ciudadanos en unas posturas cada vez más alejadas del centrismo, para disputar el espacio de la derecha a un Partido Popular que asiste confundido al crecimiento de una fuerza de ultraderecha que hasta el momento vivía agazapada dentro de sus filas.

Una situación a la que viene a sumarse la fractura y atomización de las fuerzas políticas situadas a la izquierda del PSOE, incapaces de conciliar las diferencias territoriales, la diversidad de extracciones sociales de sus componentes, las ambiciones personales, la pluralidad de las ideas, la libertad de opinión, el respeto a la discrepancia y a las decisiones adoptadas.

En este panorama, las elecciones europeas quedan desdibujadas, pese a que de Europa provienen buena parte de los marcos normativos a los que tienen que ajustarse y en los que luego hay que desarrollar, las políticas nacionales, autonómicas, o locales. Será en la batalla por el control de las autonomías y los ayuntamientos, donde se decidirán buena parte de los escenarios políticos para los próximos años.

A la hora de tomar una decisión sobre el voto el próximo día 26 pesará, sin duda, el recuerdo del voto en las elecciones celebradas hace menos de un mes, pero también otros elementos como la simpatía personal, el conocimiento, la confianza, la afinidad que sea capaz de suscitar cada uno de los candidatos, o candidatas.

Más allá de todo ello y aunque parezca mucho pedir, me parece que no haríamos mal en tomar en cuenta, además, cómo se pronuncia cada partido sobre los temas esenciales que afectan a nuestras vidas. Los cuatro pilares que terminarán sustentando nuestro futuro. El empleo, la salud, la educación y los servicios sociales. Lee el resto de esta entrada »

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Salud mental y tiempo de elecciones

mayo 7, 2019

Hay cosas como que dan vergüenza. Si lo piensa uno bien, lo más normal, dadas las condiciones de vida que nos han tocado en suerte, quien más, quien menos, es que estemos afectados por algún problema mental. Unas veces son estados de ansiedad, estrés, angustia, fatiga y agotamiento injustificados, depresión, pérdidas de memoria, o de capacidad de atención. No sé, un montón de síntomas que ponen de relieve un problemilla, o problemón, de salud mental.

Ocurre que nos lo callamos, lo guardamos dentro, lo consideramos tabú. No sea que nos vayan a catalogar de locos, con los consiguientes problemas sociales, laborales y de todo tipo que eso puede acarrear. Es cierto que la población madrileña no ha crecido sustancialmente a lo largo de los últimos veinte años. Pero también es verdad que partíamos de unas carencias importantes en número de profesionales sanitarios dedicados a estas especialidades.

Y no hay que olvidar que, por el camino, hemos atravesado una crisis de caballo y un cambio importante del modelo social y de las formas de empleo. La precariedad laboral, el paro de larga duración, los problemas de cualificación, tienen consecuencias dramáticas sobre las personas, las familias y los entornos sociales de los barrios y comunidades. Todo ello ha hecho que las consultas nuevas en salud mental hayan pasado de casi 37.000 en el año 2000 a casi 94.000 en 2012 (año de mayor impacto de la crisis). Lee el resto de esta entrada »


Sanidad madrileña y experimentos privatizadores

mayo 7, 2019

Madrid no había recibido aún las transferencias sanitarias del Estado y ya el gobierno Aznar estaba privatizando la gestión del la sanidad pública en nuestra Comunidad. Es curioso que Madrid y Valencia hayan sido, bajo los gobiernos de mayoría absoluta del PP, baluartes y adalides de este tipo de operaciones y experimentos privatizadores diversos, que han beneficiado a unos pocos y han terminado perjudicando a la inmensa mayoría de la población.

El Diagnóstico de la Salud y del Sistema Sanitario presentado recientemente por CCOO y la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) resulta demoledor al respecto. Primero pusieron en marcha la Fundación Pública Hospital de Alcorcón. El siguiente paso consistió en crear una empresa pública. Así, en el año 2002 constituyeron el Hospital de Fuenlabrada, que comenzó a funcionar dos años más tarde.

Esperanza Aguirre llega al poder tras uno de los más bochornosos enredos políticos que haya vivido la política española, que consiguió torcer la voluntad popular expresada en las urnas. Poquito a poco comienza a tramar maniobras privatizadoras, comenzando por desprestigiar la sanidad pública. Lee el resto de esta entrada »


Salud, paro y pobreza en Madrid

mayo 7, 2019

El estado de salud de una población se encuentra condicionado por una serie de factores como la evolución demográfica, los hábitos saludables de vida, la alimentación, o el medio ambiente. Pero no menos importantes son otras circunstancias de las que se habla menos, como el nivel de rentas, la calidad del empleo, los niveles de paro, las desigualdades sociales, los mayores o menores riesgos de pobreza.

Se acercan en la política nacional todo tipo de elecciones y la protección de la salud debería de ser uno de los elementos esenciales a tomar en cuenta a la hora de decidir nuestro voto. Sin embargo hay muchos intereses confabulados para conseguir que la salud se nos olvide y prestemos atención a otras cuestiones coloridas pero inútiles, como la cantidad de bandas rojas y amarillas que debe tener una bandera y hasta el color de unos lazos.

La situación del empleo y las tasas de paro son, por ejemplo, determinantes para nuestra salud, aunque los políticos tiendan a olvidarlo. Hace diez años en Madrid estábamos muy cerca de los 3´1 millones de personas ocupadas y hoy, tras la dura y larga crisis económica y de la tan aireada recuperación, aún no hemos recuperado esas cifras de ocupación. La situación del paro es aún más dramática. Hace diez años el paro estaba en torno a las 210.000 personas. Dos años después el golpe de la crisis hacía crecer el paro hasta las 542.000 personas y hoy, aunque se ha reducido, aún se encuentra en las 456.000 personas, casi un 13´5% de la población. Lee el resto de esta entrada »


España, pueblo de migrantes

febrero 13, 2019

Somos un país más complejo de lo que parece a primera vista. De opiniones contrapuestas, frecuentemente enfrentadas, difícilmente conciliables, porque se sustentan más en creencias ancestrales que en el conocimiento, la memoria, el estudio.

Es cierto que no es un fenómeno exclusivamente español. Hasta países que han pasado por ser los más cultos y formados, han caído en el pozo sin fondo de las soluciones mágicas enarboladas por líderes mesiánicos y extremadamente peligrosos. La Alemania de entreguerras que se abalanzó en brazos de Hitler, es uno de los mejores ejemplos, aunque no el único.

Parece que cuando los problemas se multiplican y los malestares crecen, la incapacidad de los gobiernos y las instituciones para ofrecer soluciones, termina alimentando el nacimiento y crecimiento de los monstruos. Basta una pequeña chispa para que la locura hasta entonces minoritaria se abra camino.

Una facción de la ultraderecha, escindida del Partido Popular, donde había encontrado acogida y mamandurrias de lideresas como Esperanza Aguirre,  acaba de obtener unos resultados inesperados en las elecciones andaluzas, recurriendo a unas cuantas ideas simplonas, pero fácilmente entendibles: Ilegalizar al independentismo; acabar con las competencias de las Comunidades Autónomas y volver a un Estado Unitario de corte franquista; eliminar las leyes de Violencia de Género, la del aborto, o la del matrimonio igualitario. Lee el resto de esta entrada »


Inicio de un curso electoral apasionante

septiembre 13, 2018

Todo pasa y todo queda. Retornan las estaciones ordenadamente. No pasan ellas, pasamos nosotros. Llega el turno del otoño, que se anuncia ya con días de nubes, lluvias y cambios de temperaturas. Vuelven los niños y niñas a los colegios. Algunos de ellos en obras, por la imprevisión, o el incumplimiento de los plazos de finalización. Muchos, demasiados, con insuficiencia de profesorado, porque los recortes siguen ahí, aunque la cercanía de las elecciones hará que se levante un poco la mano.

Prueba de esa cercanía, es que el socavón, del que hablaba en mi anterior artículo, merecedor del premio Superbache 2018, concedido por los vecinos de Tetuán, Valdeacederas, Cuatro Caminos, ha sido inmediatamente tapado, lo cual no impide que los baches perdedores del concurso sigan siendo protagonistas del paisaje urbano de esos barrios.

Elecciones, municipales y autonómicas, que van a redefinir el panorama político español y en el que los partidos de la vieja política recauchutada y la nueva política marchita, se juegan mucho. Me gustaría que esa confrontación se jugase no sólo en el campo de las declaraciones propagandísticas rimbombantes, las cabeceras electorales de diseño y las propuestas publicitarias más fashion, sino dejando tiempo y espacio para el debate sobre las ciudades en las que queremos vivir y las Comunidades que necesitamos construir.

En eso consiste, a fin de cuentas, hacer política. Definir qué queremos y explicar cómo lo vamos a conseguir. Al final toda política se resume, no en el debate sobre el estado de la Región, o de la ciudad en su caso, sino en el debate presupuestario. Qué van a hacer nuestros políticos y políticas con los dineros que dejamos en sus manos. Cuáles son sus prioridades inversoras y qué cosas dejarán aparcadas para mejor momento.

Pongamos un ejemplo. Aprovechar el verano para impulsar el desarrollo de operaciones en el Norte de Madrid, como el Paseo de la Dirección, o la Operación Chamartín (ahora rebautizada como Nuevo Norte, o Puerta Norte, o algo así), moviendo miles de millones de euros, indica por dónde van las prioridades presupuestarias.

No es extraño que el malestar cunda en distritos como el de Usera, o Arganzuela, que ven pocos avances en la calidad de los servicios públicos que el ayuntamiento les presta y temen el deterioro de la convivencia y la seguridad en los mismos. Claro que la oposición aprovechará el malestar y que el gobierno defenderá que son cosas de  cuatro “remeros” manipulados, pero cuando el río suena, agua lleva.

Las campañas electorales son cada vez más largas. Lo importante parece ser quién será candidata o candidato, aquí o allá. Sin embargo, me gustaría que la temporada de otoño y primavera, no se perdiera en cruces de acusaciones, sino en confrontación democrática de propuestas y prioridades. Que nos cuenten y nos convenzan de que sus inversiones, en el caso de que lleguen al gobierno, serán mejores y más necesarias que las de los partidos vecinos.

Ya sé que es mucho pedir para el nivel de elaboración que demuestran buena parte de nuestros representantes políticos. Ya sé que la política es cada vez más apasionada y menos apasionante. Pero, de nuevo, por pedir que no quede.


El tiempo del bienestar

agosto 14, 2018

Hubo un tiempo en el que el bienestar social era la misión, el objetivo prioritario, que tenía encomendado el gobierno de cualquier nación. El término Welfare State, literalmente Estado del Bienestar, confronta, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con el Warfare State (Estado de Guerra) que había sido impuesto por los nazis y las fuerzas del Eje.

El Estado del Bienestar había tenido precedentes en el Sozialstaate alemán, o L´État Providence francés, pero ahora poseía una nueva virtud, la de hacer frente, en pleno inicio de la Guerra Fría, al atractivo que los regímenes socialistas podían ejercer sobre la clase trabajadora de los países occidentales. Los comunistas habían constituido el eje vertebrador de la resistencia al nazismo en países como Italia, Francia, o Grecia.

De los Pirineos para abajo ni de lejos pudimos beneficiarnos de tal escenario posbélico, ni del pacto que marcó la vida económica y social de Europa Occidental durante casi cuatro décadas. La Guerra Fría facilitó la consolidación de un enclave fascista en el Sur de Europa, en el que cualquier remedo de bienestar era suplantado por el Estado de Beneficencia.

Para cuando el dictador murió en la cama ya los conservadores ingleses, acaudillados por Margaret Thatcher, preparaban el asalto exitoso del neoliberalismo al Estado del Bienestar. La caída de los regímenes comunistas hizo el resto. Parecían tan sólidos, pero se desplomaron como por inercia, como fichas de dominó.

No siento pena por sus dictadores, pero es cierto que, arrumbada la amenaza del Este, el capitalismo pudo exhibir todo su componente de egoísmo e insolidaridad que, hasta el momento, había permanecido mitigado. Cada espacio público se convirtió en escenario de la batalla campal del beneficio económico, cuando no la especulación y la corrupción.

Uno de los elementos esenciales para el triunfo de este nuevo mundo, al que Bauman ha caracterizado como líquido y que Fukuyama definió como el mundo del fin de la Historia y del último hombre, es la criminalización del fracaso, junto a la identificación del triunfo con el éxito privado.

Hace tiempo que las reglas de la propaganda nazi han sido reeditadas exitosamente por gobernantes y corporaciones económicas. La simplificación, la exageración, la orquestación, la vulgarización, la verosimilitud, la unanimidad y así hasta culminar los 11 principios enunciados por Goebbels.

Noam Chomsky los ha actualizado con acierto en las 10 Estrategias de Manipulación Mediática: maniobras como desviar la atención de la ciudadanía; causar problemas en lo público para ofrecer soluciones privadas; hacerlo poquito a poco, de forma que cuando te quieres enterar ya todo ha cambiado, incluso aplazando los cambios; tratarnos como a niños; apelar a nuestras emociones, impidiendo la reflexión, hasta convertirnos en ignorantes, mediocres, autocomplacientes. Nos conocen mejor de lo que nosotros nos conocemos hasta el punto de que su control y su poder sobre los pueblos son mayores que en cualquier otra época de la Historia.

Estas maniobras, unidas a unos recortes permanentes, agudizados en momentos como la larga crisis que aún no hemos superado plenamente, han conseguido deteriorar la imagen de lo público, hasta convertir esos bienes y servicios esenciales en recursos para los fracasados y los pobres. Todo cuanto no se encuentra en manos privatizadas, todo cuanto no es negocio, es percibido con connotaciones negativas.

Y, sin embargo, si nos detuviéramos un momento, podríamos comprobar que todo forma parte de una inmensa maniobra de propaganda, publicidad y marketing. Quienes, desgraciadamente, padecen una enfermedad grave, saben que es en un hospital público donde mejor pueden tratar su dolencia. Los centros educativos públicos acaban de arrasar en las pruebas de acceso a la universidad. Un título en una universidad pública es distintivo de capacidad intelectual, mientras que en la mayoría de las privadas hace referencia a la capacidad económica.

No quiero decir que la iniciativa privada con fines sociales sea siempre mala. Quiero decir que no es bueno convertir las necesidades sociales, cubiertas con dinero de todas y todos, en un negocio seguro y cautivo para empresarios privados. Que no es bueno dejar que este tipo de política haya pasado a formar parte de una incultura que fomenta el egoísmo, denigra el esfuerzo colectivo y nos cierra las puertas al tiempo del bienestar.